jueves, 13 de febrero de 2014

ISLAS MALVINAS QUIEREN MANO DE OBRA URUGUAYA PARA PETRÓLEO Y GAS


Desde las islas Malvinas se mostró interés por contar con mano de obra uruguaya para diversas actividades comerciales, y la intención de aumentar los vínculos económicos y sociales. Plantearon un vuelo directo a Montevideo.
Los kelpers tienen una economía cerrada por la gran distancia con el mundo del comercio y quieren mejorarla.

Por Daniel Isgleas/El País/ Tomado de El Malvinense

Miembros de la Asamblea Legislativa de Malvinas -el órgano político de las islas- expresaron a una delegación del Parlamento uruguayo su "alto interés" por poder contar con la presencia de trabajadores uruguayos para desempeñarse en distintas actividades del archipiélago, como así también su deseo de profundizar las relaciones comerciales, culturales, turísticas y sociales.

Particularmente desde la isla se trasmitió el interés por la mejora de los negocios en áreas de creciente explotación como las actividades petrolera y pesquera, y la intención de explorar la posibilidad de implementar una ruta directa con Montevideo para mejorar la conectividad con el continente.

Una delegación de los partidos de la oposición formada por los diputados nacionalistas Jaime Trobo y Daniel Mañana, el colorado Fitzgerald Cantero e Iván Posada del Partido Independiente se encuentra en la ciudad de Port Stanley, capital del austral archipiélago por cuya soberanía Argentina litiga con Gran Bretaña.


El diputado del Frente Amplio Jorge Pozzi había sido invitado a Malvinas pero una decisión de último momento del Nuevo Espacio, su sector, lo hizo bajarse del avión. Los argumentos de la izquierda para no autorizar a Pozzi a viajar fueron la intención de preservar el ámbito de diálogo que se intenta restablecer con Argentina a partir del encuentro en La Habana de los presidentes José Mujica y Cristina Fernández.

Precisamente la presencia de los legisladores uruguayos fue repudiada por un diputado argentino, quien anunció el fin de semana su intención de pedir a la Cancillería una declaración oficial de condena hacia el viaje de los legisladores.

Anoche, en canal 4, el presidente José Mujica dijo que los diputados que viajaron son "mayores de edad y sabrán lo que hacen", cuando se le consultó si la visita de esa delegación complicaría aún más las relaciones con Argentina.

Los cuatro diputados uruguayos tuvieron ayer una reunión con los ocho miembros de la Asamblea Legislativa de Malvinas. Se trata del ámbito político de la conducción en las islas. En la conversación con los diputados mostraron su "alto interés" por fortalecer los lazos comerciales, sociales y culturales con Uruguay, dijo Trobo a El País.

"Ellos saben que hay un problema político, pero sin perjuicio de ello quieren fortalecer esa relación", agregó.

En el encuentro se les informó que hay unos 300 trabajadores chilenos en el archipiélago y que "les gustaría que hubiera algunos cientos de uruguayos en áreas como la industria de extracción de petróleo y gas, las inversiones en infraestructura, los servicios logísticos a la pesca y la actividad de los cruceros de pasajeros, muchos de los cuales recalan también en Montevideo", indicó Trobo.

Además le hicieron saber a los diputados que quisieran tener una línea aérea regular entre Montevideo y Stanley, en una travesía de dos horas y media. Hoy para llegar a Stanley los diputados debieron hacerlo a través de Santiago de Chile y Punta Arenas en el país trasandino, cruzando a Malvinas previa escala en la ciudad argentina de Río Gallegos.

Servicios.

Asimismo, la intención de los legisladores "kelpers" es de aumentar los contactos con Uruguay en materia de salud y educación. Hasta no hace poco, los hijos de las familias de las Malvinas completaban su bachillerato en el colegio British School de Montevideo, pero ahora los tienen que enviar a Gran Bretaña. Ese aspecto se busca corregir a través de la mejora de la relación con nuestro país.

También la sociedad del archipiélago tiene muchos gastos para enviar a los pacientes con necesidades médicas de alta complejidad al exterior. Según explicaron, preferirían enviarlos a Montevideo para atenderse en el Hospital Británico. En la isla, de unos 3.000 habitantes, tienen una atención médica básica.

"Uruguay tiene un gran potencial para venderle servicios en las aéreas de la salud y la educación", sostuvo Trobo. "Podemos ser buenos vecinos, cooperar con ellos, sin meternos en cuestiones de soberanía", insistió el diputado blanco.

Luego de una recorrida con los otros visitantes, el diputado Trobo indicó que toda la flota de pesca de esta zona del Atlántico sur "tiene mucha afinidad con el puerto de Montevideo por su cercanía, sus costos, y hasta por la posibilidad del trasbordo de mercadería".

Los cuatro diputados permanecerán en Stanley el resto de la semana cumpliendo con otras reuniones.

"Colonialismo" británico

El exministro de Defensa y senador del Frente Amplio Luis Rosadilla sostuvo que la visita de legisladores uruguayos a las islas Malvinas genera una situación de reconocimiento de hecho a autoridades que él considera ilegítimas y a la vez supone un aval al colonialismo. En declaraciones al programa De Ocho a Diez de Radio Uruguay, Rosadilla cuestionó que se acepten invitaciones de la colonia británica y que "autoridades ilegítimas convoquen y financien viajes. "Quienes van, con su presencia, están generando un reconocimiento", dijo. Bregó por la lucha contra el colonialismo independientemente del gobierno de turno. Según opinó el legislador oficialista hay que separar las relaciones con Argentina de lo que llamó "colonialismo" de Gran Bretaña en el archipiélago.

lunes, 10 de febrero de 2014

MORDAZA A LIBERTAD DE EXPRESIÓN TAMBIÉN EN CHILE

Los Documentos del Cartero Petras: 

La libertad de expresión está amenazada en Chile, y las amenazas vienen tanto desde el Poder Judicial como del Poder Legislativo.

En Chile, como en muchos (¡demasiados!) países del mundo, se va lentamente creando cercos culturales (políticos y jurídicos) en torno a los ejercicios de las libertades de expresión, para limitarlas, reducirlas, menoscabarlas, constreñirlas...

Eso es lo que hacen las llamadas "leyes anti-discriminación y contra las incitaciones al odio".
Así lo hace el Presidente de la Corte Suprema cuando se opone a que el Presidente de la República ejerza su derecho a opinar.

