sábado, 8 de noviembre de 2014

EN EL GRANERO DEL MUNDO HAY ARGENTINOS MAL ALIMENTADOS

Por Dr. Cesar Augusto Lerena 

El alimento es una sustancia que ingerida por el hombre y la mujer, aporta a su organismo la energía necesaria para el desarrollo de sus procesos biológicos y el placer de alimentarse.Incluye el agua y otras sustancias que se ingieren por hábito, tengan o no valor nutritivo.

La salud es un Derecho Constitucional y las normas nacionales e internacionales nos indican, que la alimentación debe ser suficiente, inocua y sana. Sin embargo poco de ello ocurre en la Argentina, donde consumimos alimentos con agroquímicos; anabólicos; hormonas; antibióticos; metales pesados; plaguicidas; tranquilizantes, etc. todos contaminantes que rechazan los consumidores europeos. Además de ello, nos alimentamos con productos transgénicos y con aditivos artificiales.

Hay más de trescientas enfermedades que se transmiten a través de los alimentos que son según la OMS la mayor causa de carga económica, sufrimiento humano y muerte.

El acceso al agua, es un derecho fundamental, vinculado a la vida digna y a la salud. Según UNICEF, “a nivel mundial cerca del 88% de las defunciones por diarrea se atribuyen a la mala calidad del agua, al saneamiento inadecuado y a la higiene deficiente; y en la Argentina, este vital elemento está gravemente restringido. En los hogares pobres, el 25% no tiene agua potable de red dentro de la casa, proporción que aumenta al 33% entre los indigentes. De acuerdo a ello, habría unos 350 mil hogares (unas dos millones de personas) sin agua potable. Esta realidad se da más intensamente en el Norte del país y en el Conurbano Bonaerense; precisamente, donde la mortalidad infantil presenta una incidencia mayor. En esta última área el agua contiene valores de arsénico superiores a los establecidos en el Código Alimentario Argentino. Este gobierno lo sabe ya que en el año 2012 prorrogó por cinco años la aplicación de esta norma, como si por Decreto se pudiese evitar la contaminación.

Si se desea una primera equidad alimentaria, deberían ser provistos en forma gratuita un mínimo de 60 litros de agua potable por día a cada persona que se encuentre desempleada, jubilada o pensionada, y a los trabajadores que perciban una remuneración que no supere el salario mensual mínimo. Al Plan del Estado debería acompañarlo la solidaridad de los argentinos que consumen unos 300 litros diarios.

Se transmite como un mito, pero es una cruel realidad. La Argentina no puede exportar carnes a Estados Unidos y las que no puede exportar a Europa porque exceden el contenido de residuos químicos no se decomisa, sino que la consumen los argentinos. A su vez, la hacienda producida en establecimientos agropecuarios a los que se les retiró la habilitación por detectarse residuos químicos en las carnes faenadas, se envía a los frigoríficos consumeros, cuyas carnes se consumen en el mercado interno.

Por su parte el control microbiológico de las hortalizas que realiza sobre la producción nacional el SENASA se limita a unas pocas especies, es incompleto y absolutamente insuficiente en relación a los más de cinco millones de toneladas consumidas anualmente por los argentinos. En el año 2013 el Plan CREHA Vegetal realizó sólo 260 muestras y a los hogares, fábricas y restaurantes las hortalizas llegan con una carga microbiana muy superior a la autorizada por el Código Alimentario Argentino.

Contrario a la creencia popular, no es en Estados Unidos donde se consumen más gaseosas. Lideró el consumo en 2013 Chile con 121 litros per cápita anual; México con 119 litros y Estados Unidos y Argentina con 103 litros. Aun habiéndose reducido los integrantes del grupo familiar el volumen del envase de las gaseosas aumentó de 1 a 3 litros.
En función de los litros per cápita consumidos, se venderían anualmente en la Argentina unos 4.100 millones de litros por año de gaseosas, cifra que contrasta con las dificultades alimentarias que sufren un importante número de argentinos. Por ejemplo, mientras el consumo de gaseosas ascendió a 102,5 litros per cápita/año, el consumo de lácteos líquidos en 2012 fue de alrededor de 44 litros per cápita/año, dato que debieran ser tenidos en cuenta por el desproporcional consumo de gaseosas carentes de todo nutriente, en relación al importante factor nutricional de la leche.

A todo ello, debemos prestar atención que los elaboradores agregan cientos de aditivos a los alimentos para facilitar su comercialización: acidulantes; aglutinantes; antioxidantes; aromatizantes; saborizantes; colorantes; conservantes; edulcorantes; emulsionantes; espesantes; estabilizantes; preservantes; secuestradores, etc. y lo que es más grave: la gran mayoría de los consumidores ignoran que están incluidos dentro de su alimentación diaria.

