miércoles, 23 de abril de 2014

DOS JUECES SODOMITAS Y SUS DIFERENCIAS EN EL TIEMPO



Amigos:

Todos los Medios están dando cuenta de las trapisondas de este Oyarbide y su complicidad con los K; de sus amoríos con un indocumentado, oriundo de Chascomus, al que íntimamente su futura esposa -el juez-, lo denomina cariñosamente "Manguera", al parecer por su dotada anatomía genital.

Pero este periodismo al que para mí al menos, no ha superado la categoría de berreta, no cuenta todo lo que debería y que sería muy interesante de conocer para la Opinión Pública.

Insisten con la cuestión del anillo, sus ingestas en Puerto Madero y su perfil de "patrón del cohecho".

Pero omiten lo más relevante, que es precisamente lo que atesora en el exterior y a muy buen resguardo.

Como son el piso que posee en la Avenida Foch, en la zona más cara de L etoile, a metros del Arco del Triunfo en Paris.

Con una superficie de casi trescientos metros cuadrados, su valor se estima en más de diez millones de Euros.

Y tampoco se aparenta que la prensa, haya tomado nota de la cuenta que posee a su nombre en el UBS, sucursal Ginebra, por siete millones de Libras Esterlinas.

Con un simple viajecito, un cronista y una cámara, cualquier ciclo periodístico, podría poner al desnudo, lo que este eructo judicial, ha ahorrado con el sudor de su esfínter y la colaboración de su efebo, quien es el primer interlocutor tarifario, cuando cualquier justiciable, desea sacarse la soga del cuello por un precio.

Cuando Yrigoyen fue derrocado, "Von Pepe" Uriburu, le ordeno a su Ministro de Justicia Ernesto Padilla, la iniciación de una causa en perjuicio del Presidente recientemente destituido, ante la Justicia del Crimen de la Capital.

Dicho Sumario fue sorteado, hasta que por consecutivas excusaciones, recayó en el Juzgado de Jaime LLavallol, que era un consumado invertido, pero excelente Magistrado y cuñado de Julio Roca (h).

Afecto a la nocturnidad, poseía un departamento arriba del teatro Blanca Podestá, en la Av. Corrientes casi esquina Talcahuano.

Durante una noche de juergas con otros oplitas, en la que todos se disfrazaron de mujeres, algún travieso se apropio de un accesorio, propiedad del anfitrión.

Fue entonces, cuando el consigna policial de custodia grito: "de aquí no se retira nadie hasta que aparezca el collar de Su Señoría".

Una simpática viñeta sin malicia.

Pero retornando al "peludo" depuesto, cuando LLavallol, advirtió que no había un solo colega suyo que deseaba hacerse cargo del expediente, dijo a voz en cuello en el pasillo del tercer piso del Palacio de Justicia, donde tenía su despacho:

"Aquí hay muchos pantaloncitos, pero serán estas faldas las que se harán cargo de la investigación".

Un contrapuesto, entre un Jurista, con ciertos desarreglos personales, pero impoluto en sus funciones como Juzgador y este "pulastrón" que esta avalando la defraudación mas vergonzante que el Pueblo ha sufrido, desde los tiempos del Turco.

Ésta, es solo una miscelánea sobre

DOS JUECES SODOMITAS Y SUS DIFERENCIAS EN EL TIEMPO.

Cordialmente Carlos Belgrano.-

  

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