martes, 15 de octubre de 2013

LA PRÓXIMA REVOLUCIÓN: SEGUNDA PARTE

Reflexiones sobre un sendero estrecho
Entrad por la entrada estrecha;
porque ancha es la entrada
y espacioso el camino que lleva a la perdición,
y son muchos los que entran por ella;
mas ¡qué estrecha la entrada y
qué angosto el camino que lleva a la Vida!;
y pocos son los que lo encuentran.
                                           Mateo 7:13/14

Reflexiones sobre un sendero estrecho 
Buenos Aires, Julio 2013

Prólogo del compilador

Buceando por Internet uno se encuentra con sorpresas. En una entrega anterior habíamos reproducido una grabación en la que una persona no identificada, conocida simplemente como "el Maestro", dialogaba con el líder de una Revolución inconclusa. Si bien aquél líder tuvo un fin dramático, siempre existió el rumor de que el "Maestro" seguía en actividad, principalmente en el área de la elaboración de proyectos y en la formación de una nueva aristocracia revolucionaria.

Lo que ofrecemos a continuación es un documento que ha circulado bastante por la Internet en los últimos tiempos, aunque también es cierto que hasta ahora no había aparecido en nuestro idioma. Se trata de una mesa redonda llevada a cabo en algún lugar – se supone que en un país europeo – organizada por el Maestro y en la cual se reunieron tres destacados economistas de primer nivel.

La identidad de estos economistas, al igual que la del Maestro, no ha sido revelada. Se sabe, tanto por el contexto mismo del documento como por las escasas referencias disponibles, que se trata de personalidades con amplia experiencia e, incluso, alta exposición pública. Al menos uno de ellos ocupó cargos públicos en varios gobiernos y muy probablemente sigue siendo funcionario público en la actualidad, mientras que es prácticamente seguro que los otros dos también han desempeñado – y quizás desempeñen aun – funciones de Estado en algún gobierno. Esto, unido a la obvia ausencia de ambiciones personales en el marco de la convocatoria del Maestro, explica en buena medida la discreción empleada en lo relativo a sus verdaderas identidades.

La procedencia de estos economistas es variada. El que figura como AMG proviene del área eslava. Probablemente se trate de un ruso o de un ucraniano. De OST se supone con algún fundamento que es alemán o austríaco mientras que sobre NEU no hay mayores datos. Podría ser francés según algunos, o incluso inglés según otros. MAG es, en todos casos, el Maestro.

El lugar en que se llevó a cabo la mesa redonda no ha sido explicitado.  Se estima que la misma se desarrolló, a lo largo de varias jornadas, en algún momento del 2012; quizás hacia fines de dicho año.



Introducción

MAG: Caballeros: Ante todo quiero agradecerles que hayan respondido a la convocatoria. Aprecio mucho su presencia y descuento desde ya que esta reunión será fructífera. Además de interesante, por supuesto.

Como es obvio, nuestro tema será la economía. No menos obvio es también que el tema económico puede analizarse desde ángulos muy variados. En esta conversación, mi interés principal – aunque, naturalmente no de un modo exclusivo y técnico – está centrado en el dinero. Les agradecería si pudiésemos hacer girar el análisis alrededor de la cuestión del dinero como tema central. No obstante, les rogaría que lo hagamos en un estilo llano, comprensible para el lego; es decir: sin todos esos tecnicismos del oficio a los cuales ustedes los economistas son tan afectos. Sé que todos son expertos en la materia y seguramente podrán ayudarme a mí y a varios de mis amigos a clarificar nuestros conceptos, sobre todo después de la crisis desatada en 2008 que sigue teniendo efectos hasta la actualidad.



Primera Sesión: El Marco General

MAG: Para comenzar propondría establecer un marco histórico. Estimo que, para lograr un cuadro claro de situación, es imprescindible que consideremos los antecedentes que nos ofrece la Historia. En consecuencia, aclaremos por de pronto desde qué época partimos para nuestro análisis. En otras palabras y mirando hacia atrás, ¿dónde consideran ustedes que está el límite inicial de nuestra época? Obviamente, hay muchas alternativas para esto, dependiendo de diferentes puntos de vista. Pero, así y todo: ¿qué momento histórico trascendente considerarían ustedes como el inicio de esta época que estamos viviendo?

NEU: En mi opinión, podríamos partir del Siglo XVII cuando se fundó el Banco de Inglaterra como banco privado. El argumento esgrimido en su momento fue que la medida era buena, tanto para la política como para los banqueros, desde el momento en que permitiría establecer una estructura dual en la que la política podía pedir prestado un dinero que – debido a su carácter cerrado y muy poco transparente – aparecía como una fuente inagotable de recursos. De hecho, fue en el Siglo XVII que se produjo esa simbiosis entre el gobernante y los dueños del dinero por medio de la cual el gobernante renunció a la emisión de una moneda que llevara su imagen. Puso esta función en unas manos de las cuales podría pedir prestado constantemente y sin asumir responsabilidad alguna. Al menos eso fue lo que le hicieron creer. Esto se puede ver claramente por ejemplo en la instauración del Banco Nacional austríaco, en 1816, es decir: después del establecimiento de la Santa Alianza. Al emperador Francisco I primero lo convencieron de que fundara un banco y después de que ese banco no fuera suyo sino de otros, de quienes obtendría todo el dinero que necesitara. Así, el Banco Nacional austríaco nació según el modelo del Banco de Inglaterra, un banco al que ni el gobernante, ni los demás personajes de la época podían hacerle rendir cuentas. Más tarde vino una época en que quisieron modificar esto, tanto en Viena como en otras partes. Pero, en realidad, lo cierto es que se constituyó un sistema de préstamos monetarios que hasta el día de hoy determina nuestras vidas. Por ejemplo, este mismo sistema es el que funciona hoy en los Estados Unidos a través del Banco de la Reserva Federal. En mi opinión, lo esencial de esta estructura es que el sistema de préstamos, operando con mecanismos no transparentes y en manos de personas a las cuales no se les puede exigir una detallada rendición de cuentas, ofrece buenas oportunidades a la política siendo que, en realidad de verdad, domina a esa política. Pero a los políticos indolentes, haraganes y de pocas luces, esto les resulta enormemente conveniente porque pueden transferir muchas de sus responsabilidades a esa esfera financiera casi impenetrable.

AMG: A veces me gusta decir que allí en donde termina la ciencia comienza la poesía. Y no es casualidad porque hay pocas expresiones que pueden plantear lo esencial con tanta consistencia y solidez como la poesía. En relación con el tema planteado y con lo ya expuesto, me viene a la mente la frase acerca de “los pensamientos no pensados”. Creo que la mayoría de los males que padece la humanidad proviene de pensamientos no pensados. Nos ponemos contentos cuando inventamos algo y después nos dedicamos con gran entusiasmo a cambiarlo todo implantando esos inventos. Solo que no calculamos las consecuencias. Por diversos motivos no queremos – o no nos atrevemos a – pensar hasta el final ese tercer paso. No nos preguntamos cómo se inserta lo nuevo en el mundo humano preexistente. Analicemos cualquier segmento de nuestro mundo actual y veremos que estamos rodeados de innovaciones absurdas. Varios fenómenos, en la forma en que existen, no deberían existir. Operan fuerzas mundiales masivas, no fácilmente identificables. Desde hace siglos la humanidad está deslizándose hacia abajo por un sendero aparentemente inevitable y hoy llegamos a lo que parecería ser el punto crítico de esa pendiente. Esta humanidad actual ha adquirido la capacidad de destruir la totalidad de lo existente con vida sobre la tierra y faltan los elementos de control que deberían impedir ese desastre. La catástrofe puede iniciarse en cualquier punto local, en cualquier dimensión, sea ésta ecológica, social, económica, bélica u otra. Nosotros, los seres humanos, nos estamos dando cuenta con cada vez mayor espanto de que el control se nos ha escapado de las manos. A este mundo actual, de la manera en que hoy está constituido, nadie lo ha querido.

MAG: ¿No es esto una especie de pronóstico apocalíptico que ya fue formulado en otras épocas en lugar del planteo de una alternativa?

AMG: Es una pregunta que muchas veces me la he hecho yo mismo, pero al final siempre llego a la conclusión de que esto es diferente. Hace ya varias décadas que me recibí de economista y debo confesar que ese tiempo solo sirvió para darme cuenta que la economía, por si misma, en realidad no existe. Esa cosa, que no solo trata de presentarse como existente sino como lo más importante que existe, no es más que el punto de contacto superficial de dos entidades realmente existentes que son la naturaleza externa, eso que llamamos el sistema ecológico, y la naturaleza interna del ser humano, es decir: la cultura. Lo que sucede es que la cultura, la naturaleza interna del hombre, satisface sus necesidades propias, de índole material, con lo que toma de la naturaleza externa. Y, a partir de cierto momento histórico, a este proceso decidimos llamarlo “economía”. En otras palabras: llamamos “economía” a la forma en que las naturalezas interna y externa del ser humano se comunican entre sí.  A grandes rasgos, esta comunicación se produjo de manera armónica y sin interferencias hasta, digamos, el final del Siglo XV. Pero durante los últimos seiscientos años – es decir: desde el surgimiento del capitalismo –  se convirtió en un proceso brutal. Los operadores de la economía mantienen bajo el terror, bajo una violencia existencial, tanto a la naturaleza interna como a la externa. En mi opinión, la pregunta es: ¿cuál es la causa de esto? ¿Cómo vinimos a parar aquí? ¿En qué puntos qué cosas tendríamos que clarificar a fin de poder darnos vuelta y desandar este camino existencialmente demoledor que conduce a la nada? Es cierto que para llegar a fondo del tema haría falta toda una biblioteca. Pero así y todo creo que al menos hay que plantearse estas preguntas porque los problemas más concretos de la sociedad actual provienen de estas cuestiones fundamentales.

MAG: Lo notorio es que justamente esto es de lo que no se habla. La intercomunicación intelectual pública está en ruinas. Asistimos a combates verbales de narrativas contradictorias – y a veces hasta intrínsecamente incoherentes – que vienen de ningún lado y terminan en ninguna parte. Con lo que resultan completamente inservibles para formar una opinión cultural. Para poder llevar a cabo una acción efectiva tenemos que empezar por hacer comprensibles los hechos. Tenemos que entenderlos y transmitirlos de un modo descriptivo y comprensible. Aunque más no sea para saber y ver de qué se trata en absoluto. Y, naturalmente, después habría que construir medios para que estas cuestiones se pongan al alcance de amplios estratos sociales de modo que los temas esenciales se vuelvan accesibles y debatibles. No creo que, sin un consenso cultural básico, se pueda llegar a un resultado satisfactorio. Por más bien que actuemos y por más correctamente que procedamos.

NEU: “Debatible” significa que podemos intercambiar pensamientos. El medio de intercambio de las acciones concretas es el dinero, que también es un medio de comunicación. El ámbito monetario, como ámbito comunicacional, está tan en crisis como el ámbito del diálogo oral. Está exactamente tan distorsionado, es igual de ininteligible como, dado el caso, el mundo de las palabras.

MAG: Volvamos al terreno histórico.

OST: Se ha constituido un imperio financiero. Yo me aproximaría al tema desde ese ángulo. NEU lo formula implicando que se constituyó un poder virtual en un espacio virtual. Por mi parte apuntaría que éste es el único súper-poder que existe hoy en día y todo país físicamente existente no es más que su cuerpo, su musculatura. Se trata de un organismo complejo, que funciona como un Estado y cuya estructura se parece a la de una corporación moderna. Tiene propietarios, tiene su directorio, sus gerenciadores y, por supuesto, está el imperio propiamente dicho. Es este imperio el que ha entrado en crisis porque su principio de funcionamiento esencial no es lo que conocemos como economía política sino lo que se llama economía financiera. Ya Aristóteles supo diferenciar estas dos economías. Tampoco permitió que se llamase “economía” a un sistema en el cual triunfa el esquema de hacer dinero con dinero mediante la utilización de diferentes técnicas. En la economía política el dinero también desempeña un papel como instrumento, pero en ella lo que hay que hacer funcionar es la economía real, la economía que produce valor, a fin de satisfacer necesidades humanas concretas.  Ahora bien, las necesidades de la vida, de la vida natural, tienen límites.  El dinero no tiene ningún límite en absoluto. Sí señores, tenemos que volver a Aristóteles. Por ejemplo, ¿por qué fue tan enemigo del interés, del sistema de préstamos a interés?

Desde Aristóteles se han organizado fuerzas en segundo plano que persiguen un sistema de valores completamente diferente, un sistema ocultista en realidad, que se rige según un egoísmo ilimitado. El encuentro de ese egoísmo ilimitado con las técnicas del poder del dinero produjo un imperio del dinero, una corporación global, que no es en absoluto democrática aunque más no sea porque las corporaciones modernas son instituciones duramente dictatoriales. El estrato superior de este imperio, el círculo de los propietarios, actualmente posee una fortuna concentrada que, según las estimaciones de los expertos, llega a algo así como trescientos trillones de dólares. Esta fortuna, no distribuida, ha migrado a diferentes holdings, empresas familiares, fundaciones. Sus propietarios, entre otras cosas, poseen también las quinientas empresas más grandes del mundo. Se produjo así una increíble concentración de poder y, debido a ello, un sistema desequilibrado. Este sistema es el que se desestabiliza cada tanto, produciendo las crisis que todos conocemos. Pero en estas crisis va quedando en evidencia hasta qué punto carece de ética, hasta qué punto es completamente amoral este estrato superior. En ese sistema completamente desequilibrado sus integrantes se aprovechan de que no existe ninguna fuerza controladora por encima de ellos, ocasionan enormes daños y después, sin pestañear siquiera, pretenden transferir las consecuencias a las estructuras – dado el caso al Estado o a los Bancos Centrales  – de las cuales han sacado el dinero en primer lugar. Las raíces de este grupo de personas se remontan hasta la Antigüedad. Aprendieron muy bien que pueden utilizar el dinero para sus propios fines estratégicos si sacan las herramientas financieras del ámbito de la administración pública y las transforman en recursos de monopolios privados. Sin embargo, a lo que estamos asistiendo ahora es a que el sistema no funciona tan aceitadamente como se lo imaginaron.

Permítanme ponerles un ejemplo al margen. Al estallar la crisis de 2008, en un primer momento el Congreso norteamericano rechazó un paquete de ayuda de 700.000 millones de dólares que no significaba más que lo siguiente: el Estado compraba los papeles-basura generados por medio de diversas estafas mientras que quienes habían producido el daño – ganando fortunas con ello, dicho sea de paso – se podían sacar de encima esos papeles con la garantía absoluta del Estado. No es de extrañar que los políticos, en un primer intento, rechazaran la idea. Después, por supuesto, terminaron aceptándola. Se pusieron en juego los resortes del verdadero poder y los políticos refunfuñaron un poco pero aceptaron el proyecto de quienes les pagan las campañas. Pero no nos quedemos en este caso concreto. Imaginemos que este círculo de personas ubicado en un discreto segundo plano hubiera echado mano a sus propios miles de millones y hubiera dado instrucciones a la Reserva Federal, al Banco Central Europeo, a la banca de Basilea, al Banco de Inglaterra y a los demás para que volcaran una enorme masa de dinero sobre la economía. Incluso en ese caso se habría concretado un egoísmo feroz y amoral. Porque lo que hubiera sucedido en ese caso es que la inflación resultante también le hubieran hecho pagar los daños a la población. Cuando el dinero creado de la nada licúa el dinero existente somos nosotros los que pagamos el precio mediante el impuesto inflacionario. Y cuando el Estado se entromete y pone el dinero para consolidar a los bancos, también es la población la que termina pagando la cuenta. La que se hace cargo de los platos rotos es siempre esa misma población que nunca deja de ser la víctima de la especulación usurera.

MAG: Especialmente es esos países en donde, sea por la corrupción, sea por el nivel de desarrollo, la resistencia es escasa o hasta nula.

AMG: Lo que a mí me intriga es ¿con qué fines hacen esto los “dueños del mundo”? Sencillamente no puedo creer que no lo ven: si lo destruyen todo a su alrededor – y ése es el resultado previsible  –  para quedar sentados sobre sus montañas de dinero, ellos también terminarán destruidos. No se pueden comer el oro. De modo que ¿cuál es el objetivo de todo esto? ¿Cuál es el sentido? ¿Dónde y cómo empezó? Sugeriría que volvamos a la pregunta inicial.

OST: A eso voy. Esta fuerza internacional, este imperio financiero, persigue una estrategia inhumana que debe ser detenida. No podemos permitir que prosiga. Pero hagámonos una pregunta primero: ¿de dónde podemos saber que este imperio financiero y esta estrategia existen en absoluto? Porque, naturalmente, se lo niega de inmediato – éste es el papel de los medios – y nos acusan de ver fantasías y de fabricar teorías conspirativas. Pero no es así. Hay documentos; tan solo hay que echarles una mirada, hay que leerlos. Por ejemplo la sesión de la Fundación Gorbachov de 1995. Gorbachov recibió de la Marina de los Estados Unidos un hermoso edificio para esa fundación. Y allí se reunieron unos quinientos conspicuos representantes de la élite mundial y decidieron que la población mundial – que en ese tiempo rondaba los 6.500 millones de almas – en realidad tendría que quedar reducida a 2.000 millones. Porque con 2.000 de personas el imperio económico mundial podía funcionar igual y la élite financiera podía obtener el mismo beneficio que había planificado. En relación con esto por supuesto no estamos hablando de necesidades materiales inmediatas como, por ejemplo, un automóvil adicional, una casa, o algo similar, sino del dinero; del poder creado y operado por el dinero. Estamos ante una perversidad casi inimaginable: esos señores no hubieran tenido mayor problema en deshacerse de 4.500 millones de seres humanos simplemente porque no los necesitaban, porque no querían mantenerlos, porque su sola existencia disminuía las ganancias.

Una cuestión aparte es la de si relacionamos – o no – este poder con un pueblo determinado. En mi opinión no lo podemos relacionar con un pueblo sino solamente con una secta. Esta secta tiene su origen en Salónica y es la de Sabbatai Zvi. Sus integrantes creen en la venida de su mesías y, desde el momento en que también creen en la reencarnación, afirman que el mesías apareció en el Siglo XIX en la familia Rothschild. Pero lo esencial es que existen documentos que confirman que, para la élite de este sistema plutocrático, existen más de 4.000 millones de personas prescindibles sobre el planeta. Obviamente, los miembros de esta élite se consideran incluidos entre los imprescindibles. ¿Cómo es posible detener este proyecto, frenar esta tendencia? Hay que quitarles el monopolio global del dinero. Si eso se consigue, todo su poder simplemente se derrite. Hay que restaurar el dinero público. Ésa es la solución.

MAG: Yo diría que eso suena bastante parecido a una teoría conspirativa…

OST: Sí, pero lo extraño es que, a pesar de que estas teorías se difunden cada vez más, nadie las refuta.

AMG: Quitarles el monopolio del dinero que ya tiene alcances mundiales. Sí. Pero para eso habría que conocer a los operadores. Porque estos operadores, disponiendo de fortunas casi incalculables, se pueden defender con muchísima facilidad: al que les molesta primero tratan de comprarlo. Si eso no resulta, lo amenazan. Y si eso tampoco funciona, sencillamente lo eliminan.

OST: Hay dos fuerzas que están emergiendo y oponiéndose a esta tendencia egoísta y opuesta a la vida. Por un lado, las quiebras y las catástrofes económico-sociales hacen que se extienda la comprensión de que todo este sistema de dinero privado se basa sobre una estafa descarada y un abuso ilimitado. Esto genera resistencias. Por el otro lado, este imperio financiero, al hacerse global, dejó al descubierto que su sistema está desequilibrado. Por eso es que no pudo evitar que se manifestara su vileza y su perversión. Después de la caída del Muro de Berlín, después de la gran transformación democrática, el mundo no se hizo mejor. Yo diría que más bien lo contrario. El contrapeso que – mal, pero de algún modo y hasta cierto punto – le ponía por lo menos algunos frenos al poder plutocrático desapareció beneficiando con ello al imperio del dinero. Pero están surgiendo otros contrapesos. Ahí está la segunda potencia nuclear del planeta, Rusia. Ahí está el país más poblado del mundo, China, que se está desarrollando a una velocidad increíble. Por el otro lado tenemos a los cuatro países del Asia Central: Tayikistán, Turkmenistán, Kazajistán y Kirguistán. Además de este bloque, yo tampoco dejaría afuera a la India y a Irán. Y tenemos también a los países islámicos y a los latinoamericanos. Creo que está planteándose más de un camino para enfrentar a la plutocracia.

MAG: La Historia demuestra que hubo muy poca resistencia intelectual a este proceso global aun cuando, desde Silvio Gesell hasta nuestros días, podamos citar a varios pensadores que propusieron distintas alternativas. ¿Cómo explican ustedes esta falta de oposición?

AMG: Yo también interpreto que se está constituyendo la resistencia. China, Irán, América Latina, Rusia, India – aunque estos últimos todavía con sus dudas – todos ellos tienden a resistir. Con mayor o menor acierto, en todo caso. Y con fines e intereses diferentes. O quizás sería mejor decir que, entre otras cosas, también con fines e intereses diferentes. Pero no es imposible que, durante las próximas décadas, algunos se asocien de alguna manera. Quizás ésa sea una posibilidad para crear una nueva configuración económica que se convierta en el contrapeso necesario del que estábamos hablando.

OST: Por mi parte no me hago muchas ilusiones al respecto. Unos y otros son igualmente egoístas. Pero tampoco puedo dejar de ver que muchas veces, para lograr un altruismo razonable, no es malo contraponer a dos egoísmos que se anulan entre sí.

AMG: La pregunta es si resulta suficiente hacer que los egoísmos choquen entre sí. Al mundo lo mueven fuerzas trascendentes y nuestra obligación como seres humanos – además de nuestro interés vital – es administrar el mundo de acuerdo con ello. Si no hacemos eso, viene el castigo. Tendría dos preguntas para plantear. La primera es: ¿puede la humanidad salir de la situación actual y reencontrarse con ese equilibrio sagrado del que se ha caído? Porque, en rigor de verdad, de lo que se trata es de la sacralidad. La otra pregunta es: ¿cómo es posible retener cualquier margen de soberanía a la sombra de un poder financiero tan enorme como el que hoy existe? Cuando una sociedad está obligada a vivir en la mentira, su élite intelectual inevitablemente decae tanto moral como mentalmente. En nuestro caso se nos dice que nadie nos está explotando, que todo está perfectamente bien solo que algunos locos sufren de conspiranoia. Es lo que hoy escuchamos todos los días. Cualquier líder que pretenda conducir la sociedad hacia un curso de acción divergente se halla completamente expuesto a una amenaza constante. Es imposible no darse cuenta de que los representantes del poder financiero hacen cualquier cosa para lograr que a un posible líder popular ni se le ocurra intentar el enfrentamiento. Tenemos ejemplos a montones de cómo este poder tiene éxito en comprar, atemorizar y hasta asesinar a quienes se le oponen.

NEU: No nos olvidemos que estamos tratando de analizar procesos y por eso creo que no sería aconsejable que pasemos demasiado rápido de la filosofía de la superficie a los actuales fenómenos políticos concretos. Permítanme introducir entre estos dos elementos un pensamiento que se me ocurre, un poco en bruto, pero quisiera ponerlo sobre la mesa de todos modos. Las sociedades humanas, en tanto comunidades, continuamente luchan contra los elementos constitutivos y consecuenciales del poder. Ese poder es un factor fundamental en la vida de la comunidad y hay que saber ejercerlo. En la Historia, durante mucho tiempo, el poder se manifestó como un dominio sobre las personas. Un buen ejemplo sería el caso de las sociedades esclavistas en donde un ser humano podía ser poseído como propiedad.  Lo que sucede es que el poder actual no aspira a ejercer su dominio sobre las personas sino a dominar el espacio en el que se desarrollan las relaciones entre las personas. Por ejemplo, el dominio sobre el espacio interpersonal se canaliza actualmente a través del dominio de la comunicación. Este dominio le quita a las palabras su significado. Se instauran términos de tal manera que ya no podemos usar más palabras que aquellas de las cuales creemos que cuentan con la aprobación de los demás. Lo mismo sucede con el dinero. Durante los últimos siglos cesó la esclavitud pero se establecieron las diferentes formas de conquistas crudas del poder estatal como, por ejemplo, la colonización sin esclavismo propiamente dicho. Llegamos así al momento actual en donde el poder sobre los Estados se ejerce, no ya con medios directos, sino sobre el espacio que existe entre las personas, vale decir, entre las naciones. La tecnología que permite el dominio de este espacio intermedio es lo que han desarrollado muy a fondo y utilizan al más alto nivel estas – llamémoslas – comunidades minoritarias. Pero también esta tecnología, como todo lo similar a ella, en algún momento se satura, se "sobrepasa", se amortiza. La tecnología representa todo un problema. El reacomodamiento informático pudo llegar a disolver el aislamiento soviético. Eso, en realidad, ya fue una invasión del espacio interpersonal. Solo que ahora la invasión se produce también desde otra dirección. Sucede que el poder centralizado está perdiendo su dominio sobre el espacio interpersonal precisamente porque la informática brinda todo un arsenal de herramientas mediante las cuales las personas se están dando cuenta de que ellas mismas pueden hacer algo en ese espacio común. Se están produciendo, simultáneamente, dos fenómenos. Por un lado nos estamos empobreciendo, embruteciendo, en términos culturales y vemos otros síntomas negativos; pero, paralelamente, aparecen también herramientas que destruyen desde adentro al poder centralizado con lo cual éste puede mantener cada vez menos bajo su dominio al espacio interpersonal. En mi opinión aquí es donde tenemos que buscar la solución.

