jueves, 21 de junio de 2012

¿DEMOCRACIA O DICTADURA SIONISTA?: LA INFILTRACIÓN DE LA MASONERÍA EN LA MADRE DE LA DEMOCRACIA MODERNA 3° PARTE

DECLARACIÓN DE LOS DERECHOS DEL HOMBRE Y DEL CIUDADANO DE 1789 CON EL SÍMBOLO DEL “OJO QUE TODO LO VE”
La Revolución Francesa es considerada como la “madre de la democracia moderna”. Fue un proceso social y político que se desarrolló en Francia entre 1789 y 1799 cuyas principales consecuencias fueron la implantación de ideas igualitaristas, precursoras del marxismo, el combate a la religión, la abolición de la monarquía absoluta y la proclamación de la República, eliminando las bases económicas y sociales del Antiguo Régimen. Una de las grandes promotoras de dicho suceso fue la masonería organizada.

Si bien la organización política de Francia osciló entre república, imperio y monarquía durante 75 años después de que la Primera República cayera tras el golpe de Estado de Napoleón Bonaparte, lo cierto es que la revolución marcó el final definitivo del absolutismo monárquico y dio a luz a un nuevo régimen donde la burguesía, se convirtió en la fuerza política dominante en el país.

Los Estados Generales estaban formados por los representantes de cada estamento. Estos estaban separados a la hora de deliberar y tenían sólo un voto por estamento. La convocatoria fue un motivo de preocupación para la oposición, por cuanto existía la creencia de que no era otra cosa que un intento, por parte de la monarquía, de manipular la asamblea a su antojo. La cuestión que se planteaba era importante. Estaba en juego la idea de Soberanía Nacional, es decir, admitir que el conjunto de los diputados de los Estados Generales representaba la voluntad de la nación.

LA CENTRALIZACIÓN ADMINISTRATIVA

La centralización administrativa es una institución del antiguo régimen y no, como se ha dicho reiteradas veces, obra de la revolución francesa ni del Imperio napoleónico. 

Toqueville descubrió que esta es la única parte de la constitución del antiguo régimen que ha sobrevivido a la revolución, porque era la única que podía acomodarse al nuevo estado social creado por ella. Así mismo la llamada "tutlea administrativa" fue una invención del antiguo régimen monárquico. La libertad municipal sobrevivió en Francia al feudalismo. Cuando los señores no administraban ya los campos, las ciudades conservaban todavía el derecho de administración así mismas.

En Francia, la igualdad sostenida y defendida por los revolucionarios pasó de ser una bandera política más que un reclamo justo. Francia- sostiene Toqueville,(pensador, jurista, político e historiador francés, precursor de la sociología clásica y uno de los más importantes ideólogos del liberalismo; bisnieto del también político y ministro de Luis XVI) fue la nación donde los hombres habían llegado a ser más semejantes entre sí en toda Europa, muchas décadas antes que la revolución. Lo mismo sucedía con las provincias francesas. No solo estas se parecían más entre sí, sino que dentro de cada una los hombres de las diferentes clases se aproximaban constantemente, a despecho de las diferencias de condición. Esto lo demuestra la lectura de los cuadernos de peticiones presentados por las diferentes órdenes en 1789. Se ve que quienes las redactaban diferían profundamente por los intereses, pero eran semejantes en todo lo demás.

Así, pues, Tocqueville, en un momento particularmente difícil de su vida y de su país, repite que la alternativa es entre una articulación “liberal” y una articulación “opresiva” de la democracia. Lo cual suscita un “terrible problema, cuya solución no afecta sólo a Francia, sino a todo el mundo civilizado” así explica: “Si nos salvamos, salvaremos al mismo tiempo a todos los pueblos que nos rodean. Si nos perdemos, arrastraremos a todos a la ruina junto con nosotros. Según que tengamos la libertad democrática o la tiranía democrática, el destino del mundo será distinto.”

