martes, 20 de junio de 2017

"BERG"OGLIO ¡¡¡ SHALOM!!!



Enlace Judío. - El rabino israelí Avraham Steinberg y el rabino argentino Fernando Szlajen fueron designados por el Papa como miembros de la Academia Pontificia de la Vida, siendo ésta la primera vez que rabinos son invitados a ser miembros. 

El Papa Francisco nombró a 45 nuevos miembros ordinarios y cinco miembros honorarios al cuerpo consultivo de la academia, anunció el Vaticano la semana pasada.

El rabino israelí Avraham Steinberg, ganador del Premio Israel en 1999 por la literatura rabínica original, y el rabino argentino Fernando Szlajen fueron designados el 13 de junio como miembros de la institución que “existe para la promoción y defensa de la vida humana, Moralidad cristiana”.

El Rabino Avraham Steinberg es autor de “La Enciclopedia de la Ética Médica Judía”, publicada en siete volúmenes en hebreo y tres volúmenes en inglés, traducido por el Dr. Fred Rosner, por el que fue galardonado con el Premio Israel en 1999. Es director de la Unidad de Ética Médica del Centro Médico Shaare Tzedek en Jerusalem y director del Comité Editorial de la Enciclopedia Talmúdica.

El rabino Fernando Szlajen de Argentina, país natal del Papa Francisco, es director del Departamento de Cultura del centro comunitario judío AMIA de Buenos Aires y profesor del Departamento de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires. 

Fundada en 1994 por San Juan Pablo II, la Pontificia Academia para la Vida se encarga de defender y promover “el valor de la vida humana y la dignidad de la persona”. En noviembre de 2016, el Papa Francisco emitió nuevos estatutos para que la academia pontificia ampliara el alcance de su actividad y la investigación sobre cuestiones de la vida.

Después de ampliar el alcance de los nuevos estatutos de la Academia Pontificia de la Vida y de emitir nuevos estatutos, el Papa Francisco nombró nuevos miembros al cuerpo consultivo e incluyó a científicos, profesores y expertos en medicina y ética, tanto religiosos como seculares.

Los nuevos miembros nombrados por Francisco son de 27 países. Siete de los miembros provienen de Estados Unidos y Canadá. Los miembros de la Academia Pontificia para la Vida son nombrados por períodos de cinco años, que pueden ser renovados. La membresía termina cuando un académico cumple 80 años.


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LOBBY SIONISTA EN EEUU TRATA DE DERRIBAR SISTEMA POLÍTICO DE IRÁN

El Líder de la Revolución Islámica de Irán, el ayatolá Seyed Ali
Jamenei, condena las declaraciones de funcionarios de EE.UU. sobre un cambio de sistema en Irán.


En una reunión con familiares de mártires de las fuerzas de seguridad,
el Líder afirmó que Estados Unidos lleva décadas tratando de cambiar, sin éxito, el sistema político de Irán.

El ayatolá Jamenei recalcó que el pueblo y el sistema de la República
Islámica de Irán se mantienen firmes en su determinación y nadie podrá
perjudicarlos.

Con estas afirmaciones, el Líder responde a unas declaraciones del
secretario de Estado de Estados Unidos, Rex Tillerson, quien había afirmado que Washington apoyará a quienes ayuden a cambiar el sistema político de Irán.

El analista internacional Pablo Jofré Leal aborda el tema desde
Santiago, capital de Chile, en una entrevista con HispanTV.        
   


                  

BANDERA NACIONAL: SE CAMBIÓ EL AZUL POR EL CELESTE ELEGIDO POR LA MASONERÍA



Bandera Nacional Argentina Azul y Blanca- 1830
                     
El color celeste, siempre fue el preferido de la masonería judía. Nuestra verdadera bandera nacional es Azul y Blanca.

LA BANDERA DE BELGRANO 


Belgrano es el creador de la bandera “Azul y blanca” y NO la “celeste y blanca” que impusieron Sarmiento y Mitre. La bandera, creada en Rosario el 27 de febrero de 1812 por Belgrano inspirada en la escarapela azul-celeste del Triunvirato, debido al color de la heráldica, que no es azul-turquí ni celeste sino el que conocemos como azul. 


Nada tuvo que ver el color del cielo con que nos quisieron convencer. Algunos utilizan el argumento para defender el celeste, por el hecho de que por la “sincera religiosidad de Belgrano”, este debió tomar el celeste de la virgen y no el azul. Sin embargo la “sincera religiosidad de Belgrano” no contradice el hecho de que usara al azul ya que algunos suponen que el azul-celeste de los patricios fue tomado de la Orden de Carlos III, otros, de la inmaculada Concepción”, y otros que ambos colores (el blanco y el azul) fueron sacados del escudo de la ciudad de Buenos Aires, cuyos colores eran precisamente blanco y azul. 