OST: Y si alguien me pregunta: ¿se puede ofrecer una alternativa a los dos extremos del sistema de propiedad colectiva y al sistema ultraliberal de propiedad privada?, yo respondería que sí. Bastaría con instaurar el principio de que solamente puede ser propiedad privada la fortuna que una persona consiguió por sus propios logros. Todo lo demás, incluyendo el medioambiente natural y el mundo vivo, debería ser propiedad comunitaria. Si una persona solamente pudiese poseer la riqueza que supo producir con sus propios logros, entonces no existirían esos cientos de trillones acumulados con los cuales se pueden cometer, y se cometen, tantos abusos. La propiedad privada sagrada es aquella en la que se objetiva tu vida, porque esa es tu vida, y la vida es sagrada. Todo lo demás es propiedad comunitaria. Y bajo propiedad comunitaria no estoy entendiendo una propiedad estatal. En muchos países podemos constatar que el Estado, si está mal organizado o mal constituido, es el primer ladrón. De modo que no podemos ni hablar de propiedad estatal según el modelo bolchevique. La propiedad comunitaria admite distintas gradaciones, pero la propiedad privada individual solo debería ser posible como consecuencia del desempeño personal. Es factible permitir que el individuo legue a sus descendientes una determinada proporción de los valores que ha producido; pero más allá de esto, lo demás debe enriquecer el patrimonio común de la humanidad. Lo que acabo de exponer es, por supuesto, solo un esquema. Pero creo que refleja lo esencial.

NEU: Solo que vivimos en una comunidad. La sociedad se constituye por incorporación. Y esto es necesario porque la labor conjunta en determinadas áreas nos permite obtener resultados que significan un beneficio para todos. La propiedad privada solamente se puede concebir si, simultáneamente, también concebimos las distintas propiedades comunitarias porque los grupos humanos también deben tener derechos de usufructo a determinado nivel. Esto es algo que, de algún modo, habría que construir. El problema está en la forma en que esto funciona en la actualidad. Porque también en esto existe un abuso por parte del mecanismo del poder. Por un lado en Occidente tenemos dificultades para traer al mundo personas reales, tal como lo revelan los análisis demográficos de nuestra cultura en la cual ya hay varios países con tasas de crecimiento negativas. Pero, por el otro lado, podemos crear personas jurídicas con gran facilidad y a través de ellas se puede llevar a cabo un reordenamiento del mecanismo del poder. Y permítanme una observación relacionada con lo que se ha dicho anteriormente. Yo no creo que todo lo que hace el poder actual lo haga por el lucro. Este proceso no tiene el lucro como objetivo esencial. El lucro, en esto, es solamente un medio.

AMG: Probablemente haya mucho de eso. En cierto sentido el ejercicio del poder no es más que un proceso de concreción de intereses; o quizás sería mejor decir que de realización de voluntades. En el ejercicio del poder lo que en realidad se estructura es un sistema relacional en el cual el actor se pregunta: ¿cómo puedo concretar exitosamente mis propios intereses frente a los demás? Y, si esto es así, entonces la pregunta sigue siendo la de: ¿cuál es el objetivo de esta concentración de poder que se ha ido constituyendo desde hace siglos? En mi lectura, ese objetivo es simplemente: más poder. Y cuando eso se consigue, más poder todavía. ¿Para qué? Pues, para tener más poder. Este proceso es una serpiente que se muerde la cola cuyos resortes motivacionales nunca podremos comprender con nuestra forma de pensar. Podemos detectarlos, pero no comprenderlos.

OST: Porque que es algo completamente antinatural. Todo estadio sin equilibrios conduce a la autodestrucción. Todo proceso en el cual participa el hombre, o tan solo la vida, está construido sobre pares de elementos contrapuestos pero complementarios.

NEU: ¿No es posible que esto sea, de algún modo, una deformación del alma humana?

AMG: Por supuesto que sí. Más todavía: estoy convencido de que es justamente eso. Podemos convenir en que las leyes naturales más básicas autorizan a pensar que este proceso es autodestructivo. De modo que llegará a su fin sea como sea. El mejor ejemplo de esto es el caso de unos renos canadienses que, en cierto momento, tuve oportunidad de estudiar. En una isla de Canadá pusieron quince renos. Tenían alimento de sobra y ningún depredador que los amenazara. Después de tres años la población de renos había aumentado a seis mil animales. Bastó un invierno excepcionalmente crudo para que murieran todos a excepción de cinco o seis ejemplares debilitados y enfermos. Hay que respetar las condiciones del equilibrio. O como me decían los pobladores de la región: los que mantienen con vida a los renos, en realidad son los lobos…

OST: Y tienen razón. También en el interior del hombre existe la bipolaridad. ¿Acaso no conocemos personas holgazanas? Hasta cierto punto, todos somos holgazanes. Nos volvemos activos y laboriosos solamente cuando nuestra estructura espiritual superior vence la tendencia a la holgazanería.

NEU: Del mismo modo se puede apostar por la pereza intelectual y convertirla en un instrumento del poder porque, disponiendo de la tecnología adecuada, se puede convencer a las personas de que no es necesario pensar tanto. Y las personas, cediendo a su pereza básica, no solo dejarán de pensar; incluso disfrutarán de esa situación aparentemente tan cómoda.

OST: Solamente quería señalar que la tendencia al equilibrio entre fuerzas contrapuestas también existe en el hombre. Es su estado dinámico. Las bipolaridades no se anulan sino que se suponen mutuamente. En relación a lo social, este sistema de hegemonía financiera está condenado a muerte precisamente porque es una construcción intrínsecamente desequilibrada.

NEU: Hubo, pues, una época que terminó con el cese de la institución de la esclavitud. La siguiente finalizó cuando terminó el colonialismo. Luego vino una época en la cual ciertos hombres dominaron a los demás con otros medios. Ésta es la época que puede estar terminando ahora. Aunque si es que se termina y en qué se transformará, eso es algo que todavía no vemos. Pero nos dirigimos a una etapa de transición en ese sentido. Eso es algo que ya se percibe.

MAG: La transición está presente en todas las épocas y el poder, a su vez, siempre tiene sus peligros. En el poder siempre hay algo demoníacamente destructivo; frente a esto el señorío es orgulloso, intocable y superior. Estas características provienen del hecho que el poder carece de espíritu mientras que el señorío es un carisma espiritual.

Segunda Sesión: Depuración y Concentración

MAG: En el análisis anterior tratamos de determinar los orígenes y el devenir de ese poder distorsionado cuyos aspectos siniestros estamos viviendo en la actualidad.  Lo que ahora deberíamos analizar es su proyección a futuro. En otras palabras: según ustedes, ¿cómo termina esta historia?

AMG: Para ponerlo en términos cínicos diría que esperemos a que se derrumbe solo. Pero quisiera volver a la reducción de la población mundial que OST mencionó antes. Estoy completamente seguro de que formularon algo como lo que señaló OST, pero igual de seguro estoy que no lo pensaron hasta el final. Si se sacan bien los números, se verá que una disminución demográfica de 4.000 millones solo puede ser lograda con algo así como 10.000 millones de muertes. Es una cuestión matemática y estadística. Para esto habría que desatar energías destructoras, guerras y epidemias de tal magnitud que al final nadie sería capaz de detenerlas. No se puede. Toda la humanidad desaparecería y con ella sucumbirían también todos esos estrategas que se creen muy inteligentes por inventar algo así.

MAG: Sería lo que los norteamericanos llaman un "overkill" ; un "asesinato excesivo"; un pasarse de la raya. Es posible que la civilización pueda frenar hasta cierto punto a las superpotencias en relación con esta amenaza, pero lamentablemente es innegable que las masacres y las guerras no han cesado.

NEU: Mi interpretación es diferente de la de ustedes, aunque la conclusión es la misma. Me puedo imaginar que estos engreídos detentadores del poder hagan estallar enormes tensiones en el mundo. Ya tenemos un buen par de ejemplos históricos de esto. No olvidemos que este mismo mecanismo de poder fue el que generó la Primera Guerra Mundial, después una Segunda, y hasta un sistema soviético con sus 10 millones de víctimas internas aniquiladas. En lo esencial, hoy también está buscando una tensión que le permita influir sobre la cuestión demográfica en alguna medida. Es posible que no a una escala de varios miles de millones, pero aun así en una magnitud tal que le permita implantar un nuevo sistema de instrumentos de poder que suplanten a los antiguos ya desgastados y amortizados. Éste es el propósito, la intención, el objetivo. No es seguro que lo logre, pero que lo intentará es altamente probable.

OST: Quisiera reflexionar sobre el objetivo de esta irracional y ya global concentración de poder. Quieren el poder absoluto. El poder por el poder mismo. Y creen que su poder será absoluto si consiguen mantener este sistema de dinero privado en sus manos como un monopolio particular y propio.

MAG: El camino de la monopolización está señalado en el Siglo XIX por el colonialismo entendido en términos geográficos y geopolíticos. Durante la primera mitad del Siglo XX lo caracteriza el intento de las grandes potencias de desplazar las unas a las otras. En la segunda mitad de ese siglo aparece el dominio del capital global.  NEU ya se refirió a esto antes. Podemos establecer la hipótesis que, en el Siglo XXI, una de las aspiraciones principales será la expropiación personal del ser humano.

AMG: Pero entonces hablemos también de las causas de esto. Por lo demás, los hechos del pasado inmediato constituyen pruebas claras de que la crisis es también una crisis de discurso, NEU también tocó este tema. Es una crisis del sistema conceptual dominante, una crisis del arsenal de conceptos, de modos de aproximación y de marcos de interpretación que maneja el poder hegemónico. Es más claro que el agua y hasta podemos prever que el poder interpretativo que impera sobre el mundo – eso que los norteamericanos llaman el “mainstream media”, es decir: el conjunto de los principales medios masivos de difusión – en realidad ya no es capaz de describir la crisis. Según la lectura de ellos la última crisis tiene una sola dimensión que es la de las “malas colocaciones”. El estallido de la burbuja del mercado inmobiliario fue la causa inicial de esa crisis. El agravamiento del proceso empezó con el colapso de Lehman Brothers cuando después se cayeron todos los fondos de inversión de los diez bancos más grandes del mundo dejando un cráter de 600.000 millones de dólares como consecuencia. Desde el punto de vista lógico naturalmente es cierto que detrás de todo esto están los préstamos irresponsables. Pero debajo de este nivel se pueden detectar por lo menos dos estratos más que la mentalidad dominante no consigue elaborar porque ya desde el inicio excluyó de su discurso los conceptos, es decir: el marco conceptual, que se relaciona con estos estratos. Los que gobiernan el mundo están visiblemente en problemas cada vez más grandes y se meterán en problemas cada vez más grandes desde este punto de vista. Le pagan increíblemente bien a una capa colaboradora y apologética de intelectuales que siente que su misión consiste en convalidarlo todo. Así el mundo, la realidad, termina siendo descripta exactamente tal cual se lo imaginan sus dueños: el “Brave New World”, el “Mundo Feliz” de Aldous Huxley.

Esto, si lo pensamos hasta el final, hasta tiene un costado gracioso. Están pagando fortunas por algo que al final de cuentas no existe o no se produce, siendo que esta intelliguentsia sumisa les debería describir la realidad desnuda, sin concesiones ni aditamentos. Pero esto se ve imposibilitado por la autocensura. Si no existieran los intelectuales críticos, que se enfrentan decididamente con ese “mainstream” y a quienes estos señores tratan de acallar y de ridiculizar con todos sus medios, no tendrían posibilidad alguna de ver ni siquiera un pequeño girón de la realidad.

Pero pasemos al nivel de una interpretación posible de las crisis. En mi opinión, en el fondo de las crisis se extiende una tensión ontológica que constituye la contradicción más grave de todo el capitalismo global. Mientras su fuerza impulsora más básica es el lucro y solamente el lucro, la misma obtención de ese lucro destruye el entorno natural y destruye también a la sociedad humana. Consecuentemente la pregunta es: lo que estamos viviendo, ¿es el inicio de un apocalipsis en el cual, dentro de un par de décadas y en medio de inimaginables catástrofes, colapsará el sistema capitalista; o bien estamos ante una serie de crisis menores que, sucediéndose y agravándose con el tiempo, al final conducirán a una transformación de ese sistema?

MAG: Por mi parte considero indudable que estamos ante un importante punto de inflexión. La última crisis fue completamente diferente de las anteriores en las que, básicamente, se tuvo que buscar respuesta a una sola pregunta que, simplificada, vendría a ser: ¿se pueden asegurar las condiciones que permiten sostener a una población mundial creciente de tal modo que la minoría gobernante mantenga su poder, su posición y su bienestar? Ahora, en cambio, lo que veo es que en la estela de las crisis de pronto aparecen varios desafíos simultáneamente. Por ejemplo, la aceptación de una pobreza creciente frente al bienestar de la minoría gobernante; o bien la desintegración de las normas morales tradicionales a fin de retener el poder dominante. Siento que estamos participando de un gran proceso en el que se están metiendo en un caldero a presión fuerzas elementales que, de un modo u otro, pugnan por hacer estallar al caldero.

NEU: Una de las preguntas que se nos plantean en forma inmediata es una pregunta que podemos calificar como histórica: ¿cuándo hubo una crisis así? Si repasamos la Historia veremos que muchas veces. Se produjo en el Siglo XIX, tuvimos otra en el Siglo XX. Pero, para no ir tan lejos, tomemos solamente tres. La primera fue el 19 de Octubre de 1987, aunque ésta no tuvo un gran volumen. Diez años después tuvimos la de 1997/98 que impactó mayormente en el espacio asiático pero tuvo efectos muy serios. Otros diez años más tarde tuvimos la del 2008 que impactó más en Europa que en Asia o América.

AMG: Se inició en América del Norte.

NEU: Es cierto, empezó allá. Por lo demás, la crisis asiática también partió de allá. La pregunta del por qué es otra pregunta. En seguida me referiré a eso. Lo veo de la siguiente manera. El dinero, como concepto y en sí mismo, también está constantemente en desarrollo. La informática como instrumento desarrolla a su vez al dinero como instrumento. Se desarrollan ambos, exponencialmente, en una simbiosis muy estrecha. No tanto cuantitativamente sino más bien diría que en su potencia técnica, tecnológica. Cuando en su momento la Reserva Federal norteamericana emitió el dólar, esta moneda operó como dinero al contado. Luego, partiendo tanto de la característica del dinero real como del dinero contable, el dólar sufrió una metamorfosis – en mi opinión muy poco visible – que, con el correr del tiempo, podemos designar como desarrollo pero también consignar con un prefijo negativo. De cualquier forma, constituyó una transformación significativa que las operaciones realizadas por los bancos comerciales entre si – trascendiendo prácticamente la emisión monetaria de la Reserva Federal – comenzaran a asumir el papel predominante en la creación del dinero. Antes, los bancos comerciales también desempeñaron un papel significativo; pero los bancos centrales, los bancos nacionales que emitían la moneda, controlaban y dominaban el proceso.

MAG: ¿Los bancos comerciales están desempeñando el papel de bancos de emisión?

NEU: En realidad, eso es lo que sucede. La emisión monetaria – es decir: cuánto se pone en circulación y cuánto se retira o se destruye – ya no sucede de un modo activo sino en forma pasiva. Significa algo así como: dame lo que sobra, ya te diré cuánto es eso, y yo regularé con determinadas normas, es decir, con la conocida tasa de interés. A tasas de interés altas, al sistema bancario le conviene más colocar su dinero en la Reserva Federal que en la economía. A la inversa, cuando el Fed baja la tasa, lo que le está diciendo al sistema bancario es: “no me den el dinero a mí; canalícenlo hacia la economía”. La regulación no es activa sino pasiva. Y reitero: es pasiva porque no se regula mediante la creación de dinero sino con el retiro o la inyección de un dinero ya existente.

Esto es relevante porque el sistema bancario encontró la forma de crear muchos instrumentos monetarios diferentes. Uno de ellos es la acción que, cuando tiene capacidad circulatoria a través de la Bolsa, prácticamente puede llegar a suplantar al dinero. Su valor fluctúa, pero se comporta como dinero que se puede comprar y vender. Durante los años 70 y 80 del siglo pasado empezó a tener verdadero peso el bono estatal, o carta de crédito, que no es sino la versión bonificada del préstamo. Después, desde los años 80 hasta el fin de los 90 y a una velocidad cada vez mayor, estas formas de crédito diversificadas en diferentes formas que permitieron su empleo como medios de pago, comenzaron a multiplicarse y a difundirse. Cuando se hizo subir el precio del petróleo y los países empezaron a endeudarse, lo hicieron en estos papeles bajo la forma de emisiones de bonos. Con lo cual estos instrumentos se convirtieron en un objeto de comercio. Se los podía comprar y vender. Su valor también fluctuaba, menos que el de las acciones pero de un modo bien definible y bastante influenciable. Se creó un campo de juego amplio para un considerable número de bancos, los llamados bancos de inversión. En este punto, la idea predominante en la mentalidad del poder financiero fue: suplantemos el dominio del Fed por el dominio de los bancos de inversión. Por eso fue que organizaron una gran concentración en estos últimos. En la práctica esto significó que el dominio sobre los títulos y el comercio relacionado con ellos se concentró, en un 70 u 80%, en siete grandes instituciones.  Y como un proceso así no puede ser prohibido, en otras partes del mundo también se empezó a seguir esta tendencia. Los títulos de los Estados, las ciudades o los municipios comenzaron a ser tratados como mercancía.

Cuando el esquema ya funcionaba bien se dieron cuenta (no fue demasiado difícil) que los préstamos otorgados para la compra y la construcción de viviendas también podían ser convertidos en títulos. Obviamente, hay que decir que, en esto, existieron préstamos riesgosos. Fueron los que se otorgaron a personas de bajos ingresos que vivían en entornos correspondientes a esos niveles de ingreso. Pero también hubo préstamos de bajo riesgo, como por ejemplo los otorgados a jubilados que se construían una casa en Florida. La jubilación es un ingreso razonablemente seguro en los EE.UU. Por lo tanto, armaron paquetes de diferentes grados de riesgo. Pero denominaron de alto riesgo a aquellos préstamos que, eventualmente, el deudor podía llegar a cancelar antes del vencimiento siendo que, en ese caso, se lo había podido exprimir con intereses por menos tiempo. A su vez, los jubilados seguían siendo buenos deudores porque, por supuesto, no podían hacer eso. Esta clase de papeles llegó a constituir un buen montón. Cuando ya existieron muchísimos títulos de esta clase en el mercado, los intermediarios, los brokers, llevaron todo a las computadoras y empezaron a generar también otra clase de señales. Cambios, expectativas, previsiones a futuro, etc. etc. y convirtieron esto también en materia de comercio. Fueron los llamados índices. Empezó, pues, el comercio de índices en donde el objeto real del comercio ya no fue el título propiamente dicho sino su cotización y su grado de riesgo a futuro. Hay que imaginárselo como un gran casino en dónde hay varias mesas de ruleta. Esto es algo a lo cual todo el mundo ya se ha acostumbrado. Después, los socios se dieron cuenta de que incluso podían jugar partidos y más tarde que también se pueden fabricar ladrones mancos. Las instituciones falsamente llamadas bancos de inversión crearon para ellos mismos una serie de juguetes con los cuales podían jugar principalmente entre ellos, es decir, comerciar entre ellos.

MAG: Pero, en realidad, ese dinero es falso.

NEU: Por supuesto. Es dinero sin respaldo. Este largo relato lo expuse porque, cuantitativamente, el comercio de índices se adueñó del poder. Pudo producir un volumen muchísimo mayor que cualquier otro que tuviese aunque más no sea una lejana relación con la economía real. Mientras más se desprendía un instrumento financiero de la realidad, tanto más posibles se hacían las transacciones virtuales.

AMG: Los llamaron muy elegantemente “derivatives”,  “derivados financieros”.

NEU: Exacto. Son valores determinados por algoritmos computados. A estos algoritmos los normatizaron. Si los llamamos “A”, “B” o “C” ya podemos, después, comerciar con A, B o C.

AMG: Es un procedimiento que puede comportarse como un arma de destrucción masiva. Es tremendamente peligroso.

NEU: Lo que sucede es que estos instrumentos financieros conllevan ciertas propiedades del dinero pero, por muchas de sus propiedades, no son dinero. Que conllevan cierta propiedad monetaria significa que es posible sacar del sistema un instrumento por medio del cual se pueden adquirir bienes reales. Se creó virtualmente un instrumento que sirve, ya sea para ejercer el poder o para otros fines. Pero cuando se realiza en bienes concretos, significa un poder real, un ingreso real. Con esto, se dieron cuenta de que ni siquiera hacen falta los bonos o los títulos. Es suficiente con que hablemos de ellos. Hagamos de cuenta que tú y yo tenemos bonos del Estado y otorguémonos préstamos entre nosotros.

El sistema bancario crea el dinero mediante las transacciones que los operadores realizan entre ellos. Es cierto que para esto existen determinadas reglas, pero dentro de ellas los bancos pueden crear instrumentos con los préstamos que se otorgan mutuamente. Para estas operaciones, la proporción del respaldo obligatorio en valores monetarios efectivos ha sido dimensionada en un nivel muy bajo lo cual significa que los bancos, dado el caso, pueden mover cien, doscientas, veces su monto en valores contractuales. ¿Qué significa esto? Significa que si, por ejemplo, puse cien dólares sobre la mesa y pude generar con eso una transacción cien veces más grande ganando, digamos, un 10% sobre esa transacción, al final del día resulta que multipliqué por 10 mis cien dólares iniciales con esa sola única transacción. Habrá sido una operación con una ganancia del 1000%.

Pero hay más. Una vez en esta situación inventaron lo siguiente: si nos damos préstamos solamente de modo virtual pero mi posición es diferente a la tuya, tengo que exigir una tasa de interés diferente. Supongamos que estoy posicionado en yenes. La tasa de interés del yen es diferente a la del dólar o a la del euro. En algunos lugares la tasa es fija, en otras es variable. Estos préstamos no tienen las mismas condiciones. Si contabilizamos esas diferentes condiciones entre nosotros, aparecerá una diferencia ya sea a mi favor o a tu favor. Estas diferencias las liquidamos luego bajo la forma de las denominadas transacciones SWAP. Si especulé bien y mi préstamo a interés variable produce tanto mientras que el interés fijo produce menos, entonces gané; pero puede pasar lo contrario. De todos los instrumentos financieros, este llamado interés-SWAP representó la parte más grande; más que todos los demás juntos. Llegó el momento, en 2005, en que los derivados financieros representaron un volumen cinco veces mayor que el dinero de todo el planeta. Dos años más tarde el volumen de los derivados se duplicó.

AMG: Hacía diez o quince años que se duplicaba cada dos.

