lunes, 2 de abril de 2018

HOLOCAUSTO APÍCOLA POR AGROTÓXICOS EN CÓRDOBA


En la Argentina la realidad es tan grave y alarmante como en Estados Unidos y Europa, la voz de los apicultores es unísona: nuestras abejas melíferas están desapareciendo drásticamente. Y ademas las abejas se sienten atraídas por el néctar que contiene pesticidas neonicotinoides actuando como una droga y haciéndolas adictas. Aquí el informe.

Días atrás se conoció la noticia sobre la muerte de 72 millones de abejas en Traslasierra, Córdoba. Si bien en ese momento no se había confirmado la causa, hoy lo hicieron: murieron por la aplicación de pesticidas en la única oferta floral de la zona.

Los apicultores de traslasierra denunciaron la pérdida de más de mil colmenas y la muerte de alrededor de 72 millones de abejas.

El fin de semana pasado el CAFCI emitió un comunicado dando a conocer que un equipo multidisciplinario integrado por miembros de SENASA, INTA, SsAF, Agricultura de la Provincia y organizaciones de productores se acercó a los apiarios afectados, nucleados en la Asociación de Apicultores de Traslasierra y del Valle del Conlara, y se constató la mortandad abrupta de aproximadamente 1200 colmenas distribuidas en unas 2500 hectáreas. Los técnicos del SENASA de Villa Dolores fueron los encargados de tomar muestras de abejas y cera para su análisis en los laboratorios.

Antes de saber los resultados oficiales, las familias de apicultores aseguraban que los responsables son los campos de siembra colindantes. Al interrumpirse el ciclo de polinización, la vegetación local se ve afectada, por lo que no solo se pierde la polinización vegetal sino también la que le asegura comida a los animales. Los productores se encuentran preocupados por el efecto residual de lo que haya matado a los ejemplares, ya que no solo afectaría a nuevas colmenas instaladas en el mismo lugar, sino que la madera o la cera también podría ser tóxica. 

En diálogo con Infocampo, el Consejo para la Agricultura Familiar Campesina (CAFC) dio detalles del encuentro de la que participaron SENASA, INTA, productores, entre otros y destacó que desde el 17 de marzo se vienen relevando los apiarios afectados y constatando la mortandad de las colmenas. Profesionales especializados en sanidad apícola de la Universidad Nacional de Rio Cuarto también realizaron una inspección y tomaron muestras de apiarios afectados.

“Se presume que pudo haber ocurrido una aplicación de pesticidas, a la altura del camino que conduce a la ciudad de La Paz, al oeste de la Ruta 148, donde hay un lote con barbecho que contaba con mucha floración altamente melífera (nabo, mostacilla), que sería la única oferta floral en la zona, en esta época del año”, explicaron desde la entidad cordobesa.



Qué proponen las instituciones

Ordenamiento Territorial difundió su idea de realizar sistema de avisos, a los fines de evitar este tipo de eventos negativos para la apicultura, analizar las consecuencias del actual modelo de agricultura industrial y elaborar una estrategia para facilitar la transición agroecológica hacia sistemas productivos sustentables.

Por otro lado, CAFC propuso “elaborar una herramienta que distinga a los productores no trashumantes de Traslasierra para poder garantizar el respeto hacia ellos por parte de los agricultores o aplicadores de agroquímicos. Dicha herramienta, podría ser un GIS que visualice la ubicación de los apiarios fijos y el radio de influencia de uso de la flora circundante”.


Según los datos de la FAO - Organización Agrícola y de Alimentos de las Naciones Unidas, la producción actual de miel en Argentina ronda las 60 mil toneladas por año. Nuestro país es el primero en ingreso de divisas, el segundo exportador y el tercer productor mundial de miel. Argentina actualmente exporta el 95% de su producción total apícola, que representa ingresos por 168 millones de dolares anuales. El 65% de la producción total, la realizan los productores del centro del país.

Los actuales productores apícolas de Traslasierra llegaron de la pampa húmeda, donde la utilización de herbicidas y agroquímicos puso en riesgo la actividad, entonces decidieron migrar en busca de una zona libre de pesticidas. Ahora es el Ministerio de Agronomía de Córdoba quien deberá informar respecto a las recetas fitosanitarias emitidas en la zona, a fin de localizar las fumigaciones clandestinas, aunque los vecinos ya adelantaron que vieron avionetas, y uno de los apiarios afectados está localizado a solo 3000 metros de un círculo de siembra. La falta de controles y la informalidad hacen que en argentina la apicultura pueda derrumbarse en un abrir y cerrar de ojos, mientras los productores luchan a diario con el incremento en el uso de agroquímicos y herbicidas que disminuyen ostensiblemente la población de sus colmenas.

