martes, 7 de octubre de 2014

ÁCIDOS GRASOS ESENCIALES, ¿QUÉ SABE USTED AL RESPECTO?



Son muchos los suplementos dietarios que al día de hoy ‘’seducen’’ la atención de los atletas y gente activa que hace una práctica regular de gimnasio.

El marketing  de los laboratorios y la ignorancia de los consumidores acerca de los hechos verificables sobre  nutrición deportiva, o general, son los ingredientes principales que llevan a generar una  preocupación y  necesidad de adquirir productos en tantísimas ocasiones inútiles, innecesarios o a lo sumo de un valor secundario y jamás prioritario. Ejemplos de lo que digo sobran, ¡sin dudas!

Es así que en esa búsqueda alocada y sin rumbo fijo ni certezas, se pierden de vista nutrientes que sí son imprescindibles, ya no sólo para rendir deportivamente, sino a los fines de conservar nuestro cuerpo funcionando a pleno y sin déficits nutricionales evidentes.

Tal es el caso de los ácidos grasos esenciales (EFA’s) que a decir verdad, en nutrición humana sólo son dos:

– Ácido Linoléico
– Ácido Linolénico

Se les llama esenciales, ya que no es posible para nuestro cuerpo poder obtenerlos (sintetizarlos) a partir de otros sustratos y de no ser ingeridos con la dieta diaria se presentarían carencias de los mismos.

Las funciones y propiedades de estos EFA’s son amplísimas y van desde ser precursores de la síntesis de otros ácidos grasos y de sustancias hormonales o lipídicas, hasta ser parte estructural de tejidos como por ejemplo los complejos armados que componen las membranas celulares o aquélla que recubren neuronas.

Uno de esos ácidos grasos que menciono, el linoléico, es relativamente abundante en la naturaleza y en los alimentos (sobre todo en los de origen vegetal) como ser aceites orgánicos y naturales (maíz, soja, girasol…).
Pero el otro, el linolénico, prácticamente es una rareza dietaria y la mejor manera de asegurar una ingesta generosa del mismo es recurriendo a fuentes ‘’no habituales’’ (suplementos) que la aporten.

La única asequible para nosotros es el aceite de lino orgánico (o aceite de linaza) (flax oil o flaxseed oil) que es una sustancia muy delicada que debe respetar ciertos cuidados para conservarse debidamente, como ser guardarla siempre refrigerada y alejada del oxígeno y de la luz, razón por la cual se presenta en envases color caramelo y siguiendo cadena de frío.

Otras fuentes de estos EFAs que menciono, sólo por curiosidad, son el hemp oil y el black currant oil.

La ingesta recomendable de aceite de lino orgánico es de 1 a 3 cucharadas soperas al día, que bien pueden agregarse a las comidas sabiendo que debe consumirse en crudo y no es apto para cocción. Posee en algunos casos una ligera acción laxante que debe ser tenida en cuenta.

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