jueves, 26 de julio de 2012

COMUNICADO MOVIMIENTO POLÍTICO SINDICAL JOSÉ IGNACIO RUCCI


MOVIMIENTO POLÍTICO SINDICAL JOSÉ IGNACIO RUCCI INTEGRANTE DE LA LIGA FEDERAL  NACIONAL

 “El sentimiento nacional que tenemos todos los argentinos,
nace en la espada de San Martín se agita en el poncho
de Rosas y se ejecuta con la doctrina de Perón”. J.I. Rucci
“Las batallas las pierden los dirigentes, las guerras los pueblos.
 El electorado se negó a perder la guerra”.
“La violencia de arriba, engendra violencia de abajo”  J.D. Perón
Conmemorando el 30º Aniversario de la desaparición física de la “Abanderada de los Humildes”.

Evita y el peronismo por María Eva Duarte de Perón.

“Solamente con fanáticos triunfan los ideales, con fanáticos que piensen y tengan la valentía de hablar en cualquier momento y en cualquier circunstancia que se presente, porque el ideal vale más que la vida, y mientras no se ha dado todo por un ideal, no se ha dado nada. Y todo es la vida misma. ¡Los tibios, los acomodaticios, los “buenos” justicialistas (para los enemigos del peronismo…) no serán quienes deban escribir la historia de nuestra Patria y de nuestro Movimiento, ni dirigir los destinos de nuestro Pueblo! Porque “el peronismo” no se aprende ni se proclama. Se comprende y se siente. Por eso es convicción y es fe… Yo no deseo, no quiero para el peronismo, a ciudadanos sin mística revolucionaria” Eva Perón 17 de Octubre de 1949.

