miércoles, 14 de noviembre de 2012

BUSCANDO LA VERDADERA HISTORIA DE “LOS PUEBLOS ORIGINARIOS” (CAP. IX): VIKINGOS EN EL PARAGUAY


La historia ignorada sistemáticamente por la Arqueología "oficial"

¿Fueron las poblaciones indígenas las únicas que habitaron América en los tiempos precolombinos? Esta interrogante fue abordada ya desde el denominado “Descubrimiento” de 1492 por numerosos cronistas y misioneros, quienes registraron la existencia de diversos grupos étnicos en el continente. Pues tal como manifestó fray Gregorio García en “El Origen de los Indios del Nuevo Mundo e Indias Occidentales” (1607), América fue poblada en tiempos diferentes, por diversas naciones o tribus, llegadas unas por el Oriente y otras por el Occidente. Sin embargo, la antropología y la historiografía ortodoxa han forjado una visión dogmática que no acepta aquello que las propias crónicas y fuentes etnohistóricas consignan, y más aún, lo que el propio arte precolombino ha plasmado en numerosas representaciones: La presencia en América, con antelación al arribo de los peninsulares del siglo XV, de diversos grupos raciales. Testigo de estas poblaciones, Víctor Larco Herrera desarrolló el ensayo titulado “Cobrizos, Blancos y Negros. Aborígenes de América”, publicado originalmente en Santiago de Chile en 1934, donde buscó aproximarse a los orígenes de estos grupos prehispánicos y su destino. Como el propio Larco Herrera ha explicado, la mayoría de los autores afirman que el tipo racial americano se caracteriza predominantemente por el color cobrizo de la piel del hombre. Esto es indiscutible, pero no excluye la certeza de que también hubo y hay hombres originarios, de piel blanca y de piel negra.
También el profesor Roberto Rengifo se eleva en los estudios historiográficos y antropológicos de Chile y la América del Sur como una figura avocada al conocimiento de las primitivas culturas del continente, descubriendo en sus expediciones, a lo largo del país, la presencia de un grupo pre-araucano: los Chiles.  Rengifo se gradúa como profesor de Estética en la Universidad de Chile, pasando pronto a ser miembro de la prestigiosa Sociedad Científica de Chile, institución donde abordará diversos campos de interés, como por ejemplo incipientes estudios de la aeronáutica, el desarrollo de la pintura, la lingüística, sismología y terremotos. Notables figuras visitaban esta sociedad, como por ejemplo, el antropólogo Luís Thayer Ojeda, el padre Martín Gusinde, minucioso investigador de las tribus de la Patagonia y el arqueólogo Ricardo Latcham, entre otros. En los primeros años del siglo XX, Rengifo comienza a profundizar el estudio de los símbolos y vestigios de los aborígenes de Chile y de la América del Sur, publicando luego, en el año 1919, su primer trabajo exclusivo acerca de los primigenios habitantes de Chile, iniciando así El Secreto de la América Aborigen, trascendental obra cimentada sobre informaciones y estudios de mitos, etimología, arqueología y antropología que busca precisar el fundamental rol del territorio de Chile y de América. Rengifo expone sus estudios en terreno en las sesiones de la Societé Scientifique du Chili (La Sociedad Científica de Chile) y publicadas a continuación en sus  Actas. Uno de los puntos más esenciales de los trabajos de Rengifo, se relacionan con el origen del Hombre. (1)
Un erudito catedrático de la Universidad Nacional, el profesor Vicente Pistilli, atribuye a las criaturas de la cosmogonía guaraní un extraño mestizaje. Pistilli está persuadido de que ellas tienen bastante más que unas cuantas gotas de sangre vikinga. (2)

Entrevista al Profesor Vicente Pistilli de la Universidad Nacional de Paraguay

¿Vikinga?