NEU: Sí, creció en forma exponencial. ¿Y por qué es importante esto? Las computadoras aguantan cualquier número. Pero esos siete bancos de inversión en los EE.UU. que mencioné antes, que hasta allí habían dominado el mercado de valores, empezaron a sentir que empezaban a perder su posición hegemónica porque en el mundo entero eran cada vez más los que se ocupaban de ellos. Cada vez más se difundían las noticias referidas a ellos y a los asuntos no muy transparentes en que se hallaban metidos y esto ponía en peligro su dominio.  Por ello es que fueron precisamente ellos los que en 2008 hicieron explotar la crisis bajo el lema de “limpiemos al mercado”. Por lo demás, el concepto de la “limpieza del mercado” es bastante útil en economía política: permite desembarazarse de lo carcomido. Pero estos bancos en realidad no cayeron con la crisis. Se fusionaron. La crisis estuvo programada. Por qué se produjo justamente en ese momento es relativamente fácil de ver: tuvieron que hacerlo antes de las elecciones presidenciales norteamericanas de Noviembre de 2008 en las que, además, se elegían miembros del Congreso que no pudieron oponerse mucho porque, por un lado estaban demasiado ocupados con su propia reelección y, por el otro lado, necesitaban dinero para sus campañas. Ése fue el momento más favorable para que los bancos les hicieran llegar a los legisladores el mensaje de: "necesitamos una pequeña ayuda para nuestro propio rescate. El presidente anterior es el responsable de esto pero él está condenado a irse a su casa y el nuevo presidente heredará todo el problema si no lo encarrilamos". Desde el punto de vista táctico, eligieron muy bien el momento.

Además, no olvidemos que estas grandes instituciones de intermediación contrataron, de a decenas de miles, a jóvenes inexpertos de entre 19 y 20 años a los cuales después capacitaron en sus prácticas comerciales. Y la capacitación fue bastante elemental: "¿Ves esto? ¿Ves esto otro? Bien. Si la computadora te da este resultado tienes que proceder así y así". Estos jóvenes fueron algo así como los robots ejecutores de una inteligencia artificial. Los sentaron en enormes y flamantes oficinas de Wall Street y de Londres. Lehman Brothers alquiló 92.000 metros cuadrados de oficinas en Londres. Llegó a tener 14.000 brokers sentados en sus oficinas. El Canary Wharf Center se construyó en realidad para ubicar a estos robots humanos en alguna parte. ¿Y qué hicieron estos jóvenes? Concertaron muchos pequeños negocios entre ellos, recibieron una buena comisión, sus jefes una comisión más grande todavía, y pudieron mostrarle ganancias a los socios. En lo esencial, lo que sucedió es que programaron un sistema que infló la burbuja por sí mismo y por el camino de la menor resistencia, con transacciones entre los propios operadores del sistema, ya que hubiera sido algo difícil convencer a un despistado de afuera. Pero cuando la burbuja finalmente explotó, el sistema ya no tenía demasiada fuerza mientras que el globo pinchado representaba una buena oportunidad para poner en marcha una autodepuración.

AMG: Tendríamos que hablar de esta autodepuración. Según tu visión es una depuración; yo la veo más bien como una gigantesca extracción por bombeo de profundidad.  Estamos hablando de una concentración que funciona con un esquema conocido: mientras algunos participantes, desprovistos de sus fuentes de energía, terminan en posiciones cada vez peores, en otros selectos participantes las fuentes de energía se acumulan. Lo que acabas de relatar es importante. Ésa es la mecánica del proceso; o mejor dicho su hidráulica. Pero en realidad deberíamos poder ver las intenciones que gobiernan a esa hidráulica, con lo que deberíamos poder determinar quiénes son los perdedores y quiénes los ganadores.

NEU: Somos cuatro sentados aquí en esta mesa. Supongamos que los cuatro somos operadores del mercado y hacemos negocios entre nosotros. Ese comercio sería una operación consolidable, sería de suma cero, no tiene relevancia. Lo esencial sería establecer qué relación tenemos con los operadores externos. Supongamos ahora que uno de nosotros quiebra. En un caso así, alguno o algunos de nosotros se haría cargo de los clientes del quebrado. Estamos igual que antes pero más concentrados. Es decir: en la práctica el predominio se hizo mayor todavía. Cuando Lehman Brothers fue a la quiebra todos sus clientes fueron recibidos por alguno de los siete grandes. Cuando quebró Merrill Lynch pasó lo mismo. Eso no fue una quiebra. Fue simplemente una reorganización interna. Han construido un juego en el cual no se le puede prohibir la participación a nadie pero se puede arruinar a cualquiera. La consigna es: “¡Que quiebren otros; nosotros quedamos al lado de las ollas de carne!” Simultáneamente: "si se puede demostrar qué tan malo es este sistema, pues hagamos uno bueno. Nosotros. En forma concentrada". A partir de allí vienen las reuniones del tipo deliberativo bajo el lema “conversémoslo”; “hablemos del tema y nosotros lo hacemos”. Lo cual significa que estamos yendo hacia la construcción de una nueva moneda mundial.

De modo que, resumiendo: con un enorme despliegue de símbolos, completamente desvinculados de los procesos reales, esencialmente existentes solo en las computadoras pero jurídicamente interpretables como valores, inflaron aquellas herramientas financieras sobre las cuales una minoría muy escasa pretende ejercer su dominio. Por su propia naturaleza, el proceso resultó quedar al alcance de un estrato relativamente amplio de participantes a los cuales no se pudo excluir. Consecuentemente, para librarse de este estrato mayor, algunos programaron una catástrofe para quedarse con la parte más sana de los medios financieros.

AMG: Traducido a un lenguaje crudo esto significa que los perdedores pierden algo que de cualquier manera nunca fue de ellos porque solo fue una ilusión. Pero ahora extraen de ellos todo lo que en su momento creyeron que eran ganancias o beneficios.

NEU: Algunos operadores que en gran número participaron del proceso, cesan de existir. En el futuro, el juego se sigue jugando con menos jugadores y sobre una cantidad menor se puede gobernar mejor y además esa menor cantidad es más fácilmente concentrable. En forma simultánea, no solo quedan menos personas reales como jugadores sino que también quedan menos personas jurídicas. La disminución de la cantidad de personas jurídicas se logra por medio de las fusiones. Por lo tanto, el poder no disminuyó, solamente se contrajo más el número de los participantes y este menor número es más fácilmente organizable en un círculo reducido. El sistema financiero – aunque sea en el mal sentido de la palabra – se depura. El nuevo sistema financiero, a su vez, puede surgir ahora, o no. En las crisis anteriores también se produjeron grandes reuniones entre los líderes mundiales pero al final no pasó nada. Después de la última crisis asistimos a lo mismo y tampoco sucedió nada demasiado relevante hasta ahora. Es muy posible que los políticos se impongan la tarea de ocuparse del problema y, mientras ellos se ocupan, otros, en un segundo plano, construyen la solución.  En todo caso, habrá cambios; pero no serán los que anunciarán los políticos como programas de desarrollo.

Tercera Sesión: Desangrar al Mundo

OST: Las últimas crisis mundiales son fenómenos programados. Podemos verlo claramente si estudiamos los documentos, parciales pero aun así accesibles. Por ejemplo, los que reflejan las reuniones del Grupo Bilderberg y que se filtran a través de los registros del Council on Foreign Relations de Nueva York, del Royal Institute of International Affairs inglés, la Comisión Trilateral y otros institutos similares. ¿Por qué las programaron? Los señores del poder financiero necesitaban seguir consolidando el sistema plutocrático, necesitaban centralizarlo más.  Y necesitaban hacer esto para volverlo más eficaz y para robustecerlo globalmente en la mayor medida posible.  En el estrato superior del poder financiero – allí en donde se fijan las posiciones ante todas las cuestiones, se dan las directivas y de donde parten los impulsos para la acción – sabían que un proceso de esta importancia tiene que ser planificado.  Lo llevaron a cabo de la manera en que siempre lo hacen: iniciaron simultáneamente tanto el proceso en sí como todo lo que hacía falta para camuflarlo. Sucede que – cuando se trata de procesos que involucran cuestiones muy críticas que, en lo posible, hay que mantener lejos de la opinión pública –   siempre ponen en marcha por lo menos un programa pero preferentemente varios programas paralelos.  Éstos sirven para que la amplia masa termine aceptando aquello que no se publicita y que tiene una intencionalidad y un sentido completamente diferentes. Por ejemplo, cuando se dieron cuenta de que la expansión del flujo de capitales se convertía en una verdadera orgía que ya no podía ser continuada, decidieron que habría un derrumbe del cual ellos tenían que salir más fuertes que antes. El procedimiento fue el siguiente.

Ya en Agosto de 2007 se volvió evidente que Merrill Lynch – que desapareció solo formalmente porque en realidad se fusionó con el Bank of America – había realizado innumerables operaciones expansivas. Se produjo un conflicto abierto entre el gobernador de Massachusetts y la empresa. La cosa terminó en juicio porque Merrill Lynch no pudo hacer frente a sus obligaciones. Resultó que no tenía el dinero. En ese punto el derrumbe todavía no se produjo, pero se inició el proceso que finalmente condujo a que los grandes operadores – al principio ni siquiera los bancos sino las enormes instituciones financieras que hacían negocios entre ellas – entraron a rivalizar y comenzó a agudizarse la desconfianza. La consecuencia fue que en la economía real cada vez menos actores recibieron créditos adecuados. Se disparó la desocupación lo cual, entre otras cosas, tuvo como consecuencia que cada vez menos personas pudieron pagar las cuotas mensuales de los préstamos hipotecarios.  Trascendió que estos préstamos hipotecarios, empaquetados en paquetes de a mil, los estaban usando como respaldo de títulos y los negociaban también. O sea que salieron a la luz, secuencialmente, estafas cada vez más grandes. Para no hablar de que incluso la Bolsa, en lugar de comerciar con acciones reales, también hacía transacciones con estas cuasi-acciones con las que se podían organizar estafas increíbles. Después de un año de este proceso llegaron a una situación en la que se habían desmejorado tanto las transacciones entre estas enormes instituciones financieras que la dirección suprema decidió ponerlas en dos clases: una parte de ellas debía desaparecer, colapsar o fusionarse; la otra parte quedaría siendo más sana aun y sobreviviría. Cuando esto ocurrió, intentaron recuperar los gastos – porque es sabido que estas operaciones tienen sus gastos – de las dos maneras usuales. Uno de los métodos: que el Fed ponga a disposición los miles de millones que necesita esta superestructura internacional de carteles financieros. Porque, no lo olvidemos, si bien los Bancos Centrales son de jure propiedad de los respectivos Estados, de facto sin embargo forman parte de esta estructura de poder. Lo hicieron. ¿Cuáles fueron las consecuencias? Mezclaron el dinero fabricado de la nada con el dinero respaldado por trabajo efectivo con lo que el dólar se licuó y empezó a deslizarse para abajo. Un dinero así fomenta fuertemente la inflación. Y la inflación es el impuesto más injusto que existe porque lo pagan quienes menos merecerían pagarlo y quienes menos defensas tienen para evitarlo.

NEU: El que no puede crear dinero, solamente puede cubrir sus pérdidas con trabajo.

OST: Solo que esto todavía no fue suficiente. Por eso es que recurrieron al segundo método. Obligaron al Estado norteamericano a participar de los gastos con 700.000 millones de dólares de regalo.

AMG: Para ponerlo en términos directos: ordeñaron el presupuesto público.

OST: Así es. Pero como en ese momento los EE.UU. se hallaban en plena campaña electoral, aparecieron unos treinta congresistas que se resistieron al proyecto. Los políticos, no es que no vean estas maquinaciones. Lo que sucede es que por diversas razones – oportunismo, dependencias, compromisos, etc.  – prefieren ignorarlas. Pero esta vez no las ignoraron: en la primera vuelta el paquete de ayuda no obtuvo los votos necesarios. Lo que la plutocracia hizo entonces fue algo bien simple. Se dirigió a los legisladores y les dijo: "Señores; como bien saben, el Posse Comitatus Act  [[1]] está suspendido a los efectos prácticos. Por lo tanto, si no votan favorablemente el paquete de ayuda lo que seguirá será la declaración del estado de emergencia nacional,  el gobierno por decreto presidencial y la justicia militar". Y después de decirle eso a los legisladores sacaron a la calle algunas divisiones. Tan simple como eso. Bajo estas condiciones los señores legisladores votaron luego aprobando obedientemente el regalo de los 700.000 millones de dólares para contribuir al primer tramo del salvataje de la rama norteamericana de la oligarquía financiera internacional. En principio, lo que debería haberse hecho es ayudar a la economía productiva para resguardar el puesto de trabajo de muchísimos norteamericanos. Se hubiera tenido que ayudar a los hipotecados para que muchísimos norteamericanos no perdiesen sus viviendas. Pero no se hizo nada de eso. Esas personas no recibieron un miserable centavo y las casas terminaron siendo rematadas con la gente echada a la calle.

El dinero puesto a disposición fue a parar a las arcas de algunos bancos que lo utilizaron para comprar a los más débiles. Armaron una enorme consolidación bancaria por medio de la cual construyeron una central financiera aun más grande y más unificada. También se habló de que sostendrían el sistema financiero mundial para que no colapse. Porque, como sabemos, esto es como un tsunami: comienza en Norteamérica pero sus efectos se hacen sentir en Europa y más lejos todavía. Las instituciones financieras centrales europeas, que en última instancia son prácticamente propiedad de esta misma oligarquía plutocrática, empezaron de pronto a volcar miles de millones hacia los bancos, y en Europa sucedió al final lo mismo que en los Estados Unidos. El presidente de Francia tuvo que amenazar con hacerle juicio a todos los bancos franceses después que se supo que no estaban dispuestos a poner un centavo para el fondo común.  De lo que se trata, en definitiva, es que hemos sido y seguimos siendo víctimas de una bien camuflada gigantesca estafa financiera. Y no hemos tomado conciencia de esto porque siempre instrumentaron, en paralelo, aquellos programas mediante los cuales, desde otras perspectivas, las cosas siempre se pueden relatar de otro modo.

AMG: Los medios masivos desempeñan un enorme papel en todo esto. Los medios globales presentan todo este proceso en forma desinformativa.

OST: Tal cual. Sin embargo, aun así también hay que decir que existen países en los que la sociedad, de un modo o de otro, puede hacer valer sus intereses al menos en parte. En cierta medida éste es el caso de Francia, Alemania e incluso Inglaterra. En algunos casos, en lugar de bombear plata pública a los bancos privados, simplemente tendieron a estatizar – o a re-estatizar – esos bancos. Allí en donde todavía quedan restos de la economía social de mercado y en donde la sociedad todavía puede hacer sentir su peso sobre la política la solución a la crisis generada desde los Estados Unidos se está buscando por la vía de apoyar a la economía productiva para que las personas puedan mantener sus puestos de trabajo.

NEU: Déjenme agregar algo a eso. El párrafo 101 del acuerdo constitutivo de la Comunidad Europea prohíbe las operaciones de crédito entre los gobiernos y los bancos de emisión. Esto significa que un gobierno de ninguna manera tendría que poder obtener fondos de un banco de emisión. Sin embargo, con la última crisis lo que pasó fue justamente eso. La Unión Europea, cuando inyectó miles de millones de euros en el sistema bancario, no lo hizo con dinero proveniente de los impuestos. Lo hizo con dinero emitido, con lo que el famoso párrafo 101 ni siquiera fue tenido en cuenta.

Por otra parte, agregaría que los japoneses nos dieron un buen ejemplo de cómo hay que manejar esta clase de crisis con un método sencillo, fácilmente entendible por todo el mundo. El banco de emisión japonés puede emitir moneda activamente y eso fue exactamente lo que, a pedido del gobierno, hizo en 1998 por un valor de 500.000 millones de dólares.  El gobierno no se quedó con esa plata sino – puesto que él había ordenado esa emisión – lo que dijo fue: "voy a colocar este dinero como depósito en los bancos comerciales, pero que quede claro que éste es mi dinero. Lo otorgo en préstamo a los bancos comerciales pero exijo que lo vuelquen, no a inmuebles, sino al desarrollo tecnológico, al desarrollo industrial y a la financiación de la investigación tecno-científica." A su vez, al destino al cual hubiera podido ser volcado pero que era el que había generado la especulación – es decir: al crédito inmobiliario – simplemente lo prohibió en forma expresa. Permitió exclusivamente lo que servía a la sociedad: la construcción de la estructura intelectual.

Sucedió, por otra parte, que los 500.000 millones de dólares en términos de yenes hubieran representado una carga enorme para los bancos si hubieran tenido que pagarle por ese dinero altos intereses al gobierno. Hubiera arruinado todos los balances. ¿Qué hicieron los bancos? Pues bajaron la tasa de interés para tener que pagar menos. Por eso fue que la tasa básica del Japón bajó al 1%, luego al 0.5% y después a menos todavía. Además, desde el momento en que disponían de enormes cantidades de dinero, tampoco les entusiasmó recibir dinero de sus clientes con lo que a los depósitos de los mismos… ¡les impusieron tasas negativas! Resultado: los clientes no colocaron su dinero en los bancos sino en actividades rentables. Con eso aumentaron la liquidez porque el banco no absorbió el dinero. El resultado final fue que la medida del gobierno tuvo un muy importante efecto sobre la economía. Poco tiempo después todo empezó a funcionar con normalidad.

OST: Es cierto. Pero para eso hace falta una política con un criterio nacional sólido. Me temo, que en la mayoría de los países ese criterio no existe.

AMG: Como que tampoco existe una élite política responsable.

OST: Pero seamos realistas. ¿Para qué usaron luego los bancos japoneses las tasas tan baratas? Tomaron grandes créditos japoneses, los colocaron en algunos países de Occidente, recibieron por ellos algo así como 11.5% de interés, cobraron esos intereses y pagaron con ellos el interés japonés de entre el 1 y el 2%. En una palabra: sencillamente sacaron el dinero del país.

NEU: Más precisamente: el sistema japonés funciona con empresas que reciben créditos internos baratos para su actividad y, dado el caso, colocan afuera el resto de su capital de trabajo. O sea, que con esto suplantan al crédito y no asumen una carga financiera pesada. Para pasarlo en limpio: no colocan afuera el dinero que reciben del gobierno sino el dinero que no colocan en el banco y que les queda como instrumento. Ése es el dinero que mandan a hacer piruetas por el resto del mundo. Y una cosa más: este sistema también genera sus compromisos y no da lo mismo entre quienes se constituye la red. Por eso es que entre nosotros siempre se habló del alto riesgo que supuestamente representan los préstamos atados al yen.  La verdad es que esa calificación se hizo circular para que nadie tomara esos créditos y para que las grandes deudas no se canalizaran hacia los japoneses. El sistema global descalificó a propósito los créditos en yenes para que el endeudamiento se canalizara hacia el dólar, el euro y el franco suizo que son las monedas que domina. Arrearon a la población mundial al corral que les convenía. Los japoneses tampoco son santos. También ellos manipularon créditos hipotecarios. Pero si todo ese tráfico se realiza en yenes, la minoría financiera global se resiente porque los negocios y los beneficios no quedan dentro de su club de amigos.

MAG: Con lo que, básicamente, volvemos al punto de partida.

NEU: Saquemos conclusiones. Si miramos a nuestro alrededor no vamos a encontrar pruebas que demuestren lo contrario. La existencia, el presente y el futuro de la mayoría de los países, especialmente los que están en vías de desarrollo, lo determinan los procesos monetarios. Los procesos fiscales son solamente las consecuencias, los efectos de esto. La causa de los problemas es monetaria; los efectos son fiscales. Cuando en los medios masivos se discute acerca de los salarios – digamos acerca de las reducciones salariales – se lo hace solamente para mantener a la sociedad bajo presión; es decir: para que no pueda juntar fuerzas para la resistencia. Por otra parte, también para que la sociedad se ocupe de aquello hacia lo cual los medios dirigen su atención. Y siempre la dirigen hacia lo fiscal; siempre es el Estado el que representa un problema. Y resulta ser que el problema no es el Estado. El Estado más bien estorba el proceso de concentración financiera global. El verdadero problema es la cuestión monetaria. Se hicieron estudios empíricos en todo el mundo. Analizaron la participación del Estado en la economía; querían averiguar si es positiva, negativa o neutra. Terminados los análisis encontraron que es más bien positiva o neutra. Pero no negativa. Allí en donde la participación estatal fue mayor, la economía salió más rápida y más fácilmente de las crisis. Ni hablemos de que, a mayor participación del Estado, más difícilmente entra en crisis la economía. Dicen lo contrario, pero en el sistema mundial capitalista el papel del Estado se evalúa positivamente. Por supuesto, estamos hablando de Estados razonablemente sólidos; no de aquellos corruptos hasta el tuétano.

OST: Quisiera agregar algo más, tanto como para que comprendamos lo más exactamente posible la causa de estas grandes crisis financieras. La comunidad financiera internacional tiene motivos muy  reales para provocar estas crisis. Sucede que, para ellos, las crisis representan la cosecha. El modelo básico es la crisis de 1929. En aquél momento, sus organizadores fueron Montagu Norman del Banco de Inglaterra y Benjamin Strong de la rama neoyorquina del Federal Reserve norteamericano. Empezaron por inflar la circulación de acciones. Inyectaron en eso enormes sumas de dinero. Cuando la Bolsa estaba a tope, dieron un paso al costado con una gigantesca liquidez y con el Fed en el bolsillo. Retiraron todo el dinero y la Bolsa colapsó. Con la deflación artificialmente producida, todas las tierras productivas y todas las unidades económicas dedicadas efectivamente a la producción perdieron un enorme porcentaje de su valor real. Se volvieron tan baratas que pudieron ser compradas a un precio vil. Con todas las crisis pasa esencialmente lo mismo: se genera la turbulencia, las Bolsas caen a la baja, los valores se abaratan y, cuando se llega al punto más bajo posible – y este punto lo tienen muy cuidadosamente calculado – vienen los señores y compran barato lo que les interesa tener. La oligarquía financiera simplemente necesita tener estas cosechas. Cuando la siembra madura, ellos cosechan. Con eso aumenta el poder de las consolidaciones. El objetivo inmediato es robustecer el poder propio y garantizar su supervivencia en el futuro. El objetivo a largo plazo se desprende de la propia naturaleza de la operación: el poder absoluto.  En cada crisis cosechan la siembra.

MAG: Con lo cual desangran al mundo.

AMG: Agreguémosle a esto que hoy por hoy el mayor comprador del mundo es China. Dispone de más de tres billones de dólares para salir de compras. Los constructores de este proceso tendrían que sentir el peso de esto. Obviamente tienen ideas muy concretas sobre cómo piensan impedir a la larga que China compre. Ya hoy mismo la traban cuando la cosa toca cuestiones estratégicas, pero no menos obviamente también China tiene sus ideas acerca de cómo sortear esas trabas. Por lo demás, llama la atención lo sospechosamente poco que se habla de China en cuanto a este proceso específico. Los chinos no se manifiestan mucho, es cierto; pero tampoco se los interpela ni se hace referencia a ellos en muchas cuestiones puntuales de enorme trascendencia.

NEU: No creo que sea tan así. En 1998 los Estados Unidos atacaron económicamente el Asia. Ahora también están tratando de debilitarla, o por lo menos de ganar posiciones para debilitarla. Lo que la minoría financiera global está tratando de hacer allá es de garantizar su presencia a largo plazo. Por ahora está, digámoslo así, rompiendo la cáscara de la nuez. Quiere tener presencia en China, quiere estar presente en Corea del Sur, está presionando para que le den vía libre al capital extranjero, etcétera. En la práctica esto no resultó demasiado bien, pero los EE.UU. no quisieron romper lanzas con los chinos porque en esa región también se está produciendo una concentración de capital.

MAG: ¿Bajo la dirección de quién?

NEU: La verdad es que no sabría decirlo. Allá la dirección no está tan personalizada como en la región atlántica. Probablemente es más equilibrada. China es el último en incorporarse a esa comunidad. A los japoneses, en general, no los quieren mucho por el papel que desempeñaron durante la Segunda Guerra Mundial. Se sabe muy poco acerca de quiénes llevan realmente la voz cantante. Lo obvio sería suponer que China y Japón. Hasta se podría mencionar a Corea del Sur. La importancia de Tailandia es escasa. La economía de Indonesia es más grande pero no decisiva.

MAG: ¿India?

NEU: En esto la India no participa mucho. Por el momento diría que su papel es más bien de observador. En lo esencial la estrategia ésa de “nos infiltramos y después nos retiramos de golpe” produjo algunas turbulencias en Asia pero no consiguió hacerlos colapsar. Los Estados Unidos ni siquiera pudieron lograr que el capital norteamericano conquistara posiciones relevantes en Asia. Justamente por eso es que, en la última crisis mundial, no provocaron a los asiáticos sino que dirigieron concentradamente la crisis hacia Europa. Porque es cierto que esa crisis nació en los Estados Unidos, pero sus mayores efectos se registraron en Europa.