La presencia de azúcar, sal, cafeína, extractos y edulcorantes artificiales en las gaseosas no está suficientemente resaltada en los rótulos, con el riesgo que ello implica para dos millones de diabéticos y otras tantas personas que no saben que padecen esta enfermedad; para un 42% de adultos con hipertensión crónica; para 400 mil celíacos; para los que padecen enfermedades alérgicas y los asmáticos, es decir más de 4 millones de personas; para el 58% de los que sufren de obesidad y para las millones de personas que sufren intolerancias relacionadas con la alimentación y la nutrición.
Una bebida Cola clásica de 350ml contiene unos 35g de azúcar, poco menos que los 50g recomendados por la OMS de consumo total por día, y unos 45 mg de cafeína, sobre el máximo de 200mg admitido diario, al que debe agregarse otros consumos.

Los aditivos han permitido una mayor conservación y mejorar presentación, etc. sin embargo, no todos los edulcorantes son inocuos: ni pueden ingerirse sin límite y tienen contraindicaciones. En Argentina, se estima que del consumo real de edulcorantes artificiales un 71% corresponde al ciclamato, el 18% a la sacarina y un 11% al aspartamo. El uso de ciclamato sin embargo está prohibido en Estados Unidos desde hace 40 años, prohibición a la que se sumó Japón, Suecia, Bélgica, Holanda, Francia, Gran Bretaña, Irlanda, Noruega, Australia, Nueva Zelanda, etc. ¿Por qué se admite en la Argentina?

En medio de esto, la inflación lleva a más argentinos por debajo de la pobreza y millones de personas no pueden acceder a la canasta básica de alimentos.

Proveer alimentos en cantidad y calidad debe ser una política alimentaria del Estado, destinada a asegurar la salud y proveer de bienestar a las nuevas generaciones; acompañada, de una mayor responsabilidad social empresaria del cuidado del medio ambiente, el agua y la tierra; condición indispensable para asegurar la producción de alimentos suficientes y naturales libres de contaminantes. El ser humano no puede estar expuesto a prueba y error, y sufrir hambre en un país al que le sobran alimentos.

5 comentarios:

  1. Muy bueno el informe, con la siguiente salvedad. LA LECHE ESTÁ TAN CONTAMINADA como los alimentos mencionados en la nota. La leche que se toma en nuestro país produce cáncer, está llena de antibióticos y de muerte de terneros. Leche era la que consumíamos hace años, aunque con reservas, puesto que la leche es un alimento para recién nacidos y nocivo para cualquier persona adulta, esto está plasmado en numerosos estudios científicos. Pero por sobre todas las cosas, ningún animal, consume leche de otra especie, pues es un complemento natural del lactante. Por otra parte, además de ser incompatible la leche de un vacuno con un ser humano, es únicamente un suculento negocio, para las multinaciones y además un tóxico que produce innumerables trastornos y patologías. Fuera de este detalle, la nota es excelente.

    ResponderEliminar
  2. El prof Eguiazu en el año 1976 cundo encontro la Aflatoxina B1 en el maiz Plata, le extraño que los maices que se excedian en la estricta tolerancia de este contaminante carcinogenico, y su moho causante eran denominados maices "cpnsumo" es decir no mas idoneos para ser exportados pero si para ser consumidos por el pueblo. Ya nos enseñaba esto cuando era profesor de Quimica Agricola en este tiempo. Siempre lo que corresponde a los estandares internacionales es de exportacion y lo que se pasa es para consumo interno. Lo que deben hacer los funcionarios si responden al pueblo es exigir los mismoc estandares para la exportacion que para el consumo interno.
    Eguiazu envio a ambas camaras ( diputados y senadores de la Nacion) un ley de "Profilaxis deteccion y Control de micotoxinas en productos agropecuarios",en la decada de 1980/90. El proyecto le costo muchisimo y nos contaba lo envio con todas las de la ley. jamas tuvo respuesta de la mesa de entradas y cuando fue a averiguar adonde estaba no le decian nada. Al fin se entero de que no lo pensaban sacar por que los exportadores no querian..Mucho trabajo y mucho idealismo para nada

    ResponderEliminar
  3. Debes agregar que el Prof Eguiazu no solo hallô la Aflatoxina B1 por primera vez en el maîz Plata sino que demostrô que la mitad de los pesticidas que se usarîan en el paîs a partir de 1987 ran carcinogênicos. Predijo asî la incidencia actual de canceres en las zonas rurales. Tambien predijo los resultados que luego Carrasco y Seralini demonstraron experimentalmente. En el año 2000 lo hizo publicamente en un congreso de alimentos y la TV. En el año 2001 publicô sus reflexiones fundamentadas en un paaper cientifico y en 2002 le cerraron brutalmente si Instituto el INCABIE.Eguiazu fue el funador de la technopathogenology.Siempre nos decîa que la comunidad cientifica va a la retaguardia de la manifestaciôn del daño por tecnologîas mal gestadas. Decîa que solo podîa ser revertido con una ciencia preventiva.

    ResponderEliminar
  4. Seria bueno que algun patriota sacara del almacen de la nada el proyecto del Prof Eguiazu y le diera luz asi tal vez en el futuro tendriamos menos enfermos de cancer por cancerigenos evitables no?

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Es muy simple el trabajo sintetico se llama "Plaguicidas y Error Tecnogenico" y esta en varias bibliotecas y en el CONICET

      Eliminar

NOTAS RELACIONADAS

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...