martes, 24 de abril de 2012

PRIVATIZAR O NACIONALIZAR: LA CUESTIÓN YPF




Reflexiones
Respecto del reciente anuncio de la estatización de YPF. De la misma manera que pensamos en su momento cuando se había desencadenado el conflicto con el campo por las retenciones que era justo que las mismas existieran, pero que, en manos de un gobierno corrupto, se convertían en una cosa mala, de acuerdo al famoso aserto aristotélico de que la degeneración de lo óptimo es lo pésimo, sucede exactamente igual en este caso.
El petróleo en manos de un matrimonio que ha hecho desaparecer mil millones de dólares en regalías en su provincia, puede llegar a significar una nueva estafa de grandes dimensiones para el país. A esto agreguemos que la partidocracia que nos viene gobernando desde hace casi 30 años y que fuera espasmódicamente repudiada con consignas tales como “que se vayan todos”, es una verdadera institución delictiva. Agreguemos también los negociados que existieran bajo el anterior gobierno peronista con la privatización de esta misma empresa y que sin lugar a dudas se repetirán ahora cuando el fenómeno se invierte.
Una segunda reflexión se refiere al momento en el cual se resolvió tomar esta medida. Junto a la gran crisis económica y energética, que se está viniendo, se asociaba además el escándalo de proporciones en que había caído la figura del vicepresidente Boudou con sus verdaderos latrocinios a partir de la función pública, especialmente con el caso de la imprenta Ciccone. El barullo internacional generado por la nacionalización de YPF ha servido para que este acontecimiento judicial pasara totalmente a un plano secundario, convirtiéndose así tal justa epopeya en un símil de lo que fuera la guerra de Malvinas gestada por un gobierno militar inepto que buscaba afanosamente un acontecimiento distractivo para su crisis terminal.
Repetimos lo mismo de lo que dijéramos años atrás cuando se trajo el cadáver de Rosas al país. Un Rosas traído por un gobierno peronista iba a terminar convirtiéndose en un prócer disminuido y menoscabado en su esencia fundamental, alguien encargado de ornamentar el mausoleo del liberalismo o del populismo, los dos fenómenos en que se ha manifestado la democracia moderna repudiada por el Restaurador. Hoy, luego de haberlo visto en billetes junto a Sarmiento, su monumento se encuentra sin pena ni gloria en un pequeño rincón contemplándolo a Urquiza, el gran fundador del Estado burgués contra el que luchó en vida. De la misma manera el petróleo, una de nuestras principales riquezas, en manos de Cristina y Kiciloff se nos esfumará como humo. Ninguna esperanza nos despierta tal “nacionalización”.