AMG: Perjudicando especialmente a los Balcanes y a toda la región de Europa Oriental. 

NEU: En realidad, el objetivo original de esa crisis no fue el de provocar grandes tensiones sociales en Europa sino el de domesticar a la burocracia de Bruselas para obligarla a someterse y a aceptar las directivas del grupo financiero global. Y la dirigencia política de Bruselas se sometió casi instantáneamente saltando prácticamente por encima de sus propios marcos legales y dándole dinero a bancos europeos cuyas manos, a espaldas de Europa, se extienden hasta los Estados Unidos. La City de Londres y el Wall Street de Nueva York están más cerca el uno del otro que Frankfurt y Londres, o que Londres y Bruselas.


Cuarta Sesión: El Papel del Estado

MAG: Sería útil clarificar por qué luchan entre sí las élites políticas.

NEU: Yo no diría que hay lucha. Lo que hay es simple subordinación. En términos muy amplios, la minoría financiera global no se pelea con nadie y no compite con nadie porque considera que no existen pares del mismo nivel. Simplemente tratan de sojuzgar, y de hecho sojuzgan, a quienes ponen en la mira porque lo que pretenden es consolidar su propio poder. El dólar se debilitó como instrumento a través del plan propuesto por Brzezinski para conquistar poder en Eurasia. Después, tuvieron que volver a darle fuerza debilitando simultáneamente al posible competidor. Pero resulta que el euro, en realidad, no es un competidor. Cuando el dólar, por razones de poder, se desplazó hacia Europa ocupando no pocas posiciones, terminó obligando a Europa a adoptar una moneda común. El dólar y el euro terminaron constituyendo un gran campo de juego muy similar al del bipartidismo norteamericano: rivalizan dos partidos políticos pero los dos son cachorros de la misma loba, teledirigidos desde atrás por el Council on Foreign Relations. También al euro y al dólar lo teledirigen desde atrás y, cuando hayan juntado la fuerza suficiente, probablemente atacarán también en Asia. Acumulan poder durante aproximadamente diez años. En uno de estos ciclos muy probablemente le toque el turno al Asia.

AMG: La pregunta fundamental sigue siendo la de, si esto es un imperio mundial, ¿cuál es la causa ontológica profunda por la cual el centro imperial quiere sojuzgarlo todo y a todos? La respuesta obvia es porque ese centro imperial necesita virreyes sumisos en las distintas provincias a fin de poder llevar a cabo los desvíos de riqueza a placer. El problema que se plantea es que, en la periferia, pueden aparecer virreyes fuertes y conscientes en algunas provincias. Puede suceder que a estos gobernadores periféricos se les ocurra regatear y negociar con el imperio mundial, es decir con sus representantes, cuando éste no tiene ni ganas, ni tiempo ni paciencia para este tipo de chicanas porque existe una meta de concentración de poder que hay que concretar rápido y sin resistencias.

NEU: Además, hay que impedir los pactos entre vasallos.

AMG: Exactamente. De ningún modo pueden admitir relaciones horizontales. Para ellos, la mayor amenaza es que Europa se atreva en absoluto a integrarse realmente. Incluso si al principio está subordinada a esa misma autoridad imperial. Para la central incluso esto es un riesgo superfluo. Toda relación horizontal que aunque más no sea atempere la total dependencia vertical de la central de poder es para ellos un factor de riesgo importante. Si analizamos los últimos cien años, podemos ver que también la concepción del Estado cambió de un modo cíclico. Durante los Siglos XVIII y XIX el Estado estuvo absolutamente subordinado cumpliendo exclusivamente funciones de policía. A fin de mantener el orden en una sociedad que vivía bajo condiciones similares a los de una guerra civil y que se hallaba terriblemente explotada, el Estado debía mantener la disciplina para garantizar el orden y la defensa del Derecho y la propiedad. En esta concepción, las funciones de orden son las esenciales, todo lo demás lo sostiene el capital de alguna manera, bien que a niveles de miseria. Pone algo en los salarios ya que, si la fuerza laboral se muere y no se reproduce, también se derrumba el entretejido del capitalismo. De modo que vigila esto, pero no admite interferencias; lo quiere manejar directamente. Después vienen las épocas en las que el capital confía un poco más en el Estado. Permite que ciertas funciones productivas pasen a la esfera del Estado. La ideología, sin embargo, señala que esto siempre es peligroso porque, con el tiempo, el Estado y sus funcionarios se vuelven más atrevidos. Se configuran intereses propios y, horror de los horrores, hasta pueden caer en la cuenta de que sería mejor para ellos defender los intereses locales de la región que administran. Así, durante los últimos cien o doscientos años podemos detectar ciclos incluso en la vida de los Estados.

MAG: Esto es lo que describe, por ejemplo, el ciclo de Kondratiev.

AMG: Sí. El mayor ciclo positivo, ascendente, empezó después de 1933. El New Deal de Roosevelt en los Estados Unidos y el Estado social en Europa pertenecen a este ciclo. El contragolpe neoliberal vino a fines de los años ’70 y a principios del los ’80. Sería muy interesante hacer una investigación exhaustiva de esto. No es fácil porque no es sencillo llevar a un común denominador estadístico las series de datos provenientes de hace cien años atrás. Pero sería interesante establecer como este sistema de dominio mundial, cuyos titulares son los mismos, utiliza también estos ciclos para hacer funcionar su imperio. En mi opinión lo han hecho siempre, y no cambiarán.

MAG: Parafraseando a Clausewitz: esto también es una guerra, solo que con otros medios.

OST: Ya que hemos mencionado las curvas de Kondratiev, no debemos olvidar que el euro surgió del eurodólar. Sacaron de los Estados Unidos importantes industrias, aunque por supuesto que no a la industria militar de punta, a la tecnología informática de avanzada y a la tecnología espacial, como que tampoco a las tierras cultivables que obviamente no se podían trasladar. Lo que quedó allá fue mayormente la industria de servicios. El 70% de la población laboral norteamericana trabaja hoy en empresas de servicios. En Europa no sucedió eso. Allí las ramas industriales productoras de bienes quedaron. Al euro lo fortaleció enormemente el hecho de que podía contar con un respaldo industrial concreto productor de bienes reales. Aparte de esto, Europa adoptó una actitud bastante pasiva y tuvo una actitud casi meramente protocolar en las acciones relacionadas con el mantenimiento del orden mundial. No mantiene grandes ejércitos de modo que, así, naturalmente, tampoco tiene una gran política exterior independiente. Pero esto no la perjudicó mayormente porque, de este modo, tampoco tuvo que hacer frente a los gastos que hubiera implicado el tener grandes estructuras militares. El euro sacó ventaja por dos motivos: por un lado su base industrial se mantuvo intacta y, por el otro, no lo recargaron los enormes gastos militares que pesan sobre el dólar. Agreguemos a esto que más de un país quiso pasarse al euro, entre otros Irán que quiso organizar otro mercado mundial para el petróleo. Incluso en Rusia se escucharon voces que propugnaban suplantar al dólar, al menos parcialmente, por el euro. Así, pues, el euro comenzó a ser una muy seria competencia para el dólar, a pesar de que en sí mismo no deja de ser una expresión del dólar. Pudimos ser testigos de cómo el dólar, que al principio valía más que el euro, cayó en un 40% respecto del euro. Se produjeron anomalías que probablemente hicieron que la oligarquía financiera decidiera cambiar las cosas y poner a Europa en su lugar, al estilo de: “ya les haremos ver a ustedes que dependen de nosotros, en Europa pasa lo que nosotros queremos que pase, aquí nadie les dio a ustedes vela en este entierro”. No digo que ésta fue la causa de la última crisis, muy probablemente la misma tiene causas de mayor peso, pero apostaría a que éste fue uno de los motivos.

NEU: Antes de la crisis, el precio del petróleo había empezado a bajar. Después subió bien alto y volvió a empezar a bajar. Acto seguido vino el derrumbe.

OST: China hizo algo extraordinario manteniendo un fuerte poder estatal. Con eso creó una variante del sistema capitalista empresario más equilibrado que el tradicional sistema expuesto a volatilidades y grandes variaciones.  Este fuerte poder estatal pudo – y sigue pudiendo – mantener a raya a un creciente estrato de empresarios capitalistas tremendamente agresivos. Sin embargo, hay una cosa que no saben solucionar, aunque con el tiempo muy probablemente aprendan a hacerlo. Es el problema que a los productos con tecnología de vanguardia la mayoría del pueblo chino no los puede comprar porque es demasiado pobre para hacerlo. De los 1.400 millones de chinos, aproximadamente unos 100 millones elaboran los productos de mayor valor, generalmente en las zonas costeras industrializadas. No tienen, internamente, un poder de compra que pueda absorber la producción de estos 100 millones.  Si estos 100 millones quieren seguir funcionando y hasta expandiéndose, China puede hacer dos cosas. O bien sigue colaborando con los Estados Unidos y éstos le aseguran los mercados de consumo necesarios, o bien genera un gran mercado interno. Lo que sucede es que, para lo segundo, tienen que implementar enormes cambios sociales. Para mencionar un solo factor: en China hay dos derechos laborales. Hay uno que se aplica a los trabajadores empleados por las industrias desarrolladas y otro completamente diferente, casi de características esclavistas, aplicado a los trabajadores del interior de China. Con total seguridad van a ir construyendo un mercado interno porque eso los fortalece: pueden producir y consumir lo que producen. Por el momento, sin embargo, no podrían existir sin los Estados Unidos. Los dos viven en estado de simbiosis desconfiándose mutuamente. Saben perfectamente bien que, en algún momento, deberán enfrentarse. En China suelen decir: en algún momento se encontrarán por el "sendero estrecho" y, cuando eso pase, uno tendrá que empujar al otro fuera del sendero. Pero China quisiera demorar este encuentro hasta no haberse fortalecido lo suficiente. Ellos consideran que todavía no llegó el momento.

MAG: ¿Hay solamente un sendero estrecho?

OST: Solamente hay un poder mundial.

NEU: Y hasta puede suceder que Norteamérica se debilite tanto que ya no esté en la misma categoría de peso que China.

OST: Yo no desecharía a Norteamérica. Puede recuperar muy rápidamente su capacidad productiva si se sacude de encima este estrato parasitario que lleva pegado como una sanguijuela que le succiona la energía vital. Solo quería marcar que, por el momento, China no puede existir sin los Estados Unidos, es decir, sin el poder de compra de, y conectado con, los Estados Unidos.

AMG: Estados Unidos, en realidad, tiene una estructura bifronte. Existe un Estado-Nación norteamericano con sus objetivos propios y a este Estado nacional se le superpone la Norteamérica global. Lo que sucede es que, desde lejos se los ve como si fueran una sola cosa, y no lo son en absoluto. El Estado-Nación chino tiene sus relaciones con el Estado-Nación norteamericano. Por consiguiente no es imposible que, durante las próximas décadas, en cierto sentido la línea de quiebre política y de poder se abra justamente allí en donde hasta ahora nunca pudo abrirse: entre la Norteamérica global y el Estado-Nación norteamericano.

OST: El Estado-Nación norteamericano es el músculo del imperio financiero mundial. Hasta le podríamos dar un nombre a ese único poder mundial existente. Yo lo llamaría Orwellia.

NEU: Hay también otra razón para la relación simbiótica entre China y los Estados Unidos. Sucede que China tiene un importante mercado en los Estados Unidos y obtiene un no menos importante ingreso en dólares de ese mercado. En la medida en que el dólar se debilite, las reservas en dólares de China también perderán valor. Por lo tanto, está en el interés de China que el dólar se fortalezca.

AMG: A esas reservas las podría convertir en euros de un solo golpe. Aunque es cierto que, en ese caso, se pondría de cabeza todo el mercado financiero.

NEU: Así es. Y esto a China no le conviene porque tiene mercados también en Europa. ¿Por qué habría de arruinar a quienes le compran?

OST: Sea como fuere, lo que vemos es que la Norteamérica nacional, convertida en escudero del imperio financiero y en el único superpoder hegemónico de una estructura unipolar, pudo ser obligada a abusar de su poder financiero y militar. Es irrelevante que llamen a esto promoción de la democracia, lucha contra el terrorismo, o lo que fuere. Es un abuso desaprensivo de poder simplemente porque no tiene contrapeso. Sin embargo, el contrapeso se está gestando porque también el sistema global, como todo sistema, necesita tener su equilibrio. Ya surgió el SCO – el Shanghai Cooperation Organisation – en el marco del cual Moscú, Pekín y cuatro países de Asia Central cooperan entre ellos mientras Irán, India y Pakistán se mantienen como observadores. Hasta Brasil ha mostrado interés en esto. Algo así puede significar un serio contrapeso si consigue tener capacidad para defender sus intereses económicos y estratégicos. Por ahora esa capacidad no existe, pero no hay que perder de vista que Rusia, aun en su condición actual, es el país territorialmente más extenso del planeta mientras que China es el más poblado y se está desarrollando a pasos agigantados. Tarde o temprano adquirirán poder de contrapeso.

Supongo que a todos les interesaría saber cuál sería, global y localmente, la solución a esta situación actual. Cuál sería el diagnóstico y cuál la terapia. Por de pronto estamos llegando a una nueva era, o por lo menos al fin de una era. Se acabó el liberalismo original y se terminó también el neoliberalismo tardío que resultó ser un ultraliberalismo.  Ese ultraliberalismo, sin embargo, no es el orden de la libertad sino la libertad de un estrato minoritario. Libertad para abusar libremente de la libertad de los demás, tal como lo hemos visto y lo seguimos viendo. Por lo tanto, ¿cuál sería el nuevo papel del Estado? Traduciéndolo al lenguaje económico se podría decir que un retorno a alguna versión moderna de las ideas keynesianas. No digo volver atrás al New Deal de Roosevelt, pero habría que reformular el papel del Estado y demostrar sin lugar a dudas que las ideas de ese ultraliberalismo que se nos quiere vender como una ley natural absoluta son ideas equivocadas. Eso es algo que, por otra parte, ellos mismos reconocen cuando tienen que salvar su propio pellejo. En esos casos resulta que el Estado no solamente es algo bueno sino la única cosa buena que puede salvarlos. Cuando quieren dar rienda suelta a su usura y a su codicia en perjuicio de la sociedad, entonces el Estado estorba. Pero cuando hay que salvarlos a ellos, porque hicieron mal los cálculos, entonces que venga el Estado paternalista para sacarlos del berenjenal en el que ellos mismos se metieron sin que nadie los empujara.

AMG: Stiglitz formulaba eso diciendo que privatizan las ganancias y estatizan las pérdidas.

OST: Tenemos que expresar cómo nos imaginamos el papel del Estado. Y en esto no solamente está incluido un retorno a cierto keynesianismo sino que deberíamos apostar incluso por una reformulación del derecho de propiedad. Porque sin un nuevo sistema de propiedad privada, básicamente no se puede resolver el problema. Por mi parte, el concepto básico que propondría para un nuevo sistema de propiedad es el desempeño personal. Es decir, que la dimensión y la acumulación de la propiedad se relacione de alguna manera con el desempeño personal.  No digo que sea fácil de resolver, pero la cuestión no es la de si es fácil o difícil; la cuestión es la de si hay que resolverla o no. Un sistema de propiedad basado en el desempeño implica que no puede haber ni enriquecimiento extremo ni empobrecimiento extremo. Los bienes acumulados por generaciones enteras son patrimonio de todos los integrantes de la sociedad. ¿Por qué? Tomemos a un hombre muy talentoso, muy trabajador, que vive hasta los ochenta años pero que está solo sobre la tierra. Imaginemos que tiene que fabricar un alfiler. ¿Podría hacerlo? No. Porque necesitaría la experiencia acumulada por varias generaciones y – no en último término – la colaboración de sus semejantes. Y lo que yo pregunto es: si un hombre aislado no sería capaz ni de fabricar un alfiler, ¿cómo es posible que una sola familia, pongamos por caso los Rothschild, sean propietarios de una fortuna familiar concentrada de cien trillones de dólares? La segunda familia más rica del mundo, los Rockefeller, dispone de una fortuna de once trillones de dólares. Y en estos casos la fortuna troncal no está distribuida sino que distribuyen solo los beneficios de acuerdo con determinados principios.

Para construir una nueva civilización libre de usura que reemplace a la actual civilización usuraria, hace falta un nuevo sistema de propiedad sobre cuya base se podría construir prolijamente todo un sistema económico natural. Pienso que estos temas tendrían que ser discutidos a fondo. Las personas esperan que, si se les da un buen diagnóstico, se les ofrezca también una buena terapia. Esa buena terapia no surge espontánea e inmediatamente, pero se pueden delinear diferentes esquemas terapéuticos. Es muy importante que tengamos un cuadro claro del futuro, con estrategias a largo plazo, y no pensemos en términos de solamente uno o dos años para adelante.

Las crisis de muchos países se deben, entre otras cosas, a que les han quitado las posibilidades de pensar para adelante, de planificar el futuro. Así como les han quitado también la posibilidad de auto-organizarse. En cuanto un país empieza a organizarse por su cuenta, inmediatamente lo consideran enemigo.  Porque se parte del concepto que el privilegio de la organización – vale decir, la capacidad de contar con fuerza y peso suficiente como para defender los propios intereses – es algo que le corresponde solamente a los poderes financieros. A los sojuzgados por la plutocracia no les está permitido, es más: les está prohibido organizarse. Que se queden tan atomizados como sea posible;  que se mantengan desorganizados porque así se los puede controlar mejor. La población y hasta la dirigencia de la enorme mayoría de los países no tiene ni idea de hacia dónde se dirige el mundo.

MAG: Gracias a Tocqueville sabemos al menos que a los Estados Unidos los mueven en realidad solamente tres principios: el dinero, el poder y el sexo. Ironías aparte, se puede decir que lo esencial de esto es válido para toda estructura de poder. Pero tratemos de dilucidar qué es lo que hace que Norteamérica sea Norteamérica.

OST: Por mi parte y en lo personal, a mí me gusta Norteamérica. Lo digo de frente y sin rodeos. Pero la Norteamérica que me gusta es la que AMG llama la Norteamérica Estado-Nación. Yo la formulo como la Norteamérica de la Declaración de Independencia y la Norteamérica de los padres fundadores que redactaron la Constitución Norteamericana.  A esta Norteamérica se le superpuso un poder financiero internacional.  Un imperio financiero que, a lo largo de un proceso histórico de más de cien años, se apoderó del sistema monetario norteamericano, lo convirtió en un monopolio propio, y a esta hegemonía la extendió a la totalidad de la vida económica y a la totalidad de la política también. Ese monopolio no solo es capaz de comprar a los políticos sino que ha conseguido construir una red, o mejor dicho una serie de redes discretas o parcialmente ocultas, que selecciona, educa y posiciona a los políticos con sumo cuidado.

En esto jugó un papel enorme la masonería que tiene una larguísima tradición en los Estados Unidos. Entre los firmantes de la Declaración de Independencia, cincuenta fueron masones, incluyendo a George Washington y a varios más que después fueron presidentes. Pero ya entonces tuvieron su importancia las distintas tendencias existentes dentro de la masonería. La tendencia francesa era la "mejor" porque el Gran Oriente no pudo ponerla completamente bajo su control siendo que ese Gran Oriente estaba completamente controlado por los iluminati que a su vez respondían a los lineamientos de Adam Weishaupt. Los iluminati  contaron en sus filas con numerosas grandes personalidades que pertenecieron a la élite de la masonería. En 1783, en Wilhelmsbad, concertaron un acuerdo con el naciente cartel financiero internacional. Tres fuerzas formaron parte de ese acuerdo: el sistema de relaciones bancarias con base en Frankfurt, la red de los iluminati y la masonería. En ese momento había en Europa unos tres millones de masones y había varios en América también. En realidad fueron ellos los que, en materia económica, establecieron el plan a largo plazo que ya entonces tenía por objetivo instaurar un nuevo orden social en el cual el sistema monetario estuviese bajo control privado. A este sistema financiero lo utilizaron para instaurar una serie de cambios tendientes a crear un sistema político al cual también pudieran controlar. Impulsaron el derrocamiento de varias dinastías, reordenaron las fronteras, promovieron una revolución cultural. Ya en 1783 se empezó a difundir que iría a existir una Europa unificada. La idea volvió a emerger en 1848 cuando Víctor Hugo, quien también perteneció a la élite masónica, expresó que había que crear unos Estados Unidos de Europa; un proyecto del cual una de las variantes se está realizando en la actualidad. Por lo demás, Norteamérica se vio obligada a separarse de Gran Bretaña porque allí ya funcionaba este sistema de préstamos financieros y los ingleses querían imponerlo en América siendo que los norteamericanos se resistieron a adoptarlo. Entre varias otras cosas, también porque Benjamín Franklin sabía perfectamente de qué se trataba. Había pasado mucho tiempo en Europa y tenía bien en claro lo que se esperaba de ellos.

MAG: Incluso hizo poner sobre el dólar "In God We Trust", en Dios confiamos.

OST: Sí, pero eso tuvo su significado recién cuando, por la época de la gran crisis mundial, el dólar se convirtió en una moneda con respaldo parcial. Oficialmente recién desde 1971 el dólar carece de respaldo. Por eso la leyenda… La cosa es algo graciosa pero se las arreglaron para que, por ejemplo, el petróleo se pudiese comprar solamente con dólares. Establecieron acuerdos con varios países de Medio Oriente. Esto todavía lo preparó Kissinger. A los saudíes les dijeron: "a ustedes los odia su propio pueblo, pero nosotros los apoyaremos para que se mantengan en el poder. A cambio de eso, nosotros refinaremos y comercializaremos el petróleo participándolos a ustedes en las utilidades. Además, queremos que ustedes vendan el petróleo solamente a cambio de dólares y después, en el marco de un "recycling", nos hagan llegar esos dólares a nosotros. Ustedes son un país islámico y no les está permitido colocar ese dinero a interés; pero nosotros podemos hacerlo y luego nos repartimos las ganancias. Eso es algo que la religión de ustedes permite". De modo que, después de 1971, el valor del dólar quedó determinado por el hecho de que el petróleo se pudo comprar solamente en dólares. Es decir: primero había que comprar dólares y solo después se podía comprar petróleo. De hecho, hasta el día de hoy funciona así.

MAG: Me pregunto en qué medida el eurodólar surgió para fortalecer la influencia norteamericana en Europa.

OST: Existió un proyecto para unificar las dos monedas en un momento dado. También jugaron con la idea de crear primero una moneda común para los EE.UU., Canadá y México, ampliarla después para América Central y América del Sur y unificarla finalmente con el euro.

MAG: Sigamos con el tema de qué fue lo que elevó a los Estados Unidos por sobre el resto de los países del mundo. 

AMG: Yo volvería a la Historia. Es un lugar común, pero no deja de ser cierto que toda realidad es explicable y inteligible solamente analizándola dentro de su propia dimensión histórica.

La Historia de los Estados Unidos está indisolublemente relacionada con quienes la fundaron. Fueron personas que, en su momento, quisieron abandonar Europa a toda costa. O bien Europa quería deshacerse de ellos, o bien ellos mismos decidieron que no cabían dentro del marco europeo de aquellos tiempos. De cualquier modo que sea, la emigración hacia América del Norte se produjo como consecuencia de una ruptura. El surgimiento de los Estados Unidos tiene que ser deducido del hecho que Europa se fracturó y la parte desprendida creó para sí misma, en un espacio ecosocial completamente diferente, una segunda Europa concebida como la negación del mundo creado por el continente de origen. Con todo, el contingente de "colonos" tampoco fue homogéneo porque, más allá de una negación de las tradiciones europeas, existieron grandes disputas entre ellos. En mi opinión, la Norteamérica naciente no consiguió superar sus disputas internas. Durante el primer siglo de su existencia – desde la guerra de la independencia de 1776 hasta el fin de la Guerra de Secesión de 1864, es decir durante 88 años – se produjeron serios conflictos. Por otra parte, la conciencia histórica del Estado-Nación norteamericano está lastrada por dos cosas extraordinariamente serias. La primera de ellas es que, según la mitología histórica fundacional, los colonos llegaron a un espacio vacío y lo poblaron. Por supuesto, ese espacio no estaba vacío en absoluto; solamente tenía una densidad demográfica muchísimo menor que la Europa de su tiempo. Los pioneros exterminaron brutalmente la población original, liquidaron la población indígena y destruyeron, además, el ecosistema preexistente. Toda su Historia comienza con una brutal destrucción sociocultural y ecológica. La segunda cosa es que necesariamente tuvieron que darse cuenta de que, a consecuencia del exterminio, no les quedó suficiente mano de obra disponible siendo que traerla desde Europa resultaba demasiado caro. La consecuencia de esto fue el segundo pecado original: el comercio de esclavos. Existen diferentes estimaciones al respecto, pero en términos generales se estima que aproximadamente entre veinte y treinta millones de personas fueron arrastradas desde África hacia América en general. Por otra parte, también es un mito que, como cierre del proceso, a Abraham Lincoln y a la dirigencia norteamericana de la época de pronto se les despertó la conciencia y que por eso liberaron a los esclavos. Después de la abolición nominal de la esclavitud tuvieron que pasar cincuenta años para que el salario de los esclavos liberados convertidos en obreros alcanzara el miserable nivel del costo de mantenimiento de un esclavo. Necesitaron cincuenta años para que el salario real se equiparara con el costo de la esclavitud. Ése fue el verdadero resorte impulsor del proceso: el esclavo convertido en obrero resultó más barato que el esclavo original.