El objetivo es, pues, librarse de la “tiranía democrática”. Francia había experimentado esta situación, a la que parecía estar fatalmente condenada. En su lugar había que construir una democracia liberal. Por eso, como oportunamente ha puesto de relieve Ortega y Gasset, “antes que todo y sobre todo". Tocqueville fue liberal. Lo fue en forma más consciente y depurada que solían serlo sus contemporáneos.

LA ASAMBLEA NACIONAL

A pesar de todo esto y cuando finalmente los Estados Generales de Francia se reunieron en Versalles, el 5 de mayo de 1789 y se originaron las disputas respecto al tema de las votaciones, los miembros del Tercer Estado debieron verificar sus propias credenciales, comenzando a hacerlo el 28 de mayo y finalizando el 17 de junio, cuando los miembros del Tercer Estado se declararon como únicos integrantes de la Asamblea Nacional: en teoría, ésta no representaría a las clases pudientes sino al pueblo en sí. La primera medida de la Asamblea fue votar la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano. Si bien invitaron a los miembros del Primer y Segundo Estado a participar en esta asamblea, dejaron en claro sus intenciones de proceder incluso sin esta participación. La burguesía se hacía del poder.

LA MASONERÍA

En 1786, Ernst August von Göchhausen en su libro “Revelaciones sobre el sistema político cosmopolita”, denunció una conspiración masónica-illuminati-jesuita y predijo "inevitables revoluciones mundiales" (1) tres años antes de la Revolución Francesa. A inicios del siglo XIX, el sacerdote jesuita francés Augustin Barruel (su socio literario Jacques-François Lefranc también compartió esa opinión en un libro) (2) al igual que Pierre-Joseph de Clorivière (3) y Antoine de Rivarol (4) y el erudito masón escocés John Robison intentaron demostrar, independientemente el uno del otro, que muy por encima de factores tales como la constante represión del Tercer Estado, de las sucesivas hambrunas y del mal manejo de la crisis que hizo Luis XVI, el factor predominante que habría desatado la revolución sería una preparación metódica del proceso revolucionario, cuyo plan fue trazado detalladamente años antes de su estallido, ya que para que se produzca tal proceso, serían requeridas principalmente dos cosas: 1) Un clima cultural e intelectual apropiado que alimente las fuerzas potenciales. Como una situación de grave alteración generalizada que obligue a la población a exigir un cambio. El clima que se necesitaba para la Revolución Francesa se generó en los años del enciclopedismo y la Ilustración, el cual era un movimiento de pensamiento iluminista.

2) Un grupo dirigente y de agitadores, que se encargue de organizar y movilizar a las masas para cumplir los objetivos deseados.
Se proponen, ante todo, tres pruebas:
En primer lugar, que todos los ideólogos, directores y dirigentes políticos de la Revolución Francesa sin excepción, habrían sido francmasones: Desde los teóricos propagandistas como Montesquieu, Rousseau, D'Alambert, Voltaire y Condorcet, hasta los activistas más prominentes de la Revolución, del Terror, el Directorio y el bonapartismo como el conde de Mirabeau, quien introdujo la Orden en Francia y los revolucionarios Saint-Just, Camille Desmoulins, Danton, Hébert, Jean Paul Marat, Robespierre, Felipe de Orleans, Fouché, Siéyès, François Babeuf (líder de la llamada Conspiración de los Iguales y considerado como uno de los primeros teóricos del comunismo así como un pre-anarquista), Rouget de L'Isle (compositor de La Marsellesa), Lafayette (creador de la escarapela tricolor), y hasta el mismo Napoleón. El famoso Conde de Cagliostro, que participó en las tramas del proceso revolucionario francés, creó la masonería egipcia y también recibió la iniciación en las logias de Adam Weishaupt. Por otro lado, el hecho de que el grito de Libertad Igualdad y Fraternidad haya sido el lema de la Revolución Francesa así como también la divisa de la francmasonería, confirma que en realidad, incluyendo o no a los Illuminati, fueron los francmasones del siglo XVIII quienes desarrollaron la revolución. También el icono masónico del gorro frigio, que iniciática y simbólicamente representa un tocado más elevado que el de una corona (5), ocupa un lugar importante en la parafernalia de la Revolución Francesa, tal y como se lo muestra en la obra de Eugene Delacroix, La libertad guiando al pueblo.

