lunes, 29 de abril de 2013

“EL OPERADOR POLÍTICO QUE TAPÓ EL CASO CANDELA FUE EL MINISTRO CASAL” ENTREVISTA AL ABOGADO ALBERTO DOMÍNGUEZ



El caso Candela Sol Rodríguez podría aportar un triste guión de una película de Martin Scorsese, imaginando un western moderno teniendo como escenario los interminables laberintos del conurbano bonaerense.


La muerte del carnicero Roberto Aníbal, testigo protegido, a causa de una extraña explosión ocurrida en su domicilio de la localidad de Moreno, abre nuevamente las dudas sobre la credibilidad de la investigación judicial y policial del homicidio que conmocionó al país en Agosto de 2011.
En diálogo con “Ahora es Nuestra la Ciudad” por FM Identidad, el abogado del albañil implicado y luego desvinculado de la causa, Alberto Domínguez, explicó el entramado oculto que impidió el esclarecimiento del crimen.  
El letrado se refirió al testigo de identidad reservada como “el peor error que cometió la fiscalía cuándo instruyó la causa”. Aníbal había aportado información en la que se basó la primera pesquisa pero terminó en la nada: se anuló todo lo investigado y se volvió a fojas cero. Se apartó al Juez Alfredo Meade y al fiscal Marcelo Tavolaro. 
“La Cámara de Apelaciones de Morón cuándo revisó la prisión preventiva de las personas todos los jueces trataron como un error en darle credibilidad al carnicero” afirmó el abogado. Luego los sospechosos pasaron a ser posibles ´chivos expiatorios´, entre otros: el carpintero Néstor Altamirano, Gladys Cabrera, Alberto Espinola y algunos con prontuario como Hugo Bermúdez, sindicado como autor material del hecho.
Acerca del testigo muerto por las quemaduras a causa del estallido dijo que  “estaba en todos lados, vio todo, contó todo y resolvió la causa”. “Era un buche de la policía y un reducidor” agregó. “La policía lo utilizaba para buscar elementos delictivos y luego extorsionarlos”.
Domínguez detalló el vínculo entre Aníbal y los altos jefes policiales. “Lo iban a buscar para hacerlo caminar por la zona buscando elementos delictivos para hacerles las cámaras ocultas y sacarles mentira a verdad a ver quién sabía o no sabía algo”.  A cambio de esto “le prometieron recompensa por aportar datos cuando en realidad decía mentiras”.  Reforzó la teoría del testigo implantado por las fuerzas de seguridad señalando que “la policía le había dado plata para ponerse una carnicería, era asqueroso, nosotros íbamos a pedir el falso testimonio”. El plan del polémico informante se habría desarmado “cuando escuchó que íbamos a pedir el falso testimonio el tipo se empezó a desdecir”. “Empezó a decir que él había sido puesto por las autoridades y nombró a todos los jefes”.
La estocada final llegaría para el carnicero devenido en soplón. “No le tomaron testimonio para dejar constancia de quiénes eran los jefes policiales, el fiscal se lavó las manos”. “A partir de ahí lo tirotearon, lo golpearon y lo querían accidentar” relató Domínguez.
En relación a los motivos por el cual no se sabe quiénes son los autores del homicidio aclaró que “no se resolvió por el costo político” ya que “había que buscar cerrar el caso de la nena que conmovió al país y la Justicia tenía que demostrar la complicidad de bandas narcos con altos jefes policiales  que se daban protección mutua a cambio de canjes”. “El Ministro de Seguridad Casal iba tener que asumir el costo”.
Sobre la responsabilidad política del crimen de Candela apuntó que “el principal operador político que tapó todo esto fue el Ministro Casal, él puso al abogado Fernando Burlando para que silencie a Carola Labrador (madre de la víctima) y para que ella pueda obtener auto y una casa”.

Luis Gasulla/Periódico Tribuna


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