OST: Así fue, pero agregaría una observación adicional. El cartel financiero internacional, con la casa Rothschild a la cabeza – porque estamos hablando de la "Era Rothschild" – en un principio no consiguió lograr el control del sistema monetario norteamericano. Como consecuencia de eso, elaboraron un proyecto según el cual dividirían a los Estados Unidos y crearían dos países con los que mantendrían en jaque a ambos. A los Estados del Norte los financiarían los Rothschild de Londres mientras que a los Estados del Sur los apoyarían los Rothschild de París. Al enfrentamiento lo organizaron de tal modo que la intelliguentsia del Norte debía proclamar que los tiempos de la esclavitud habían pasado mientras que la del Sur debía sostener que se trataba de un sistema eficiente al que había que mantener. El Sur quiso incorporar a California, que en aquél momento aun no era un Estado de la Unión, e incluso a México. Por eso organizaron la resistencia de la cual surgió una situación de conflicto constante. A su vez, es verificable que eliminaron a aquellos presidentes que no estuvieron dispuestos a servir a este proyecto. Sabemos que, finalmente, consiguieron agudizar el conflicto que desembocó en la sangrienta Guerra de Secesión.

Los unionistas consiguieron vencer al Sur y mantener la unidad de la federación. Esto es algo que fue posible por dos razones. Una de ellas es que a Lincoln se le acabó el dinero para proseguir la guerra y solo lo hubiera conseguido de los Rothschild a tasas usurarias, algo que rechazó. Fue entonces que uno de sus coroneles le sugirió que emitiese moneda propia, asegurándole que la misma serviría igual. Ése fue el famoso "greenback", el "dorso verde". La segunda razón fue que Lincoln pidió ayuda al zar de Rusia y éste envió su flota del Pacífico a San Francisco y a la flota del Báltico a Nueva York. De este modo se impidió la ayuda al Sur y se imposibilitó el embargo al Norte. El precio de esa ayuda se estableció en seis millones en oro y el negocio se cerró con los Estados Unidos comprándole Alaska a Rusia por 7,2 millones de dólares.

AMG: El mecanismo dual norteamericano que acaba de describir OST no es manejable hasta el día de hoy. Los Estados Unidos tienen una sociedad muy complejamente estructurada. Ésta es la parte que constituye su Estado nacional. Pero en realidad, esta estructura está gerenciada desde un segundo plano por una estructura financiera mundial que también se presenta al mundo como Norteamérica. Por lo tanto, existe de hecho una Norteamérica nacional y una Norteamérica imperial. Que estas dos estructuras pueden separarse brutalmente lo demuestra el hecho que, dado el caso, esa misma Norteamérica imperial que descaradamente explota cualquier región del mundo, también es capaz de explotar al propio cuerpo de la Norteamérica nacional. No por nada, la Norteamérica que desde hace casi cien años es el país más rico del mundo todavía tiene un estrato de veinte o treinta millones de personas que no solo viven económicamente a niveles africanos sino que hasta su situación sanitaria es equivalente. Los norteamericanos la llaman, "underclass"; la "sub-clase" social. Está compuesta mayormente por negros de sexo masculino cuya expectativa de vida promedio al nacer es de 52 años frente a los 72 años de los WASPs. Los pudimos ver en Nueva Orleans cuando sucedió lo del huracán Katrina. ¿Cuánto le costaría a la Norteamérica Imperial eliminar esta vergonzosa miseria en el país más rico del mundo? Evidentemente no les molesta.

Para entender a los Estados Unidos tenemos que ser constantemente conscientes de esta dualidad. Cada vez que asume un nuevo presidente norteamericano, los medios lo presentan como "el hombre más poderoso del mundo". Es absolutamente falso. La persona del presidente es completamente irrelevante en los Estados Unidos. Más aun: existe un procedimiento increíblemente refinado en la trastienda política norteamericana para determinar de antemano quién habrá de ser esta persona. Es el poder imperial seleccionador, ubicado en un discreto segundo plano, el que decide cuál es la base de reclutamiento que se considerará para elegir al futuro presidente y puntualmente quién será aceptado como miembro de la élite dominante. La elección que aparentemente decide el cargo, es pura escenografía montada para hacerle creer a los ciudadanos que tienen una responsabilidad en el proceso y que el mismo implica una democrática decisión del pueblo. En otras partes sucede lo mismo, aunque de un modo quizás no siempre tan evidente.

Tenemos que aprender a diferenciar poder de gobierno. Simplificándolo mucho: el gobierno es el Capitol Hill y la Casa Blanca; el poder es Wall Street. El gobierno es Washington, el poder es Nueva York. El verdadero poder lo ejerce la oligarquía financiera. Lo que está a la vista de todos – el presidente, la administración del Ejecutivo, el senado, las reparticiones públicas – es todo parte del gobierno (que no por casualidad los norteamericanos llaman simplemente "la administración") en donde actúan intelectuales especialmente seleccionados para ello según las condiciones dictadas por el poder real. Demás está señalar que este sistema es la negación directa de la democracia de cuño occidental; en esencia, es su exacto opuesto.

OST: Por supuesto, no deja de ser riesgoso poner a alguien en el sillón presidencial porque siempre está el peligro de que se salga de guión. A Kennedy el intento le costó la vida; a Nixon el puesto. Reagan se salvó por poco y después entró en razones. Por eso es que al nuevo presidente muchas veces ya le construyen un marco de situación que prácticamente lo obliga a tomar la dirección adecuada y a respetar los límites establecidos. Antes de la elección de Obama, la política exterior norteamericana por ejemplo, ya estaba claramente direccionada hacia Medio Oriente y específicamente contra Irán. No por nada Bush se despidió diciendo: "Sucederán grandes cosas".

MAG: ¿Cree usted que realmente se atreverán a atacar a Irán?

OST: Pueden hacerlo porque ya está preparado. El que no lo hayan hecho hasta ahora demuestra que la cosa no es para nada sencilla. El punto de partida es, sin duda alguna, Israel. Pero la situación en Siria se les fue bastante de las manos. Rusia y China tomaron un poco cartas en el asunto y se les ha complicado sensiblemente el panorama, en no última instancia también por la muy astuta e inteligente diplomacia iraní. Pero, lamentablemente, todavía quedan muchos indicadores que todavía apuntan hacia ese conflicto.

AMG: Quizás valga la pena detenernos un poco en el análisis de los intereses estratégicos mundiales que impulsan a este tándem Estados Unidos - Israel. Parece claro que contra este imperio norteamericano-israelí se están agrupando fuerzas cada vez mayores. Está China que, a pesar de todas sus actuales dependencias económicas, ya ha manifestado cuáles son sus objetivos. La India hasta ahora se mantuvo más o menos neutral, pero también es un país en ascenso que necesita un lugar bajo el sol. Lo de Rusia es evidente. Buena parte de América Latina tiene una actitud bastante poco amistosa. El Irán es un enemigo declarado y Afganistán también aporta lo suyo. Irak es un polvorín. Se ha ido formando todo un anillo alrededor del imperio que seguramente obliga al poder financiero a re-pensar su estrategia. La "primavera árabe" y el resto de los disturbios similares pueden interpretarse hasta cierto punto como un intento de romper ese anillo. Por desgracia, parece estarse gestando una política de mano dura, una política de "imponer el orden con la fuerza bruta". No quieren conversar sobre un posible nuevo orden mundial diferente al que han proyectado. Quieren evitarlo. "El imperio contraataca - no negociamos" es el mensaje. Puesto que, en cierto momento, Irán pareció ser el eslabón más débil de la cadena que forma el anillo quizás creyeron poder estatuir un ejemplo con él. Pero Irán maniobró sorprendentemente bien, la situación se les complicó y tuvieron que dedicarse a otras cosas primero. Lo interesante sería saber qué es lo que motiva al poder financiero a elegir entre las dos opciones de negociar o usar la fuerza bruta. Por el momento lo que parece imponerse es que no solamente no está dispuesto a negociar; ni siquiera está dispuesto a dirigirle la palabra a los "insurrectos", es decir a aquellos que pretenden sustraerse a su influencia.

MAG: Habría que formularse la pregunta de si toman las decisiones sobre la base de informaciones fidedignas. ¿Es el adversario siempre tan fácil de controlar como lo evalúan? Pensemos solamente en Georgia. [[2]]

AMG: … y sí; ése fue un gran fiasco sin duda. Quizás fue porque sus aliados resultaron ser insuficientes, demasiado amateurs e impredecibles; o bien quizás ya desde el principio los norteamericanos se equivocaron de estrategia. De cualquier manera, fue un gran papelón.

OST: Lo que a mí siempre me llamó la atención es el paralelo que muchas veces se hace entre Kennedy y Obama. El mensaje implícito, o si ustedes quieren subliminal, obviamente es : en la medida en que no se comporte como se espera de él, en la medida en que se le ocurra tener ideas propias, o proceder según lo que le dicta su conciencia, en el momento en que haga un paso para salirse de la fila recibirá … lo que le corresponde; digámoslo así. ¿Quién sería el próximo presidente en un caso así? Pues Joe Biden, el mismo que declaró que: "No hay que ser judío para ser sionista". Lo citan a cada rato. La estructura del imperio financiero sigue discretamente en un segundo plano, pero esto no quiere decir que las instrucciones que emite – por supuesto, no por escrito – no sean de cumplimiento obligatorio. Para ellos el Medio Oriente tiene una importancia vital. El dinero ficticio no tiene, en realidad, más respaldo que el hecho de que solamente con ese dinero se puede acceder a las fuentes de energía. El funcionamiento de todo el sistema financiero depende de que puedan controlar adecuadamente la materia prima y las fuentes de energía. Por consiguiente, la existencia misma del poder financiero depende de que esas vitales fuentes de energía, principalmente el petróleo, resulten accesibles pura, única y exclusivamente mediante el dólar.

MAG: En su interpretación y considerando la última crisis, ¿en qué medida el imperio se ha acercado a su punto crítico?

OST: Creo que el verdadero colapso financiero todavía está por darse. Lo están atrasando por diversos motivos pero se producirá cuando hayan conseguido poner todas las piezas sobre el tablero en el lugar en que quieren tenerlas. Cuando las tengan, o crean tenerlas, no me cabe duda de que "limpiarán la trastienda" y consolidarán férreamente el núcleo central del poder. Lo que sucede es que, previsiblemente, las consecuencias serán muy críticas. Entre otras cosas, una de las características de los Estados Unidos es que tienen más de 200 millones de personas que poseen armas de fuego. Y eso es algo que está protegido por la Constitución. Una sociedad con doscientos millones de hombres armados es una sociedad a la que hay que tratar con cuidado. Esto significa que, en su principal base de operaciones, les resulta difícil implantar un estado de sitio o alguna otra forma de estado de excepción. Aunque en cierta medida ya lo han implantado a lo largo de sus guerras y en cierta medida lo han vuelto a levantar. Están en una especie de limbo intermedio: la legislación para implantarla existe pero no tanto. Si realmente hace falta pueden invocarla y poner una nueva conducción para implantarla por completo.

Quinta Sesión: La periferia

MAG: ¿Qué podemos decir de la periferia del imperio?

AMG: Hay que seguir con atención los acontecimientos y detectar si no se produce una situación en la que el poder financiero considera que se ha producido una situación mundial demasiado peligrosa que lo obliga a variar, aunque más no sea en parte, sus métodos de preservación del poder y esté dispuesto a considerar en alguna medida los intereses de sus posibles competidores. También es importante detectar si no se produce exactamente lo contrario, es decir: que excluya por completo cualquier negociación y afirme que su posición no solamente no puede ser puesta en tela de juicio sino que ni siquiera está dispuesto a hablar de condiciones. Lo de "sucederán grandes cosas" hace más probable la segunda alternativa, pero el virtual atascamiento en Siria y la demora del ataque a Irán podrían apuntar a la primera. La pregunta que cualquier país de la periferia debería hacerse es: ¿cómo hay que prepararse para cualquiera de las dos eventualidades? ¿Qué estrategia de defensa hay que adoptar? Porque, demás está decirlo, impedir el proceso está totalmente fuera del alcance de los países periféricos.

Naturalmente, me baso en la hipótesis de que el país en cuestión dispone de una élite dirigente responsable, inteligente y capaz. Más allá de eso, sus vecinos también deben reconocer la necesidad de dejar de lado las rencillas secundarias porque de lo que se trata es de adoptar decisiones de estrategia regional si es que esos Estados quieren sobrevivir como organismos políticos soberanos. Lo previsible es que el poder financiero pretenderá bombear cada vez más recursos de la periferia hacia el centro y esto puede significar el fin de muchos países. Durante los próximos años, o décadas, las sociedades de la periferia tendrían que poner a sus élites políticas bajo una gran presión para que hagan algo eficaz en contra de esa succión de recursos. Deberían hacer al menos eso, incluso si no pueden generar un excedente de recursos exportables. En el futuro, los distintos países de la periferia se diferenciarán muy rápidamente dependiendo de si tienen – o no – una dirigencia política intelectual, profesional y moralmente adecuada. Una dirigencia que no solamente sepa qué hay que hacer y cómo hacerlo sino que, además, tenga la valentía y la integridad moral de llevarlo a cabo.

OST: Es una suposición considerablemente optimista, diría yo. Las élites políticas son un desastre en todo el mundo y no mejoran precisamente en la periferia. Pero personifiquémoslo. Supongamos que llegamos a una posición de poder que nos permite tomar decisiones. No sé qué harían ustedes, pero yo no tomaría más préstamos; seguramente ya tendría deudas suficientes. Desarrollaría ocho proyectos internos que requerían mucha mano de obra: construcción de diques, de canales de irrigación, de sistemas de cloacas en las grandes ciudades, de redes de agua corriente, programas de forestación, construcción de rutas, autopistas y caminos, complejos de viviendas para matrimonios jóvenes y programas similares. Para eso los países periféricos – por lo menos la mayoría de ellos – tiene la mano de obra y tiene la materia prima; no tiene que importar ninguna de las dos. Lo que no tiene es dinero para financiarlo. Solucionaría el problema haciendo que, después de desarrollar los proyectos en detalle, le permitía a las empresas emitir letras de pago garantizadas por el Estado. Con estas letras de pago las empresas podrían pagar a sus proveedores y éstos a los suyos. Cuando las letras de pago ya no pueden seguir cambiando de manos en la cadena, obligaría al Banco Central a descontarlas y en ese punto el dinero ya haría falta mayormente solo para pagar salarios. Para iniciar el ciclo, con la gente adecuada, no hace falta mucho más de medio año. Una vez iniciado, se puede prever que la desocupación baja a un ritmo acelerado porque, en programas como ésos, hacen falta no solo operarios calificados sino montones de trabajadores no especializados. Con el aumento del trabajo crecerá también la recaudación tributaria por lo que, ya en el primer año, crecerá el ingreso del Estado. Administrando bien ese dinero y esos recursos se puede iniciar un círculo virtuoso. La pregunta que yo siempre hago es: los organismos del imperio financiero como el FMI, el Banco Mundial y los demás, ¿qué pueden hacer contra un país para impedir que adopte un programa similar?

AMG: No mucho, pero la idea tiene dos flancos débiles. Uno, que no puede ser prolongada indefinidamente en el futuro. En algún momento habrá que dejar de construir diques, canales, caminos, viviendas y escuelas. Y el segundo: la deuda ya existente sigue en pié y, además, siempre pueden hacer un boicot de inversiones.

OST: Obviamente no se trata de una panacea infinitamente utilizable. La idea tampoco es ésa. La idea es poner en marcha un círculo virtuoso; poner en marcha la economía de un país. No es un punto de llegada; es un punto de partida. En cuanto a la deuda existente, por un lado la renegociaría con muchísima dureza. Puesta ante la alternativa de una renegociación o un default, la finanza internacional se sienta a negociar. A cara de perro pero negocia. Hay varios antecedentes de esto. Adicionalmente, tomaría medidas para hacer algo que nadie se atreve a hacer: investigaría la deuda. O al menos amenazaría con investigarla. La enorme mayoría de las deudas de los países periféricos se estableció dentro del marco de una corrupción espantosa que salpica no solo a los gobiernos sino incluso a las instituciones internacionales de crédito. Una investigación a fondo de esto es algo que garantizadamente no le conviene a nadie. Y es un as que siempre se puede tener en la manga.

AMG: La corrupción es realmente un factor humano que hay que tener muy en cuenta. Los últimos veinte o treinta años – y respecto de algunos países hasta podríamos hablar de mucho más tiempo – han demostrado que la periferia ha estado en manos de las élites políticas más corruptas, más incapaces, más aquiescentes y más irresponsables del planeta. Por un lado, esas élites no tuvieron ni la voluntad, ni la capacidad, ni los conocimientos técnicos que se necesitan para elaborar y para llevar a cabo una estrategia nacional. Y encima de eso no tuvieron la suficiente catadura moral ni la suficiente valentía como para hacer lo que toda élite política debe hacer: defender a la comunidad que les ha confiado la tarea de gobernar.  No solamente no defendieron sus comunidades; abrieron las puertas de sus países de par en par y permitieron el saqueo.

No voy a decir ahora que todo pueblo tiene el gobierno que en última instancia se merece, pero son los pueblos los que deberían, o bien crear una situación en la que pueda surgir una élite nueva, o bien, en caso contrario, obligar a la élite existente a defender los intereses estratégicos del país. Mi opinión es que, aunque lo segundo también suena bastante utópico, técnicamente sería la solución más viable. Una élite política no se construye de la noche a la mañana a partir de la nada. Por supuesto que, en gran medida esto es, entre otras cosas, también un problema de comunicación social o, si se prefiere, el problema del espacio del discurso. Habría que lograr que los puntos de vista que estamos conversando aquí adquieran un mayor espacio en el ámbito de la opinión pública. Comparado con el espacio que ocupa el pensamiento dominante, el discurso hegemónico, estos puntos de vista están desplazados hacia el margen al igual que las personas que los representan. No caigamos en la exageración de decir que ni figuran en el ámbito público, pero, o bien se los mata con el silencio, o bien se los estigmatiza, o bien se los ridiculiza. Y me refiero tanto a las ideas como a quienes las exponen.

Fueron justamente las élites políticas las que impidieron, con las herramientas comunicacionales a su disposición, que la narrativa que podría poner a la gente frente a estos problemas se convirtiese en objeto del debate público. Por eso es posible que en la periferia, personajes y grupos que demostradamente no solo no resolvieron los problemas sino que hasta los agravaron, se reciclen cada tanto en los puestos de gobierno con el voto favorable de los ciudadanos.  Es muy cierto que esto ha sido posible solo mediante excusas y mil chicanas manipuladoras, pero la realidad demuestra que el sistema de detección de "amigos/enemigos" como el que existe en los aviones de combate está muy poco desarrollado en la periferia. Resumiendo: los países periféricos – entre los cuales tenemos que incluir a los de Europa Oriental – han llegado a la situación en que se encuentran principalmente por la incapacidad, la ineptitud, la complicidad y la corrupción de sus élites políticas.

OST: Es demostrable que fue el estrato político dirigente el que encadenó a esos países al mecanismo dual de deudas e intereses operado por las finanzas privadas. Fueron estos políticos los que hicieron ingresar a los países a los dos organismos más importantes del imperio financiero: el FMI y el Banco Mundial. Por diversos motivos, este estrato estuvo interesado en mantener países débiles y políticamente desarticulados, facilitando la expoliación por un lado y la corrupción por el otro. Porque tampoco perdamos de vista una cosa: en este proceso esas élites dirigentes se enriquecieron de un modo escandaloso. Por eso digo que a las deudas de esos países habría que investigarlas, o por lo menos amenazar con investigarlas. Rodaría más de una cabeza y se descubriría más de un negocio sucio. No olvidemos que esas instituciones internacionales de crédito no financiaron solo democracias. También financiaron dictaduras y, en algunos casos, dictaduras realmente siniestras.

AMG: Es que, en última instancia, al final todo desemboca en una cuestión ética y hasta podríamos decir intelectual-espiritual. Hay varios pensadores que se han ocupado y que se siguen ocupando de este aspecto de la cuestión, solo que no consiguen establecer el contacto con el discurso político-económico. Pero, en el fondo, la base última del problema está allí. Estos intelectuales, con mayor o menor acierto, tienen razón. La hipótesis de que la fuerza aglutinante de toda comunidad reside en los factores morales, éticos e intelectuales es correcta. Ésa es la base. Esto no significa menospreciar los procesos económicos pero cualquier análisis en profundidad demuestra que toda comunidad de seres humanos está, en última instancia, construida sobre relaciones morales, intelectuales y espirituales. Sobre este fundamento se levanta el cuerpo físico de la comunidad a lo que luego se agregan las condiciones demográficas, la salud y la energía vital, con lo que la economía no es sino la continuación lógica de todo lo anterior. Solo el hombre física y mentalmente sano puede hacer funcionar una economía en beneficio propio y, simultáneamente, reconocer quiénes son sus amigos y quiénes sus enemigos para poder establecer así de dónde puede surgir una amenaza de la cual tendrá que defenderse. En la Historia de todo país hay ejemplos a montones de fuerzas políticamente enemigas que pretenden sojuzgar a una comunidad, a un pueblo, a un país y hasta a toda una civilización. Estas fuerzas no desaparecen con la infantil determinación de no querer mencionarlas haciendo de cuenta que no existen porque no quisiéramos que existan.

OST: Siempre existieron y seguirán existiendo. En buena medida son consecuencia de la naturaleza humana misma.

AMG: Así es. La cuestión tiene sus raíces muy profundas. Un ser vivo o una comunidad de seres vivos sobrevive solamente si es capaz de discernir y resguardar con valentía sus propios intereses vitales. Ésa es la regla elemental de toda vida. La comunidad humana que resulta ser incapaz de hacer eso, inevitablemente termina deslizándose por el tobogán de la extinción.  No es cuestión de minimizar la importancia de lo económico, pero la economía es solamente una parte del proceso. La reconstrucción de una nación tiene que empezar por la restauración de los contenidos espirituales, intelectuales y morales. Luego tiene que continuar con el mejoramiento de los indicadores demográficos y con el aumento del nivel de la salud pública. Solo después se le puede hacer frente a los desafíos económicos. Al revés la cosa no funciona. La tesis marxista de que la economía es la infraestructura y todo lo demás una superestructura adicional no es válida; exactamente lo contrario es lo cierto.

Permítanme en esto una digresión personal. Como ustedes saben, recibí mi diploma de economista hace casi cuarenta años atrás en una universidad soviética. Muchos piensan que todos los que nos recibimos por aquella época, al igual que nuestros profesores, fuimos y seguimos siendo algo así como comunistas doctrinarios empedernidos e irreductibles. Solo que no es tan así. Ya entre 1968 y 1973, por la época en que la mayoría de nosotros cursaba la universidad, la gran mayoría de los profesores nos guiñaba un ojo y nos decía: "olvídense de la tontería primitiva ésa de la economía política socialista y todo lo demás; esa idiotez llamada socialismo se va a caer muy pronto". La mayoría de nuestro cuerpo docente afirmaba eso ya por aquellos años. Pero, además, el mensaje venía con una segunda parte no tan explícita: "si esto se termina, ni se les ocurra fantasear con terceras vías, alternativas nacionales o cosas por el estilo. Son horrores. No hay nada más abominable que eso. Tomen prolijamente el camino que marcan Samuelson, Milton Friedman y Hayek". Nos estaban indicando con bastante claridad que la alternativa a esa cosa llamada socialismo solo y únicamente podía ser el capitalismo neoliberal global. Por aquellos tiempos ya estaba montado el adoctrinamiento institucional que le lavaba el cerebro a las nuevas generaciones de economistas con las teorías neoliberales. Y si esto sucedía en las universidades marxistas, no me quiero ni imaginar lo que pasaba en la periferia capitalista.