LA PERSONIFICACIÓN DE LA LIBERTAD DE DELACRIOX USANDO EL GORRO FRIGIO
Por su parte, el historiador masón Louis Blanc señaló que la mayoría de los revolucionarios eran masones, nombrando en la logia "des neufs soeurs" a Dominique Joseph Garat, Jacques Pierre Brissot, Bailly, Nicolas de Condorcet, Camille Desmoulins, Nicolas Chamfort, Danton, Christophe Antoine Gerle dicho Dom Gerle, Rabaud Saint-Etienne, Alexandre Pétion, y en la logia "de la Bouche-de-Fer": Claude Fauchet, Goupil de Préfern et Nicolas de Bonneville.(6) André Baron denunció la mano directa de la logia masónica "les amis réunis" sobre los crímenes del Reinado del Terror (7) nombrando ante los masones Jean-Louis Carra, (8) François Babeuf, Robespierre y con el autor Jean-Emmanuel Le Coulteux de Canteleu citó Jacques-René Hébert, Jean Paul Marat, Joseph Le Bon, Saint-Just.(9)(10) Augustin Barruel señala que los verdugos que asesinaban prisioneros durante el Reinado del Terror practicaban el saludo masónico entre ellos.(11)

En segundo lugar, existió en Francia, poco antes de la Revolución Francesa, una logia de francmasones, la cual se hizo llamar de manera muy similar a la orden de Adam Weishaupt,

"Les Illuminés". ( A. Weishaupt, nació en Ingolstadt, (Baviera), Alemania. George Weishaupt, su padre, fue catedrático de Instituciones Imperiales y de Derecho Penal, y sus antepasados tenían raíces hebreas. Estudió en una escuela jesuita y después se matriculó en la Facultad de Derecho. Sus inquietudes ideológicas le llevaron a ingresar en la masonería, saliendo poco después, decepcionado con lo que consideraba simples reuniones sociales. Decidió fundar su propia orden en 1776, basándose en lo que había visto con los jesuitas y la masonería, llamándola primero como "Los Perfectibilistas" y más tarde como "Los Iluminados de Baviera", que es como conocemos a la orden hoy en día, dándose el sobrenombre de Spartacus.)

Por último, en febrero de 1787, se llevó a cabo en Francia la Asamblea de los Notables, convocada por Charles Alexandre de Calonne. Y, en los años posteriores, 1788 y 1789, una logia masónica de París, "Amis Réunis", recibió a algunos de los máximos cargos de los Illuminati ya disueltos, como Johann Christoph Bode y el barón de Busche.
Por otro lado, en el siglo XIX, el escritor Charles Louis Cadet de Gassicourt explicó la acción subterránea de las sociedades secretas en la revolución francesa (12) y el padre Nicolás Deschamps denunció una conspiración masónica detrás de la Revolución Francesa (13) al igual que el historiador Alfred François Nettement.(14)

Al comienzo del siglo XX, los libros del historiador francés Augustin Cochin, escritos desde un punto de vista sociológico, señalaron a la masonería como una de la principales fuerzas de instigación de la revolución (15) al igual que el periodista Maurice Talmeyr varios años después.(16)
ALBERT PIKE "EL PADRE DE LA MASONERÍA"
Albert Pike (29 de diciembre de 1809, Boston -2 de abril de 1891,Washington) fue un masón del grado 33, uno de los padres fundadores, y jefe del Rito Escocés Antiguo y Aceptado, siendo el Gran Comandante de la Masonería Norteamericana desde 1859 a 1891. En 1869, fue un líder destacado de los Caballeros del Ku Klux Klan. En 1871, escribió las 861 páginas del Manual Masónico, conocido como “Morals and Dogma of the Ancient and Accepted Rite of Freemasonry”.(MORAL Y DOGMA DEL RITO ESCOCÉS ANTIGUO Y ACEPTADO)