Lo cierto es que el Congreso sancionó la ley de banderas el 25 de enero de 1818 estableciendo que la insignia nacional estaría formada por “los dos colores blanco y azul en el modo y la forma hasta ahora acostumbrados”. Tampoco fueron “celestes y blancas” las cintas que distinguieron a los patriotas del 22 de mayo, sino que eran solamente blancas o “argentino” que en la heráldica simboliza “la plata”. Fueron solamente blancas. La cinta azul se agregó como distintivo del Regimiento de Patricios. Pero tampoco era celeste, sino tomados del azul y blanco del escudo de Buenos Aires.


BANDERA NACIONAL ARGENTINA DE 1830.    

Azul y blanca fue la bandera que flameó en el fuerte de Buenos Aires, en Ituzaingo durante la guerra con Brasil, y en la guerra del Paraguay. En 1813, Artigas le agregaría una franja colorada (punzó) cruzada para distinguirse de Buenos Aires sin desplazar la “azul y blanca”. La bandera cruzada fue usada en Entre Ríos y Corrientes. La cinta punzó fue adoptada por los Federales, mientras los Unitarios, para distinguirse, usaron una cinta celeste, y no el azul de la bandera. Cuando Lavalle inició la invasión “libertadora” contra su patria apoyado y financiado por Francia,(Guerra franco-argentina ) también uso la bandera “celeste y blanca” para distinguirla de la nacional... “ni siquiera enarbolaron (los libertadores) el pabellón nacional azul y blanco, sino el estandarte de la rebelión y la anarquía celeste y blanco para que fuese más ominosa su invasión en alianza con el enemigo” (Coronel salteño Miguel Otero en carta Rufino Guido, hermano de Tomas Guido, el 22 de octubre de 1872. Memorias. ed. 1946, pág. 165).

ROSAS Y LA BANDERA NACIONAL- BANDERA DE VUELTA DE OBLIGADO
Rosas, para evitar que al desteñirse por el sol, se confundiera con la del enemigo, la oscurece más, llevándola a un azul-turquí. ¿Por qué Rosas eligió el azul turquí? Por varias razones: porque el “azul real” es más noble y resiste por más tiempo, al sol, a la lluvia, etc. El Restaurador pensó que el color argentino era el azul, porque así lo estableció el decreto de la bandera nacional y de guerra del 25 de febrero 1818, y también porque el celeste SIEMPRE FUE EL COLOR PREFERIDO DE LIBERALES Y MASONES (note el lector en que países predomina el color celeste y con cuales símbolos). 

Fue la bandera que, sin modificarse la ley flameó en el fuerte, en la campaña al desierto (1833 – 1834) en la Vuelta de Obligado y en El Quebracho en 1845,) y la misma que fue saludada en desagravio por el imperio inglés con 21 cañonazos.

El 23 de marzo de 1846 Rosas le escribió al encargado de la Guardia del Monte, diciéndole que se le remitiría una bandera para los días de fiesta, agregando que "...Sus colores son blanco y azul oscuro con un sol colorado en el centro y en los extremos el gorro punzo de la libertad. Esta es la bandera Nacional por la ley vigente. El color celeste ha sido arbitrariamente y sin ninguna fuerza de Ley Nacional, introducido por las maldades de los unitarios. Se le ha agregado el letrero de ¡Viva la Federación! ¡Vivan los Federales Mueran los Unitarios!".

La misma bandera se izó en el Fuerte de Bs.As. el 13 de abril de 1836 al celebrarse el segundo aniversario del regreso de Rosas al poder. La misma bandera que Urquiza le regala a Andrés Lamas y que hoy se conserva en el Museo Histórico Nacional de Montevideo.

Rosas, quiso que las provincias usaran la misma bandera y evitaran el celeste, y con ese propósito mantuvo correspondencia, entre otros, con Felipe Ibarra, gobernador de Santiago del Estero, entre abril y julio de 1836. "Por este motivo debo decir  que tampoco hay ley ni disposición alguna que prescriba el color celeste para la bandera nacional como aun se cree en ciertos pueblos." (José Luis Busaniche) "El color verdadero de ella porque está ordenado y en vigencia hasta la promulgación del código nacional que determinará el que ha de ser permanente es el azul turquí y blanco, muy distinto del celeste." Y le recordó que las enseñas nacionales que llevó a las pampas y la del Fuerte, tenían los mismos colores, y que las mismas banderas para las tropas fueron bendecidas y juradas en Buenos Aires.

Expulsado Rosas en Caseros, Sarmiento adopta el celeste unitario en vez del azul de la bandera nacional. En su “Discurso a la Bandera” al inaugurar el monumento a Belgrano el 24 de septiembre de 1873 señaló a la enseña de la Confederación como un invento de bárbaros, tiranos y traidores, y en su Oración a la Bandera de 1870, denigra la “blanca y negra” de la Vuelta de Obligado diciendo además que: “la bandera blanca y celeste ¡Dios sea loado! no fue atada jamás al carro triunfal de ningún vencedor de la tierra”. 


