miércoles, 13 de agosto de 2014

MURIÓ DE AMOR Y EN SOLEDAD EL ÚLTIMO OSO POLAR DE ÁFRICA



Tras haber llorado durante varios meses la pérdida de su compañera de muchos años, el último oso polar de África murió el miércoles 13 de agosto en un zoológico de Johannesburgo, Sudáfrica, lejos de su hábitat ártico.

Wang tenía 28 años y padecía de artritis crónica e insuficiencia hepática.

El Zoológico de Johannesburgo, del que fue una de las principales atracciones desde que era cachorro, lo sacrificó por razones de salud.

El veterinario en jefe “tuvo que tomar una decisión muy difícil”, señaló el zoológico en un comunicado que emitió después de la muerte del animal.

El gigante peludo pasó sus últimos días extrañando a GeeBee, su compañera de 28 años que murió de un ataque cardíaco en enero de 2014.

GeeBee y Wang pasaban el día juntos en el zoológico desde que tenían seis meses. Era una amistad notable ya que los osos polares suelen ser animales solitarios.

Tras la muerte de la osa, Wang vagaba desanimado por el zoológico y se negaba a comer y a nadar a pesar de que era lo que más disfrutaba hacer con GeeBee.

Para distraerlo de su dolor con el fin de que comiera y su salud mejorara, el zoológico lo tentaba con premios especiales y lo bañaba de juguetes.

Para el Día de San Valentín de este año, los directivos del zoológico le llevaron a Wang una caja llena de frutas y carne y la decoraron con corazones y una nota en la que se leía: “¡Te amamos, Wang!”.

Las empresas también lo llenaron de juguetes y regalos, incluso le ofrecieron una máquina para fabricar nieve con la esperanza de que lograra entusiasmar al animal al que se relaciona con las temperaturas bajo cero.

Sin embargo, Wang vivió toda su vida en un clima cálido y un cambio súbito en su ambiente podría ser fatal por su edad avanzada, señaló el zoológico en ese entonces.

REFLEXIÓN: TODOS PODEMOS HACER LA DIFERENCIA



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