sábado, 2 de junio de 2018

LOS NOMBRES OLVIDADOS DE LA REPÚBLICA ARGENTINA

     

El Mayor Santiago Buratovich nació en Vrbanj (Croacia), en una familia que se dedicaba a la construcción, y ese fue un oficio que Santiago continuó ejerciendo cuando marchó a Egipto a participar en la construcción del canal de Suez. De vuelta en la Argentina, Buratovich tendió las líneas telegráficas del país. En 1876, en tiempos de la presidencia de Nicolás Avellaneda, el ministro de guerra, Adolfo Alsina, le asignó el cargo de Jefe Instructor del Telégrafo Nacional. Además de los ramales del telégrafo, construyó líneas de tranvías en Paraná y San Nicolás, proyectó las primeras líneas del Ferrocarril de Santa Fé, y ramales ferroviarios de Sauce a San José y Montevideo, y el puerto de Sauce, en la República Oriental del Uruguay.

En lo que se llamó conquista del desierto, fue construyendo numerosos fortines desde Bahía Blanca hacia el sur, entre otros, Arroyo Seco, Pescado y Vanguardia.

Fue sucesivamente distinguido con un diploma al mérito por los Presidentes Carlos Pellegrini en 1880 y Julio A. Roca en 1882. A fines de 1860, antes de cumplir 25 años, se incorporó al ejército argentino.

SANTIAGO BURATOVICH: EL GRINGO DE LOS POSTES

“En estos trabajos, en un principio empleé peones particulares; pero más tarde se hizo con soldados del Ejército, resultando al final de cada Sección de línea una economía mayor para el Erario Nacional de la que los ingenieros habían calculado, sin tener en cuenta la inclemencia del clima, la lucha y combates sostenidos con los indios que nos sorprendían con frecuencia en nuestros trabajos; así como las dificultades de los transportes de los materiales en desiertos sin caminos y fangosos. En esta zona construí también fortines y ranchos para las oficinas, dotándolas con los elementos para funcionar el telégrafo”.

Esta referencia que hace en su escrito Buratovich sobre el ahorro al erario público, torna creíble una anécdota que cuentan sobre el manejo que hacía de los fondos públicos. Se dice que las oficinas del telégrafo le asignaron una gran suma de dinero para los gastos generales. “Es mucho”, fueron las palabras de Buratovich al momento de recibir la partida, “no se puede gastar tanta plata. El país no debe hacerlo”. El empleado que le llevó el dinero, al verse sorprendido por no poder entregar el envío, le dijo: “Mayor, es la suma votada, hay que respetarla”. Buratovich, no muy convencido de recibir un monto tan grande, sentenció: “Pues la respetaré no gastándola”. Y cumplió, ya que gastó sólo la tercera parte del presupuesto oficial votado y devolvió el dinero restante.

Red de las Líneas Telegráficas Nacionales, 1882.
Fuentes: 

Documentos Escritos. Mapoteca I-9.
Archivo General de la Nación Argentina.
Wikipedia
Mi Club Tecnológico.

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