Cuando, con el correr del tiempo y después del colapso soviético, llegué a acceder a algún cargo público, el noventa y nueve por ciento de los que en ese momento se consideraban economistas y actuaban en las reparticiones del Estado,  tenían esa formación y postulaban esas ideas. Por ejemplo, todos los que conocí y que trabajaban en el área del comercio exterior solo hablaban y solo reconocían este lenguaje neoliberal. Ya por principio consideraban poco profesional y primitivo a cualquiera que se atreviese a aproximarse al problema desde otro ángulo para tratar de elaborar alguna alternativa. Peor todavía: ocho años después de asumir mi primer cargo público, todos los médicos, ingenieros y otros profesionales con los que tuve trato – de modo que no estoy hablando únicamente de economistas – solo conocían y hablaban ese lenguaje neoliberal. Mi propia visión de las cosas tampoco fue siempre la misma de hoy; tuve que esmerilarla bastante para aprender a superar ese adoctrinamiento. A la larga tuve que reconocer que muchos de los viejos intelectuales semi-sumergidos de la generación anterior a la mía tenían razón. Los problemas y las consecuencias que hoy padecemos no son básicamente de índole material. Son culturales, intelectuales y morales. Lo que sucede es que la enorme mayoría de nuestros profesionales contemporáneos – incluso después de las crisis, las guerras y los desastres que hemos vivido – hasta ubicados al borde de un precipicio serían incapaces de moverse fuera de este espacio neoliberal. No están ni siquiera dispuestos a hablar otro idioma y a pensar en otros términos. No son capaces de pensar al mundo con conceptos diferentes a los que les inculcaron en la universidad. Con esto no quiero ser absolutamente negativo. No niego que también hay señales alentadoras y grupos de estudio valiosos que quieren y podrían romper este estúpido y unilateral círculo vicioso de teorías. El gran problema es que dentro de poco ya va a ser demasiado tarde.

Resumiendo y concretando: la única chance que tiene un gobierno de la periferia para salirse del círculo vicioso es poner detalladamente, en blanco sobre negro, estas dramáticas relaciones y situaciones ante la sociedad. Y después de eso, dependiendo de las posibilidades de cada uno, con mayor o menor cortesía, con mayor o menor dureza, tendrá que ponerse a renegociar las condiciones financieras que le fueron impuestas. Ésa es la única posibilidad que le veo a la periferia.

NEU: A lo que AMG ha dicho al final, yo le quisiera agregar una reflexión. Siempre oímos que los papeles de las deudas están en el mercado, que no se pueden renegociar, que ni siquiera sabemos quiénes los tienen, que están diseminados por fondos de inversión, que no hay con quién hablar. Al mismo tiempo, cuando ocurre un default, o cuando se produce una crisis más o menos seria, de pronto aparece una docena o algo así de bancos e instituciones financieras que resulta que tienen el monopolio de la negociación o de la renovación de esos papeles públicos. O sea que, de repente, resulta que sí hay con quien hablar. Es cierto que parte de las deudas públicas va a parar al negocio minorista y se diluye entre muchos tenedores. Pero no es la parte sustancial. No es un volumen decisivo. Lo cierto es que la parte del león de los bonos está concentrada en un número bastante reducido de instituciones. Y si éstas dicen "no", el Estado también puede decir "no". Muchas veces la gente se cree argumentaciones mediáticas que no se condicen con la realidad de la situación.

AMG: La base intelectual y moral que mencioné antes tiene una enorme importancia, entre otras cosas porque el pueblo de gran parte de los países periféricos todavía no ha conseguido convertirse en sujeto de su propia Historia.  Históricamente hablando, la mayoría está constituida, o bien por naciones muy jóvenes que aun no se han terminado de integrar del todo, o bien por naciones con largas tradiciones pero que han sido desintegradas por las crisis y las guerras que han ocurrido. A esto se agregan los casos en que han sido gobernadas por oligarquías egoístas y depredadoras que no tuvieron en cuenta casi para nada lo que llamaríamos el bien común y solo se preocuparon por defender y concretar sus propios intereses particulares. Y tampoco podemos dejar de mencionar que muchas de estas naciones no son naciones en absoluto sino simples dibujos en el mapa con fronteras que no solo no abarcan pueblos sino que hasta los dividen entre países diferentes.  El resultado es que en muchos casos, esas sociedades han llegado a un estado en que les resulta casi completamente imposible percibir o advertir con adecuada precisión sus propios intereses.

NEU: Y esta falta de percepción concreta se suplanta después con ideologías.

AMG: Para peor, con ideologías importadas y en buena medida desactualizadas. Con lo cual se destruye lo que podríamos llamar el "sistema inmunológico" cultural e intelectual de estas sociedades.  De cualquier manera, es obvio que tienen debilitadas sus capacidades de defensa. No tienen suficiente confianza en sí mismas. No creen en sus propias capacidades y, por consiguiente, tampoco las desarrollan. Tengo que darle la razón a los que dicen que lo más importante para las sociedades de la periferia es devolverles la confianza en sí mismas o, mejor dicho, lograr que la recuperen o la desarrollen porque lo que "se otorga" a modo de "devolución" no tiene gran valor. No quiero irme por las ramas de la metafísica, pero es el espíritu, el alma, de estos pueblos lo que habría que poner en orden en primer lugar. Por supuesto, esto es más fácil decirlo que hacerlo. Pero el gran cambio solo será posible si en estas sociedades se genera una masa crítica de personas que espiritual, intelectual y moralmente son capaces de detectar y formular los intereses que hacen al bien común y después tienen también la honestidad y la valentía suficientes como para proceder haciéndose cargo de las consecuencias. Es cierto que hace falta una buena dosis de capacidad profesional, de "coraje civil" y hasta de audacia para eso porque las fuerzas contrarias no se entregarán así como así y porque sí. No desaparecerán. Todo lo contrario: defenderán con uñas y dientes su actual posición de poder. En el corto plazo siempre habrá menor riesgo, o por lo menos se percibirá menor riesgo, en el seguir la corriente, colaborar, agachar la cabeza y aceptar las reglas del juego. Pero sucede que, en el largo plazo, el costo de esta actitud es enorme y está demostrado por lo que ya hoy podemos ver que no es una buena estrategia de supervivencia.

OST: Se ha mencionado la necesidad de un gran cambio. Creo que podría trazar los lineamientos de un guión para eso. Un cambio – si quieren podemos llamarlo revolución – tiene objetivos a corto, mediano y largo plazo. Empecemos por el largo plazo. Parto de la base que también la élite mundial que creó y opera este sistema internacional se encuentra ante una encrucijada. Es altamente probable que las distintas crisis que hemos vivido no sirvieron más que para "aggiornar" y centralizar el sistema; para meter de alguna forma bajo un mismo techo un objetivo largamente perseguido: gobernar al mundo desde una posición centralizada. Incluso lo que AMG mencionó sobre los profesores universitarios soviéticos apunta bastante claramente en este sentido. Solo que hay fuerzas políticas y algunos intelectuales que no dejan de buscar alternativas.

Esto es lo que abre posibilidades a los países de la periferia para buscar soluciones que no estén atadas a un sistema destructivo que todavía puede durar algún tiempo pero que no es más que un callejón sin salida. En mi opinión, la solución pasa por el orden económico natural. Una componente esencial de este orden es que la propiedad privada es algo que solamente le corresponde a las personas físicas y no a las personas jurídicas, y hasta en el caso de las primeras solamente cuando surge como consecuencia del propio desempeño personal. Con eso se imposibilita la acumulación excesiva de fortunas y el exceso de poder que proviene de ello. Al egoísmo de una persona solo puede ponerle un límite natural el egoísmo de otra persona y, si se produce la acumulación de una fortuna excesiva, la persona que disponga de ella inevitablemente se aprovechará de la libertad que esa fortuna le brinda y avanzará sobre la libertad de las personas que tienen menos.

Para el mediano plazo utilizaría el mismo esquema que se empleó en Tokio para la reconstrucción después del terremoto de 1927. Es el mismo esquema que utilizó Alemania en 1933 cuando de pronto tuvieron ocho millones de desocupados, estaban embargados hasta la coronilla y el país se paralizó. Lo volvieron a utilizar en 1948 produciendo lo que después se llamó el "milagro alemán". Es el mismo esquema que, por otra parte, Franklin Delano Roosevelt llamó "New Deal" y utilizó para sacar a los Estados Unidos de la gran crisis. Lo emplearon los franceses bajo De Gaulle y China lo está empleando desde hace bastante tiempo con gran éxito. ¿En qué consiste este esquema? Básicamente en que un país tiene la posibilidad de emitir dinero respaldado por su propio trabajo, por su propia producción de bienes y servicios. Por eso es que, después de la caída del Muro de Berlín, lo primero que hizo el mundo financiero fue impedir que en los países desprendidos del imperio soviético se instaurase este esquema económico. Les impusieron un sistema monetario que los obligó a usar el dinero emitido por la finanza global, es decir: a tomar créditos y, por supuesto, a aceptar el funcionamiento del sistema de intereses. Dicen que la crisis es una oportunidad. Cualquiera de las crisis del sistema es, de hecho, una oportunidad para que los países afectados organicen trabajos mediante los cuales ese fluido de intercambio llamado dinero pueda ser reformulado y reconstruido. Éste es un camino ciento por ciento seguro de crear trabajo para cientos de miles de personas. Existen múltiples medidas técnicas para lograrlo, basta con tomar como ejemplo a los países mencionados.

MAG: Pero, en la periferia, ¿no se necesitarían inversiones y volúmenes de importación importantes para poner en marcha el proceso?

OST: No. ¿Qué importación o inversión extranjera haría falta para construir, por ejemplo, canales de riego? Algunas máquinas a lo sumo. ¿Qué habría que importar para forestar zonas nuevas y reforestar las ya depredadas? ¿Qué tanta importación hace falta para construir viviendas? Obviamente, algunos países tendrían que importar algunas cosas pero, bien manejado el proyecto, éstas podrían cubrirse perfectamente – al menos en la enorme mayoría de los casos – con los saldos exportables de otras actividades. El único inconveniente serio de esto es que va en contra de los intereses del sistema financiero mundial según el cual toda economía debe funcionar con el dinero de ese sistema para que sus dueños puedan alzarse con los beneficios. Por supuesto, va de suyo que, para que este proyecto a mediano plazo resulte viable, hacen falta también bases jurídicas y acuerdos regionales. Eso es evidente.

El corto plazo ya es más difícil de esquematizar. La realidad de los países periféricos es bastante variada y no podemos generalizar demasiado. Pero, en principio, difícilmente se podría impedir que los bancos centrales emitiesen dinero – incluso "dinero electrónico" – pero destinado pura, única y exclusivamente a programas productivos y a programas de infraestructura. Y no necesariamente hay que pensar tan solo en empresas estatales. Estos programas se pueden poner en marcha creando empresas mixtas, emprendimientos locales al nivel de los municipios y hasta se pueden acoplar empresas privadas bajo condiciones bien establecidas. Lo importante es poner en marcha enérgicamente la mayor fuerza de trabajo productivo posible para iniciar un ciclo productivo cuyos bienes y servicios respalden la emisión de dinero. En otras palabras: no se tira dinero al mercado para que presione sobre una producción inexistente – con lo que se desata la inflación – sino exactamente a la inversa: se le da un gran impulso a la producción apostando a que ésta absorberá naturalmente el dinero emitido.

NEU: Se mencionó la exportación y se habló de la forestación. La forestación produce saldos exportables. Además, contribuye a controlar las emisiones de dióxido de carbono. Incluso, en virtud del Protocolo de Kioto, hay "bonos de carbono" negociables a través de un mercado de carbono que algunos países podrían utilizar para fomentar esa forestación o reforestación. Utilizándolos y colocándolos inteligentemente varios países podrían hacer lo mismo que hace China que produce en yuanes y vende en dólares. Muchos países de la periferia podrían tender al mismo procedimiento y la forestación es un buen ejemplo porque contribuye a una solución social, a una solución ecológica y puede representar una solución de equilibrio de divisas. Las tres cosas al mismo tiempo.

MAG: Me parece caballeros que les lloverían las críticas de todos lados. Lo mínimo que les sería echado en cara es que están proponiendo una cultura laboral y unos programas de trabajo que son anticuados.

NEU: ¿Anticuados? La cuestión climática y ecológica no solo no es anticuada sino muy, pero muy, actual. A tal punto es actual que hasta en las estrategias del G8 y del G20 aparece a cada rato. Es muy cierto que se habla mucho y se hace poco. Ése es otro tema. Pero se me ocurre que un país que haga algo realmente efectivo al respecto no solamente se beneficiaría por todo lo que llevamos dicho aquí sino que hasta podría aumentar su prestigio internacional demostrando que no solamente habla sino que también actúa.

En cuanto al esquema que mencionó OST, hay algo que probablemente merezca ser mencionado. Por de pronto, que los cambios que se perfilan en el horizonte apuntan a algo que es exactamente lo contrario de lo que aquí estamos conversando. De hecho, lo que ahora los medios masivos de difusión están presentando como el gran cambio no es más que la transformación en deuda pública de los instrumentos creados por el aparato financiero internacional. En eso hay que incluir también los créditos que las diferentes centrales financieras se concedieron entre sí. Lo que sucedió fue que los bancos de inversión y los administradores de los fondos de inversión crearon entre ellos una cantidad tan monstruosa de medios monetarios que, ni por su volumen, ni por sus características, podía comercializarse por fuera de su mundo interno. Pero con el pretexto de que esta enorme cantidad de dinero ficticio, o llamémosle burbuja financiera, los estaba asfixiando, pues decidieron convertirla en dinero utilizable. Y este dinero utilizable quedó representado por el volumen de dinero proveniente a futuro de la recaudación tributaria; lo cual, en idioma directo, significa deuda pública. En otras palabras: convirtieron la deuda privada en pública. En la Unión Europea, para citar un solo caso, varios Estados entraron por la variante. Alemania con 500.000 millones; Francia con 370.000 millones; Holanda con 100.000 millones al igual que Bélgica; Inglaterra con más de 100 millones. Y esto fue solo el comienzo.

Lo interesante es constatar que estas enormes deudas públicas endeudaron tanto a estos Estados, que, comparativamente hablando, las deudas de gran parte de los países periféricos ni siquiera resultan ser tan significativas. En este sentido, la periferia ha caído víctima de una muy inteligente propaganda: si muchos dicen que eres estúpido, tarde o temprano terminas creyéndolo. En los países periféricos se cree realmente que el Estado está horriblemente endeudado. Tendrían que analizar los procesos monetarios y financieros con una dosis de realismo mucho mayor y echar mano a las herramientas alternativas que tienen a mano. En la periferia hay países mucho más ricos de lo que sus propias élites intelectuales creen y, sobre todo, tienen muchísimas más alternativas de las que sus ineptos e ignorantes políticos y funcionarios proponen.



Sexta Sesión: Perspectivas

MAG: Dediquémonos ahora un poco a la situación general de la actualidad y veamos si podemos trazar un cuadro del futuro.

AMG: Para graficarlo del algún modo, los países dependientes del círculo financiero global son como un enfermo alrededor del cual todo el mundo se reúne para lamentar su estado y para ensayar ideas acerca de qué habría que hacer para curarlo. Lo que nadie quiere ver, lo que nadie menciona y es más: lo que está directamente prohibido mencionar, es que el enfermo tiene la aorta cortada y la sangre sale de ella a borbotones. Es una metáfora algo brutal, pero eso es lo que hoy tenemos. Esa es la verdad.

Muchos países simplemente colapsarán si se deja seguir el proceso; si no salimos de este discurso falsa y artificialmente cerrado. Hay un mecanismo de poder global operando por encima de las naciones que succiona con todas sus fuerzas las fuentes de energía materiales e inmateriales de los Estados y las regiones que lo han llegado a permitir. No tenemos que admitir que sea políticamente incorrecto hablar de esto. La prohibición de presentar una interpretación alternativa solamente favorece a la élite global y a las élites locales colaboradoras y corruptas que, o bien se le han subordinado, o bien, en su ineptitud e ignorancia, no saben cómo salir de la situación más que pronunciando grandes discursos ideológicos y demagógicos.

Durante los últimos años y hasta diría que durante las últimas décadas prácticamente no hemos escuchado hablar de otra cosa más que de "ajustes". De que había que reducir el tamaño del Estado y que era preciso "ajustarse el cinturón" para salir de la crisis. A primera vista pareció razonable porque, gracias a la ineficiencia y a la corrupción, muchos Estados o bien gastaban demasiado, o bien gastaban mal y, en todo caso, administraban peor. Y a los pueblos siempre se les podía decir que había que hacer sacrificios para pagar las inversiones cuyo "efecto derrame" ya redundaría en beneficio de todos. Pues sucede que no pasó nada de eso. Por un lado, los presupuestos de algunos Estados no solo no se redujeron sino que crecieron a dimensiones elefantiásicas y, por el otro, el salario real de los trabajadores resultó ser declinante en términos reales. Con lo que llegamos a lo que estamos discutiendo: si el proceso sigue así, inevitablemente llegará al punto en que algunas sociedades simplemente explotarán. Hablando en términos muy genéricos, el 50% de los peor posicionados de muchas sociedades sencillamente no podrá proveer a su propio sustento. En algunos países un porcentaje muy importante de la población ya se encuentra ante la alternativa de que, si come, no le queda para vestirse, o bien, si calefacciona, ya no le queda para mandar los hijos a la escuela. Esto, por supuesto, es algo metafórico. La realidad concreta es que este porcentaje bastante alto de muchas sociedades come mal, se viste peor, tiene un nivel sanitario deficiente y manda sus hijos a escuelas cuyo nivel es cada día más bajo.

A esto agreguemos que aquí estamos tratando de analizar estos procesos desde el punto de vista económico pero todos sabemos que se trata principalmente de un problema de estrategia política y de poder político. Consecuentemente, es inútil que hasta una intelliguentsia bienintencionada se devane los sesos tratando de encontrar alguna solución económicamente plausible a estas cuestiones. Obviamente hay muchos problemas técnicos a resolver. Pero mientras no cambiemos las relaciones básicas del poder, mientras no reformulemos el criterio con el cual concebimos al poder político en absoluto, nada cambiará en el fondo. Sin una correcta concepción del poder político no hay más que gatopardismo.

Varias sociedades parecen haber llegado al límite de su tolerabilidad. Las protestas masivas de multitudes prácticamente autoconvocadas – y apuntemos que la Internet ha jugado y previsiblemente jugará un gran papel en esto – lo demuestra. La élite global seguramente ha debido tomar buena nota del fenómeno y no me extrañaría en absoluto que haya decidido abrir algunas válvulas de seguridad para descargar una presión que no puede controlar a pesar de todo su aparato mediático. Pero eso puede funcionar solamente por un tiempo. Quizás por algunos años. Quizás, en el mejor de los casos, por algunas décadas. Las válvulas de seguridad no pueden quedar permanentemente abiertas. En el mediano o largo plazo el sistema es intrínsecamente insustentable. Lo peor de todo es que nadie tiene ni idea de qué hacer en caso de un estallido terminal. Cuando tengan que enfrentarse con él, lo más probable es que lo hagan a los manotazos, improvisando sobre la marcha, y esto no puede conducir sino a una anarquía alimentada con promesas utópicas imposibles de cumplir,  o con una represión feroz y unos baños de sangre que es mejor ni imaginar.

MAG: ¿En qué circunstancias creen ustedes que se producirán las futuras crisis?

OST: Por desgracia en circunstancias cada vez más complejas y cada vez más peligrosas. Los procesos se aceleran. En mi lectura, el poder financiero global está preparándose para un gran cambio estratégico. Si aceptamos que existe un imperio financiero autocrático que utiliza a los países físicamente visibles en su propio beneficio, entonces también tenemos que aceptar que deja estallar las grandes crisis para aprovecharlas también en su propio beneficio.

Pero ¿en qué dirección se está moviendo el poder central global? Antes de la asunción de Obama a mí me resultó muy interesante seguir con atención lo que sugerían los medios masivos más importantes de los Estados Unidos. Me refiero al Wall Street Journal, al New York Times, al Washington Post y a los estudios realizados para el Pentágono que pueden consultarse por Internet. De estas publicaciones se podía inferir que incluso en los Estados Unidos podía llegar a declararse un estado de excepción. Esa medida es muy útil para manejar los riesgos que pueden surgir de las consecuencias de una crisis económica. En el caso de una desocupación masiva puede surgir una oposición activa de tales dimensiones que solo podría ser dominada con la toma del poder por parte de un estrato militar al estilo de los gobiernos militares sudamericanos. El ejército norteamericano, por consiguiente, pasaría a desempeñar el papel de garante del orden interno; algo que hasta ahora nunca sucedió. En muchos lugares pude detectar la intención de retirar de alguna manera las cerca de 260 millones de armas de fuego que están en manos de la población norteamericana. No quiero ser conspiranoico, pero para mí, las matanzas producidas por los tiroteos masivos que ocurrieron últimamente con sospechosa frecuencia en los Estados Unidos muy probablemente tienen bastante que ver con la intención de retirar estas armas. Por lo menos, las masacres son visiblemente aprovechadas para difundir y hacer aceptable la idea de que deberían ser confiscadas. Las estadísticas son verdaderamente impresionantes. Desde 1982 se registraron en los Estados Unidos por lo menos 62 tiroteos. Siete de ellos tan solo en 2012, con algo así como 151 víctimas.

MAG: Pero estos hechos ¿no fueron producidos por personas mentalmente desequilibradas? Varios fueron perpetrados por jovenzuelos de muy corta edad. Incluso recuerdo un caso en que el tirador fue un niño de 11 años.

OST: Si, el caso de Jonesboro, Arkansas, en 1998. No es para nada imposible que así haya sido. Hay que estar bastante mentalmente desequilibrado para disparar a mansalva contra una multitud de personas inocentes. Pero aun en ese caso cabría hacerse la pregunta si detrás del loco no hay también un autor intelectual. Los norteamericanos tienen una larga tradición en eso de declarar loco a cualquiera que comete un magnicidio o un asesinato masivo. [[3]]  Pero más allá de la teoría del loco solitario siempre queda la pregunta del ¿cui bono? ¿Quién se beneficia? Si no con la instigación del hecho, al menos con su difusión masiva. En todo caso, desarmar a los millones de norteamericanos que poseen armas de fuego no es tarea fácil. Lo demuestra el antecedente del fracaso de la "ley seca" y el intento de hacer que dejaran de tomar alcohol. De cualquier manera que sea, es bastante evidente que hasta los norteamericanos están preocupados por un posible estallido social que no podrían manejar si no es con sus propias fuerzas militares porque la Guardia Civil y las fuerzas policiales muy pronto quedarían desbordadas. Con la excusa de la "lucha contra el terrorismo" el Estado norteamericano le está aplicando el torniquete de la seguridad a sus propios ciudadanos. La cuestión de las armas de fuego es solamente un aspecto de la cosa. Es muy ilustrativo pero no es el único. Toda la sociedad norteamericana está sujeta a una vigilancia cada vez más estricta. Los casos de espionaje electrónico para recabar, almacenar y evaluar datos personales así lo demuestran.

