lunes, 1 de agosto de 2016

CUANDO LA EXTREMA IZQUIERDA Y EXTREMA DERECHA SE HACEN DEL SISTEMA

 




















Por Ramón Bau

En muchos de estos Textos Alternativos he ido denunciando la vergonzosa degeneración de ex nacis y otras hierbas ex-fascistas hacia la derecha, y sus alianzas con sionistas, chusmas diversas, matones y gentuza de la peor especie. En toda Europa los partidos llamados ‘populistas’ suelen ser solo derechistas, apoyan el mercado y el capitalismo, eso cuando no son además sionistas. Los intelectuales que antes era identitarios y etnicistas ahora son dóciles derechistas con discursos muy intelectualistas y poco comprometidos, pero eso sí, claramente anti fascistas y sufren una total amnesia de su pasado ‘no correcto’.

Pero no creamos que esa corrupción y degradación pasa solo entre los medios de ‘alternativa nacional’ y de ex fascistas con miedo o arrepentidos. En las izquierdas ha sido aun peor, la extrema izquierda se ha convertido en palanganeros del sistema hasta puntos que nadie hubiera creído oyéndoles hace 50 años. Desde estudiantes rebeldes del 68 convertidos ahora en Ministros de Educación hasta peludos anti-burgueses que son ahora figurines del ocio burgués repletos de drogas y rock anunciando coca-cola, pasando por los que antes alababan a la URSS o Rumania y ahora dirigen, alaban o financian el movimiento Gay-homosexual.

Uno de los temas más curiosos es ver a esos ex comunistas que ahora apoyan, cuando no dirigen, el ‘Orgullo Gay’, esos alcaldes progresistas que ahora financian al movimiento homosexual o transexual, cuando antes eran comunistas que leían a Marx y Engels, cuando no a Lenin (Pablo Iglesias blandiendo una bandera con el retrato de Lenin, por ejemplo).

Pocos saben que Marx y Engels concebían la homosexualidad como una degeneración producto de la sociedad capitalista que habría de ser erradicada gracias al socialismo.

Marx tras leer el libro de Karl Boruttau ‘Sobre la libertad de conciencia’, calificó al autor de «maricón estúpido». Y Engels dedicó a la homosexualidad epítetos como «abominable», «despreciable», «degradante» y «extremadamente contra natura».

Y sus seguidores Lenin o Stalin siguieron sus palabras, la homosexualidad estaba condenada con varios años de vacaciones en Siberia (art. 121 del Código Penal de la URSS). La doctrina oficial soviética sobre la homosexualidad consistió en considerarla contrarrevolucionaria y producto de la decadencia capitalista.


Muchos ideólogos oficiales comunistas relacionaban la homosexualidad con el sadismo característico de los fascistas, mientras que Máximo Gorky, en un artículo titulado «Humanismo proletario», explicó que la Unión Soviética estaba obligada a perseguir a los homosexuales para proteger a la juventud de su influencia corruptora. Y propuso esta medida: «Exterminemos a todos los homosexuales y el fascismo desaparecerá».

Los comunistas de antes en Francia, por ejemplo, no se quedaron atrás. Daniel Guérin, dirigente comunista considerado hoy el padre del movimiento homosexualista francés declaró: «No hace tantos años que declararse revolucionario y homosexual eran cosas incompatibles».

Por lo que se refiere a la Cuba de Fidel Castro, bastaría con recordar las palabras de Reinaldo Arenas sobre el hecho de que, poco después de la revolución, «comenzó la persecución [a los homosexuales] y se abrieron los campos de concentración». Lo supo por experiencia propia.

En la Gaceta de la Fundación José Antonio se relataba esta experiencia:

“Precisamente de Cuba regresó el oscarizado fotógrafo Néstor Almendros, previamente emigrado de la isla antillana junto con su familia, distinguida por su militancia izquierdista. En la biografía que puede encontrarse en internet se cuenta que, opuesto al nuevo régimen comunista, se marchó a París. Pero en medio hay una escala que se oculta sospechosamente. Instalado en la Barcelona franquista de 1962, conoció los locales de ambiente homosexual que frecuentaban Jaime Gil de Biedma y Terenci Moix. En su autobiografía ‘Extraño en el paraíso’, este último recordó una trifulca entre Almendros y Biedma, que le llamó «gusano» por haber abandonado el paraíso castrista.

– “Coge a todas estas locas y llévatelas a Cuba –respondió Almendros señalando a los danzantes enfundados en marabúes–. ¿Crees que te dejarán montar una bacanal como ésta? Al primer plumazo os meten a todos en un campo de regeneración”.

Así es, el comunismo no gustaba nada de decadencias sexuales, cuando era aun algo de obreros, pero ahora que está lleno de decadentes, progresistas drogados, rockeros alcoholizados, intelectuales homosexuales e inmigrantes de costumbres africanas, la izquierda es una casa de ‘locas’, carne de Siberia en el comunismo de antes.

Y es que el sistema no cambia solo las ‘ideas’ sino la forma de vida, el estilo, la seriedad y la forma de ser. Por eso extrema derecha, derecha, centro, izquierda y extrema izquierda son el mismo estilo de vida, la decadencia y la falta de estilo total. 

Y por eso nosotros los Nacionalsocialistas de verdad repugnamos de esos fachas de vida decadente, junto a los que se acercan a las ideas del sistema, y aceptan sus formas para ‘obtener votos’. El NS es el enemigo total del sistema, no solo de sus ideas sino de su forma de ser y vivir.

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