Entrevista del Canal Controversia de Chile al abogado penalista Fernando Uribe- Etxeverría 

TEMARIO

• “Tradicionalmente ha habido intentos por coartar la libertad de expresión.”
• “A la libertad de expresión no hay mano ni ley real que le pueda impedir hacerla.”
• “Es cosa de ver los noticieros en la televisión, leer los diarios los diarios de Chile (…) Aquí hay una pauta (de la información). Una pauta que alguien hace”
• “Frente a la discriminación ¿Quién califica lo que es odio?”
• “El ordenamiento penal y civil da facultades (para defender los derechos de libertad de expresión). Tiene que haber jueces dispuestos a jugársela.”

• “La base de la libertad de expresión es la creación de disenso, la ampliación del debate.”


LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN DEL SENTIMIENTO Y DEL PENSAMIENTO:

A través de la palabra, de los escritos, de los gestos y de las acciones.

Con la excusa de excesos de la libertad de expresión, en distintos países del mundo –y ahora también en Chile- se está formando peligrosamente un cerco cultural en contra de la misma libertad de expresión mediante leyes que la van limitando y menoscabando. Es la amenaza de implantar leyes mordaza (leyes que amordazan la libre expresión).

Este peligro de amordazamiento de la libre expresión de las ideas y opiniones hunde sus raíces en la Declaración de los Derechos del Hombre de 1948, desde el momento mismo en que señala lo que se puede decir y lo que no se puede decir, al prohibir las incitaciones al odio, a la violencia y a la guerra.
Pero ¿Quién califica qué es odioso y qué no es odioso? Una simple mayoría de votos?

Desde un punto de vista de los derechos naturales de las personas, la única limitación aceptable es el respeto al honor de los demás.

El olvido de esto es consecuencia de una de las peores medidas tomadas en el sistema educacional chileno: la supresión de la asignatura de Educación Cívica en los colegios.

La existencia de medios de comunicación no es garantía suficiente para asegurar que existe libertad de expresión; es el caso de Chile en donde vemos que en la generalidad de los medios la información que se publica se repite en todos ellos de un modo estandarizado, poniendo en evidencia que esas informaciones han sido pautadas desde algún lugar, coartando así la misma libertad de expresión periodística.

Por el contrario, en la base de la vigencia de la libertad de expresión está la necesidad de ampliar el debate, permitiendo el surgimiento de los disensos.

Fue una entrevista muy enjundiosa, pero quedó pendiente la respuesta a esta pregunta: ¿Quién protege a los chilenos si un presidente de la Corte Suprema se opone a que un ciudadano ejerza su derecho a criticar(lo)?

domingo, 9 de febrero de 2014

EE.UU MARIHUANA: NUEVA "FIEBRE DEL ORO"







El comercio legal de la droga ofrece grandes beneficios. Colorado ha levantado la prohibición. Primer paso para la liberalización en EEUU


El pasado 1 de enero, Colorado se convirtió en el primer estado de EEUU en legalizar la venta de marihuana para fines recreativos. El estado de las Rocosas no está completamente sólo. Otros 20 estados, como Nueva Jersey o Massachusetts también permiten la venta de este producto, aunque en teoría sólo para uso medicinal. Eso sí, todo apunta a que si la cosa funciona en Colorado, leyes parecidas podrían extenderse por todo el territorio estadounidense.

La enmienda 64, una medida aprobada por el 55% de los votantes de Colorado en un referéndum en noviembre de 2012 y puesta en vigor el primer día de este año, permite a cualquier ciudadano del estado, mayor de 21 años, adquirir hasta 28 gramos de esta droga en cualquiera de las tiendas con licencia. No sólo sus habitantes pueden adquirir este producto. Los turistas también pueden hacerse con un máximo de 7 gramos; aunque eso sí, no podrán cruzar con ella los límites del estado.
La regulación, muy parecida a la del alcohol, indica que todas las ventas deberán llevar etiquetas que indiquen la cantidad y la potencia de la droga. Además, un organismo estatal el Department of Revenue's Marijuana Enforcement Division controla su venta. También advierte de que solamente se puede consumir en una propiedad privada con el consentimiento del propietario. Los famososcoffee shops, al estilo holandés, están prohibidos por ahora.

Durante 2014 y 2015 serán sólo los dispensarios de marihuana medicinal los que también podrán vender la sustancia para uso recreativo. Pero a partir de 2016 se le concederá la licencia a cualquier comercio que cumpla con los requisitos establecidos en la ley. Eso sí, la normativa incluye un apartado que recoge el derecho de cada ciudad de prohibir el establecimiento de este tipo de tiendas en sus calles.

Sin existencias

Lo cierto es que la experiencia, al menos desde el punto de vista económico, está siendo todo un éxito. El primer día, los 37 establecimientos que abrieron sus puertas tuvieron que cerrar por falta de suministros. Las colas de clientes se sucedían a sus puertas. Por eso no es extraño que muchos empresarios hayan visto el negocio en esta sustancia. Las cifras son para pensárselo, ya que los estudios apuntan que los estadounidenses se gastan unos 30.000 millones anuales al año en marihuana.
En Colorado, para abrir uno de estos establecimientos, hasta 2016, primero hay que conseguir una licencia médica. Luego, se podrá utilizar el local para la venta de uso recreativo. Además, según esta ley, los minoristas deben cultivar la mayor parte de la marihuana que venden. Por eso, es lógico que se produzcan situaciones como las del primer día de legalización, cuando los establecimientos existentes no pudieron responder a la demanda del mercado.
Hace unos días, The Wall Street Journal recogía las declaraciones de uno de estos empresarios "Es realmente fascinante el tipo de inversor que ahora quiere entrar en esta industria. Mucha gente está mirando esto como lapróxima gran industria estadounidense", decía Jay Czarkowski, co-fundador del dispensario de marihuana médica Boulder Kind. Al igual que los pioneros del siglo XIX se dirigían a California (alguno recaló en Colorado) para tratar de encontrar esa pepita que les hiciera ricos, ahora son cientos los empresarios que han descubierto esta nueva fiebre del oro a los pies de las Rocosas.
Las autoridades de Colorado estiman que los beneficios por las ventas pueden ascender a 578 millones de dólares (418 millones de euros), incluidos 67 millones de dólares (49 millones) sólo en impuestos en 2014. Y empresas privadas como ArcView Group, una red de inversores con sede en San Francisco, estima que el mercado nacional de la marihuana legal crecerá un 64% en cinco años.
Y es que, éste es un producto que se está mostrando resistente incluso a la voracidad recaudatoria de las autoridades. En ese sentido, es parecido al tabaco, otro producto con una demanda bastante resistente a las subidas de precios. De hecho, en Colorado, a pesar de que la norma establece un impuesto del 25% de los ingresos por la venta de esa sustancia, las 37 tiendas pioneras lograron recaudar hasta 5 millones de dólares sólo en la primera semana.