Tampoco la celeste y blanca de Sarmiento recibió saludo de desagravio de ninguna potencia imperial. Mucho menos la de Mitre que se basa en el “celeste” apoyándose, entre otros argumentos, en un óleo se San Martín hecho en 1828, como si el color adoptado por un artista fuera argumento suficiente. El general Espejo, compañero de San Martín, en 1878 publicaba sus Memorias  y recordaba como azul el color original de la bandera de los Andes conservada desteñida en Mendoza. Pero Mitre, que siempre interpretó las cosas como le convino, lo atribuyó a una “disminuida memoria del veterano”.

En 1908, ante la confusión existente y a pedido de la Comisión del Centenario, se estableció el color azul de la ley 1818 para la confección de banderas. Sin embargo, siguió empleándose el celeste y blanco, en lugar del la gloriosa “azul y blanca” La misma bandera que acompaño a San Martín en su gloriosa gesta Libertadora y la misma que acompaño los restos del propio Rosas en Southampton.

Referencias: José Maria Rosa - Historia Argentina. Corvalán Mendhilarzu, Dardo: “Los Colores de la Bandera Nacional”. Hist. de la Nac. Arg. Ramallo, Jorge María: “Las Banderas de Rosas”. Rev. J. M. de Rosas, N' 17. Fernández Díaz, Augusto: “Origen de los Colores Nacionales”. Revista de Historia, Nº 11. Ramírez Juárez, Evaristo: “Las Banderas Cautivas”. 

Fuente: La Gazeta Federal 

NOTA RELACIONADA



11 DE MAYO DE 1813 – APROBACIÓN DEL HIMNO NACIONAL ARGENTINO


lunes, 19 de junio de 2017

CUANDO HABLAN DE LOS "CONSPIRANÓICOS DE LOS CHEMTRAILS" ¿SE REFIEREN A ESTO?

video

PARA VERLO EN YOUTUBE:
https://www.youtube.com/watch?v=9VKCMKUikaM

Crédito del video: GigaMax

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LOS CHEMTRAILS Y EL ADOCTRINAMIENTO A LA POBLACIÓN


CHEMTRAILS: TAMBIÉN EN PROVINCIA DE BS AS, SI TODAVÍA NO CREE, LEA LA NOTA



RASTROS QUÍMICOS EN EL CIELO:CHEMTRAILS EN ARGENTINA NOS FUMIGAN


INFORME ESPECIAL: LA MANIPULACIÓN CLIMÁTICA COMO ARMA PARA EL CONTROL DE LA HUMANIDAD


DOCUMENTAL GEOINGENIERÍA: ¿POR QUÉ ESTÁN FUMIGANDO EL MUNDO?


MANIPULACIÓN CLIMÁTICA: ¿SALTA YA COMENZÓ A SER FUMIGADA POR “CHEMTRAILS”?


PROYECTO BLUE BEAM: UN TORNADO ARRASÓ EN BS AS ¿HAARP?


HAARP: INVENTO DE TESLA DE ENERGÍA LIBRE Y GRATUITA MUNDIAL,HOY ARMA DE DESTRUCCIÓN MASIVA






LA CARIDAD COMIENZA POR CASA

video

Para verlo en youtube click en el siguiente enlace:
https://www.youtube.com/watch?v=aVkN5iCbXco

ISRAEL PAGA CINCO MIL DÓLARES AL MES A GRUPOS TERRORISTAS



El régimen israelí ha estado proporcionando ayuda secreta a los llamados ‘rebeldes’ sirios cerca de los altos de Golán durante muchos años, según un informe.

El diario estadounidense The Wall Street Journal informó el domingo por la noche que Israel ha ofrecido a los grupos “rebeldes” ―considerados como terroristas por Damasco― suministros médicos, alimentos y fondos para “proteger sus fronteras de la crisis en Siria y establecer una zona de amortiguación en su frontera”.

Según el informe, el régimen de Tel Aviv creó una unidad militar especial en 2012 para monitorear y coordinar la transferencia de la ayuda a los “rebeldes”, una estrategia que incluye pago de salarios y entrega de armas y municiones.
Abu Suhayb, comandante del grupo terrorista Fursan al-Yulan, ha dicho al diario norteamericano que el régimen israelí les paga unos 5000 dólares al mes. Este grupo, conforme al reporte, contactó con Israel en 2013 cuando el Ejército sirio atacó a miembros de la banda terrorista en las zonas sureñas de Siria.

Fursan al-Yulan tiene cerca de 400 combatientes en la provincia de Al-Quneitra, situada a 70 kilómetros de Damasco, la capital de Siria, y está aliado con al menos otros cuatro grupos terroristas que también reciben asistencia israelí, de acuerdo con declaraciones de miembros de bandas terroristas ofrecidos al diario.

El presidente de Siria, Bashar al-Asad, afirma que los terroristas luchan en su país por los intereses del régimen de Israel.

Desde el comienzo de la crisis en los países árabes, en particular en Siria, muchos analistas han afirmado que el régimen de Tel Aviv no escatima ningún esfuerzo para bloquear cualquier solución a estas crisis con el objetivo de desviar la atención del mundo árabe de la cuestión palestina.