Sí, señor. Los vikingos estuvieron en la Cuenca del Plata por lo menos un siglo antes que Colón, y dejaron huellas. Grabadas en las rocas de Cerro Guazú hay infinidad de runas, la escritura vikinga. La lengua guaraní tiene numerosas palabras del norrés que hablaban los vikingos. La toponimia recogida por los jesuitas -Weibingo, Storting, Tocanguzir, por citar algunos topónimos- tiene indudablemente origen vikingo. La aldea guaraní está copiada de la fortaleza vikinga. Y hay mucho más.
Inscripción rúnica en el cerro Guazú en Amambay, Paraguay (Foto,Gentileza Los Vikingos en América)


















Inscripción rúnica en Kaerstad, Noruega. (Foto,Gentileza Los Vikingos en América)


















Inscripciones rúnicas del Cerro Guazú (Foto gentileza Comisión de Exploraciones Arquelógicas) 
 Caballo de Guerra Escultura Vikinga. Supuestamente "no hubo caballos" en América hasta la llegada de los españoles.( Gentileza Comisión de Exploraciones Arquelógicas)
Caballo de Cerro Guazú, Paraguay. (Gentileza Comisión de Exploraciones Arquelógicas)































¿Cuál sería la influencia vikinga en los mitos guaraníes?

Los siete hijos monstruosos de Tao y Kerana tienen sus equivalentes nórdicos con las mismas funciones. Este mito no está incorporado en las tradiciones de la mayoría de las etnias guaraníes, sino que se mantuvo como un sistema propio del valle del Guarini Pytá, antigua tierra de los Kari´og (del norrés: Karl = campesino, og = casa), que fueron el resultado de la aculturación de los Mbyá litoraleños por incursores vikingos en el siglo XIII. El Yaguahú (en norrés Jager=cazador, hund=perro) es Gorm en el mito nórdico. El Mbói Tuí es la gran serpiente Yormund. El Moñai es un elfo escandinavo que atesora sus robos en cavernas. En el Yasí Yateré, rubio y de ojos azules, debemos ver a Odín, que con una varita mágica crea las runas. El Kurupí es el Frey escandinavo, un cazador sensual y desmesurado genitalmente. El Ao Ao es un coloso de la mitología nórdica, capaz de transformarse en monstruo antropófago. El Huichón es el lobo Fernis, que ronda los cementerios y se alimenta de cadáveres...


Inscripciones rúnicas encontradas en una propiedad privada en la zona del parque Nacional Cerro Corá, Amambay (Gentileza ABC digital)


























Instrumento de música guayakí con decoración rúnica. El carácter de arriba es el signo 10, tal como se encuentra en la inscripción de Kingigtorssuaq, Groenlandia. (Gentileza ABC digital)
¿Cuánto más abarcan las semejanzas?

Todo: la armadura, el código, el mensaje del mito. En las dos mitologías por igual, la primera pareja humana es creada con elementos vegetales y minerales. Los espíritus malignos guaraní y escandinavo se casan con hijas de la primera pareja y engendran monstruos. En ambas mitologías se registra una catástrofe universal: el Ragnarok u ocaso de los dioses, palabra que pasó al guaraní como roñairó y luego ñorairó, con el significado de agresión mutua.

Inscripciones oghamicas en Amambay.(Gentileza Portal Guaraní)
Runas en Amambay (Gentileza Portal Guaraní)
Pero, ¿no hay semejanza entre todos los mitos del mundo?

En este caso son tales los puntos de contacto que debemos descartar la coincidencia normal.

¿Hay rastros biológicos de una presencia vikinga?

La gente de la virtualmente extinta tribu Guayakí desciende de un conjunto humano de raza blanca y biotipo longilíneo; lo hemos comprobado científicamente. Los guayakí son de raza blanca, ligeramente mestizados con mujeres amerindias en una época relativamente reciente. Los varones guayakí tienen piel clara, barba tupida, el pelo les ralea en la coronilla y el microscopio revela que es pelo propio de la raza blanca.

¿Con qué pueblo blanco vincula usted a estos guayakí?

Con una población de tipo ario, cuya presencia en el Altiplano, siglos antes del Descubrimiento, está probada por nada menos que 300 momias rubias encontradas en Paracas y otros lugares del Perú.
(Momia Rubia de Paracas): La Cultura Nazca, derivó directamente de la de Paracas, ésta de la Mochica y ésta a su vez de la de Chavín de Huántar y... Adivine... ¡Las Momias Rubias son de la Cultura Paracas! Cuando los Vikingos daneses llegaron a Sudamérica se encontraron con individuos blancos de pueblos indoeuropeos que ya estaban allí. (Foto y texto,Gentileza Comisión de Exploraciones Arqueológicas)
Momia rubia de Paracas, Perú junto a otra de Color Negro. En el mismo sitio de excavación. La presencia ambas momias, desvirtúa por completo el argumento que los cabellos "se decoloran" por la acción del clima desértico. Los cabellos no se decoloran. El color rubio y los cabellos finos, indican sin lugar a dudas la presencia de blancos precolombinos en Perú. (Gentileza foto y texto Comisión de Exploraciones Arqueológicas)

