En todo caso, uno de los objetivos es identificar a los líderes de una posible resistencia para poder sacarlos de circulación rápidamente si hace falta y descabezar así al movimiento opositor. ¿Por qué están previendo eso? Zbigniew Brzezinski, uno de los principales exponentes de la corriente global, dijo no hace tanto tiempo atrás que la crisis recién empieza, que no ha terminado en absoluto. Lo que sigue no es una recuperación sino una recesión. O sea que ellos mismos prevén que la cosa puede empeorar más todavía. O que pueden empeorarla más si quieren, o si les conviene. Kissinger estuvo varias veces en Moscú tratando de llegar a un acuerdo con los rusos para la construcción de un nuevo orden mundial. La idea fue estrechar lazos con los rusos, obviamente porque las reservas de materias primas de Rusia hacen falta. Lo que sucede es que, si hay alguien que sabe eso muy bien ese alguien es Putin; y a él no lo pueden comprar barato porque es uno de los pocos políticos que dispone de una buena cuota de poder real y decididamente quiere jugar su propio juego. Otra de las corrientes que puede detectarse es la de quienes en los EE.UU. proponen un cierto alejamiento de Israel para no verse envueltos en otra guerra como la de Irak. Este sector propone desarrollar mejores relaciones con el mundo islámico, sobre todo con aquella parte del mismo que posee petróleo y fuentes de energía. En general, la idea fundamental es construir un nuevo orden mundial en el que impere una sola moneda mundial. Hasta es posible que en un momento dado se proponga la migración hacia una variante de las monedas actuales. Se habla a veces de expandir los SDR, los Special Drawing Rights que maneja el FMI y que actualmente tienen un volumen relativamente muy escaso pero que, técnicamente, podrían servir. Son todas corrientes que están en discusión. No hay que creer que todos los operadores del poder mundial están siempre de acuerdo entre sí y que sus decisiones son siempre unánimes. Hay un grupo que preferiría mantener el sistema actual; el otro está más dispuesto a ensayar modelos nuevos. En lo que sin duda alguna todos están de acuerdo es en mantener un poder centralizado y hegemónico sobre el imperio financiero. Todos los datos disponibles apuntan en este sentido.

NEU: Mientras escuchaba a OST se me ocurrió que esto es como el terrón de azúcar con el que podemos hacer dos cosas: o bien lo ponemos bajo presión y lo rompemos – como, por ejemplo, en un mortero – y entonces se parte en mil pedazos, o lo disolvemos en un vaso de agua y de ese modo lo hacemos “desaparecer”. Si queremos ejercer una fuerte influencia dominadora sobre cualquier organismo político también tenemos estas dos opciones: o lo rompemos en pedazos bajo el principio del divide et imperat como en el caso de Eslovaquia y la República Checa, la ex-Yugoslavia y parte del imperio soviético, o bien convertimos sus bienes en dinero, es decir: disolvemos esos bienes en dinero y después bombeamos ese dinero hacia donde queremos.

Durante la segunda mitad del siglo pasado se inició un proceso que apuntaba a la disolución controlada del Estado-Nación, entendiendo por tal incluso al Estado soviético. Esto está documentado en varios estudios elaborados por grupos de intelectuales y, si miramos el proceso en retrospectiva, es hasta evidente por sí mismo y por observación directa. No a otra cosa apuntaron los reiterados discursos con las referencias usuales a la modernización, a la actualización, al aggiornamento, a la globalización, a la reingeniería de las burocracias, a la libertad, a la economía de mercado, al imperio de la democracia, al respeto por los derechos humanos y a conceptos parecidos. En los hechos, sin embargo, quitando algunas regiones puntuales en las que pareció producirse una mejora temporal, lo que sucedió fue exactamente lo contrario de lo que prometía el discurso. Los que diseñaron el proyecto podrán no haberlo planificado todo. Nunca es posible preverlo todo. Y podrán haber planificado mal algunas otras cosas. Siempre hay errores en todo plan, sobre todo si es muy complejo y ambicioso. Pero lo que seguramente tuvieron que prever, porque era más que obvio, es un procedimiento para controlar y dominar a masas de personas descontentas afectadas por la crisis que provocaría la concentración financiera forzosa por un lado y el debilitamiento artificial de las estructuras políticas naturales por el otro.

 AMG: A eso destinaron, principalmente, todo el aparato mediático. Con lo que no calcularon – porque no podían calcular ya que era una tecnología mundialmente muy incipiente cuando se inició el proceso –  es con el poder que adquiriría el llamado “espacio virtual” electrónico que se desarrolló en forma explosiva después. Probablemente no previeron que ese mismo espacio virtual, que servía para comunicar e interconectar a todo el sistema financiero global prácticamente en tiempo real, también serviría como espacio de comunicación interpersonal para los revoltosos, los descontentos y los perjudicados por la crisis. En una palabra: no previeron el poder de Internet y el espacio de comunicación social que esa tecnología terminó brindando, siendo que por su estructura misma, increíblemente compleja, ramificada y entretejida en forma de red – de hecho, en forma de múltiples redes – ese espacio es casi incontrolable por un poder centralizado cuando en él operan personas, muchas veces jovenzuelos de muy corta edad, que dominan maravillosamente todos los trucos y recovecos de la tecnología que le sirve de sustento operativo. Y no solo no previeron el poder de este espacio virtual sobre el espacio social. Tampoco previeron sus debilidades. Lo creyeron mucho más seguro y encapsulado de lo que realmente es. Actividades como las de los “hackers”, los “piratas” electrónicos y fugas de información como el de “Wikileaks” demuestran que ese espacio virtual no solo es muy poco controlable sino incluso permeable a ataques externos e internos. Con eso están enfrentados a un riesgo serio no calculado, o al menos inicialmente mal calculado. Una gran movilización masiva de gente furiosa y descontenta es relativamente fácil de desarmar si se la ataca en sus comienzos. Por ejemplo, retirando rápidamente de circulación a los principales líderes como mencionó antes OST.  Pero una vez que la gente está en la calle y se movilizan cientos de miles de personas, surgen liderazgos espontáneos y, en todo caso, la marea solamente se puede detener, o bien dejando que se extinga con el tiempo, o bien produciendo una verdadera masacre. Y en cualquiera de los dos casos, la posición de poder de quien ejerce el control se ve debilitada. Últimamente lo hemos podido ver en un buen número de casos concretos.

MAG: Están inyectando mucho dinero y recursos para vigilar y dominar Internet.

AMG: Sí. Están haciendo esfuerzos casi increíbles en ese sentido. Pero corren a los hechos desde atrás y vienen perdiendo la carrera constantemente. Ni bien desarrollan un nuevo esquema de seguridad, al día siguiente o a la semana los “hackers” y los jovencitos lo rompen aunque más no sea por diversión.  Además de eso, casi lo único que pueden hacer efectivamente es “espiar” el tráfico de comunicaciones. Para eso sí tienen montada una estructura tecnológica muy grande y sofisticada. Pero una cosa es espiar y otra muy distinta es controlar. Espiando puedo hacerme, en cuestión de segundos, de una montaña de terabytes de información. No me extrañaría en absoluto que en alguna parte exista una base de datos, o varias, con todos los E-mails intercambiados entre nosotros cuatro. Sin embargo, para controlar, tengo que procesar, evaluar e interrelacionar esa montaña de datos, por lo que controlar efectivamente los contenidos de millones de comunicaciones que decenas de millones de personas generan constantemente, es algo prácticamente imposible. Incluso es algo bastante poco eficaz empleando algoritmos de interpretación informáticamente programables ya que la semántica de las comunicaciones puede no ser unívoca, puede contener metáforas y alegorías, se vierte en muchísimos idiomas humanos diferentes, no es necesariamente significativa para alguien no iniciado y encima de eso puede estar encriptada o cifrada de un modo  completamente no convencional. La evaluación de lo comunicado todavía requiere necesariamente la participación de seres humanos; muchas veces de verdaderos especialistas. La llamada – a veces mal llamada – inteligencia artificial no es tan “inteligente”; por lo menos no todavía. Por otra parte, cuando el contenido ya está generado y distribuido – y en el mundo virtual ambas operaciones son prácticamente simultáneas – muchas veces ya es tarde para hacer algo realmente efectivo. Pueden cerrar un sitio de Internet y meter preso al que lo administra; pero, para cuando lo cierran, ya pueden haberlo visto millones de personas. Y lo más probable es que el sitio reaparezca al poco tiempo en algún otro nodo de la red, quizás incluso desde otro país, generado por algún simpatizante del encarcelado. Una bola de nieve tiene que ser detenida antes de que empiece a rodar. Una vez que rueda es muy difícil detener la avalancha. Y, si las bolas de nieve son miles de millones, es imposible establecer cuáles son capaces de producir una avalancha y cuáles simplemente se estrellarán contra las rocas o los árboles que siempre hay en el camino. O cuáles son las que rodarán inocentemente hasta el valle sin que nadie les preste la más mínima atención.

OST: Pero se puede espiar y controlar a personas determinadas y a empresas o instituciones determinadas.

AMG: Eso sí se puede hacer y lo hacen, sin duda. Pero eso, por más importantes que sean esas personas o instituciones, representa solo una ínfima proporción de todo lo que circula por el espacio virtual. Pueden espiar y evaluar las comunicaciones de una embajada, de una empresa, de una oficina pública, de determinado “cibercafé” o de determinada persona privada. Incluso pueden aspirar y almacenar todo el tráfico de datos informáticos de países enteros.  Todo eso es posible y lo hacen. ¡Claro que lo hacen! Pero, por un lado, los objetivos puntuales tienen que estar determinados de antemano según alguna evaluación previa y, después, el análisis concreto del contenido de las comunicaciones tiene que pasar en última instancia por seres humanos de carne y hueso. En el caso de grandes movilizaciones masivas o de descontentos que producen disturbios de cierta envergadura, pueden controlar las comunicaciones de ciertos líderes políticos, determinados partidos políticos y, dado el caso, de embajadas, aparatos de inteligencia y grupos de operaciones no convencionales. Lo que muy difícilmente lleguen a controlar y ni hablemos de evitar son los millones de E-mails, mensajes de texto, comunicaciones por teléfono celular y publicaciones en páginas de Internet que miles y más miles, acaso millones, de Juanes pueden intercambiar con una cantidad igual de Pedros, Arturos y Marías. Y cuando esos cientos o decenas de miles ya están en la calle, lo único que les queda por hacer es dejarlos gritar hasta que se cansen, o molerlos a palos para que se vayan a su casa, matar a unos cuantos para que los demás se asusten, o eventualmente seleccionar al que consideran más peligroso y matarlo o enviarlo a Guantánamo. En cualquiera de los casos su poder, o el poder de sus gerenciadores, se deslegitima y se debilita en alguna medida. Lo cual significa contratiempos y atrasos en la implementación del proyecto principal.

NEU: Ya se están sintiendo esos contratiempos y atrasos. Hay información bastante fehaciente indicando que, por ejemplo, los gobernadores de varios Estados norteamericanos están presionando para lograr una mayor independencia del poder central. Si bien según la letra de la Constitución norteamericana siempre fueron formalmente independientes, el – a veces sutil – distanciamiento de Washington no se puede ocultar del todo. Y es que el dinero que el Estado inyectó en los bancos y en las instituciones financieras representa, de hecho, una deuda que tarde o temprano tendrán que pagar los contribuyentes. Por la época de la Guerra de la Independencia norteamericana el lema fue “no le paguemos impuestos a Inglaterra”. Ahora el lema está empezando a ser “hagamos todo lo posible para no tener que pagarle impuestos a Washington”. La población norteamericana todavía no está sintiendo plenamente la presión de esta sangría porque la están implementando gradualmente y, además, reconozcamos que de una manera bastante inteligente. Pero varios políticos sí se han dado cuenta y, como temen que ocurran posibles estallidos sociales, tratan de curarse en salud. Esto, unido al poder de movilización social del espacio de comunicación virtual que señalaba AMG, puede muy bien estar, si no deteniendo, al menos atrasando o frenando el avance del proyecto. Coincido en que Internet es una poderosa herramienta para enfrentar al sistema. Hasta podría decir que es la herramienta más poderosa de la que disponen quienes quieren enfrentar, ya sea desde el área intelectual, ya sea activamente, al poder global. Pero es tan solo una herramienta cuyo resultado efectivo depende del ingenio, la capacidad, la energía y la dedicación de quienes la usan. Más allá de eso está el hecho que todo el sistema actual es esencialmente insustentable. Han creado miles de millones de dólares ficticios frente a una cantidad muchísimo más reducida de dólares reales. A largo plazo eso no se puede sostener sin una brutal operación de reingeniería financiera. Pueden hacerla. De hecho, estoy convencido de que quieren hacerla. Solo que creo que se han dado cuenta de que tienen que elegir con mucho cuidado al que tendrá que pagarla. Y creo que lo saben. Algunas sociedades son mucho más explosivas que otras.

Para colmo, también creo que, por lo menos en cierta medida, están en una carrera contra el tiempo. Si a esa reingeniería no la hacen dentro de los próximos años, más tarde ya no es tan seguro que puedan hacerla. En relación con esto quisiera mencionar algo que considero muy importante. Durante los últimos años los problemas con el dólar se fueron acumulando. El enorme potencial de exportación de China exige que las mercaderías chinas sigan siendo compradas. Pero ¿con qué se las pagará? Porque sucede que los chinos han acumulado una enorme cantidad de dólares que están condenados a la inflación porque el Estado norteamericano está completamente sobre-emitido y endeudado. Dada esa inflación, a China no le convendrá seguir vendiendo en dólares. Lo lógico sería que, en algún momento, China pasara a solicitar pagos en yuanes siguiendo el razonamiento de: “mando mi dinero fuera de mis fronteras a fin de que todos ustedes tengan el dinero necesario para comprarme más bienes todavía.”  Si en la actualidad, pongamos por caso, Bolivia le compra algo a China, el camino al yuan pasa por el dólar. Pero si la moneda intermedia empeora, habrá que buscar otra que la reemplace. Los bolivianos previsiblemente nunca tendrán tanto dinero como para poder pagar sus importaciones chinas con dinero propio por lo que tendría que aparecer el yuan para permitirles seguir comprando lo que necesitan. China llegó a un punto en que no solamente tiene que exportar mercaderías sino también capital, puntualmente: capital comercial. Este paso, sea que China se disponga a darlo o siga avanzando en esa dirección, estorbará de tal modo las pretensiones hegemónicas norteamericanas que difícilmente Wall Street consiga frenar a los chinos sin generar conflictos muy serios. Se ha llegado al punto en que se hace necesario ahogar la expansión monetaria china, y ahogarla antes de que crezca. Es por eso que algunos juegan con la idea de relegar el dólar a un papel relativamente secundario y algo de eso hemos mencionado cuando aludimos a los SDR que maneja el Fondo Monetario Internacional. Sin embargo, por el otro lado, el papel del FMI tampoco es demasiado confiable porque, al fin y al cabo, el FMI es un organismo de la ONU y allí participan los países del Tercer Mundo que pueden hacer oír su voz por lo menos dentro de ciertos límites. El dinero del FMI no reemplazó al dólar, en parte porque el dólar es un dinero privado y en parte porque con él se puede eliminar  justamente la influencia de aquellos países que están siendo exprimidos por medio del dólar. Por eso es que, en mi opinión, el FMI no es adecuado para ser transformado en una institución monetaria centralizada. Hasta ahora ha estado tratando de disciplinar a los países individual y puntualmente. No podrá disciplinar a la totalidad en forma simultánea y conjunta porque los fastidiados se rebelarán haciendo causa común en la ONU. Por consiguiente, estimo que el FMI no será una institución central como la que necesita el proyecto global. Así como está definido, puede ser una institución de supervisión y extorsión. No creo que pueda ser una institución de comando y control. El FMI no es, pues, el blanco principal al que hay que apuntar. En eso se equivoca la propaganda anticapitalista algo nostálgica del comunismo que todavía sigue circulando por allí.

OST: No obstante, el poder financiero central está obligado a tomar decisiones porque tiene que prever la posibilidad de que el dólar se derrumbe.

NEU: Para mí, es seguro que se derrumbará. Solo que no da lo mismo que se derrumbe en forma controlada o de un modo espontáneo. Un colapso controlado puede durar todavía un buen par de años. Quizás más también.

OST: Aun así pienso que todavía no saben muy bien con qué lo suplantarán si se derrumba. El sustituto todavía no existe.

NEU: Yo creo que sí. En los talleres intelectuales del sistema seguro que ya existe. Solo que no ha sido hecho público todavía.

OST: Cuando digo que no existe me refiero a que no tienen algo que pueda suplantar al dólar siendo al mismo tiempo aceptable para la sociedad norteamericana y para las demás sociedades fuertemente dolarizadas. En mi opinión no consiguen calibrar con precisión la magnitud y la clase de las tensiones que generará esa operación de ingeniería financiera. No saben bien qué tendrán que enfrentar. Y creo que temen un descontrol de grandes proporciones porque, en ese caso, seguramente actuarán influencias externas con sus propios intereses. Rusia, China y hasta países como México, Brasil y la India pueden convertirse en factores de riesgo, ya sea por su peso geopolítico, ya sea por la magnitud de sus masas demográficas, ya sea por su capacidad económica latente. Y ni hablemos del mundo islámico que es todo un polvorín en sí mismo y tremendamente complejo además.

AMG: El mundo islámico es como un depósito de explosivos al cual medio mundo parece estar interesado en arrimarle un fósforo. No es solamente que el poder hegemónico está provocando guerras y otros desastres en la zona. Además de eso, el mundo islámico mismo está tan entrecruzado por rencillas y enemistades de orden religioso y tribal, que no resulta difícil generar dentro del mismo cualquier grado de inestabilidad. Pero otra vez estamos ante el caso de los "pensamientos no pensados".  Nadie parece querer analizar el papel histórico del Islam como antagonista tradicional del Occidente cristiano – y me estoy refiero al auténtico Occidente cristiano – así como tampoco los responsables por la generación de conflictos intra- y extra-islámicos parecen tener en claro las tremendas consecuencias que pueden tener esos conflictos una vez desatados. La prueba está en varios países de la zona. En Irak han muerto más personas después de la invasión norteamericana que durante ella. Ni hablemos de la mentada "primavera árabe" que, por ejemplo en Egipto, produjo resultados más que indeseados por los intereses y los poderes que las desataron. Y en mi opinión, el conflicto en Siria está prácticamente fuera de control en el sentido en que no tiene solución viable posible y, puesto que no la tiene, se perpetúa un status quo que solo puede resolverse por agotamiento.

NEU: Como que también el conflicto palestino-israelí, que tiene mucho que ver con eso, solo puede resolverse por agotamiento así como está planteado. Creo que otra vez podría ser de aplicación mi metáfora del terrón de azúcar: o lo resuelven rompiéndolo por la vía militar, o bien lo dejan disolverse por extenuación. El problema es que para el agotamiento total se necesita mucho tiempo y dudo que lo tengan.

AMG: En términos de conflictos mundiales, en general no lo tienen. Más allá de las crisis económicas, las sociedades sobre las que está montada su estructura principal de poder se están descomponiendo. En mi lectura, la situación es dramática porque pocas veces hemos tenido un conjunto de sociedades en nuestra cultura que manifestaran tantos síntomas de decadencia. Convenzámonos, el sustento más básico y fundamental de toda sociedad humana es su sustrato espiritual-moral-intelectual. No me cansaré de insistir sobre este punto. Y este sustrato en nuestra cultura está tan en decadencia que, al analizarlo, uno hasta sin querer recuerda las últimas épocas del Imperio Romano. Esto es lo que, después, se refleja en los ámbitos intelectuales, culturales, artísticos, jurídicos, políticos y, por supuesto, también en los económicos. El cuerpo espiritual e intelectual de la sociedad está simplemente en un estado catastrófico. Está enfermo. Ha perdido hasta la capacidad de reconocer a sus propios enemigos. De allí vienen los consabidos grandes discursos acerca de la convivencia pacífica, el diálogo a toda costa aunque sea un diálogo entre sordos o entre culturas incompatibles, el ecumenismo religioso a ultranza, la unión de todos con todos en pié de igualdad, el igualitarismo hasta entre los sexos y todo lo demás. Esto produce luego la negociación permanente y la negociabilidad de todos los valores, la suplantación de la belleza por lo ingenioso en el arte, la relativización de la verdad y de cualquier afirmación concreta, la distorsión de la realidad por medio del relato, y podría seguir con la lista hasta el aburrimiento. Los cambios que se han querido imponer a través de las crisis sobre las que hemos estado conversando se construyeron sobre esta base. Es que no tienen otra. Tienen que construir sobre el mundo que ellos mismos han generado y ese mundo ya no tiene fundamentos sólidos. O reconstruimos esos fundamentos, o todo el sistema se viene abajo. No creo que haya alternativa.

Podemos discutir si las monedas se sostienen o no se sostienen, si el dólar se mantiene o se derrumba. Desde el punto de vista económico es un debate no solo útil sino incluso necesario. Pero más allá de eso, más allá de la volatilidad económica y sus crisis, la sociedad actual se ha vuelto tremendamente frágil. Mi temor es que nuestra cultura actual – con sus sociedades indefensas, sometidas, idiotizadas pero fácilmente irritables – desemboque en un proceso completamente inmanejable bajo las reorganizaciones estructurales siniestras y casi diría tectónicas que impulsa el sistema de dominio mundial. La decadencia de las actuales élites sociales, económicas, políticas y culturales ya es inocultable. Estas élites no poseen un conocimiento válido y utilizable. Ni hablemos de que ya no tienen ningún sostén moral. Les falta tanto capacidad como virtud. Se aferran a restos de esquemas intelectuales del Siglo XVIII y XIX, y son completamente incapaces de formular alternativas válidas, prácticas y realizables frente a las nuevas realidades del Siglo XXI. Desde el punto de vista de la conducción cultural, las sociedades reales, concretas, han quedado huérfanas, abandonadas. Sus élites les han dado la espalda persiguiendo espejismos y utopías irrealizables e incluso propuestas directamente suicidas sea por izquierda o por derecha. Analicen el discurso público, la estructura general del discurso político de todas las tendencias ideológicas del espectro. En ese discurso no hay ni rastros de solución a aquellos problemas que tienen un efecto decisivo sobre nuestra sociedad. A veces pienso que nuestras élites ni siquiera se sienten miembros de la sociedad a la que se supone que deberían conducir. Es evidente que no tienen capacidad suficiente para resolver los problemas planteados, pero a veces pienso que ni siquiera les importa un comino todo el asunto.

Reconozco que soy muy pesimista en este sentido y solo puedo decir que espero estar equivocado. Sin embargo, tampoco dejo de ver que hay algunos signos esperanzadores. Existen grupos de intelectuales y talleres de trabajo en los que empezó a actuar el sistema inmunológico. Hay cada vez más estudios, escritos y trabajos de toda clase, realizados por intelectuales de muy alto nivel, que tanto desde el punto de vista moral como del intelectual pueden ser al menos anticipadores de un cambio positivo. También es saludable – aunque también puede ser peligroso sin la debida conducción – que la sociedad civil esté empezando a descubrirse a sí misma. En algunos países ya hay grupos de acción que desarrollan tareas eficaces en los casos socialmente graves. Aunque estas acciones no dejan de ser paliativos para mitigar de alguna forma las grandes falencias e injusticias del régimen imperante, pueden extenderse y llegar incluso a la desobediencia civil. Si llegan a eso, el poder constituido se hallaría frente a un enorme problema para el cual, en mi opinión, no está debidamente preparado. Incluso queda abierta la pregunta de si una desobediencia civil generalizada es manejable en absoluto.

OST: No podemos dejar de ver que la situación mundial actual también está caracterizada por el hecho de que se está gestando la resistencia; que está empezando a surgir la anti-globalización, el anti-globalismo, o como se nos ocurra llamarlo. Es un hecho que en el escenario político y económico están apareciendo formas cada vez más variadas de esta corriente. Y no estoy pensando ahora solamente en países como Venezuela o Bolivia cuyos intentos muchas veces son más retóricos y simbólicos que efectivos. Tampoco me refiero a esos neo-chauvinismos cuya intención patriótica podrá ser muy meritoria pero cuyo horizonte de practicabilidad real es casi nulo. A lo que me refiero es que en muchas partes, incluso en la Unión Europea misma, se pueden percibir fuertes corrientes opositoras al intento globalizador que pugnan por la restauración del Estado-Nación soberano aun cuando la presión de esas corrientes no se refleje en los medios de comunicación masivos. Todos, tanto en América como en Europa, tendríamos que pensar en cómo podríamos construir herramientas de defensa y hacer algo positivo contra los abusos del poder del imperio económico mundial, aunque más no sea dentro del sistema de coordenadas dado. Existen muchos métodos mediante los cuales se podría expandir ese anti-globalismo para convertirlo en una resistencia de alcances internacionales.