Asimismo, los esfuerzos de Israel para acabar con elGobierno de Bashar al-Asad mediante una guerra subsidiaria en el país árabe tiene una estrecha relación con la estrategia ‘Clean Break’ propuesta en un documento preparado en 1996 por un grupo de estudios estratégicos israelí.

El documento plantea un nuevo enfoque para resolver los problemas de seguridad del régimen israelí en Oriente Medio y defiende, en especial, la promoción de una guerra llevada a cabo por terceros en Siria con la presencia de poderes regionales y extrarregionales.


Fte: Hispan TV/ alg/ncl/mkh/hnb

domingo, 18 de junio de 2017

VALIENTE MUJER EXPONE LA PERVERSA IDEOLOGÍA DE GENERO PARA DESTRUIR LA FAMILIA

El sitio informativo "Perú y la Familia", nos extrae las declaraciones de una valiente mujer que expone de manera muy sintética y clara lo que las perversas ideologías de género impuestas por el Lobby  Judío Internacional, provocan en la familia y la sociedad.

video
Para ver en Youtube:
https://www.youtube.com/watch?v=_MyzEIqZHyU&feature=youtu.be


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ALERTA A LA HUMANIDAD: LOBBY JUDÍO AVANZA CON LAS SINIESTRAS POLÍTICAS DE "IDEOLOGÍA DE GÉNERO"

¿CÓMO CREAR UN NEGOCIO A PARTIR DE LA IDEOLOGÍA DE LA VIOLENCIA DE GÉNERO?

LA PERVERSA IDEOLOGÍA DE GENERO Y LAS FALSAS DENUNCIAS

PERVERSAS TEORÍAS DE GÉNERO, SE VIENE EL “VATAYÓN TROLEBUS”: OTORGAN SEGURO DE DESEMPLEO A TRAVESTIS Y TRANS

UNA APROXIMACIÓN A LA IDEOLOGÍA DE GÉNERO

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NIÑO ASESINADO POR HOMOSEXUALES GRACIAS A LAS PERVERSAS POLÍTICAS DE GÉNERO IMPLEMENTADAS POR EL JUDÍO INTERNACIONAL

HOMOSEXUALIDAD EN NIÑOS: INGENIERÍA DEL LOBBY JUDÍO

DEMOCRACIA O DICTADURA SIONISTA (CAP. XI) CONTRA EL SOFISMA Y LA DIALÉCTICA DEL FEMINISMO; UNA CREACIÓN DEL NUEVO ORDEN MUNDIAL (4° Parte)

DEMOCRACIA O DICTADURA SIONISTA (CAP.IX) CONTRA EL SOFISMA Y LA DIALECTICA DEL FEMINISMO UNA CREACIÓN DEL NUEVO ORDEN MUNDIAL (2° PARTE)

DEMOCRACIA O DICTADURA SIONISTA (CAP. VIII): CONTRA EL SOFISMA Y LA DIALÉCTICA DEL FEMINISMO: UNA CREACIÓN DEL NUEVO ORDEN MUNDIAL

HOMOSEXUALIDAD EN NIÑOS: INGENIERIA DEL LOBBY JUDÍO


INFORME ESPECIAL: ARGENTINA, "LA ISRAEL AMERICANA" (DEMOCRACIA O DICTADURA SIONISTA)


APOCALÍPSIS: EL LOBBY JUDÍO MUNDIAL ADOCTRINA A LOS NIÑOS EN LA HOMOSEXUALIDAD


DESCARGUE NUESTRO DOCUMENTO "CONTRA EL SOFISMA Y LA DIALÉCTICA DEL FEMINISMO:UNA CREACIÓN DEL NUEVO ORDEN MUNDIAL"

"DEMOCRACIA" PARA UNA SOCIEDAD DE CIERVOS Y COBARDES "FELICES"


A continuación transcribimos partes de la obra “El Hombre Mediocre”, del filósofo argentino José Ingenieros. Recomendamos su lectura, pues además de disfrutar la excelencia de su pluma, nos sorprenderá por la asombrosa actualidad de las circunstancias aquí descriptas, teniendo en cuenta que la obra fue publicada en 1913. Quiere decir que podrán pasar los años, los siglos y la rueda seguirá girando y siempre veremos el mismo comienzo y el mismo final. La democracia es pues, para la aristocracia del espíritu, una “moral de esclavos” para hacer más llevadera su condición de mansos y un mecanismo perverso para imponer el igualitarismo aplastando a su paso cualquier vestigio de singularidad.
“Al que dice "Igualdad o muerte", replica la naturaleza "la igualdad es la muerte". Aquel dilema es absurdo. Si fuera posible una constante nivelación, si hubieran sucumbido alguna vez todos los, individuos diferenciales, los originales, la humanidad no existiría. No habría podido existir como término culminante de la serie biológica. (…)Igualar todos los hombres sería negar el progreso de la especie humana. Negar la civilización misma”. José Ingenieros


La política se degrada, conviértese en profesión. En los pueblos sin ideales, los espíritus subalternos medran con torpes intrigas de antecámara. En la bajamar sube lo rahez y se acorchan los traficantes.

