martes, 10 de diciembre de 2013

INVESTIGACIÓN: LAS PISTAS CLANDESTINAS QUE SE OCULTAN DETRÁS DE LA SOJA




Narcos volando al sudeste

Hace nueve años que la Justicia Federal de Río Cuarto tiene cajoneada una de las más reveladoras investigaciones contra el narcotráfico, iniciada en 2004, cuando el juzgado era ocupado por Luis Rodolfo Martínez. El secuestro de un GPS con el detalle de más de 40 pistas clandestinas utilizadas por narcotraficantes hubiera sido la oportunidad para desmantelar una red con fuerte presencia en el sudeste de Córdoba. Qué sucedió con el policía que intentó investigar y terminó rozando lo más íntimo del poder delasotista

Sopla el viento de octubre y lo único que se mueve en el horizonte infinito de la pampa gringa son las plantaciones de soja, que parecen haber ocupado todo espacio que pueda asomarse de tierra viva. Todo parece ser potestad de la oleaginosa en el sudeste cordobés. Aunque a veces el metro y medio de altura que tienen los sembradíos puede estar ocultando algo detrás.

Es lo que pasó en General Viamonte, un pueblito ubicado sobre la ruta provincial N°3, a 400 km de Río Cuarto. Desde el camino municipal, y a apenas diez cuadras de la plaza del pueblo, sólo se ve esa cortina verde intensa y achaparrada, delimitada por el alambre que separa lo público de lo privado. Detrás de esa mata uniforme se adivina la inmensidad del cultivo.

Pero sólo unos pocos metros campo adentro, la altura del sembradío se reduce a cero en una extensión de unos 40 por 400 metros. Una cancha rasa y extensa que se abre en medio de la explotación agrícola. Una pista de aterrizaje perfecta, silenciosa, escondida. En uno de sus extremos, una avioneta Piper Azteca. A pocos metros, un hangar clandestino, dos naves más dentro de él y un par de motores en reparación.
En octubre de 2004 una brigada policial conducida por el subcomisario Julio Giménez llegaba a ese destino luego de haber comenzado a "tirar el hilo" de una investigación iniciada días antes, el 19 del mismo mes, en el aeroclub abandonado de Canals, a menos de 30 km de Viamonte,  sobre la ruta provincial N°3.

Corría la primavera del año 2004 y a poco de haber sido trasladado a ese destino, el mismo subcomisario Giménez era advertido por el intendente del pueblo, Fernando Wingerter, sobre lo que sucedía en el lugar: ?Oiga, contróleme el aeroclub, que pasan cosas raras?. Con esas "cosas raras" aludía a las avionetas -no precisamente aplicadoras- que utilizaban el predio a discreción.

Aviones, documentos y fotos

Un procedimiento sorpresa terminó con la detención del piloto que acababa de aterrizar ilegalmente un Cesna 150 con matrícula adulterada LV-LJU. Se trataba de Néstor Julio Pintos, militar retirado y ex carapintada. Cuando fue allanado el hangar donde metió la nave, descubrieron un enorme cargamento de cigarrillos de contrabando, tanto en el fuselaje como en un camión Mercedes Benz con acoplado que se encontraba en el mismo lugar. En la nave se descubrieron "rastros muertos" que indicaban que también se había cargado droga.

Sobre el único detenido, Néstor Pintos, no había dato alguno en toda la Departamental. Un total desconocido, del que sólo se tenía su identificación. La única alternativa fue barrer con los hoteles de la zona y averiguar si en alguno de ellos acostumbraba a alojarse este misterioso piloto, que se negaba a aportar dato alguno.

La recorrida tuvo su fruto: "Sí, lo ubicamos al señor Pintos, un caballero. Suele alojarse acá". Así respondieron en el Hotel El Sol, ubicado sobre la ruta 8, a la altura de Alejo Ledesma. "Se suele quedar 4 ó 5 días y deja muy buenas propinas", detallaron, afirmando que se la pasaba hablando por teléfono desde la habitación. Bastó rastrear el origen y destino de esas llamadas para que comenzaran a florecer más datos: Paraguay, Buenos Aires, Río Cuarto, Carnerillo -Departamento Marcos Juárez-, Córdoba y Viamonte.
De todos esos destinos, el último era el que estaba más cerca, a sólo minutos. Bastó comprobar la identificación de ese número telefónico para presentarse a las pocas horas con orden de allanamiento en la lujosa finca de Luis Lavari, productor agropecuario del lugar.

Ante la orden del juez federal en mano, el único pedido del dueño de ese campo -tipo alto y bien puesto- fue el siguiente: "Necesito sacar a mi madre de 90 años, porque si los ve entrar la sacamos muerta". El pedido fue acatado, aunque bajo estricto control, y cumplido ese único requisito comenzó el allanamiento, que se daría con algunas sorpresas.
Las más llamativas serían el hallazgo de letras de cambio por la suma de 21,9 millones de euros emitidas por un banco de Madrid y una transferencia realizada de un banco de Sudáfrica por la suma de 25,5 millones de dólares. Ambos documentos estaban a nombre de un desconocido llamado Federico Rodríguez Rodríguez. Luego se verificaría que se trataba de un ciudadano de nacionalidad uruguaya  con antecedentes por tráfico de marihuana.

Junto a ese material altamente sospechoso hallado en la mesa de luz de la habitación principal de la finca, también apareció una particular fotografía que acompañaba a la documentación. En esa foto posaban, abrazados y sonrientes, el propio dueño de casa y de la pista clandestina, Luis Lavari, el detenido piloto Néstor Julio Pintos, y un peso pesado de la política del sudeste provincial: Domingo Carbonetti, el zar del departamento Unión y uno de los arquitectos de la hegemonía de Unión por Córdoba.
Adjuntada a la documentación, la fotografía parecía hacer las veces de carta de garantía. "No pudimos secuestrar ese material ni las letras porque no formaban parte del pedido de allanamiento que había autorizado el juzgado federal de Río Cuarto", explicó el oficial a cargo de ese procedimiento, quien no obstante dejó constancia de lo encontrado.

Agropistas

Hasta allí los datos recolectados no eran menores. Dos pistas clandestinas, dos avionetas secuestradas, una de ellas con matrícula adulterada, según lo certificó la pericia de la Dirección Nacional de Aeronavegabilidad. Decomiso de una gran cantidad de mercadería de contrabando, de origen desconocido. Y además, detección de "rastros muertos" de anteriores cargamentos de droga en las mismas naves.
A eso se sumaban un piloto (Pintos), un mecánico (Roberto Forgione) y un productor rural (Luis Lavari) detenidos, junto a abundante y llamativa documentación.

Pero todavía faltaba más. Cuando se estaba requisando la primera de las avionetas secuestradas (aquélla de Canals) y luego de sacar todo el cargamento ilegal, apareció bajo el tablero un particular elemento electrónico, que en aquel momento no tenía la difusión que tiene ahora. Un GPS Garmin III Plus, secuestrado por los oficiales y peritado posteriormente.

Fte: Revista El Sur


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