NEU: Uno de los obstáculos que lo impiden lo constituye el sistema jurídico internacional que, no por casualidad, prohíbe expresamente la adopción de ciertas medidas que resultarían muy efectivas. Al mismo tiempo, sin embargo, es cierto que existen elementos que se pueden aprovechar. Quienes nos manipulan lo hacen distorsionando los conceptos y tematizando según su propia conveniencia el espacio comunicacional. ¿Qué pasaría si, por nuestra parte, empezaríamos a darle otra forma a este espacio comunicacional y dejáramos de hablar de dinero de aquí en más? Está bien; el tema de esta mesa de diálogo es el aspecto monetario de la cuestión y no pretendo ahora salirme del tema propuesto. Pero el dinero – y todos lo sabemos – no es más que un medio para establecer relaciones económicas entre los sujetos de un intercambio. Es como el electrón que, girando alrededor del núcleo atómico, a veces entra en contacto con otros átomos generando nuevas moléculas. Si circula adecuadamente, genera un nuevo campo de energía. Por lo tanto, en lugar de la moneda, ¡hablemos de información! Básicamente, la actividad económica está expresada en forma contable. En esa contabilidad hay información y la información no necesariamente es una categoría bancaria. Al dinero lo han metido en un círculo conceptual en donde solamente puede ser entendido como una herramienta creada y administrada por los bancos. Pues, está bien; tomamos nota de eso. Solo que, de aquí en más, pongámonos de acuerdo y no hablemos más de esa herramienta creada y administrada por el sistema bancario. Hablemos de economía a secas. En las relaciones que establezcamos, introduciendo un concepto razonable y generador de actitudes positivas, podemos empezar a realizar operaciones bilaterales y hasta multilaterales. En otras palabras: habría que instaurar un nuevo concepto.

AMG: Por mi parte, estoy de acuerdo. Es algo que también pertenece al mecanismo con el que las comunidades humanas defienden su propia identidad. En realidad, nadie está demasiado orgulloso de su moneda; pero muy bien puede estar orgulloso de sus logros concretos; es decir: de su economía real y esto completamente al margen del valor contable de su moneda. Lo que sucede es que, en cierto momento, estos mecanismos pueden entrar en conflicto con la política de alto nivel que llevan adelante los gobiernos. El dilema es que las élites económicas y políticas actuales también están deslizándose por el plano inclinado de la decadencia y es muy difícil imaginar que en el corto plazo adquieran la capacidad de entender la situación real en su totalidad. Y más difícil todavía es imaginar que, en el poco tiempo que queda, consigan juntar la valentía y la fibra moral que se necesita para utilizar con eficacia los mecanismos de defensa. En términos históricos tenemos muy poco tiempo.

Una de las curiosas polaridades más letales de nuestra cultura es que, por un lado está la masa de los ultra-perspicaces que ya no creen en nada y, por el otro, la multitud de los falsos realistas que no ven más allá de las ollas de carne. La dependencia del imperio financiero es un hecho, es una realidad. Por consiguiente, habría que formar y capacitar a realistas auténticos; a personas que, disponiendo de la aptitud para ver lo esencial, tengan también la capacidad profesional y el coraje moral para encontrar y transitar los "senderos estrechos". A personas que, entre las alternativas existentes en las condiciones concretas dadas, sepan elegir aquellas que más eleven el rango de nuestras posibilidades reales. Una intelliguentsia responsable tendría que exprimirse el cerebro elaborando cursos de acción que aceleren, fomenten y coordinen la organización social espontánea ofreciéndole ayuda intelectual y emocional además de, por supuesto, capacitación práctica. Y no hay que dejar de lado los impulsos emocionales. Existen muchísimos casos en los que el intelecto es impotente pero el corazón puede ayudar muchísimo.

Solo que no hay que olvidar ni pasar por alto varias cosas. Como ya dije, existe un punto en el que la organización espontánea chocará de frente contra la estructura del poder existente y aquí pueden suceder dos cosas. O bien esa estructura tratará de poner fuera de la ley y de perseguir legalmente a la organización espontánea – y ya hay varios casos de esto en muchos países – o bien hará la parodia de apoyarla a fin de utilizarla para tapar sus propios baches – como que también hay antecedentes de esto. Aparte de eso, también hay que vigilar que esa organización espontánea no se constituya alrededor de un infantilismo utópico más fantasioso que practicable. No es que la utopía sea, siempre y en todos los casos, algo negativo. Más aun: cierta utopía al final del camino puede actuar como un poderoso imán que invita a recorrerlo. Pero ese camino tiene que ser prácticamente transitable; el caminar por él tiene que ser viable, máxime cuando ya no es esa amplia y ancha avenida que se imaginaron los teóricos del Siglo XIX y algunos del XX sino ese "sendero estrecho" del que hablan los chinos y sobre el cual, tarde o temprano, alguno tendrá que empujar al otro para sacarlo del paso.

Por eso, también tenemos que pensar – y esta es una de las cuestiones más delicadas – en que, dentro del escaso tiempo disponible, también hay que realizar algunas correcciones sistémicas. Y hay que hacerlo de un modo discreto porque la situación es muy volátil y se puede volver peligrosa. Pueden iniciarse procesos imposibles de encauzar. Hay aproximadamente diez, quince, cuestiones fundamentales que requieren correcciones muy urgentes. Los intelectuales responsables tendrían que trabajar para que estas cuestiones aparezcan, aunque más no sea en forma de listas, y la sociedad pueda debatirlas, dado el caso hasta por fuera del espacio comunicacional oficial. Entre otras cosas, por eso remarcaba la importancia del "espacio virtual" que ofrece Internet.

Hoy la intelliguentsia de la élite oficial, tanto la comprometida con los gobiernos como la que actúa en las oposiciones permitidas, se dedican a declamar – digámoslo abiertamente – estupideces primitivas en un falso espacio discursivo. La única capacidad que han tenido sus representantes es la de darse cuenta de que – para ellos – resulta potencialmente mortal hablar de la realidad objetiva y, por consiguiente, han creado una realidad falsificada. Han dibujado un cielo de utilería y pretenden hacerlo creíble mediante una gramática enrevesada cuyos conceptos abstractos, expresados muchas veces en neologismos indescifrables, ni siquiera ellos terminan de entender del todo.  Después, los políticos, como no pueden ni saben hacer otra cosa en este ámbito de falsa realidad, terminan culpándose mutuamente de las dificultades que resultan ser cada vez mayores. "Por tu culpa, por tu traición, por tu inoperancia, por tu ineptitud, por tus corruptelas, etcétera, etcétera… es que estamos padeciendo todo esto". Y viceversa.  A la hora del supuesto "debate" esos son básicamente todos sus argumentos y eso es lo que luego se le transmite a la sociedad a través de los medios.

OST: Aunque, de tanto en tanto, se hacen señas como cuando en una familia se tratan asuntos que los niños no deberían escuchar. Es una especie de "no hables de eso delante de los chicos", es decir: no ante la sociedad. En público hay cosas que no se deben decir. Hay verdades, hay realidades que están tácitamente – y hasta expresamente – prohibido mencionar. Y las personas se quedan con los ojos abiertos sin poder entender por qué nadie habla de lo que les pasa todos los días o, peor todavía, por qué los políticos siempre quieren minimizar y hasta negar lo que les ha sucedido. Esto puede tener consecuencias tremendamente graves, porque las personas tarde o temprano se cansarán del sainete y es de temer que hagan algo muy violento.

AMG: Ya se han producido varias explosiones en este sentido, solo que localizadas y bastante deficientemente conducidas por lo que no han podido expandirse y adquirir una envergadura relevante en el marco global. Pero volviendo a lo que señalaba: los que estamos en esta mesa y muchos más, en determinados espacios no tenemos por qué ser "políticamente correctos". Por lo tanto, dadas ciertas condiciones, podemos darnos el lujo de señalar cualquier realidad. No es en absoluto imposible que el vuelco se vuelva factible con algo tan simple como el llamar a las cosas por su verdadero nombre y comportarse de acuerdo con eso. Creo que quienes piensan que todavía hay tiempo para componendas y chicanas cometen un trágico error. Tal como Ninon de Lenclos dijera en cierta oportunidad: "Señor, éstos no son tiempos de intrigas". [[4]]

OST: Yo siento que toda nuestra cultura está impregnada hasta cierto punto del miedo. De un miedo generado por la impotencia. Pero este miedo podría ser disuelto simplemente demostrando que el poder hegemónico del dinero, que también está en crisis, no es una especie de fatalidad a la que no hay más remedio que aceptar. Decididamente hay que decir quiénes son, qué quieren y cómo puede uno defenderse de su poder. Si muchos se enteran de que hay que quitarle a esta red mundial el monopolio de la emisión de dinero para que desaparezca de una vez por todas, entonces es muy posible que desaparezca realmente. Sin el dinero que han creado se disolvería como la nieve en primavera. No hay por qué temblar de miedo. Hay que decir bien claro que a este poder financiero le importan un bledo todos nuestros valores morales esenciales, todos esos valores humanos que hacen humano al hombre. Este poder financiero aspira al poder mundial por las razones más inconfesablemente bajas. Hay que quitarle el derecho a emitir dinero y punto. Las personas están maniatadas por una sensación de impotencia que se alimenta a sí misma.

AMG: Se ha mencionado en la mesa que se está gestando un "gobierno mundial". Esto hasta podría ser una buena noticia porque un gobierno mundial tendría derechos y obligaciones visibles y controlables. Pero sucede que éste es un gobierno mundial del que ¡hasta está prohibido hablar! A quienes se atreven tan solo a suponer la posibilidad de su existencia se los acusa de fomentar el odio, de propagar teorías conspirativas, y en algunos casos hasta se los sanciona penalmente si tocan determinados temas. De esto queda claro que se trata de un gobierno que solamente tiene derechos y ninguna obligación, porque quien no existe puede llegar a tener derechos pero ¿cómo podría alguien hacerle cumplir sus obligaciones?

NEU: Durante las últimas décadas hemos visto cómo se producía una increíble asimetría: el ciudadano no tiene acceso para ver el entretejido bancario pero el banco puede ver hasta la intimidad del ciudadano. Lo mismo sucede con la política. Todos los E-mails, todas las llamadas telefónicas, todos los "clics" del "mouse" quedan registradas. El famoso secreto bancario es una ilusión que funciona exclusivamente en los casos en que al sistema bancario le conviene. Los datos personales de los ciudadanos circulan en múltiples bases de datos y, entre muchas otras cosas, condicionan fuertemente por ejemplo el otorgamiento de préstamos o créditos personales. De modo que lo que tenemos es un control supervisor casi total y una arbitrariedad crediticia completamente incontrolable. Esto es algo que simplemente no puede sostenerse sin generar graves tensiones. Mi convicción personal es que nos esperan conflictos deliberadamente generados para que ese gobierno supuestamente inexistente pueda mantener sus súbditos bajo su poder.

OST: Es que justifican sus intervenciones también con la generación de otros miedos para que las personas terminen hasta esperando la aparición de ese benévolo gobierno mundial que promete salvarlos del colapso financiero, de la desocupación, del desastre ecológico, de las guerras y las hambrunas; en una palabra: de todos los desastres que los mismos supuestos salvadores del mundo han creado, impulsado o agravado.



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Conclusiones

MAG: Caballeros. Les agradezco profundamente, en primer lugar, que hayan concurrido en absoluto a esta convocatoria. Sé que no ha sido sin ciertos riesgos para ustedes de modo que quiero expresar que valoro también la valentía que han demostrado. En segundo lugar, agradezco en forma muy especial los aportes que han contribuido a esta discusión. Creo que hemos tocado temas de gran trascendencia. Se han volcado aquí ideas, conceptos y propuestas que seguramente servirán como importantes puntos de partida para ser desarrollados por nuestros grupos de estudio. Finalmente, si no es mucho pedir, les rogaría que hagamos un pequeño ejercicio de cierre con cada uno de ustedes ofreciendo un resumen de su visión. ¿Quién quiere empezar?

OST: Hagámoslo por orden alfabético.

NEU: Yo propondría hacerlo por orden de edades. Como entre los antiguos griegos, también entre nosotros la experiencia debería tener su prioridad.

AMG: O sea que por orden de defunción… (risas)… Está bien. Por mi parte no hay inconveniente si todos están de acuerdo.

MAG: Me parece una buena idea. Aunque, estrictamente hablando, en ese orden de defunción el primero tendría que ser yo. Pero como por suerte no soy más que un simple coordinador y moderador en esta mesa, le cedo gustoso la prioridad a AMG.



AMG: Gracias. Resumiría mi posición en los siguientes puntos:

•    Tenemos que tratar de evitar lo que designo como los "pensamientos no pensados". Cualquier solución que se proponga tiene que cumplir con dos condiciones: tiene que ser sustentable en el largo plazo y tiene que poder integrarse armónicamente en la tradición de nuestra auténtica cultura. Todo lo que se proponga tiene que ser pensado hasta el final.

•    En cuanto a los Estados Unidos, no hay que perder de vista que, tanto por las características de su fundación como por su desarrollo posterior, representa la contracara – por no decir la negación directa – de esa cultura que fue elaborada y cultivada por el Occidente cristiano en sus mejores épocas y que hoy se está descomponiendo y degradando.

•    Respecto de la periferia, lo principal que esos países deben desarrollar es una dirigencia política intelectual, profesional y moralmente adecuada.

•    En esto, hay que saber que una élite política no se construye, ni en poco tiempo ni en el vacío. Por lo tanto, hay que abrir el debate, especialmente en ese espacio interpersonal virtual que el poder constituido podrá espiar pero no controlar.

•    Uno de los objetivos del debate es la identificación de amigos y enemigos. Hay que leer bien a Carl Schmitt en esto y no convertir estas categorías en polarizaciones exageradas. Otra forma de ponerlo es diciendo que hay que detectar oportunidades y amenazas.

•    En términos generales, a lo que hay que tender es hacia el fortalecimiento y el esclarecimiento de la sociedad civil. En esto, hay que abandonar el materialismo económico y reconocer que la fuerza aglutinante de toda comunidad reside en los factores espirituales, intelectuales y morales.

•    La reconstrucción debe comenzar, pues, con esos valores. Se debe seguir después con el fortalecimiento demográfico y sanitario; con todo lo que eso implica. Recién después puede esperarse que tengan un éxito duradero las soluciones elaboradas para hacer frente a los desafíos económicos.

•    Sería muy útil poder imponer todo un nuevo lenguaje de comunicación con conceptos y contenidos propios. Hay que salir del idioma y de los conceptos impuestos por el sistema, tanto en lo económico como en lo social y en lo político. El lenguaje condiciona al pensamiento. Si se piensan los problemas desde una perspectiva diferente a la usual, esa diferencia tiene que expresarse también en el lenguaje y en los términos con los cuales se comunica esa perspectiva.

•    Hay que desechar los esquemas intelectuales provenientes de los Siglos XVIII, XIX y XX. La enorme mayor parte de dichos esquemas e ideologías no sirve para nada práctico frente a las cuestiones del Siglo XXI. No es cuestión de hacer un anatema de la utopía. Pero hay que descartar, sin compasión, todas las utopías que no ofrecen un camino transitable. Sobre todo aquellas cuyos caminos demostraron ser callejones sin salida.

•    Hay que vencer tanto al relativismo estéril como al realismo conformista. Entre la relativización de toda verdad y la aceptación bovina como verdad de cualquier espejismo artificial hay un amplio margen de investigación, estudio y propuesta de soluciones prácticas y viables.

•    Por consiguiente y por último, tal como lo señalé durante el debate, creo que la tarea primordial es la de formar y capacitar realistas auténticos que sepan distinguir lo esencial de lo accesorio y que, además de eso, tengan también la capacidad profesional y el coraje moral para encontrar y transitar esos "senderos estrechos" de los que hemos hablado.



OST: Por mi parte, a lo expuesto, le agregaría lo siguiente:

•    Tanto la vida como las condiciones que la hacen posible tienen sus límites. El dinero, a su vez, no conoce límites en absoluto. El imperio actual es un imperio financiero y monetario. Por lo consiguiente, no reconoce límites a su poder.

•    Para imponerle límites, bastaría con limitar la propiedad privada a lo que una persona consiguió por esfuerzo y logros propios. Todo lo demás, incluyendo el medioambiente natural y el mundo vivo, debería ser propiedad comunitaria.

•    No es algo ni simple ni fácil de organizar, pero si no limitamos el poder de la riqueza extrema después no nos quejemos de que nos gobiernan los ricos poderosos. Y tengamos en claro esto: no es a los ricos a los que hay que eliminar. Lo que hay que limitar es el poder abusivo de la riqueza.

•    La solución reside en el orden económico natural en el cual la propiedad privada es privativa de las personas físicas en función de sus logros y su desempeño, pero no le corresponde a las personas jurídicas.

•    En cuanto a las crisis. Las últimas que hemos vivido durante la era capitalista han sido fenómenos programados. Existe documentación al respecto más que suficiente. Incluso se pueden individualizar los centros que las han planificado.

•    Frente a esto, hay que re-pensar y reformular el papel del Estado. Los Estados tienen que volver a asumir sus responsabilidades. No pueden ser meros administradores ni simples observadores de la acumulación de poder en manos privadas. Los Estados deben volver a planificar, a conducir y a arbitrar.

•    Las dificultades por las que pasan muchos Estados se debe a que les han quitado las posibilidades de pensar y planificar el futuro, siendo que, por otra parte, tampoco se los deja organizarse según la propia cultura e idiosincrasia de sus pueblos. La idea de "la misma democracia para todo el mundo" solo puede ser impuesta por la fuerza al precio de generar gravísimas tensiones.

•    Un Estado tiene que tener la posibilidad de emitir dinero respaldado por su propio trabajo. La producción real de bienes y servicios puede ser respaldo suficiente para cualquier moneda sana.

•    Lo más importante es poner en marcha, lo antes posible y con la mayor intensidad posible, el trabajo productivo generando un círculo virtuoso que respalde la emisión monetaria. Tirar dinero al mercado esperando que ese dinero genere más producción es una ilusión. Como mínimo es una apuesta de un nivel de riesgo desaconsejable. Hay que proceder a la inversa: darle un gran impulso a la producción para que ésta termine absorbiendo y justificando el dinero emitido.

•    Hay que vencer los temores que nos inculca el discurso vigente. Se pueden transitar caminos alternativos aun cuando sean "senderos estrechos". De cualquier manera, las sucesivas crisis ya nos han dejado solamente un sendero bastante estrecho para transitar.

•    Por último, apuntaría la necesidad de decir bien claramente que el poder financiero mundial no tiene en cuenta para nada todos los valores morales esenciales de nuestra cultura. Es un poder que aspira al poder mundial impulsado por valores que son completamente contrarios a los nuestros. A ese poder hay que quitarle el derecho a emitir dinero y punto. Quienes creen que eso no es posible están maniatados por una sensación de impotencia que se alimenta a sí misma.



NEU: La verdad es que, después de lo expuesto, no quedan demasiadas cosas para agregar. Desventajas de ser el más joven de la mesa, supongo . . . Con todo, permítanme apuntar lo siguiente:

•    Antiguamente el poder se ejercía sobre las personas. En la actualidad ese poder se ejerce en forma principal sobre el espacio que interrelaciona y comunica a las personas entre sí. Por eso se hace importantísimo dominar lo más posible el espacio informático. En él existe todo un arsenal de recursos que le permite a las personas acceder y actuar en un espacio común.

•    Obviamente, hay que proceder con prudencia, sabiendo que el "Gran Hermano" orwelliano está presente y vigilante en la red. Pero no es ni tan omnisciente ni tan todopoderoso como muchos se imaginan. Hay que conocer, estudiar en profundidad y saber aplicar los recursos que ofrece el medio informático. En última instancia, ningún medio es mejor ni más eficaz que quienes lo utilizan.

•    Por otro lado, también hay que aprender a decodificar lo que transmiten los medios masivos de difusión. No es que siempre mientan. Es peor que eso: casi siempre solo distorsionan y tergiversan. El resultado es una mentira con una parte de verdad lo cual, como sabemos, es la peor de las mentiras.

•    Un ejemplo de ello es la teoría ésa de que "el Estado es mal administrador". Indudablemente, es verdad que un estado corrupto e ineficaz, por fuerza, también administrará mal. Pero la experiencia concreta demuestra que el mayor pecado del Estado es molestar al proceso de concentración del poder financiero. No es ninguna casualidad que, después, ese poder trate siempre de echarle la culpa al Estado por todo lo que sale mal. Aunque después, en el colmo del cinismo, lo use de salvavidas cuando lo que sale mal es la propia actividad del poder financiero.

•    Los Estados de la periferia deberían calibrar más adecuadamente las deudas que han contraído con las centrales financieras. En muchos casos, habida cuenta de los recursos económicos de los que disponen y de las posibilidades jurídicas que tienen para impugnar esas deudas, la situación no es tan fatalmente insoluble como muchas veces se plantea. La periferia del imperio tiene muchas más posibilidades y oportunidades de las que ve su dirigencia corrupta, ignorante e incapaz.

•    El contraataque del imperio a cualquier iniciativa que se le oponga puede ser de dos clases: o bien golpeará para romper, o bien infiltrará para disolver. Una estrategia inteligente tiene que tener planes alternativos desarrollados para los dos casos.

•    Las resistencias a los avances del poder financiero mundial existen. No porque no aparezcan en los medios masivos dejan de existir y hasta de operar. Hay que dejar de lado los ideologismos y los purismos dogmáticos al evaluar este hecho. Estamos en una situación en la que nuestro mejor aliado no es necesariamente el enemigo de nuestros enemigos. Puede ser alguien forzado a ser aliado de nuestro enemigo. Incluso puede ser algún funcionario de nuestro enemigo que es consciente del problema pero no puede hacer gran cosa al respecto… todavía.

•    El sistema que ha montado la oligarquía financiera mundial es esencialmente insustentable. Esto no quiere decir que está a punto de derrumbarse. Lo que quiere decir es que, en algún momento, se derrumbará sin remedio. Medido en términos históricos no creo que tenga mucho tiempo por delante. Medido en términos de una vida humana, es posible que, si no se encuentra con una oposición eficaz, perdure todavía por un muy largo rato y tampoco es imposible que se metamorfosee accediendo a cambiar para que nada cambie.

•    Con todo, los cambios y las metamorfosis del sistema pueden engendrar conflictos y tensiones muy difíciles de manejar. En esto hay que saber que no todos los conflictos favorecen una solución. La estrategia del "mientras peor tanto mejor" puede convertirse en una estrategia suicida.

•    Finalmente, coincido en que hay que reformular nuestros términos y, dado el caso, incluso crear un nuevo lenguaje. Dejemos de hablar de dinero. Hablemos de la economía real. Si un problema, planteado en cierta forma, no parece tener solución, a veces esa solución se encuentra simplemente planteando el problema de una manera diferente. Cambiando los conceptos fundamentales se pueden cambiar casi por completo todas las reglas del juego.



* * * * * * * * * * * *


Notas

[1] )- Ley federal norteamericana sancionada a fines del Siglo XVIII que ponía límites al gobierno federal para utilizar las fuerzas militares como fuerzas del orden interno.

[2] )- El 7 de agosto de 2008 las fuerzas armadas de Georgia, alentadas por los norteamericanos, invadieron Osetia del Sur. No obstante, en una enérgica reacción, Rusia intervino y la operación se convirtió en una guerra entre Georgia de un lado y las repúblicas separatistas pro-rusas de Osetia del Sur, Abjasia y la misma Rusia del otro.

Georgia fue militarmente derrotada y tras la batalla del valle Kodori, incluso perdió el control sobre ese valle en favor de Abjasia.

[3] )- John W. Booth, el que asesinó a Lincoln, es presentado como mentalmente inestable en varios relatos. Charles J. Guiteau, el asesino del presidente Garfield, fue declarado "mentalmente trastornado " y lo mismo dijeron después de Leon Czolgosz, el asesino de William McKinley y de Lee Harvey Oswald, el asesino de Kennedy. Para más datos están los atentados que no llegaron a tener éxito. Richard Lawrence, el que atentó contra Andrew Jackson fue declarado demente y terminó sus días en un asilo. Giuseppe Zangara que atentó contra la vida de Franklin Roosevelt y John Hinckley que atentó contra la de Reagan fueron ambos diagnosticados como "mentalmente inestables".

[4] )- Anne "Ninón" de Lenclos (1615-1705). Escritora francesa, cortesana y mecenas de las artes. En el momento de su muerte, en 1705, el duque de Saint-Simón resumió primorosamente su carrera: "Un claro ejemplo del triunfo del vicio, cuando se dirige con inteligencia y se redime con un poco de virtud."

Denés Martos

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