Toda excelencia desaparece, eclipsada por la domesticidad. Se instaura una moral hostil a la firmeza y propicia al relajamiento. El gobierno va a manos de gentualla abocada al presupuesto.

Abájanse los adarves y álzanse los muladares. El lauredal se agosta y los cardizales se multiplican.

Los palaciegos se frotan con los malandrines. Progresan funámbulos y volatineros.

Nadie piensa, donde todos lucran; nadie sueña, donde todos tragan.

Lo que antes era signo de infamia o cobardía, tórnase título de astucia; lo que otrora mataba, ahora vivifica, como si hubiera una aclimatación al ridículo; sombras envilecidas se levantan y parecen hom quila: un hombre de negocios está siempre con la mayoría. Apoya a todos los Gobiernos.

Los serviles merodean por los Congresos en virtud de la flexibilidad de sus espinazos. Lacayos de un grande hombre, o instrumentos ciegos de su piara, no osan discutir la jefatura del uno o las consignas de la otra. No se les pide talento, elocuencia o probidad: basta con la certeza de su panurguismo. Viven de luz ajena, satélites sin color y sin pensamientos, uncidos al carro de su cacique, dispuestos siempre a batir palmas cuando él habla y a ponerse de pie llegada la hora de una votación.

En ciertas democracias novicias, que parecen llamarse repúblicas por burla, los Congresos hormiguean de mansos protegidos de las oligarquías dominantes. Medran piaras sumisas, serviles, incondicionales, afeminadas: las mayorías miran al porquero esperando una guiñada o una seña. Si alguno se aparta está perdido; los que se rebelan están proscritos sin apelación.

Hay casos aislados de ingenio y de carácter, soñadores de algún apostolado o representantes de anhelos indomables; si el tiempo no los domestica, ellos sirven a los demás, justificándolos con su presencia, aquilatándolos. Es de ilusos creer que el mérito abre las puertas de los Parlamentos envilecidos. Los partidos o el Gobierno en su nombre operan una selección entre sus miembros, a expensas del mérito o en favor de la intriga. Un soberano cuantitativo y sin ideales prefiere candidatos que tengan su misma complexión moral: por simpatía y por conveniencia.

Las más abstrusas fórmulas de la química orgánica parecen
balbuceos infantiles frente a las vueltacaras del Parlamento mediocre. El desprecio de los hombres probos no los amedrenta jamás. Confía en que el bajo nivel del representante apruebe la insensatez del representado. Por eso ciertos hombres inservibles se adaptan  maravillosamente a los desideratas del sufragio universal; la grey se prosterna ante los fetiches más huecos y los rellena con su alambicada tontería.

Los cómplices, grandes o pequeños, aspiran a convertirse en
funcionarios.

La burocracia es una convergencia de voracidades en acecho. Desde que se inventaron los Derechos del hombre todo imbécil los sabe de memoria para explotarlos, como si la igualdad ante la ley implicara una equivalencia de aptitudes. Ese afán de vivir a expensas del Estado rebaja la dignidad. Cada elector que cruza las calles, de prisa, preocupado, a pie, en automóvil, de blusa, enguantado, joven, maduro, a cualquier hora, podéis asegurar que está domesticándose, envileciéndose: busca una recomendación o la lleva en su faltriquera.

El funcionario crece en las modernas burocracias. Otrora, cuando fue necesario delegar parte de sus funciones, los monarcas elegían a hombres de mérito, experiencia y fidelidad. Pertenecían casi todos a la casta feudal; los grandes cargos la vinculaban a la causa del señor.

Junto a ésa, formábanse pequeñas burocracias locales. Creciendo las instituciones de gobierno el funcionarismo creció, llegando a ser una clase, una rama nueva de las oligarquías dominantes. Para impedir que fuese altiva, la reglamentaron, quitándole toda iniciativa y ahogándola en la rutina. A su afán de mando se opuso una sumisión exagerada. La pequeña burocracia no varía; la grande, que es su llave, cambia con la piara que gobierna. Con el sistema parlamentario se la esclavizó por partida doble: del ejecutivo y del legislativo. Ese juego de influencias bilaterales converge a empequeñecer la dignidad de los funcionarios.

El mérito queda excluido en absoluto; basta la influencia. Con ella se asciende por caminos equívocos. La característica del zafio es creerse apto para todo, como si la buena intención salvara la incompetencia.

Flaubert ha contado en páginas eternas la historia de dos mediocres que ensayan lo ensayable: Buvard y Pécuchet. Nada hacen bien, pero a nada renuncian. Ellos pueblan las mediocracias; son funcionarios de cualquier función, creyéndose órganos valederos para las más contradictorias fisiologías. Consecuencias inmediatas del funcionarismo son la servilidad y la adulación. Existen desde que hubo poderosos y favoritos.