Los obstáculos

Además de los impuestos, los empresarios se enfrentan a otros obstáculos como la falta de confianza en el sector. Los bancos miran con recelo a estas empresas, ya que temen incumplir la ley federal que, por ahora, considera a la marihuana como una sustancia ilegal. Y es difícil encontrar lugares donde abrir las tiendas y conseguir el dinero que necesitan.
Los problemas no se quedan ahí. Como explica The Economist, otro de los retos a los que se enfrentan los estados pioneros en la legalización consiste en fijar los precios del producto. Un precio demasiado bajo podría fomentar el consumo excesivo, con los problemas asociados al mismo (especialmente médicos, pero también de orden público). Probablemente, ningún político quiera sus ciudades llenas de fumadores de marihuana. Pero un precio demasiado alto allanaría el camino a comerciantes ilícitos (como ya pasa en el resto del país).
En estos momentos, los precios de la marihuana recreativa rondan los 250-300 dólares por onza (28 gramos o unos 56 cigarros de marihuana). Sale a entre 4,5 y 5,5 dólares por cigarro (entre 3 y 4 euros aproximadamente). La ley permite comprar una onza al día por consumidor.
Uno de los principales competidores de estos comercios son los propios vecinos de Colorado. Esta legislación también les permite tener hasta seis plantas en casa. Y como indica la ley, pueden "regalar", pero no comercializar con ella.

El turismo

Los detractores de la legislación no ven esta práctica con buenos ojos y acusan a las autoridades del Estado de acercar a los jóvenes la droga. Según la policía estatal, hasta seis millones de americanos mayores de doce años consumen marihuana con regularidad.
Pero eso no parece importar en Colorado. El estado, famoso por sus pistas de esquí, ha inaugurado con esta legislación los llamados "tours del cannabis". Ya se ofertan paquetes turísticos que van desde los 300 euros los más económicos hasta más de 1.000 para aquellos con más posibles. Estos últimos incluyen transporte, alojamiento e incluso clases de cocina con la marihuana como ingrediente. Y los turistas también pueden visitar las tiendas y los lugares de cultivo. Por supuesto, aquéllos que opten por este turismo podrán consumir marihuana durante toda su estancia.
Por ahora, las agencias destacan que hay pocos jóvenes entre sus clientes. La mayoría de los turistas ronda los 50 años. Cientos de personas se han apuntado. Hay listas de espera hasta junio.
Mientras tanto, el público estadounidense mira con una mezcla de recelo, interés y curiosidad el experimento de Colorado. La legalización está empezando a ser discutida, algo que era impensable hace apenas una década. Los legisladores de los demás estados están a la espera de cómo se desarrolle este mercado en Colorado. Si el estado de las Rocosas consigue gestionarlo con éxito, seguramente otros seguirán sus pasos.
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sábado, 8 de febrero de 2014

LOS JUDÍOS SEFARDÍES PODRÁN PEDIR LA NACIONALIDAD ESPAÑOLA.





Europa Press.El Consejo de Ministros ha dado luz verde, a propuesta del Ministerio de Justicia, a un anteproyecto de ley de modificación del Código Civil para conceder la nacionalidad española a los judíos sefardíes que justifiquen tal condición y su especial vinculación con España, y sin necesidad de renunciar a su anterior nacionalidad.

Actualmente, existen dos medios para obtener la nacionalidad: ser acreditado sefardí y probar residencia legal durante dos años, o por carta de naturaleza, si el interesado tiene circunstancias excepcionales.

Con esta norma, según ha precisado Sáenz de Santamaría, se concreta “cómo pueden establecerse esas circunstancias excepcionales, por tanto, esa vinculación especial con España, se regula un procedimiento para la tramitación de solicitudes y se reforma el Código Civil para que, como consecuencia de la adquisición y la nacionalidad española, no tengan por que perder su nacionalidad de origen”.

La vicepresidenta ha indicado que la comunidad sefardi ha mantenido“a pesar de la dispersión y del tiempo transcurrido desde 1492, la lengua, los usos, los nombres que atestiguan sus vínculos y orígenes”. Además, ha recordado que en España, en 1990, se reconoció esa memoria con la concesión a los sefardies del Premio Príncipe de Asturias de la Concordia.

En este reconocimiento, según ha añadido, supuso “un hito muy importante” un decreto de 1924, que posibilitó un proceso de naturalización que permitía obtener la nacionalidad española y que, según ha apuntado, “permitió a un grupo de diplomáticos españoles dar protección consular durante la II Guerra Mundial a aquellos que habían obtenido la nacionalidad española”.

Podría afectar a 250.000 personas

Ruiz Gallardón anunció el pasado 22 de noviembre de 2012 que España concedería la nacionalidad a todos los sefardíes con independencia de su lugar de residencia, siempre que acrediten esta condición y demuestren mantener un vínculo con el país. Además, apuntó que algunos estudios cifran en unas 250.000 los hablantes de judeo-español.

El subdirector de Relaciones con las Confesiones del Ministerio de Justicia, Ricardo García García, indicó el pasado mes de octubre en una entrevista concedida a Europa Press que el anuncio de la medida por Ruiz Gallardón hace más de un año ha despertado el interés entre la comunidad judía y que ya tienen entre 5.000 y 6.000 expedientes esperando.

¡¡¡ARGENTINA KABARET DEL MUNDO!!!


Si algo nos faltaba a los argentinos “humillados y ofendidos” hasta el hartazgo por este dislate de gobierno, era tener que “bancar” a los presos.