Un mundo sin abejas es un mundo sin humanos

En 2017 la organización ambiental Earthwatch, durante el debate de la Sociedad Geográfica Real de Londres, declaró a las abejas como el ser vivo más importante del planeta. Sin embrago, los apicultores de todo el mundo reportan disminuciones de hasta un 90 por ciento en sus colmenas.

La biodiversidad es el proceso de interacción entre los seres vivos y el planeta, la relación entre sí, y por supuesto, la respuesta biológica del medio ambiente hacia las especies. En este proceso la abeja tiene una función vital ya que la agricultura mundial depende en un 70% de estos insectos: 70 de cada 100 productos que usamos para alimentarnos dependen exclusivamente de las abejas.

El equilibrio se explica por sí mismo: sin la polinización las plantas no podrían reproducirse y sin plantas la fauna también desaparecería y en consecuencia, los humanos.

Causas de su desaparición 

El uso de pesticidas en la fumigación de los cultivos contienen sustancias químicas que actúan como neutoxinas y se adhieren a los insectos al acercarse a las flores. Posteriormente son acarreados a las colmenas donde contaminan el resto de los productos que procesan en común como la cera, propóleos y diversas mieles con la fatal consecuencia de afectar al resto del panal incluida la abeja reina sin la cual la colmena desaparece indefectiblemente. También al ocurrir estas migraciones masivas, las crías o larvas quedan abandonadas y lógicamente también desaparecen.

Según el doctor David Susuki, “Ignoramos deliberadamente el balance de los servicios que nos presta la naturaleza como la absorción de dióxido de carbono y liberación de oxígeno; la protección contra la erosión y la polinización de frutos y semillas. Sin polinización todos los sistemas económicos colapsarían. Un mundo sin abejas sería un mundo sin gente”.


Otro factor incluye a la telefonía móvil. Esta conclusión fue afirmada por el Instituto Federal de Tecnología de Suiza luego de probar que las ondas emitidas durante una conversación son capaces de desorientarlas hasta llevarlas a la muerte, al conseguir que pierdan el sentido de dirección y con esto su dinámica de vida. 

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Mediante más de 83 experimentos el investigador y biólogo Daniel Favre demostró inequívocamente que ante la presencia de una comunicación celular las abejas producen un ruido diez veces mayor que el habitual y este comportamiento es el que usan para avisar al grupo que urge abandonar la colmena ocasionando el fenómeno CCD o “problema de colapso de las colonias”. 

Los agrotóxicos están matando a las abejas melíferas

En la Argentina la realidad es tan grave y alarmante como en Estados Unidos y Europa, la voz de los apicultores es unísona: nuestras abejas melíferas están desapareciendo drásticamente. 

Desde años atrás, se comenzó a visualizar por muchos apicultores argentinos, una disminución desmesurada de la población de abejas en sus colmenas. Ello es coincidente con una preocupación de la comunidad científica que ha revelado que a nivel mundial se ha verificado el problema del colapso de las colonias de abejas (CCD) asociado con la perdida de las mismas de su habilidad homing.

Se denomina Colapso de las Colonias de abejas al fenómeno por el cual una cantidad considerable de abejas obreras de una colmena desaparecen abruptamente.

La habilidad homing refiere a la capacidad que tienen las abejas para orientarse en el territorio memorizando puntos de referencia y el panorama de la línea del horizonte, utilizando el sol y la luz polarizada como brújulas e integrando las trayectorias seguidas en el viaje de ida desde la colmena; ello le permite volar varios kilómetros en busca de néctar, agua, polen y propóleos y volver a la colmena de origen.

Al perder su habilidad homing, las abejas se desorientan y no pueden regresar a la colmena y terminan muriendo, a su vez la colmena comienza un proceso de abandono y desorden (Colapso de las colonias de abejas).

Decenas de trabajos de investigación científica publicados, dan cuenta que hay claras evidencias que la perdida de la habilidad Homing en las abejas estaría asociada principalmente a las aplicaciones al medio y en gran escala de los neonicotenoides (agroquímicos de la clase de insecticidas), al menos cuatro: Fipronil, Thiacloprid, imidacloprid y thiamethoxam. La empresa Bayer es la principal productora y comercializadora de los agrotóxicos neonicotinoides en el mundo y en la Argentina seguida por Syngenta (hoy ChemChina. No se descarta que el resto de agrotóxicos, incluidos el glifosato y 2,4-d también tengan incidencia en la desaparición de las abejas.

