sábado, 14 de enero de 2012

POR QUE LA TEORIA DE LA EVOLUCION NO ES CIENTIFICAMENTE VALIDA




La teoría de la evolución defiende que la vida apareció en la Tierra como resultado de la casualidad, y que surgió por sí misma a partir de condiciones naturales. Esta teoría no es una ley científica ni un hecho demostrado. Debajo de su fachada científica, hay una visión materialista del mundo que los darwinistas intentan imponer a la sociedad. Las bases de esta teoría,  han sido refutadas por la ciencia en todos sus campos y difundida con sugestiones y métodos de propaganda  consistentes en engaños, falsedad, contradicciones, trampas y trucos…
La teoría de la evolución se presentó como una hipótesis imaginaria en el contexto del entendimiento científico primitivo del siglo XIX, y hasta el día de hoy no ha habido ningún descubrimiento o experimento científico que la respalde. Al contrario: todos los métodos empleados para confirmar la teoría no han hecho más que demostrar su invalidez.

Sin embargo, incluso hoy en día mucha gente cree que esta teoría es un hecho demostrado, como la fuerza de la gravedad o la ley de la hidrostática. Esto ocurre porque, como indicábamos al principio, la auténtica naturaleza de la teoría de la evolución es muy distinta de lo que normalmente se supone. Por este motivo, algunas personas no son conscientes de las fundaciones que tiene esta teoría, del hecho que está desmentida por la ciencia a todos los niveles y de cómo los evolucionistas intentan mantenerla viva en su agonía mortal. Los evolucionistas no tienen otro respaldo que hipótesis sin confirmar, observaciones parciales y no realistas, dibujos imaginarios, métodos de sugestión psicológica,  falsedades incontables, y trucos varios.

Hoy en día, ramas de la ciencia como la palenteología, la genética, la bioquímica y la biología molecular han demostrado que es imposible que la vida apareciera como resultado de la casualidad o que emergiera por sí sola a partir de condiciones naturales. Científicos de todo el mundo están de acuerdo en que la célula viva es la estructura más compleja que la humanidad ha descubierto hasta ahora. La ciencia moderna ha revelado que una sola célula posee una estructura mucho más complicada y sistemas mutuamente interconectados mucho más complejos que una gran ciudad. Una estructura tan compleja como esta sólo puede funcionar si todas sus partes separadas se crean a la vez y capaces de funcionar a pleno rendimiento. Si no, no servirá su propósito, y al cabo de un tiempo se desmoronará y desaparecerá. No podemos esperar que sus varias partes se desarrollaran por casualidad a lo largo de millones de años tal y como defiende la teoría de la evolución. Por este motivo, el complejo diseño de una sola célula muestra claramente que Dios creó la vida. (para más detalles, ver The Miracle in the Cell de Harun Yahya).

Sin embargo, los que defienden la filosofía materialista no quieren aceptar el hecho de la creación por varias razones ideológicas. Esto es consecuencia de que la existencia y expansión de las sociedades que viven a la luz de la moralidad que la religión ofrece al hombre por medio de los mandamientos y las prohibiciones de Dios no responde a los intereses materialistas. A este tipo de gente le interesan más las masas desprovistas de valores espirituales y morales, ya que pueden ser manipuladas por sus propios intereses mundanos. Por este motivo, intentan imponer la teoría de la evolución, que alienta la teoria de que la humanidad no fue creada sino que apareció por casualidad evolucionando a partir de animales, intentan sostener esta hipótesis a cualquier precio. A pesar de todas las pruebas científicas que refutan la teoría de la evolución y confirman el hecho de la creación, abandonan toda razón y lógica y defienden este sinsentido en cualquier ocasión que se les pone a mano.

De hecho, se ha demostrado que es imposible que la primera célula viva, ni tan siquiera una de las millones de moléculas proteicas de esa célula, hayan aparecido por casualidad. Esto ha sido demostrado no sólo mediante experimentos y observaciones, sino también con cálculos matemáticos de probabilidad. En otras palabras, la evolución se colapsa al primer paso: explicar la aparición de la primera célula viva.