Por Eduardo Cobo

Ya no alcanza con que la mitad de la población deba “ponerse” para financiar a los que no producen. Que con el erario público se generen subsidios para “importar” vecinos limítrofes con un único fin: ¡el electoral!, con el agravante que este “favorcito” nos está colmando de mafias peruanas, bolivianas, paraguayas, asiáticas y de “todos los hombres del mundo que quieran habitar nuestro Kabaret…”. Ni hablar el costo emergente de los beneficios otorgados a “los igualitarios” que favorece a gays, travestis, prostitutas y “otras yerbas” relacionadas con la degeneración. Debemos subsidiar a los emprendimientos mineros sionistas que no solo se llevan el oro y otros valiosos minerales a “costo cero” sino que nuestro estado “paga” para su explotación, sin importar el costo de muerte que deja la contaminación y depredación emergentes. Lo conurbanización tan “nesaria” desde la época del insigne riojano innombrable, para la mejor administración de los registros electorales, necesita de un desangre agotador de recursos genuinos aportados por todos los que trabajamos: llámese Neetbooks, asignaciones universales, pensiones graciables y cuanto despilfarro sirva para “pagar” voluntades. Pero ahora llegó al Kabaret el número estelar: LOS PRESOS COBRARÁN SUELDO!!!
Y aquí va la crónica periodística, motivo de esta nota:

“Los presos ya tienen sindicato y piden salario mínimo”
El Sindicato Único de Trabajadores Privados de la Libertad Ambulatoria fue una iniciativa impulsada por internos del penal de Viedma. El gremio está bajo la órbita del Servicio Penitenciario Federal y amparado por la CTA que conduce Yasky.
El SUTPLA ya funciona desde el 13 de julio de 2012, cuando se firmó el acta fundacional del sindicato, amparado por la Central de Trabajadores Argentinos que responde a Hugo Yasky y dentro de la órbita del Servicio Penitenciario Federal.
La iniciativa, avalada también por el director del Servicio Penitenciario Federal, Víctor Hortel, apunta al “mejoramiento de las condiciones socio-laborales de aquellos internos que trabajan en el interior de los penales provinciales”.
“Se trata de la primera experiencia de creación de un sindicato en un servicio penitenciario provincial”, destacaron representantes del sector, con el aval del Director del Servicio Penitenciario Federal, Víctor Hortel.
La semana pasada estuvieron presentando formalmente al sindicato, que tiene como Secretario General a Rodrigo Díaz, y realizaron la primera asamblea formal en la biblioteca del Complejo Penal N°1 de Viedma.
El sindicato ya efectuó sus primeros reclamos: el pago a cada interno que trabaja en la cárcel del salario mínimo vital y móvil, fijado en 3.600 pesos.
Además, reivindican como reclamos sindicales “mejoras en las condiciones de trabajo, higiene y seguridad, y la protección frente a riesgos laborales”.

Fuente: diarioregistrado.com

Esta nueva violación a nuestra dignidad, derechos, historia, era un secreto a voces.
Nadie ha hecho nada (salvo algún revolucionario cacerolero) cuando surgió el movimiento “Vatayón militante”, para sentir una importante vergüenza ajena ante el mundo y la más grande impotencia que se pueda resistir. 

Se trataba nada más  ni nada menos de reclusos que tenían la potestad de “salir” para realizar tareas. Estas ya sabemos bien cuales eran…mutis por el foro….


Se produjeron infinidad de hechos delictivos en nombre de la política “K” y de estos militantes.









Pero ahora, ya están solicitando un reconocimiento institucional. En síntesis, el noble pueblo argentino, que ya debe tener varias docenas de mejillas, deberá financiar con sus forzosos impuestos el pago de salarios a los detenidos. El padre, esposo o hermano de alguna mujer violada y masacrada deberá trabajar para pagarle el “sueldo y las asignaciones que le correspondan” al violador asesino de su familia. También al degenerado drogón que mato a un comerciante, remisero o jubilado para sacarle un miserable billete. O a esa bandita de criminales que azotan las ciudades preparando “entraderas” o “salideras” y matando, secuestrando, violando y robando todo lo que se les ocurra. Así están dadas las cosas. Una persona de bien, que cumplió toda la vida con sus obligaciones y forjó la familia nacional, en el mejor de los casos puede percibir en el final de su camino, una miserable jubilación de $ 2400, mientras que estas lacras cobrarían $ 3600.-
Ahora después de leer este informe, no se le vaya a ocurrir, querido lector, protestar airadamente y menos aun hacerlo público. Esto sería producir un hecho de “discriminación” y en este modelo “K” estas acciones son recriminadas penalmente. Tiene que tener suerte con la “protesta”. Si su enojo es porque un peruano o boliviano fue el que cometió algún delito y ahora usted debe pagarle el sueldo, le van a caer con toda la fuerza de la ley: el INADI, los defensores de DDHH, los defensores de Pueblos Originarios y por las dudas Madres, Hijos y Abuelas.

Si tiene la desgracia de reclamar por algún asiático, la cosa se pone más dura; la mafia china tiene suficiente poder para “resolver” independientemente y tiene la anuencia de las “fuerzas de seguridad” del estado. En todo caso busque a alguien de las colectividades árabes o afros…estos no tiene “padrinos” y aparentemente tampoco DDHH. De lo que debe cuidarse y esto es serio, que su bronca no sea hacia alguien de la comunidad judía. 
En este caso deberá lidiar con todas las instituciones mencionadas mas la Simón Wiesenthal, los Montoneros, la Cels del “perro” Vertbisky, el aparato represor de toda la policía y si no entendió le mandan al Mossad. Así que, querido conciudadano, tómese un Rivotril y PAGUE por los nobles servicios de los ilustres delincuentes de nuestro país. Además ya hace tiempo que en la Argentina venimos manteniendo DELINCUENTES.


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viernes, 7 de febrero de 2014

LA ISLA DE LAS COSAS PERDIDAS


En un paraje muy lejano, más allá del Océano y más allá del sitio en el que hasta los huracanes se cansan y se convierten en brisas, hay una isla. Es una isla muy rara. No solamente porque el cielo es siempre azul y el agua que rodea sus costas es siempre tibia. Es rara también por las cosas que contiene. Los bastante escasos elegidos que la han visitado cuentan que allí es adónde van a parar las cosas perdidas.

Y no crean ustedes que sólo van las cosas que se pueden toca o usar. Si bien es cierto que – tal como pude enterarme – hay muchos anillos, pañuelos, valijas y hasta cosas increíbles como servilleteros, collares para perros y hasta pantuflas gastadas, eso, y por lejos, no es todo. En absoluto.

Porque, ocasionalmente, en la isla también se pueden encontrar muchas otras cosas perdidas. Cosas no necesariamente materiales. Ésas que a uno casi le da un poco de vergüenza  llamarlas “cosas”. Aunque eso de encontrar lo inmaterial tiene sus particularidades.

Yo lo sé porque estuve allí.

Pues, han de saber que en uno de mis largos y azarosos viajes por el mundo ...

. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

Bueno, está bien. No me miren con esa cara. Eso de mis “largos y azarosos viajes” no es del todo cierto; pero no me digan que no era una forma clásica de empezar la historia. Aunque no sería tan fantasiosa como parece. Porque la verdad es que viajé bastante por el mundo; como que nací a más de quince mil kilómetros de aquí. Y es verdad que estuve en esa isla. Si bien – tengo que confesarlo –   también es cierto que nunca supe exactamente cómo llegué ni, mucho menos, cómo salí de ese lugar.