Análisis político

Muchos argentinos sintieron revivir el fervor nacionalista después de que la presidente Cristina Kirchner hiciera su sorpresivo anuncio de la nacionalización de YPF luego de veinte años de control por parte de la petrolera española Repsol.
¡Los españoles, británicos y los medios de difusión occidentales están furiosos con la Argentina! El presidente de Repsol, Antonio Brufau, indicó que Argentina “tendrá que pagar el precio correcto por estas acciones equivocadas”.  La calificadora de riesgos Moody redujo la clasificación de la acción de YPF de B3 a Ba3; el “premier” español, Mariano Rajoy, declaró  que Argentina se “enfrentará al aislamiento diplomático y a la paralización de las inversiones”.
¿De qué se trata realmente?
En primer término, no nos dejemos confundir por el discurso aparentemente “nacionalista” de la presidenta Kirchner, ya que para poder expropiar y nacionalizar a YPF hoy, fue primero necesario privatizarla ayer.  Eso ocurrió en 1992 bajo la presidencia del Carlos Menem, y fue debidamente orquestado por su ministro de economía Domingo Cavallo dentro del marco de la capitulación argentina ante los Dueños del Poder Global.
En aquel entonces, para poder privatizar YPF a favor de Repsol de España, Menem necesitaba contar con el apoyo de las ocho provincias argentinas productoras de petróleo, una de las cuales es la de Santa Cruz, en el sur patagónico, cuyo gobernador por esos días era Néstor Kirchner, mientras que su esposa (y actual presidenta) Cristina, era diputada nacional por Santa Cruz.
Los Kirchner prestaron su acuerdo a apoyar la privatización predatoria de YPF si el gobierno Menem le pagaba a Santa Cruz 654 millones de dólares en viejos royalties mal liquidados de YPF. Menem y Cavallo rápidamente prestaron su acuerdo; los Kirchner recibieron sus 654 millones de dólares en abril de 1993, que inmediatamente sacaron del país depositándolos en bancos extranjeros en paraísos fiscales y…. ¡desde hace 19 años que no se sabe nada más de ellos!
No habrá de sorprender, entonces, que ello coincidiera con el inicio de la carrera política super-meteórica de los Kirchner, y su repentino y grosero enriquecimiento personal.
Desde hace años, una parte importante y creciente de la opinión pública argentina viene presionando para que se lleve a cabo una investigación seria y profunda respecto de qué pasó con aquellos cientos de millones de dólares –auténticos “desaparecidos” de los Kirchner– mas nada se ha logrado: los tribunales argentinos, diversas ONG locales como Poder Ciudadano, el Defensor del Pueblo, la Oficina Anticorrupción y los multimedios locales jamás quisieron saber nada con meterse en este asunto.  ¡Así son las cosas bajo la “democracia” argentina!
Muchos sospechan que gran parte de aquellos fondos desaparecidos fueron reciclados y se los trató de blanquear hacia fines de 2007, cuando los Kirchner –en extraña sincronización con Repsol que luego de años de expoliar a YPF quiso tomar cierta distancia, dadas las enormes inversiones que la explotación del petróleo tipo 'shale' demandan– maniobraron para que el 14,9% de las acciones de YPF fueran vendidas a Eduardo Eskenazi, banquero local, financista y socio informal de los Kirchner. Al poco tiempo, en febrero 2008, otro 10,1% fue adquirido por el Sr. Eskenazi, llevando sus tenencias en YPF al 25%: un jugoso negocio para él (y sus “desconocidos socios”), ya que vienen “pagando” por esa inversión… ¡con los beneficios de la propia YPF!
Los “amigos” españoles de los ingleses
Muchos observadores dentro de la Argentina y en el exterior creen ver una conexión entre Repsol y el Reino Unido; más puntualmente con la petrolera británica British Petroleum, pues Repsol pudo haber actuado como una suerte de testaferro de los ingleses viabilizando elegantemente la privatización de YPF en 1992 a intereses británicos. Claramente, hubiera quedado muy feo que YPF, perla de la corona de empresas públicas argentinas y símbolo del fervor nacionalista argentino, se hubiera vendido a los “piratas ingleses que usurpan nuestras Islas Malvinas”.  ¡Cuán oportuno entonces que los amigos españoles de los ingleses aparecieran en escena! Después de todo, España es la 'Madre Patria'  de Argentina, ¿no?                                                                      Claramente, España jugó un papel geopolítico fundamental en el “proceso privatizador” menemista, seguramente reflejando los vínculos tradicionalmente estrechos que existen entre Borbones españoles y Mountbatten ingleses. En aquél momento, el caso prueba -el leading case, como dicen los norteamericanos– para iniciar el proceso de privatizaciones fue cuando la línea aérea española Iberia “compró’ “a Aerolíneas Argentinas: ¡insólita privatización considerando que Iberia es una empresa del Estado español!  En fin: un detalle nimio que no evitó que Iberia inmediatamente procediera a vaciar y destruir a Aerolíneas Argentinas, llevándose de vuelta a la “madre patria” repuestos, turbinas, aeronaves, simuladoras de vuelo de alta tecnología… Un despreciable robo perpetrado por godos ingratos que olvidaron que la Argentina de Perón le dio de comer a la España de Franco luego de la Segunda Guerra Mundial y… ¡un mal presagio para la pobre YPF!
¿Quiénes son realmente los dueños de YPF?
Con esta expropiación por parte de Cristina Kirchner, los dueños de YPF quedarían como sigue: 26% del Estado Nacional Argentino; 25% de las ocho provincias argentinas productoras de petróleo; 24,5% del grupo financiero local Eskenazi, íntimamente ligado a los Kirchner y su tropa; 6,0% de la Banca Lazard Freres; 5% de Eton Park: Goldman Sachs, Minsich, Rosemberg; 2% del Grupo Werthein y 6,5% de Repsol. 