Bajo cien formas se observa la primera, implícita en la desigualdad humana: donde hubo hombres diferentes algunos fueron dignos y otros domésticos.

El excesivo comedimiento y la afectación de agradar al amo
engendran esas carcomas del carácter. No son delitos ante las leyes, ni vicios para la moral de ciertas épocas: son compatibles con la "honestidad". Pero no con la "virtud".
La sensibilidad a los elogios es legítima en sus orígenes. Ellos son una medida indirecta del mérito; se fundan en la estimación, el reconocimiento, la amistad, la simpatía o el amor. El elogio sincero y desinteresado no rebaja a quien lo otorga ni ofende a quien lo recibe, aun cuando es injusto; puede ser un error, no es una indignidad. La adulación lo es siempre: es desleal e interesada. El deseo de la privanza induce a complacer a los poderosos; la conducta del adulón
mira a eso y todo le sacrifica su ánimo servil. Su inteligencia sólo se aguza para oliscar el deseo del amo. Subordina sus gustos a los de su dueño, pensando y sintiendo como él lo ordena: su personalidad no está abolida, pero poco falta. Pertenece a la raza de los "cobardes felices", como los bautizó Leconte de Lisle. La adulación es una injusticia. Engaña, Es despreciable siempre el adulón, aun cuando lo
hace por una especie de benevolencia vulgar o por el deseo de agradar a cualquier precio. Racine, en Fedra, lo creyó un castigo divino: Détéstables flatteurs, présent le plus funeste Que puisse aire aux rois la cólere celeste (Detestables aduladores, presente el más funesto que pueda hacer a los reyes la cólera celeste). No sólo se adula a reyes y poderosos; también se adula al pueblo.

Hay miserables afanes de popularidad, más denigrantes que el servilismo.

Para obtener el favor cuantitativo de las turbas, puede mentírseles bajas alabanzas disfrazadas de ideal; más cobardes porque se dirigen a plebes que no saben descubrir el embuste. Halagar a los ignorantes y merecer su aplauso, hablándoles sin cesar de sus derechos, jamás de sus deberes, es el postrer renunciamiento a la propia dignidad. En los climas mediocres, mientras las masas siguen a los charlatanes, los gobernantes prestan oídos a los quitamotas. Los vanidosos viven fascinados por la sirena que los arrulla sin cesar, acariciando su sombra; pierden todo criterio para juzgar sus propios actos y los ajenos; la intriga los aprisiona; la adulación de los serviles los arrastra a cometer ignominias, como esas mujeres que alardean su hermosura y acaban por prestarla a quienes las corrompen con elogios desmedidos.

El verdadero mérito es desconcertado por la adulación: tiene su orgullo y su pudor, como la castidad. Los grandes hombres dicen de sí, naturalmente, elogios que en labios ajenos los harían sonrojar; las grandes sombras gozan oyendo las alabanzas que temen no merecer.

Las mediocracias fomentan ese vicio de siervos. Todo el que piensa con cabeza propia, o tiene un corazón altivo, se aparta del tremedal donde prosperan los envilecidos. "El hombre excelente escribió La Bruyére no puede adular; cree que su presencia importuna en las cortes, como si su virtud o su talento fuesen un reproche a los que gobiernan". Y de su apartamiento se aprovechan los que palidecen ante sus méritos como si existiera una perfecta compensación entre
la ineptitud y el rango, entre las domesticidades y los avanzamientos.

De tiempo en tiempo alguno de los mejores se yergue entre todos y dice la verdad, como sabe y como puede, para que no se extinga ni se subvierta, transmitiéndola al porvenir. Es la virtud cívica: lo innoble es calificado con justeza; a fuerza de velar los nombres acabaría por perderse en los espíritus la noción de las cosas indignas. Los Tartufos, enemigos de toda luz estelar y de toda palabra sonora, persígnanse ante el herético que devuelve sus nombres a las cosas. Si dependiera de ellos la sociedad se transformaría en una cueva de mudos, cuyo silencio no interrumpiese ningún clamor vehemente y cuya sombra no rasgara el resplandor de ningún astro.

Todo idealista ha leído con lírica emoción las tres historias
admirables que cuenta Vigny en su Stello imperecedero. Tener un ideal es crimen que vio perdonan las mediocracias. Muere Gilbert, muere Chatterton, muere Andrés Chenier. Los tres son asesinados por los Gobiernos, con arma distinta según los regímenes. El idealista es in molado en los imperios absolutos lo mismo que en las monarquías constitucionales y en las repúblicas burguesas.

Quien vive para un ideal no puede servir a ninguna mediocracia.

Todo conspira en ella para que el pensador, el filósofo y el artista se desvíen de su ruta; y ¡guay! cuando se apartan de ésta la pierden para siempre. Temen por eso la politiquería, sabiendo que es el Walhalla de los mediocres. En su red pueden caer prisioneros.