Todo empezó cuando nos atrapó esa tremenda tormenta.

No recuerdo muy bien como fue que terminé en ese bote en medio del mar. Sólo me acuerdo que la tormenta estaba ya bastante avanzada cuando el primer oficial me mandó a buscar un salvavidas que estaba en uno de los botes de salvataje. Recuerdo que fui a popa, me subí al bote, en ese momento algo crujió, el bote se bamboleó, yo me pegué la cabeza contra algo y debo haberme desmayado porque lo próximo que sé es que, cuando volví a tener conocimiento de lo que pasaba, estaba en medio de un oleaje de los mil demonios, medio amarrado por un montón de cuerdas que de algún modo habían caído sobre mí y bamboleándome de lo lindo en ese bote que subía y bajaba flotando a la deriva como un corcho.


No recuerdo que nadie haya gritado el consabido “¡Hombre al agua!”; ni tampoco el barco estaba a la vista cuando pude juntar suficiente presencia de ánimo como para tratar de echar un vistazo. El cielo estaba negro, el viento soplaba enojadísimo y estar en el bote era como viajar por una montaña rusa. Supongo (pero sólo supongo) que las amarras del bote habrán estado podridas o carcomidas y se terminaron de romper cuando yo me subí. Lo que sí sé es que no había nadie cerca cuando todo ocurrió, de modo que en el barco nadie me vio caer al mar. De hecho, por lo que me contaron después, tardaron horas en darse cuenta de mi ausencia.

En una palabra: simplemente me perdieron. Habrá sido justamente por eso que fui a parar a aquella isla, supongo.

El hecho es que no puedo decir cuanto tiempo duró la tormenta. No tengo ni idea. Por lo que a mí me parece hoy, duró mucho. Y debe haber durado un buen par de horas porque, cuando empezó a amainar, yo estaba completamente agotado. Recuerdo que primero paró el viento y después entré en una niebla que, al poco tiempo, se hizo tan espesa que desde la popa del bote uno casi no podía ver la proa. Poco más tarde el viento, de un modo más bien extraño, paró por completo. Se hizo una calma chicha en la que el mar, tan furioso como había estado, ahora parecía una laguna.

Como ya les conté: estaba agotado. En medio de esa calma todavía se me ocurrió pensar que generalmente los huracanes vienen en dos tandas. Porque, según dicen los que saben, son como una especie de círculo. Los vientos fuertes están en la periferia; en el medio, en eso que algunos llaman “el ojo de la tormenta”, por lo general, reina la calma. Era bastante posible que yo me encontrara justo en el medio de la tempestad.

“Tengo que cuidarme.” – pensé – “Si la segunda me pesca con este cansancio, no voy a tener ninguna oportunidad“. La cabeza todavía me dolía horrores del golpe que me había pegado, así que, me amarré lo mejor que pude al bote, cerré los ojos con la idea de aflojarme un poco para descansar y no es que me quedé dormido: realmente creo que directamente me desmayé por segunda vez.

Me despertó el sol. Primero tuve la sensación de un calorcito muy agradable. Después, todavía sin despertarme y medio soñando, se me ocurrió que algo debía andar mal: tirado en medio del océano, todo mojado, yo no podía estar sintiendo calor. No era lógico. Además, ni siquiera era verano. ¿O sí? De última, ¿en qué estación del año estábamos? ¿Primavera? ¿Otoño?

Es curioso y hasta ridículo pero, sin despertarme todavía, empecé a sentir una rabia tremenda por no poder acordarme de la época del año en que habíamos estado navegando. La mente humana, al menos la mía, tiene esas cosas. “No puede ser verano” – refunfuñé – “pero hace calor y ¡maldición! ¡Eso tampoco puede ser!” De pronto, me asusté. Mi conciencia empezó a funcionar y me decía: “mar, agua, humedad, calor, no es verano. ¿Qué demonios está pasando aquí”.

Abrí los ojos y me encontré con el cielo más azul que jamás ví en mi vida.

Me quedé un rato mirando ese cielo porque, la verdad, era un espectáculo. Después, empecé a sentir sed y se me ocurrió que en un bote salvavidas tendría que haber un bidón de agua por algún lado. Recorrí el bote con la vista varias veces pero me tuve que convencer de que entre “tendría que haber” y “hay” a veces existe una enorme diferencia. Nada de bidón. Nada de provisiones. Una caja de bengalas, algunas otras cosas ... pero, de víveres: ¡nada!. O en el barco alguien se olvidó de hacer el mantenimiento de los botes o las provisiones se fueron al agua durante la tormenta.


Haciendo gala del formidable optimismo que me caracteriza, pensé: “Bueno; de morir ahogado me salvé. Ahora sólo falta que me muera de sed y de hambre”. Así que me paré en el bote para investigar si podía ver a mi barco, o alguna nave, o algo en absoluto aparte de cielo y mar.

El agua estaba increíblemente tranquila y, cosa rara que me llamó la atención, era casi tan azul como el cielo. El bote apenas si se hamacaba un poco. Cuando me di vuelta para ver a mis espaldas, casi me caigo al mar de nuevo. Era para desconfiar de un espejismo pero, si lo que veía era cierto, ¡estaba apenas a unos metros de la costa de algo que tenía que ser una isla porque el continente no podía ser! Cerré los ojos y los volví a abrir. La isla seguía allí. Por favor, no se burlen, pero hasta me pellizqué para ver si no estaba dormido. Nada. La isla seguía estando. No me quedó más remedio que aceptarlo.

Ni siquiera tuve que remar para llegar a tierra firme. Fue suficiente con bajarme del bote y caminar unos metros en el agua que no me llegaba más allá de las rodillas para terminar tirado en la arena.

Estuve un buen rato así, casi sin poder creer en mi buena suerte. Pero después la sed me puso otra vez en movimiento. A pocos metros de la playa empezaba la vegetación y me metí entre los árboles. No habré caminado ni cien metros cuando descubrí un sendero casi paralelo a la playa. “Si hay sendero, hay gente” – pensé – y me puse a recorrerlo.

Apenas unos doscientos o trescientos metros más adelante la vi.