Pike explica en su libro Moral y Dogma,(17) en el capítulo dedicado al grado 30º, la tesis de que la francmasonería habría inspirado y organizado secretamente la Revolución Francesa,  que la verdadera naturaleza de la Masonería es mantener el secreto a los Masones de los grados inferiores: "Los Grados Azules son sólo la corte exterior o pórtico del Templo. Parte de los símbolos se representan ahí al Iniciado, pero intencionadamente se le confunde con falsas interpretaciones. No se pretende que los entienda; sino que se pretende que crea entenderlos. Su verdadera explicación se reserva para los Adeptos, los Príncipes de la Masonería… Está bien para la masa de Masones, creer que todo está en los grados Azules; y los intentos de desengañarlos fracasarán." y continúa: "El verdadero nombre de Satanás, dice el Cabalista, es el de Yahveh invertido; pues Satán no es un dios oscuro… Lucifer, ¡el portador de la Luz! ¡Extraño y misterioso nombre dado al Espíritu de la Oscuridad! Lucifer, ¡el Hijo de la Mañana! ¡Es él quien porta la luz…No lo dudes!" (17)

Albert Pike fue un importante masón, un revelador de la masonería, un guía en los sucesos y como la mayoría de los ocultistas, Pike tenía un "espíritu guía" que dispensaba "Sabiduría Divina" y lo iluminaba acerca de cómo alcanzar un “Nuevo Orden Mundial”. Esto al día de hoy no solo no ha cambiado, aunque se le llame “democracia”, es un sistema de engaño y esclavitud que fue gestado como vemos en la noche de los tiempos  y cuyas ramificaciones veremos en los próximos capítulos.

Próximo capítulo: “el origen de la masonería”

(1) Ernst August von Göchhausen, Enthüllungen des Systems der Weltbürger-Politik, Rom, 1786.
(2) Jacques-François Lefranc, Le voile levé pour les curieux ou les secrets de la Révolution révelés à l'aide de la franc-maçonnerie
(3) Pierre-Joseph de Clorivière, Etudes sur la Révolution
(4) Antoine de Rivarol, Histoire de la révolution
(5) Fulcanelli, El misterio de las catedrales. Colección: Ensayo Filosofía Debolsillo. Barcelona: Debolsillo. ISBN 978-84-9759-514-8.
(6) Louis Blanc, Histoire de la Révolution, éditions de Bruxelles, II, p.72
(7) André Baron, Les Sociétés Secrètes, leur crime depuis les initiés d'Isis jusqu'aux Francs-Maçons modernes, p.290
(8) André Baron, Les Sociétés Secrètes, leur crime depuis les initiés d'Isis jusqu'aux Francs-Maçons modernes, p.319
(9)  André Baron, Les Sociétés Secrètes, leur crime depuis les initiés d'Isis jusqu'aux Francs-Maçons modernes, p.310
(10)  Jean-Emmanuel Le Coulteux de Canteleu, Les sectes et les sociétés secrètes, Paris, 1863, p.169
(11)  Augustin Barruel, Memoria para servir a la historia del Jacobinismo, segunda edición, 1803, t.V, p.134
(12) Charles Louis Cadet de Gassicourt, Le Tombeau de Jacques de Molay, ou Histoire secrète des initiés anciens et modernes, templiers, francs-maçons, illuminés et recherche sur leur influence dans la révolution française, Paris, 1797
(13) Nicolas Deschamps, Les Sociétés secrètes et la société ou philosophie de l'histoire contemporaine, Avignon, 1874-1876, t. 2, p. 132
(14) Alfred François Nettement, Nouvelle histoire de la révolution de 1789, p.459
(15) Augustin Cochin et l’interprétation du processus révolutionnaire, por Bernard Dumont en el sitio Catholica
(16) Maurice Talmeyr, La Franc-maçonnerie dans la révolution française, Le Trident
(17) edición disponible en proyecto gutenberg.org

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