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SE ACABAN LA MENTIRAS DE LAS "BUENAS PRÁCTICAS AGRÍCOLAS"

Los neonicotenoides se aplican a los cultivos para combatir a los insectos. La sustancia química es transmitida al polen y al néctar de las plantas. Estos insecticidas son altamente tóxicos para las abejas porque son sistémicos, solubles en agua y penetrantes. 

Se mezclan con el suelo y el agua subterránea en donde se acumulan y se mantienen durante muchos años, representando una toxicidad a largo plazo para las colmenas. Esta situación se ha verificado en muchos países, a tal punto que en Estados Unidos se ha declarado en peligro de extinción a la especie. Europa también ha reaccionado con un plan de prevención. 

En la Argentina la realidad es tan grave y alarmante como en Estados Unidos y Europa, la voz de los apicultores es unísona: nuestras abejas melíferas están desapareciendo drásticamente. Ya muchos apicultores han tenido que abandonar su actividad. 

Ello nos obliga actuar, dado que es un deber constitucional PRESERVAR LA BIODIVERSIDAD. Por ello solicitamos al Ministerio de Ambiente de la Nación a que declare a las abejas melíferas como especie amenazada en la Argentina, conforme las categorías de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza e implemente un programa nacional de protección, de modo urgente. Una primer medida necesaria e ineludible es avanzar a la prohibición del uso de los neonicotenoides.
La población de abejas melíferas, ha descendido drásticamente y está inobjetablemente en peligro de extinción y es necesario que el Estado lo reconozca.

Para ver la gran recopilación de trabajos científicos sobre la mortandad masiva de abejas vinculados a los agrotóxicos vaya al siguiente enlace.

Abejas adictas a los pesticidas

Los letales agrotoxicos neonicotinoides actúan como una droga para las abejas haciéndolas adictas.

“Los neonicotinoides actúan en las abejas como la nicotina en los humanos. Las abejas tienen receptores sensibles a esos compuestos en las áreas cerebrales responsables de los recuerdos agradables. Así que se puede deducir que los neonicotinoides actúan como una droga para las abejas”, explica Geraldine Wright.

Recordemos que los neonicotinoides son sustancias sintetizadas de la nicotina.

Dos potentes investigaciones publicadas en la revista Nature revelan que los polinizadores se sienten atraídos por el polen que contienen estos productos químicos como si de una droga se tratase y que estos compuestos afectan gravemente al desarrollo y crecimiento de las colonias de estos insectos. 

Una de las investigaciones realizada en la Universidad de Newcastle (Reino Unido) demuestra: las abejas se sienten atraídas por el néctar que contiene pesticidas neonicotinoides, a pesar de que no son capaces de notarlo al gusto.

“Las abejas no pueden saborear estos pesticidas, así que no están preparados para evitarlos”

Investigadores escandalizados

Los científicos no esperaban unos resultados como estos y confiesan que se quedaron “en shock”. El experimento en principio era sencillo. Los investigadores pusieron unas pequeñas cajas con dos soluciones de glucosa (azúcar), una con una dosis muy baja de pesticida y otra sin ella. “Esperábamos que si las abejas eran capaces de detectar el neonicotinoide, no lo tomarían. Y que si no podían detectarlo, beberían de igual forma de ambas soluciones”, explica a EL MUNDO Geraldine Wright, catedrática del Instituto de Neurociencia de la Universidad de Newcastle (Reino Unido) y líder de la investigación.“¡Pero eligieron beber sólo el líquido con pesticida!”, exclama.

Con estos resultados, el grupo de Wright tuvo que replantearse el trabajo y lo amplió, además de a las abejas de la miel (‘Apis mellifera’) a otra especie importante para la polinización: el abejorro común (‘Bombus terrestris’). Y las conclusiones se vieron reforzadas. Los polinizadores se sienten atraídos por la comida contaminada por pesticidas y vuelven una y otra vez a los lugares con presencia de neonicotinoides a pesar de que no pueden saborearlo. ¿Por qué optan entonces por el polen contaminado?

Los neonicotinoides actúan en las abejas como la nicotina en los humanos. Las abejas tienen receptores sensibles a esos compuestos en las áreas cerebrales responsables de los recuerdos agradables. Así que se puede deducir que los neonicotinoides actúan como una droga para las abejas”, explica Geraldine Wright. 

Fuentes: 

Porelpaís.com.ar/24con.com/Infocampo.com.ar/
biodiversidadla.org/Elmundo.es




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