Venía caminando en mi dirección y mientras más nos acercábamos menos podía creerlo. Después de la mala suerte de caer al mar en medio de una tormenta, el destino, decididamente, se había propuesto compensarme con mi día de suerte. Era una mujer tan increíblemente hermosa que cualquier intento de describirla no le haría justicia. Imaginen la mujer más fenomenalmente bonita que jamás hayan visto y multipliquen por tres. No puedo decirlo de otra manera. Caminaba como flotando en el aire y haría falta todo el arte de un poeta y de un pintor reunidos para solamente dar una idea de su figura. No. Renuncio. Es inútil. Simplemente no la puedo describir.


Cuando estuvimos cerca, sonrió, y dijo tan sólo:

– ¡Hola! – como la cosa más natural del mundo.

– ¡Hola! – dije yo. A duras penas. Porque la verdad es que me había quedado casi mudo y eso que no me tengo por tímido.

– ¿Llegaste bien?

No. Eso no podía ser. ¡Eso ya era demasiado! Lo único que faltaba era que esta hermosura me dijera que me estaba esperando. Está bien que uno tenga su día de suerte; pero con tanta suerte de golpe no hay sistema nervioso que aguante.

– Un poco movidito lo mío – dije, tratando de hacerme el héroe con el tono del tipo que eligió pasar por el infierno como atajo para llegar más rápido al cielo. – Pero, bueno; llegué.

– Pues, bienvenido. Espero que tu estadía aquí sea agradable; aunque, dime una cosa: ¿sabes dónde estás?

Anoté mentalmente el “dime” y el “sabes”. Así que nada de argentinismos extemporáneos ni de cosas por el estilo. Mi atravesado lunfardo rioplatense estaría completamente fuera de lugar con esta belleza. Traté de acordarme de cómo me había ido hacía algún tiempo atrás en Colombia. No por la Colombia que sale en los medios sino por esa otra que vive debajo de la conocida por todos, casi como tapada, y dónde aprendí que todavía hay gente normal, capaz de hablar un castellano mucho más pulido que el de la supuestamente culturosa gente de otros lados que se dedica a maltratar el idioma como si lo odiara.

– Pues no. – respondí – No tengo idea. ¿Cómo se llama esta isla? Porque es una isla ¿no es cierto?

– Sí. Es una isla. Y se llama La Isla de las Cosas Perdidas.

– ¿Perdón?

Soltó una risa cristalina y repitió:

– La Isla de las Cosas Perdidas. Sabía que te sorprenderías. Aquí es dónde recibimos todas las cosas que se pierden. Supimos que la gente de tu barco te había perdido, así que te esperábamos.

– Y yo, si hubiera sabido que tendría este recibimiento, te juro que me habría hecho perder mucho antes.

– Pues gracias. No me habían dicho un piropo así de bonito en mucho tiempo. Lamentablemente aquí no puedes venir con sólo quererlo. Alguien te tiene que perder. Y otra cosa: cuando te encuentren, ya no te podrás quedar; tendrás que irte ...

– ¿Y si no me encuentran nunca? ¿No hay cosas que se pierden para siempre?

– Es distinto con las cosas y con las personas. Las cosas se quedan aquí. A veces para siempre. Las personas no. Las personas no pueden perderse para siempre. Tarde o temprano, alguien las encuentra. O bien ... bueno ... las reclaman desde allá. – y mientras decía esto último su dedo índice señalaba hacia el cielo  – Aunque –  agregó con cierto tono de complicidad –  con las personas y con las cosas inmateriales a veces hay una pequeña trampita.

– ¿Trampita? ¿Hacen trampa ustedes?

– Nosotras no. La hacen los mismos que a veces nos visitan.

– ¿Y eso cómo es?

– Algunos vienen y de pronto creen encontrar amores perdidos, o seres queridos perdidos, o esperanzas perdidas, o algo parecido. Pero no es tan así. Esas cosas no se pierden. Las personas las llevan dentro de ellas mismas y aquí sólo descubren que las tenían. Los seres queridos se llevan en el corazón. En realidad, siempre están ahí. Ya sea que estén vivos o que hayan fallecido, todos aquellos que hemos amado siempre están con nosotros. A veces algunos se olvidan; pero nunca se pierden.

Mientras caminábamos me quedé mirándola; esta vez con detenimiento. Es que no sólo era hermosa; era ... ¿cómo decirlo? ... quizás la palabra exacta podría ser “etérea”. Parecía tan liviana que la más leve brisa podía llevársela en cualquier momento. Mi examen visual no pareció molestarle demasiado, pero luego de unos instantes me miró y dijo:

– Creo que sé lo que estás pensando; así que antes de que me lo preguntes déjame decírtelo. Me llamo Anahí y soy un hada.

No sé por qué habrá sido. Supongo que después de todas las cosas que me habían pasado ya nada podía sorprenderme. El hecho es que lo tomé, quizás no como la cosa más natural del mundo, pero sí con cierta naturalidad.

Así que un hada.

– Creí que las hadas solamente existían en los cuentos.

– Si existen en los cuentos es que existen, porque los cuentos existen. ¿Qué demérito tiene el existir en los cuentos?

– ¡Ninguno por supuesto! ­– me apresuré a corregir, sabiendo que acababa de embarrarla por hacerme el ingenioso – Lo que pasa es que nunca me imaginé que terminaría metido en un cuento. Dicho sea de paso: mi nombre es Dénes.

– Hola Dénes.

– Hola Anahí

Y los dos tuvimos que reírnos.

*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.

En la Isla de las Cosas Perdidas no hay ninguna gran ciudad. Las hadas viven en ... Ahora que lo menciono. ¿Saben una cosa? No tengo ni idea dónde viven las hadas. De algún modo, simplemente están. Están allí. Viven allí; en la isla. En toda la isla. No me pregunten si hacen cosas tan pedestres como comer, dormir, bañarse, cambiarse de ropa, peinarse o maquillarse. La verdad es que no lo sé. Supongo que no. De hecho, ahora que hago memoria, no vi a ninguna de ellas haciendo nada de eso. Probablemente las hadas son así. No tienen necesidad de esas horribles y tediosas rutinas que consumen casi la mayor parte de la vida de las mortales comunes.

Y si alguno de ustedes me preguntara cómo es la Isla en detalle, le diría que es simplemente un grandioso, hermoso, paisaje. Un paisaje lleno de sorpresas, rincones casi escondidos, árboles imponentes, senderos misteriosos, arroyos un poco caprichosos, flores increíbles, algunas lomadas, algunas grutas y algunas cavernas; pero en general lo que tiene es luz; mucha, mucha luz.

Y, por supuesto, están las cosas perdidas.