Resulta interesante observar que esta estructura accionaria dejaría el 44% de YPF en manos de entidades salidas del más íntimo riñón áureo de las finanzas internacionales, que mantiene notorios apetitos geopolíticos y territoriales sobre la Argentina, notablemente aquellos relacionados con el sionismo.
YPF: la “Vaca Lechera”  de Repsol
Los argumentos oficialmente esgrimidos por la presidente Kirchner para expropiar YPF dan cuenta del vaciamiento perpetrado por Repsol, que expolió los activos financieros de la empresa, la falta de inversión e insuficiente producción y exploración que terminó obligando a la Argentina a importar combustibles. El decreto presidencial se refiere a “la estrategia de carácter predatorio ejercida por Repsol como controlante de YPF, que tuvo serias consecuencias para la economía nacional y seguramente se profundizará si el Estado no toma intervención en el funcionamiento de la Empresa”. Es verdad: hasta ahí todo bien, pues Repsol efectivamente le impuso a YPF una “estrategia de reducir sus niveles de producción”, generando así por primera vez en 17 años un déficit comercial en materia de petróleo y gas, que le costó al país más de 3.000 millones de dólares. En verdad, en 1997 YPF proveía el 42% del petróleo argentino y el 35% de su gas mientras que en 2011, esos niveles habían caído al 34% (petróleo) y 23% (gas).
Según da cuenta un despacho de la agencia de noticias británica Reuters fechado el 16 de abril, en 1999 Repsol tomó la “decisión desastrosa” de fusionarse con YPF, ya que al poco tiempo, en 2001 y 2002, Argentina cayó en el peor colapso financiero de su historia.
Eso “hizo que YPF, de ser la “perla de la corona'”de Repsol terminara siendo un torpe albatros, aunque siguió brindándole a Repsol sustanciales flujos financieros que reinvirtió en otras partes del mundo. El uso y abuso que hizo Repsol de YPF utilizándola como “vaca lechera”('cash cow') irritó al Gobierno, y la venta parcial de la empresa no mejoró las cosas”.  De manera que “Repsol prefirió expoliar a YPF llevándose sus dividendos en lugar de invertir en la misma”.
Nacionalización: ¿por qué justo ahora?
Como con todo tema complejo, el caso de YPF no puede definirse en términos absolutos como blanco o negro. Sin embargo, sopesando un cúmulo de factores, se puede decir que la decisión de Kirchner de nacionalizar y expropiar YPF conforma una decisión correcta (debido a que la Argentina debe ejercer control soberano sobre sus reservas e ingresos petrolíferos), tomada por las personas equivocadas (dado que los Kirchner son directamente responsables de haber permitido y posibilitado la catastrófica y fraudulenta privatización de YPF a favor de Repsol hace 20 años, por cuyo comportamiento fueron compensados con una enorme cantidad de dinero por Menem y Cavallo), y por las razones equivocadas (los Kirchner necesitan imperiosamente acceder a los flujos financieros y garantías de YPF para que la Argentina pueda seguir pagando los montos crecientes y cada vez más impagables de su deuda pública, lo que coloca a la Argentina más y más bajo el control férreo de los poderosos del dinero global).
Sucumbiendo ante las demandas de los mega-bancos globales, en lugar de llevar a cabo una profunda y completa investigación de la Deuda Externa argentina –cuyas raíces se remontan el régimen ilegal cívico-militar que usurpó el poder entre 1976 y 1983, y buena parte de la cuál puede declararse como 'Deuda Odiosa' bajo la ley internacional– los Kirchner prefirieron el camino más fácil de seguir pagando y pagando…
Es así que a medida que se les fueron secando sus fuentes de dinero para pagar la deuda, se vieron obligados primero a nacionalizar los fondos de pensiones AFJP en 2008, y luego a usar cada vez más las reservas del Banco Central. Nuevamente, dos medidas soberanas correctas, tomadas por las personas equivocadas y por las razones equivocadas.
Jugando con fuego…
Lo que Cristina Kirchner y sus acólitos parecen olvidar en todo esto es que si en materia de petróleo un país empieza a andar a los empujones con el Reino Unido, los Estados Unidos y la Unión Europea, eso puede generarle muchos y gravísimos problemas.
Últimamente, Kirchner ha levando su iracunda vocecilla quejándose de la explotación ilegal británica del petróleo en la plataforma continental argentina cerca de las Islas Malvinas…; ahora, nacionaliza YPF. 
Todo ello en momentos en que las potencias occidentales han dejado muy en claro ante el mundo entero su decisión de militarizar íntegramente sus estrategias mundiales de acceso y control de fuentes petrolíferas (si no me creen, pregúntenles a Irak, Libia, Afganistán o Irán).
Para colmo, simultánea e incoherentemente, la Sra. Kirchner también le envía al Reino Unido y a los Dueños del Poder Global fuertes señales de que Argentina tiene vocación pacífica y que jamás se le ocurriría estructurar fuerzas armadas disuasivas mínimamente creíbles: todo ello es música para los oídos británicos, estadounidenses y europeos.
En conclusión, o Cristina Kirchner es muy inocente y tontorrona o… quizás esté jugando un rol mucho más sutil dentro de una vasta estrategia global de los dueños del poder mundial, siempre atentos a aprovechar alguna “excusa” para intervenir militarmente en todo lugar donde quiera que haya importantes recursos petrolíferos.
Ftes: Marcos Guio (introducción)- Adrian Salbuchi: analista político internacional, autor, conferencista y comentarista de radio y TV en Argentina y canales Telesur (Venezuela) RT (Rusia Today), Red Voltaire (Francia)

