lunes, 14 de julio de 2014

EL GOBIERNO PERDIO POR LA POLITIZACION DEL FÚTBOL

Por Emilio Nazar Kasbo

La Selección Nacional perdió, y con ella el Gobierno Nacional fue derrotado. Sí, lo llaman “Fútbol para todos”. ¿Para todos los qué? Para todos los políticos. ¿Y el resto? ¿Y el deporte? ¿Y el negocio que involucra el fútbol? No, nada, todo es política, dijo Antonio Gramsci, del mismo modo que para los liberales todo es dinero.

Escuela de Frankfurt

El Gobierno, siguiendo los dictados de la Escuela de Frankfurt, mezcló el liberalismo capitalista con la cultura de la degradación moral marxista, a lo cual llaman “síntesis” de ambos, cuando en realidad son los dos brazos atenazadores que responden a una única perversa cabeza y dirigencia. A eso se llama “sinarquía”: al manejo de los contrarios.
Consecuencia: el fútbol es política, no es deporte ni es comercio. Luego, los partidos de fútbol se llenan de propaganda política, oficialista. El Gobierno gana “fortaleciéndose”. Si gana Estudiantes de La Plata, Boca, Gimnasia o River, le da igual, además, un grupo se enoja y otro está contento, y es más fuerte el que está contento. De última, si hay encontronazos entre barrabravas inadaptados, son reducidos y en una sola localidad.

Propaganda ideológica

Pero llegó el Mundial. Y todo prácticamente lo concentró la “TV Pública”, el “Canal 7” del Gobierno con su mayor alcance geográfico y “popular”, porque a pesar de ser del Estado, éste está manejado por una línea ideológica exclusiva que lo conforma. El problema es que no le generó ni movimiento comercial ni se transmite un espíritu deportivo al Gobierno, sino que todo se limitó a una campaña oficialista con música casi “de terror” sobre el tema de los “fondos buitres” abordado por la OEA, en la Asamblea donde todos decían que Argentina va a pagar.

Ahora bien, a escala nacional, dado que quien jugaba era la Selección Nacional representando, esta vez sí, a todos los argentinos, el Gobierno concentró prácticamente a todos los televidentes, bajándoles su línea de pensamiento, identificándose con el juego de la Selección. Así, quienes no comparten la visión gubernamental, quienes son conscientes de los problemas nacionales y no los justifican echando culpas a terceros, los opositores y los independientes, acaban rechazando los mensajes oficialistas. Y esto, potenciado en la unificación nacional de la Selección. Durante todo el Mundial, la población fue saturada de propaganda oficialista, y lo peor es que pocos habrán sido quienes la comprendieron.

Inútiles y degenerados

En la exaltación de la incompetencia, de los inútiles y de los degenerados, las propagandas fueron hechas con el mismo criterio. El resultado por mera lógica, para quienes la conservan aun, es un bodrio. Además, el fútbol fue mezclado públicamente con el sindicalismo y con la política, de modo que todo corre por los mismos carriles, y los barrabravas de los equipos se colocan públicamente encolumnados en una línea partidaria. A ello se suma el trabajo de la ultraizquierda en sus protestas y violentas manifestaciones.

Culturalmente, la Escuela de Frankfurt fomenta el descontrol y el placer al máximo sin importar las consecuencias. Así, el resultado de los destrozos tras el partido de ayer es una mera consecuencia. La Selección Argentina perdió, y con ella perdió el Gobierno, y todo se convirtió en una protesta política.


Ha terminado el Mundial. Somos los segundos mejores del mundo, más allá del penal que no fue cobrado. Bienvenidos a la realidad.

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