Pero cuando reina otro clima y el destino los lleva al poder,
gobiernan contra los serviles y los rutinarios; rompen la monotonía de la historia. Sus enemigos lo saben; nunca un genio ha sido encumbrado por una mediocracia. Llegan contra ella, a pesar suyo, a desmantelarla, cuando se prepara un porvenir.

(….) Al que dice "Igualdad o muerte", replica la naturaleza "la igualdad es la muerte". Aquel dilema es absurdo. Si fuera posible una constante nivelación, si hubieran sucumbido alguna vez todos los, individuos diferenciales, los originales, la humanidad no existiría. No habría podido existir como término culminante de la serie biológica.

Nuestra especie ha salido de las precedentes como resultado de la selección natural; sólo hay evolución donde pueden seleccionarse las variaciones de los individuos. Igualar todos los hombres sería negar el progreso de la especie humana. Negar la civilización misma.


Queda el hecho actual y contingente: el advenimiento progresivo del régimen democrático, en las monarquías y en las repúblicas, ¿ha favorecido su descenso público durante el último siglo?

Prácticamente la democracia ha sido una ficción, hasta ahora. Es una mentira de algunos que pretenden representar a todos. Aunque en ella creyeran por momentos Lamartine, Heine y Hugo, nadie más infiel que los poetas idealistas al verbo de la equivalencia universal; los más son abiertamente hostiles. Otra es la posición del problema.
Es sencilla.

Hasta ahora no ha existido una democracia efectiva. Los regímenes que adoptaron tal nombre fueron ficciones. Las pretendidas democracias de todos los tiempos han sido confabulaciones de profesionales para aprovecharse de las masas y excluir a los hombres eminentes. Han sido siempre mediocracias. La premisa de su mentira fue la existencia de un "pueblo" capaz de asumir la soberanía del Estado. No hay tal: las masas de pobres e ignorantes no han tenido, hasta hoy, aptitud para gobernarse: cambiaron de pastores.

Los más grandes teóricos del ideal democrático han sido de hecho individualistas y partidarios de la selección natural: perseguían la aristocracia del mérito contra los privilegios de las castas. La igualdad es un equívoco o una paradoja, según los casos. La democracia ha sido un espejismo, como todas las abstracciones que pueblan la fantasía de los ilusos o forman el capital de los mendaces.
El pueblo ha estado ausente de ella.

Las castas aristocráticas no son mejores; en ellas hay, también, crisis de mediocridad y tórnanse mediocracias, Los demócratas persiguen la justicia para todo y se equivocan buscándola en la igualdad; los aristócratas buscan el privilegio para los mejores y acaban por reservarlo a los más ineptos. Aquéllos borran el mérito en la
nivelación; éstos lo burlan atribuyéndolo a una clase. Unos y otros son, de hecho, enemigos de toda selección natural. Tanto da que el pueblo sea domesticado por banderías de blasonados o de advenedizos: en ambas están igualmente proscritos la dignidad y los ideales. Así como las tituladas democracias no lo son, las pretendidas aristocracias no pueden serlo. El mérito estorba en las Cortes lo mismo que en las Tabernas.

Toda aristocracia pudo ser selectiva en su origen, suele serlo; es respetable el que inicia con sus méritos una alcurnia o un abolengo.

Es evidente la desigualdad humana en cada tiempo y lugar; hay siempre hombres y sombras. Los hombres que guían a las sombras son la aristocracia natural de su tiempo y su derecho es indiscutible.

Es justo, porque es natural. En cambio, es ridículo el concepto de las aristocracias tradicionales: conciben la sociedad como un botín reservado a una casta, que usufructúa sus beneficios sin estar compuesta por los mejores hombres de su tiempo. ¿Por qué los deudos, familiares y lacayos de los que fueron otrora los más aptos
seguirán participando de un poder que no han contribuido a crear?
¿En nombre de la herencia?

Si las aptitudes se heredan, ese privilegio les resulta inútil y podrían renunciarlo; si no se hereda, es injusto y deben perderlo. Conviene que lo pierdan. Toda nobleza hereditaria es la antítesis de una aristocracia natural; con el andar del tiempo resulta su más vigoroso obstáculo.

El derecho divino que invocan los unos, es mentira; lo mismo que los derechos, del hombre, invocados por los otros. Aristarcos y demagogos son igualmente mediocres y obstan a la selección de las aptitudes superiores, nivelando toda originalidad, cohibiendo todo ideal.

Una concesión podría hacerse. Los países sin castas aristocráticas son más propicios a la mediocrización; en ellos se constituyen oligarquías de advenedizos, que tienen todos los defectos y las presunciones de la nobleza, sin poseer sus cualidades. En su improvisación fáltales la mentalidad del gran señor, compuesta por atributos que fincan en una cultura de siglos: hay, sin duda, gentes de calidad y hombres que tienen clase, como los caballos de carrera.
Son más esquivos al rebajamiento.