No sólo la célula (la unidad más pequeña de la vida) no habría podido aparecer por casualidad en las condiciones primitivas e incontroladas de los días tempranos de la Tierra, tal y como los evolucionistas declaran ; ni siquiera se ha podido sintetizar en los laboratorios más adelantados del siglo XX. Los aminoácidos, los componentes esenciales de las proteínas que forman la célula viviente, no pueden construir por sí mismos órganos interiores de la célula como mitocondrias, ribosomas, paredes celulares o retículo endoplasmático, por no hablar de una célula completa. Por esta razón, defender que la evolución trajo a la vida a la primera célula por casualidad es un producto de la fantasía basado enteramente en la imaginación.

La célula viva, que todavía esconde muchos secretos que no hemos podido desvelar, es una de las principales dificultades a que se enfrenta la teoría de la evolución.

Otro dilema terrible desde el punto de vista de la evolución es la molécula de ADN que hay en el núcleo de la célula, un sistema codificado con 3.500 millones de unidades que contiene todos los detalles de la vida. El ADN se descubrió en las décadas de los 40 y 50 utilizando cristalografía de rayos X, esta es una molécula gigante con un plan y un diseño soberbios. Durante muchos años, Francis Crick,galardonado con el premio Nobel, creyó en la teoría de la evolución molecular, pero en un momento dado tuvo que admitir que una molécula tan compleja no podía haber aparecido espontáneamente por casualidad como resultado de un proceso evolutivo:

El catedrático evolucionista turco Ali Demisroy no tuvo más remedio que hacer la siguiente confesión sobre este tema: “de hecho, la probabilidad de formación de una proteína y un ácido nucleico (ADN-ARN) es más pequeña de lo que podemos calcular. Es más: las posibilidades de que aparezca una cadena proteica determinada son tan pequeñas que las podemos calificar de astronómicas”.

Homer Jacobson, catedrático emérito de química, admite lo siguiente en relación a la imposibilidad de que la vida apareciera por casualidad: “directrices para la reproducción de planes, energía y extracción de partes del ambiente de aquel momento, para la secuencia de crecimiento y para el mecanismo efector que traduce las instrucciones a crecimiento – todos estos elementos tuvieron que estar presentes simultáneamente en aquel momento (cuando la vida empezó). Esta combinación de sucesos parece una combinación increíblemente improbable”.

El registro fósil representa otra derrota aplastante para la teoría de la evolución. Entre todos los fósiles descubiertos en el transcurrir de los años, no hay ni un solo ejemplo de las formas intermedias que serían necesarias si, tal y como defiende la teoría de la evolución, los seres vivos hubieran evolucionado paso a paso de especies simples a otras más complejas. Si estas criaturas hubieran existido, habría habido millones e incluso billones. Es más: los restos de estas criaturas deberían aparecer en el registro fósil. Si estas formas intermedias hubieran existido realmente, habrían sido muchas más que las especies animales que conocemos hoy en día, y sus restos fósiles deberían encontrarse en todas partes del mundo. Los evolucionistas han estado buscando estas formas intermedias en una febril investigación fósil que se lleva a cabo desde el siglo XIX. Sin embargo, a pesar de la búsqueda ávida de los últimos 150 años, no hay rastro alguno de estas formas intermedias.

En resumen, el registro fósil muestra que las especies de seres vivos aparecieron de repente y perfectamente formadas, y no siguiendo un proceso pasando de formas primitivas a formas avanzadas tal y como defiende la evolución.

Los evolucionistas han intentado por todos los medios buscar pruebas para su teoría, pero en realidad sus intentos han acabado por demostrar que un proceso evolutivo así no es posible. En resumen, la ciencia moderna revela este hecho indiscutible: Los seres vivos no aparecieron como consecuencia de un azar ciego, sino que fueron creados por un ser superior.

2 comentarios:

  1. che las capuchas y las antorchas ya las tienen preparadas? me resisto a creer que un ser superios haya hecho a gente tan bruta, espero que haya sido la casualidad...

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    1. Jorgito, pero que resentido que estás. No resististe quedar afuera de la manada. Esperá, esperá...ya vas a evolucionar!!!! todavía tenes tiempo. Si ves que no haces a tiempo, te queda la mística Lilita.

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