2 comentarios:

  1. Muy interesante análisis pero no me cierran los números. Si el 25 + 26% es del Esdtado y las Provincias, y hay un 24% del grupo Esquenazzi que según la tendencia de tus palabras serían más de los K que de nadie más gracias a esos 600 y pico de millones que ganaron con la privatización ... sólo queda un 24.5% en manos de los financieros "Sionistas" y no un 44 como dice el artículo.

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  2. El capital accionario de YPF queda constituido de la siguiente manera:

    26% propiedad del Estado nacional

    25% propiedad de diez Estados provinciales

    24,5% propiedad del grupo Eskenazi

    6,5% propiedad de Repsol

    6% de la secular banca Lazard freres

    5% de la banca Eton Park (Goldman Sachs, Mindich y Rosemberg)

    5% de inversores no identificados

    2% de la Bolsa de Valores de Buenos Aires (grupo Werthein)

    Vemos como el Estado nacional posee solo el 26% y nadie nos asegura que los diez Estados provinciales funcionen al unísono y de acuerdo con él.

    Pero por otra parte, y esto es lo que nos llama la atención, el grupo financiero Eskenazi que posee en Argentina la constructora Petersen (contratista del Estado) y los Bancos de las provincias de Santa Fe, San Juan, Entre Ríos y Santa Cruz (la provincia de los Kirchner) es abiertamente pro sionista. Prueba de ello es que al salón principal de la Amia (la mutual israelita) le fue cambiado el nombre por el de “Gregorio Eskenazi”, el abuelo de Sebastián el último gerente de YPF y padre de Enrique, la cabeza del grupo.

    Además la sociedad del grupo que controla el 24,5% de YPF tiene su domicilio en Nueva Zelanda y no en Argentina.

    Si a este porcentaje sumamos el 2% del grupo Werthein más el 6 % de la banca Lazard y el 5% de Goldman Sachs, dos bancas internacionales abierta y declaradamente sionistas, vemos que el 37,5% de YPF está controlado por el sionismo internacional.

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