No crean que están en un lugar determinado, almacenadas, apiladas, etiquetadas,  catalogadas y registradas. No hay nada de eso, en absoluto. No existe nada parecido a un depósito o algo semejante. Las cosas están por todos lados. Recorriendo la isla uno sencillamente las encuentra. Están en el hueco de un árbol, sobre una roca al lado de un arroyo, en la hierba de una pradera, en una gruta, en el fondo de una laguna llena de camalotes, medio escondidas entre un macizo de petunias, dentro del edificio de un molino de viento o puestas como al descuido sobre la tabla de una mesa grande de madera tallada ubicada a la sombra de un roble enorme.

En un momento dado, paseando por la isla, se me ocurrió preguntarle a Anahí:

– ¿Qué cosas se pierden en general? ¿Hay algunas que se pierden más que otras?

– ¡Oh! ¡No te puedes ni imaginar las cosas que pierde la gente! Desde botones de camisa hasta valijas con más de cincuenta mil dólares. A veces hasta nosotras mismas nos asombramos.

– ¿Valijas con más de cincuenta mil dólares? ¿Quién es el idiota que puede perder eso?

– Vamos. No seas despectivo. Eso no está bien. Hay gente que tiene problemas. Hay ciertas enfermedades que vienen con la edad ... Hay casos de amnesia grave.

– Todo lo que quieras; pero yo no llevaría una valija con cincuenta mil dólares si tuviera un problema de ésos.

– Suponiendo que supieras que tienes el problema. Hay gente que padece alguna de esas enfermedades y no lo sabe. O no quiere admitirlo hasta el día en que le pasa una cosa así.

– Bueno, sí, está bien. Pero de cualquier manera no me imagino como alguien puede simplemente aparecer un día y decir: “¿Saben qué? Acabo de perder una valija con cincuenta mil dólares”. No me entra en la cabeza. Te digo algo: yo no perdería una valija con ese montón de plata. Seguro que no.

– ¿Alguna vez tuviste en la mano una con tanto dinero?

– Bueno ... eemm ...  ¿la verdad? ... No. Nunca tuve tanta plata en absoluto.

– ¿Y entonces cómo sabes que no la perderías?

Le quedé debiendo la respuesta y sintiéndome bastante estúpido. Pero me lo tenía merecido. Esas cosas me pasan por bocón. De modo que hice lo único que podía hacer de una manera más o menos elegante: cambié de tema.

– ¿Y los sueños perdidos?

– No los tenemos aquí. En realidad, los sueños no se pierden.

– No me refiero a los que uno sueña cuando está dormido sino a los otros; a los que uno tiene a lo largo de la vida.

– Esos son los que menos se pueden perder.

– ¿Y por qué?

– Pues porque los sueños, igual que la esperanza, no se pierden. Es sólo eso. Las personas no pierden sus sueños; en general, únicamente renuncian a seguirlos soñando. Y, cuando no es así, los modifican. El joven sueña con ser rico. Después, más adelante, sueña con ser poderoso. Cuando madura, sueña con ser necesario. Y al final se da cuenta de que su verdadero sueño es llegar a ser sabio. En realidad, no son sueños distintos. Es el mismo sueño soñado de distintas maneras.

– ¿Y soñar con ser amado?

– Es sólo una de las más hermosas variantes del sueño de ser necesario.

– Bueno, tengo que admitir que siempre me gustó pensar que soy útil para algo.

– Es otra forma de ser necesario. Síntoma de que estás madurando.

– ¿Y te parece que podría llegar a ser sabio?

– Quien sabe ... En gran medida, eso depende de ti.

– ¿Por qué? ¿Qué hay que tener para ser sabio?

– Básicamente tres cosas: compromiso con la verdad, perseverancia en su búsqueda y un enorme deseo de entenderla.

– ¿Y amor?

– El amor por la sabiduría es necesario, pero no alcanza. Además, eso que los hombres llaman filosofía es sólo otro nombre para el deseo de comprender. Los filósofos en realidad no aman lo que saben. Aman el camino que los llevó a saber lo que saben y, sobre todo, aman todo lo que creen que todavía les falta por saber. Además, por regla general, el amor hace falta para ser bueno, no para ser sabio.

– Y eso quiere decir que puede haber sabios malos.

– No. Hay personas malas que saben mucho. Pero no hay sabios malos. Los sabios no pueden ser malos.

– Y eso ¿por qué?

– Es un poco difícil de explicar. Una persona puede llegar a saber mucho y una persona que sabe mucho puede ser mala. Pero no todas las personas que saben mucho son sabias. El saber y la sabiduría, en realidad, son dos cosas distintas. Una cosa es saber mucho acerca del mal y otra cosa muy distinta es comprenderlo. La sabiduría te permite comprender y lo que pasa es que el mal, una vez comprendido, deja de ser una opción. Por el otro lado, la sabiduría, la verdadera sabiduría, es algo así como un premio especial a toda una vida dedicada a la verdad. Y ese premio no es en realidad algo que uno alcanza. Es algo que se recibe. Y solamente Dios puede darlo.

– Perdóname, todo eso será muy cierto pero basta con echarle una mirada al mundo para convencerse de que el mal está por todos lados.

– Es cierto. Pero no todo el mal es obra de la gente mala. Además, las malas personas, las verdaderamente malas, tampoco son tantas como generalmente se cree. Y tampoco tienen tanto poder como muchos suponen. Las personas realmente malas no saben hacer nada; sólo son capaces de destruir lo que otros construyeron.

– Pero entonces, si los malos de verdad son pocos, ¿por qué hay tantas cosas malas?

– ¡Mira que eres preguntón! Si fueras un poco sabio sabrías que por lo menos la mitad de las cosas que nos parecen malas se deben más a las tonterías que hacen las buenas personas que a las maldades que cometen las malas personas.

– O sea que la mayor parte de nuestros problemas se debe a pura estupidez.

– Aquí le decimos estulticia.

– ¿No es lo mismo?

– No –  y sonrió ante mi ignorancia. –  Es mucho peor. Aunque suene menos agresivo.

Me anoté mentalmente que tendría que buscar la palabra “estulticia” en el diccionario pero la duda me seguía picando el cerebro.

– Así y todo – estallé por fin  – sigo sin entender por qué hay tantas cosas malas en este bendito mundo. Tantas enfermedades, tanta miseria, tanto sufrimiento.