Guayakíes de Paraguay: Pueblo resultante del mestizaje entre los Pueblos Blancos de Tiwanaku y Amerindios Guaraníes,estudiados por Jacques de Mahieu  (Gentileza Comisión de Exploraciones Arqueológicas)



Sus cráneos, su abultadas barbas (los amerindios no tienen barba), sus calvicies, sus órganos sexuales más grandes, sus cabellos lacios y su piel blanca, delatan que los guayakíes son descendientes de una raza blanca fuertemente mestizada con los guaraníes. Incluso los senos femeninos, delatan ese origen por sus formatos. Hay Guayakíes de piel muy blanca y guayakíes de piel cobriza o morena. Hasta la década de 1970 estuvieron fuera del control del Gobierno Paraguayo y mantenían frecuente enfrentamientos con los hacendados. Gracias a Jacques de Mahieu comenzó a entenderse a este peculiar pueblo. 





 ¿Momias vikingas, diría usted?

Creemos que los incas eran vikingos.

Pero, ¿hubo en el Paraguay vikingos o sólo mestizos de vikingos y americanos?

De cualquier manera que haya sido, las huellas de los vikingos en el acervo paraguayo son evidentes. Yo, personalmente, creo que llegaron hasta aquí, que entraron con sus barcos por los ríos navegables. También debemos pensar que alguna vez hicieron frente a otros vikingos venidos desde el Altiplano con sus huestes aborígenes en son de conquista.

¿Alguna otra cosa vincula a los guayakí con los vikingos?

¡Tantas...! El hecho de que conservaron como símbolo tribal inscripciones rúnicas y runoides, que por último ellos eran capaces de trazar aunque ya no entendían su significado. El hacha de guerra de los guayakí, que es la primitiva hacha vikinga: una piedra afilada y empotrada en madera verde, donde queda como soldada cuando la madera se estaciona.
El profesor Vicente Pistilli sostiene un hacha de los guayakí, arma que no conocían los aborígenes de Paraguay y que manejaban los vikingos (Foto: Daniel Caldirola, Gentileza Los Vikingos en América)
¿Cómo fueron descubiertas las inscripciones rúnicas?

Hacia fines de la década del 60, un geólogo del Ministerio de Obras Públicas, Pedro González, halló en el departamento de Amambay 157 grutas con las paredes cubiertas con esas inscripciones. En la década siguiente, el profesor Jaime M. de Mahieu y el runólogo alemán Hermann Munk estudiaron 61 de las inscripciones en cuestión.
Cestería de los mbyá-guaraní con el símbolo de la runa sieg. Colección Museo Etnográfico Doctor Andrés Barbero de Asunción, Paraguay (Gentileza Los Vikingos en América)
























Otras evidencias se hallaron en Itá Letra, en el departamento de Guairá. (Gentileza archivo ABC)















¿A qué conclusión llegaron?

Algunas de las inscripciones son rúnicas de diseño clásico y otras revelan un largo proceso de degeneración gráfica. El profesor Munk pudo reconocer también un dialecto medieval que se hablaba en Schleswig y que era intermedio entre el norrés -antiguo danonoruego- y el bajo alemán.
Pistilli se enzarza en una apabullante demostración de hasta qué punto está inficionado el guaraní, lengua de origen malayo-polinesio, con palabras del norrés apenas deformadas por su uso en un medio extraño y a través de los siglos.
Hasta la palabra guaraní la debemos a los vikingos -dice- . Viene de wariní, que quiere decir, en godo, de los guerreros.
Pistilli acaricia un hacha guayakí, con aire melancólico. Reniega más del desinterés con que siempre fue recibida la hipótesis vikinga que de la oposición que se le ha hecho. El profesor de runología y jefe de los Archivos Rúnicos de la Universidad de Oslo, profesor James E. Knirk, no ha demostrado gran entusiasmo al señalar que sólo con un estudio in situ la institución a su cargo podría certificar el origen de las inscripciones en las cuevas de Cerro Guazú.
Y, sin embargo -se lamenta Pistilli-, esto es muy importante, demostrativo de que América no le debe exclusivamente a España todo lo que la Conquista trajo del Viejo Mundo, ni siquiera las primeras nociones cristianas, porque los vikingos estaban cristianizados cuando llegaron acá. Pero a los paraguayos nada nos parece muy importante. ¡Somos bien raros, nosotros!
Como paraguayo, Pistilli ha de saber de qué habla. ¿Nos creería que en Asunción vimos comer un sándwich de empanada...? Pistilli hace una última mueca de disgusto y espanta con la mano un bicho alado que lo ronda; tal vez un temido mosquito del dengue. Esta enfermedad ha devenido mortífera realidad cuando ya parecía un mito por estas latitudes.