En sus prejuicios la dignidad puede tener más parte que en los del advenedizo. Es una diferencia que los preserva de muchos envilecimientos.

¿Es preferible obedecer a castas que tienen la rutina del mando o a pandillas minadas por hábitos de servidumbre?
El privilegio tradicional de la sangre irrita a los demócratas y el privilegio numérico del voto repugna a los aristócratas. La cuna dorada no da aptitudes; tampoco las da la urna electoral. La peor manera de combatir la mentira democrática sería aceptar la mentira aristocrática; en los dos casos trátase de idénticas ineptitudes con distinta escarapela.

Las masas inferiores que podrían ser el "pueblo" y los hombres excelentes de cada sociedad que son la "aristocracia natural" suelen permanecer ajenos a su estrategia.

Entre los demócratas embalumados de igualdad caben audaces lacayos que pretenden suplantar a sus amos con la ayuda de turbas fanatizadas; entre los aristócratas enmohecidos de tradición caben vanidosos que ansían reducir a sus sirvientes con la ayuda de los hombres de mérito. La historia se repite siempre: las masas y los idealistas son víctimas propiciatorias en esas disputas entre señores feudales y burgueses de levita.

La degeneración mediocrática, que caracteriza Faguet como un culto de la incompetencia, no depende del régimen político, sino del clima moral de las épocas decadentes. Cura cuando desaparecen sus causas; nunca por reformas legislativas, que es absurdo esperar de los propios beneficiarios. En vano son ensayadas por los tontos o
simuladas por los bribones: las leyes no crean un clima. El derecho efectivo es una resultante concreta de la moral.

La apasionada protesta de los idealistas puede ser un grito de alarma, lanzado en la sombra; pero el ensueño de enaltecer una democracia resulta ilusorio en las épocas de domesticidad moral y de hartazgo.

Las facciones prefieren escuchar el falso idealismo de sus fetiches envejecidos, como si en viejos odres pudiera contenerse el vino nuevo.

Hay que esperar mejores tiempos, sin pesimismos excesivos, con la certidumbre de que la reacción llega inevitablemente a cierta hora: los hombres superiores la esperan custodiando su dignidad y trabajando para su ideal. Cuando la mediocridad agota los últimos recursos de su incompetencia, naufraga. La catástrofe devuelve su rango al mérito y reclama la intervención del genio.

El mismo encallamiento mediocrático contribuye a restaurar, de tiempo en tiempo, las fuerzas vitales de cada civilización. Hay una vis medicatrix naturae que corrige el abellacamiento de las naciones: la formación intermitente de sucesivas aristocracias del mérito.

El privilegio desaparece y la dirección moral de la sociedad vuelve a las manos mejores. Se respeta su legitimidad, se enaltecen esas raras cualidades individuales que implican la orientación original hacia ideales nuevos y fecundos. Todo renacimiento se anuncia por el respeto de las diferencias, por su culto. La mediocridad calla, impotente; su hostilidad tórnase feble, aunque innúmera. Si tuviera voz rebajaría el mérito mismo, otorgándolo a ras, de tierra. De lo útil a todos, no saben decidir los más; nunca fue el rutinario juez del  idealista, ni el ignorante del sabio, ni el deshonesto del virtuoso, ni el servil del digno.

Toda excelencia encuentra su juez en sí misma. El mérito de cada uno se aquilata en la opinión de sus iguales.

Hay aristocracia natural cuando el esfuerzo de las mentes más aptas convergen a guiar los comunes destinos de la nación. No es prerrogativa de los ingenios más agudos, como querrían algunos, en cuyo oído resuena como un eco esa "aristocracia intelectual", que fue la quimera de Renán. En la aristocracia del mérito corresponde tanta parte a la virtud y al carácter como a la misma inteligencia; de otro
modo sería incompleta y su esfuerzo ineficaz.

Un régimen donde el mérito individual fuese estimado por sobre todas las cosas, sería perfecto. Excluiría cualquier influencia numérica u oligarquía. No habría intereses creados. El voto anónimo tendría tan exiguo valor como el blasón fortuito. Los hombres se esforzarían por ser cada vez más desiguales entre sí, prefiriendo cualquier originalidad creadora a la más tradicional de las rutinas.

Sería posible la selección natural y los méritos de cada uno
aprovecharían a la sociedad entera. El agradecimiento de los menos útiles estimularía a los favorecidos por la naturaleza. Las sombras respetarían a los hombres. El privilegio se mediría por la eficacia de las aptitudes y se perdería con ellas.

Transparente es, pues, el credo que en política podría sugerirnos el idealismo fundado en la experiencia.

Se opone a la democracia cuantitativa que busca la justicia en la igualdad: afirmando el privilegio en favor del mérito.
Y a la aristocracia oligárquica, que asienta el privilegio en los intereses creados, se opone también: afirmando el mérito como base natural del privilegio.

La aristocracia del mérito es el régimen ideal, frente a las dos mediocracias que ensombrecen la historia. Tiene su fórmula absoluta: la justicia en la desigualdad.




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