“Por eso he dicho siempre que antes de ser una realidad, prefiero ser la esperanza de la revolución. Porque asó seré la eterna vigía de la revolución. Y eterna vigía de la revolución es el título que aspiro a tener. Y para tenerlo hay que ganarlo. Eterna vigía de la revolución es no tener amigos personales, porque los únicos amigos nuestros han de ser los amigos de la causa y si un amigo de la causa tiene un momento de locura y se desvía, desde ese instante deja de ser amigo. Nosotros no tenemos más amigos ni más compromisos que nuestra causa. Es decir, que no tenemos más bandera que la de nuestra causa, que es la bandera de la Patria y de Perón. Esa es la bandera que seguimos, y por ella somos capaces de hacer cualquier sacrificio y de renunciar a cualquier cosa”. Ma. Eva Duarte – 7ª Clase de Historia del Peronismo –Escuela Superior Peronista – Primer Curso.
“Yo he querido decir todas estas cosas y aún dejarlas escritas en las paredes de la Escuela Superior Peronista, porque creo firmemente que el Justicialismo de Perón vencerá sobre los hombres y sobre los siglos, pero con una condición: que no se le deje convertir en una cosa fría, que llegue a la inteligencia sin pasar primero por el corazón. Yo sé que esto no sucederá jamás, y esa es la razón de mi fe en el Justicialismo, porque nosotras las mujeres peronistas, que somos las que creamos el alma de nuestro pueblo, nos encargaremos de que eso no suceda jamás, y antes que los argentinos pasen por esta Escuela Superior, para aprender la doctrina de Perón, les enseñaremos, en la cuna y en el hogar, que a Perón hay que quererlo como se quiere a la Madre y a la Patria. Yo le deseo a esta Escuela Superior Peronista toda suerte de triunfos y una larga vida de fecunda tarea. Las mujeres peronistas vendremos a ella para aprender cómo se puede servir mejor a la causa de nuestro único y absoluto Líder, y pondremos en el trabajo de aprender todo nuestro fervor y toda nuestra fe mística en los valores extraordinarios del Justicialismo, pero nunca nos olvidaremos, jamás, de que no se puede concebir el Justicialismo sin Perón.”Ma. Eva Duarte – Charla introductoria- ESP – Primer Curso.
“Me animo ha hablar porque, como mujer, como argentina y como la más fervorosa y apasionada peronista, nada puede haber más grande que hablar de Perón y de su doctrina extraordinaria … Por eso, cuando me pidieron unas palabras para inscribir en el frente de esta sala, elegí una frase muy clara y muy honda: No concibo el Justicialismo sin Perón. …He meditado mucho en esas palabras, y quiero creer en ellas; quiero aceptarlas, porque las ha dicho Perón, cuya palabra es sagrada para todos los peronistas de verdad… ¡Pero mi corazón se resiste a que Perón pueda ser sustituido por su doctrina! …En esta ESP habrá que enseñar el Justicialismo, pero eso no servirá de nada si aquí no aprenden los argentinos a querer a Perón, porque cuando llegue el día de las luchas y tal vez sea necesario morir los mejores héroes no serán los que enfrenten la muerte diciendo: “La vida por el Justicialismo”, sino los que griten: “¡La vida por Perón!”. Por esa razón necesitamos que vengan aquí solamente los peronistas de alma; esos que siempre se sienten capaces de volver a hacer un 17 de Octubre; los que consideran que es un honor tan grande dar la vida por Perón como darla por la Patria misma.” Ma. Eva Duarte –ESP-  Introducción.
“Nosotros hemos encontrado al “hombre”, no tenemos ya más que un solo problema: que cuando el hombre se vaya, como dice nuestro Líder, la doctrina quede, para que sea la bandera de todo el pueblo argentino.” Ma. Eva Duarte –ESP- Hemos hallado al “hombre”.
“La comparación de nuestro Líder con los genios de la humanidad siempre me resultó interesante, y he llegado, tal vez por mi fanatismo por esta causa que he tomado como bandera –y todas las causas grandes necesitan de fanáticos, porque de lo contrario no tendríamos ni héroes ni santos-, a establecer un paralelo entre los grandes hombres y el general Perón. …El general, en su discurso inaugural, hizo un elogio de la intuición femenina; …La intuición no es para mí otra cosa que la inteligencia del corazón; por eso es también facultad y virtud de las mujeres, porque nosotras vivimos guiadas más por el corazón que por la inteligencia. Pero nosotras las mujeres, cuando amamos a un niño, cuando amamos a un anciano, tratamos de consolidar su felicidad. Los hombres con más facilidad pueden destruir, haciendo la guerra. Ellos no saben lo que cuesta un hombre; nosotras sí. Es por eso que yo he querido ser, como mujer argentina, la eterna vigía de la Revolución, porque quiero ser una esperanza dentro de nuestro movimiento, para poder colaborar con la obra patriótica y ciclópea de nuestro Líder, de construir una nación socialmente justa, económicamente libre y políticamente soberana. Para poder lograr ver la obra ciclópea del general Perón hay que buscar la luz en otros factores: en el pueblo y en el Líder. La historia del peronismo que yo vengo a dictar aquí no será más que la historia de ellos, de esos grandes amores de mi vida que, junto con la Patria, llenan todo mi corazón. Pero en realidad, si se analiza a fondo todos los personajes de la historia, hallaremos allí solamente dos clases: los genios y los pueblos, y aquí, en la historia del peronismo, no hay más que dos personajes, solamente dos: PERON Y EL PUEBLO.”