Tribu guaraní. Grabado europeo del siglo XVIII.


Estuche de tacuara de los caudebec (normandos) del Alto Paraguay. Pistilli identificó los 16 signos del alfabeto rúnico idealizado de los daneses.(Gentileza archivo ABC) 

El dios Tupâ (llamado también Tupavé y Tenondeté), es la suprema divinidad de la raza guaraní (Escultura en madera en el Museo Mitológico Ramón Elías de la ciudad de Capiatá, Paraguay). Posee las mismas funciones que el dios Thor del norte de Europa. (Gentileza Portal Guaraní)
LOS ASHÉ

El del grabado es un rostro de guayakí existente en el Museo Antropológico de Asunción. Estos indios blancos se llamaban a si mismos ashé, palabra que proviene del vikingo asch, que significa fresno y denomina a uno de los dos árboles que, según la mitología nórdica, les dieron origen  Los italianos llamaron a los vikingos aschcomani: hombres del fresno. Y el ashé de los guayakí tiene el mismo significado. Esos indios dicen urmá para significar antiguo. En vikingo, ür es antiguo, y man, hombre.
Interpretación de la decoración rúnica de la cítara guayakí. Legado de los asche (Fresno), nombre mítico de los vikingos. (Gentileza archivo ABC)
 HOMBRE DE LAS RUNAS

El doctor Jaime M. de Mahieu, fallecido no hace mucho, autor entre otros varios libros de "El rey vikingo del Paraguay" (Hachette, 1979), vivió en la Argentina donde fundó el Instituto de Ciencia del Hombre y fue profesor en la Universidad Nacional de Buenos Aires. El profesor Pistilli recuerda que, cierta vez, Mahieu le confesó: "Debí haberme dedicado plenamente a la ciencia en vez de hacer política". Pistilli supone que Mahieu estuvo muy allegado a Perón. Mahieu realizó cuatro campañas de investigación en tierra guaraní, vinculadas con los vikingos y sus descendientes, los "indios blancos". Tales campañas fueron declaradas de interés oficial por el general Alfredo Stroessner, a la sazón presidente del Paraguay. .


VIDEO: Entrevista Ilustre Prof. Vicente Pistilli Statunato 2007.


EL HACHA DE HIERRO VIDEO
Petroglifos, inscripciones, símbolos en el Amambay
Rerencias:
  (1)   Rafael Videla Eissmann
  (2)   Entrevista al profesor Vicente Pistilli publicada en diario La Nación, edición impresa,Domingo 16 de abril de 2000 
   
    Agradecemos muy especialmente el generoso material brindado por la Comisión de Exploraciones Arquelógicas y a su autor y director técnico: Alejandro Vega Ossorio por su invalorable aporte documental, un impresionante y verdadero legado para la humanidad. http://www.arqueologicas.com.ar

   NOTA RELACIONADA: BUSCANDO LA VERDADERA HISTORIA DE “LOS PUEBLOS ORIGINARIOS”: COLÓN Y LOS MAPAS DE PIRI REIS (CAP. VIIIhttp://infoconnoticias.blogspot.com.ar/2012/11/buscando-la-verdadera-historia-de-los.html
    
   VEA TAMBIÉN LOS ARTÍCULOS ANTERIORES EN LA ETIQUETA LA VERDADERA HISTORIA DE "LOS PUEBLOS ORIGINARIOS"

1 comentario:

  1. Sorprendente información...ojala recopilen a tiempo, porque mucho vestigio y cultura se van perdiendo

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