lunes, 28 de mayo de 2012

SITUACIÓN LÍMITE: ¿QUIEN GOBIERNA LA ARGENTINA?


                                 
Es cierto que los argentinos ingresamos de lleno en una situación donde reina la acción psicológica, la desinformación y los discursos oficiales con doble lectura. Consecuentemente, la atmósfera sociopolítica transita por una inestabilidad enfermiza que apura distintas interpretaciones acerca de lo que ocurre. Por un lado, los hechos objetivos demuestran que el curso de la economía posee un rumbo tan incierto que hace imposible aceptar que las medidas que se adoptan -o la falta de ellas- responda exclusivamente a la ineptitud de los funcionarios. En consecuencia, no son pocos los analistas que sostienen que detrás de este panorama la incertidumbre es un efecto deseado para después desatar reacciones sociales incontenibles que, cargadas de violencia, permitirían crear un estado de excepción para sortear la crisis y definir un nuevo curso político más autoritario y cerrado. El desabastecimiento producido por el cierre de las importaciones, la imposibilidad de atender obligaciones externas por la prohibición de acceder a las divisas, la caída de las fuentes de trabajo, la profundización del problema energético, la virtual parálisis de la actividad productiva y la ausencia pertinaz de una política exterior cuya firmeza es requerida por los tiempos que corren, serían los principales detonantes de este insólito escenario. Coherentemente, quienes sostienen esta posibilidad, añaden la ausencia de una oposición organizada, la inexistencia de liderazgos que permitan contener los desbordes y la carencia de Fuerzas Armadas y de Seguridad gracias a medidas adoptadas progresivamente a lo largo del tiempo, lo que impediría la contención de esta deseada anarquía. A favor de este enfoque, se registra la naciente incapacidad de pago en determinadas provincias, la creación de monedas, como sucedió a comienzos de la última década, y a la realidad de la sequedad de la plaza financiera, habida cuenta que si el gobierno deseara realmente frenar la suba del dólar paralelo convertido el símbolo del fracaso y la inflación, podría inyectar (en cifras redondas) un medio millar de millones de dólares para superar este aspecto del conflicto. ¿Por qué no lo hace?, se preguntan. Y acotan: ¿Por qué ese empeño por volver a abrir un frente contra el sector agropecuario…?

Quienes opinan de esta manera relacionan la radicalización del gobierno de Cristina Kirchner con la cercana desaparición de Hugo Chávez y el vacío que se crearía en la región alejándola de la intrincada red populista y de negocios que la caracterizan. Obviamente, a estas perspectivas de máxima se llegaría gradualmente durante el transcurso de este año, aunque ubican el desenlace a mediados de este invierno. En otra punta de este alarmante mapa político, hay analistas que aprecian que los enfrentamientos internos que registra el kirchnerismo podrían demorar este proceso y lo orientarían de diferente manera. Ésta sería consecuencia de la mencionada falta de recursos para atender las necesidades de las provincias, atento a que el poder central está más interesado en mantener los llamados subsidios sociales para no perder su base de sustentación. En tal caso y tal como lo comentamos meses atrás, los gobernadores serían los encargados de buscar una salida aceptable que podría desembocar en elecciones anticipadas y, tal vez, la candidatura de Daniel Scioli. Si Cristina dejara el cargo, sea por razones de salud, cansancio o imposibilidad de rectificar la marcha del gobierno, la sucesión le correspondería al payador pero, atento a su desprestigio y carencia de bases propias, su permanencia en la Casa Rosada sería imposible, lo que se repetiría con la mujer de Alperovich (gobernador de Tucumán), presidente provisional del Senado, habida cuenta de la magnitud del panorama que surgiría en el país, la falta de autoridad por parte de la senadora y su incapacidad para enfrentar el desafío que implicaría una reconstrucción institucional de la República.

El proceso que vivimos puede adoptar caminos intermedios e incluso modificarse por los imprevistos, que siempre existen en estas circunstancias, pero lo que ahora comienza a discutirse es quién gobierna en realidad. ¿Cristina, que baila candombe en Angola? ¿Carlos Zannini, con su ideología maoísta? ¿Axel Kicillof, enfrentado con Guillermo Moreno? ¿Horacio Verbitsky, con el respaldo de la Fundación Ford…? ¿Quién…? Lo cierto es que la temática verbal que se desliza desde la cúspide del oficialismo y se mezcla con declaraciones contradictorias que surgen desde las direcciones más diversas, también repiten los argumentos que en los setenta llevaron a la muerte a jóvenes fanatizados que nunca sospecharon que serían otros quienes en su nombre gozarían del poder y la riqueza. Su memoria, utilizada como argumento político por el kirchnerismo, tiende a agotarse y quienes sobrevivieron a ese protagonismo aceptan las propuestas de reconciliación, excepto los beneficiarios, como Hebe de Bonafini, Estela de Carlotto o Rodolfo Matarollo, que mueve los hilos desde el exterior. La historia suele ser cruel y a veces, justiciera.
Carlos Manuel Acuña El Informador Público

No hay comentarios:

Publicar un comentario

NOTAS RELACIONADAS

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...