lunes, 2 de abril de 2012

A 30 AÑOS: CANTO A LA ARGENTINA



Marcha compuesta en el año 1987 por el entonces Teniente Director de Bandas de la Armada Argentina




 CANTO A LA ARGENTINA


Sin dormir, con los ojos estragados
de amor, sin acordarme de otra cosa,
corriendo sin parar por todos lados,
a los golpes como una mariposa
ciega de luz, perdido como un viento,
te ando buscando, oh dulce patria hermosa.
Te ando buscando, sí, desde el momento
mismo en que fui, te busco y no hago nada
más que tus huellas perseguir sediento.
No hago más que gastarme la mirada,
la sangre, la pasión, la vida entera
detrás de ti como una llamarada.
¡Oh, patria, patria mía, quién dijera
que el corazón no habría de tenerte,
que sin tenerte nunca te perdiera!

De nuevo estamos, patria mía, en esto.
Tú, separada, sola, suplantada.
Yo, como siempre, tuyo y en mi puesto.
Mas si de andar detrás de ti, cansada
mi fuerza cede y voy como cayendo,
si no me queda por hacer ya nada,
pese a mi ser y al tiempo que corriendo
se me escapa y me falta, pese a todo,
mi esperanza y mi fe siguen creciendo.
Sí, porque hasta en el último recodo
de tu extensión, incluso en esa parte
donde más denso pueda ser el lodo,
yo sé que hay hijos tuyos que al nombrarte
tiemblan de amor y caen de rodillas,
que sólo viven para recordarte.
Yo sé que en todos lados hay semillas
de tus claros varones aguardando,
surcos en gestación de maravillas.
No entiendo cómo, no me explico cuándo;
podré y no podré verlo, da lo mismo;
pero será como lo estoy cantando.
Desde la misma entraña del abismo,
desde la misma muerte o lo que sea,
florecerá otra vez el heroísmo.
Con la fuerza del mar en la marea,
con el empuje de las tempestades,
de pronto empezará la gran tarea
de poner fin a las iniquidades,
de devolver por siempre a cada cosa,
con el honor, las viejas claridades.
¡Oh, luz de la mañana luminosa, puro
jardín del sueño, dulce fuente,
milagro de la vida generosa!
Con la hermosura conque antiguamente
te vio mi madre, con la gracia altiva
con que tu imagen cruza por mi frente
desde que soy, con esa decisiva
plenitud que no muestras pero tienes,
alta y radiante y como nunca viva,
cargada de tus glorias y tus bienes,
patria inmortal, ¡oh patria del destino!,
yo sé que has de venir, yo sé que vienes.
Yo sé que avanzas ya por el camino
que con su propia mano Dios abriera
para la eternidad de lo argentino.
Apura, pues, apura, ven ligera.
deja y olvida lo que te distrajo.
No tardes más, que el corazón te espera,
que el cielo, ya de amor, se viene abajo.

Jorge Vocos Lescano






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