– Dénes. Millones de personas se han hecho y se siguen haciendo esa pregunta. Yo solamente soy un hada y no tengo todas las respuestas. Pero se me ocurre que, si no hubiera cosas malas, tampoco sabríamos reconocer las buenas. Para poder elegir hay que tener por lo menos dos opciones. Para comprender muchas veces hay que contrastar. Para sentir la alegría de encontrar algo hay que pasar primero por la pena de haberlo perdido. Mira: creo que Dios puso en este mundo un montón de cosas y, en última instancia, Él sabrá por qué lo hizo. En todo caso, lo importante no es tanto hacer una lista completa de todo lo bueno y todo lo malo que hay en el Universo. Lo importante es lo que nosotros hacemos con lo que hay, dentro de los límites del destino que nos tocó vivir.

*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.

No sabría precisar con exactitud cuanto tiempo estuve en total allí en la isla. La impresión que tengo es la de un tiempo bastante largo; aunque sé que eso es muy relativo porque el tiempo que pasa afuera, en el mundo, tiene una medida muy distinta del que pasa dentro de uno mismo. De alguna forma, hay como dos relojes que nunca sincronizan. Cinco, diez o quince años en el reloj del mundo pueden parecer relativamente poco tiempo. En lo objetivo, apenas si alcanzan para construir un adolescente. Pero en lo interior, dado el caso, esos mismos escasos años cronológicos a veces hasta pueden alcanzar para formar una persona sabia.

Yo lo sé. Conocí a una de esas personas. Y no sólo la conocí sino que la tuve y la sigo teniendo guardada en mi corazón.

Tanto que, a veces, hasta me duele.

Llegó a sabio a la edad en que otros recién empiezan a descubrir que hay cosas que vale la pena comprender y falleció a los años en que esos otros apenas si comienzan a mirar el mundo con ojos de adulto. Algunos quizás pensaron que vivió poco. Mi hada probablemente diría que, si llegó a sabio, entonces vivió exactamente el tiempo que tenía que vivir.

Y creo que el hada tendría razón. La vida se mide con el reloj interno del que la vive; no con el reloj del otro que la mira pasar.

Con todo, aún sabiendo por lo que el hada me dijo que no lo encontraría en esa isla, tengo que confesar que lo busqué igual. Hubiera dado cualquier cosa por encontrarme con él. De haberlo encontrado, entre muchas otras cosas le hubiera preguntado cómo hizo para llegar a ser sabio en tan poco tiempo. Y también le hubiera pedido que me ayude. Porque a mí eso de la sabiduría seguramente me va a costar una buena pila de años más que a él.

Si es que recibo ese premio algún día en absoluto.

Pero es como dijo mi hada: las personas no pueden perderse para siempre y esa persona que yo llevaba conmigo en el corazón y que hubiera querido encontrar allí en la isla, en realidad no estaba perdida.

Sólo estaba en otra parte.

Quizás esperando un reencuentro para el que yo todavía no estoy preparado.

Pero, así y todo, ¿qué quieren que les diga? Hubiera dado cualquier cosa por volverlo a ver . . .

*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.

Y un buen día, de repente, me di cuenta de que estaba de nuevo en el bote. Empapado hasta los huesos; con un frío que me hacía temblar todo el cuerpo y una tremenda sensación de vacío en la boca del estómago. Recuerdo que me pasé la mano por la boca y, cuando la miré, tenía los dedos ensangrentados.

Recuerdo también en forma muy vaga y confusa que oí gritos; chapoteos; golpes; el ruido de un motor. ¿O fueron varios motores? La verdad es que no lo sé. Alguien gritó:

– ¡Está vivo!

Y no estoy seguro, pero juraría que también escuché la voz de mi viejo amigo Adrián haciendo algún comentario amable como:

– Yerba mala nunca muere. . .

O algo por el estilo.

La cuestión es que me sacaron del bote, me llevaron al barco y después de un par de días el médico de a bordo consiguió convertirme de nuevo en un ser humano relativamente normal.


Está bien. Notarán que dije “relativamente”. No crean que no me doy cuenta.

Sea como fuere, lo que el médico no consiguió fue sacarme de la cabeza el recuerdo de la Isla de las Cosas Perdidas.

Mientras estaba tirado en la cama, recuperándome, repasé una y otra vez mi historia. La tormenta, la isla, mis sensaciones, las charlas con mi hada ... ¿A quién le iba a poder contar todo eso? En aquél momento pensaba que a nadie. Durante mucho tiempo creí que nunca se lo contaría a nadie. Era demasiado fantástico. Demasiado increíble. Sabía de antemano que todos me dirían que lo soñé; que estuve delirando por la fiebre; que todo eso no puede ser verdad; que esas cosas no existen. Que lo mío es sólo un cuento.

Y sin embargo . . .

Es como dijo mi hada: si algo puede existir en un cuento, entonces existe. Porque los cuentos existen. Porque los cuentos son esa parte de la realidad que realmente vale la pena contar. La Historia sin historias es tan sólo una colección de datos; una lista de personajes, fechas, batallas y acontecimientos. La realidad sin cuentos no es más que una fría secuencia cronologías. La vida, la verdadera vida, está en lo que vale la pena contar. Y uno de los secretos de saber vivir la vida es hacerlo viviendo a pleno aquellas historias que después merecen ser relatadas. Aunque, a veces, no sean historias alegres ni divertidas.

Por eso me puse hoy a contarles mi historia. Y también porque, aparte y más allá de lo que les acabo de contar, debo confesar que eso que no encontré en la Isla de las Cosas Perdidas lo terminé encontrando de todos modos. Aunque también es cierto que eso fue bastante después.

Fue cuando me di cuenta de que en la isla no sólo no estaba esa persona que conocí y que llegó a ser sabia en tan poco tiempo, sino que tampoco hubiera podido encontrar allí la esperanza de volver a encontrarme algún día con ella. Y no la hubiera podido encontrar en la isla porque esa esperanza no estaba perdida. Tal como me lo explicó el hada, estaba dentro de mí al igual que el recuerdo de esa persona. Yo mismo estaba llevando conmigo las dos cosas de un lugar a otro.

Es que en la isla no hay esperanzas perdidas. Y no las hay por la misma razón por la que tampoco hay sueños perdidos: porque la Esperanza no se pierde.

No la pierden ni siquiera los que desesperan. Porque incluso ellos pueden hacerla renacer alimentándola con un poco de Fe.

Y si eso termina por no funcionar del todo, lo único que hay que hacer es agregarle a la Fe una gran dosis de Caridad.

Con eso, la Esperanza se recupera.

Créanme: es infalible.


Porque la Fe, la Esperanza y la Caridad son tres hermanitas que siempre van juntas.

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