“Al mirar la historia de la humanidad desde este punto de vista, no encontramos otra cosa que pueblos en busca de grandes hombres y, también, muchas veces, hombres en busca de grandes pueblos. Cuando se encuentran los dos, entonces el siglo se viste de gloria y marca en la historia una página brillante, para que en ella se inscriban sus hazañas y sus nombres. Lo importante es que los dos, pueblo y genio, se encuentren. …La historia del peronismo, como la definiré más adelante, se reduce a dos grandes personajes: el genio y el pueblo, Perón y los descamisados. …Nuestro pueblo ha vivido una larga noche, hasta encontrar a un genio como es el general Perón. Y ha podido mantener sus valores morales y espirituales intactos, para reconocer al genio, apoyarlo, iluminarlo y darle fe con su cariño, con su consecuencia y con su tenacidad constante ante los embates de los intereses más crudos del más rancio capitalismo. …Es lo que nuestro querido Líder ha logrado, y tenemos nosotros que ayudarle a afianzar la conciencia social que permita que cuando él, el grande, tenga que alejarse de nosotros por la ley de la vida, el pueblo pueda sobreponerse a los hombres de menos quilates –porque no todos son grandes hombres- para imponerles su acción. La doctrina debe estar arraigada en el corazón del pueblo, para que éste pueda hacerla cumplir al más mediocre de todos los gobernantes que pudieran venir. Nosotros estaremos unidos al nombre del general Perón, que, por grande, sobrepasará muchos siglos. ¡Si no ocurriera así, los argentinos no mereceríamos el calificativo de gran pueblo, por no haber sabido valorar y aquilatar a un hombre como el general Perón!”
“Yo, que tengo el placer de compartir casi todas las horas del día con todos los hombres humildes de mi patria, puedo asegurar desde esta tribuna que el general Perón ha logrado crear ya esa conciencia social, que ha inculcado en el pueblo argentino. …Esta tribuna se ha abierto para inculcar la doctrina en todos los peronistas. Y yo me alegro de que ustedes sean peronistas y de que estén en la lucha. No se dejen llevar por un entusiasmo pasajero. Piensen que los pueblos que quieren consolidar un movimiento no tienen más que un hombre grande, y muy de tanto en tanto; y que los grandes hombres no nacen por docenas, ni dos en un siglo; nace uno cada varios siglos, y tenemos que agradecer a Dios que nos haya favorecido con el meteoro del genio entre nosotros. Además, debemos convencernos de que no es lo mismo servir a un genio que servir a un caudillo, de que no debemos tomar la política como un fin, sino como un medio para servir al prócer y a la causa. Por lo tanto, nosotros nos debemos sentir apóstoles de la obra y servidores de la causa de un grande hombre.”
“Por eso nosotros, los argentinos, y sobre todo los peronistas, que tenemos el privilegio de tener un genio, como yo califico desde ahora al general Perón, no nos podemos detener en la baja politiquería de servir a un caudillo, de querer “levantar” hombres, porque ha aparecido en la República Argentina un genio. ¡y los genios nacen, no se hacen! …Únicamente el general Perón puede decir, con la frente bien alta, que quiere que el pueblo, en cualquier momento y en todo instante, le señale el camino. El general sólo quiere –cosa rara en este siglo- auscultar los latidos del corazón popular. Los críticos de la historia dicen que no se puede escribir la historia ni hablar de ella si se lo hace con fanatismo, ni si se deja dominar por la pasión fervorosa de una causa determinada. Por eso yo me excuso de antemano. Yo no quiero, hacer historia. Yo no podría renegar jamás de mi fanatismo por la causa de Perón. Yo voy a hacer aquí la historia del peronismo al servicio de la doctrina de Perón y de la causa. Puedo tal vez hacerlo, porque saben bien todos ustedes, peronistas de la Patria, que Eva Perón, por ser Eva Perón, es una misma cosa con Perón: donde está Perón, está Eva Perón. No ambiciono nada más que comprenderlo en sus inquietudes, en sus sueños y en sus ideales patrióticos. No he hecho más que auscultar en su corazón, para interpretarlo y conocerlo, y también para llevar su pensamiento a los compañeros que luchan por ideales comunes.” Ma. Eva Duarte. 1º La historia del peronismo – ESP –
“Es por eso que nosotros debemos hacer una diferencia muy grande entre el mediocre y el superior. No porque un hombre tenga mucho estudio ha de ser superior. Hay que hacer  mucha diferencia entre los de gran cultura que creen que lo saben todo, porque algunos tienen también la soberbia del ignorante, que es la más peligrosa de todas. Los mediocres nunca quieren comprometerse, y de esos nosotros conocemos a muchos. Son cobardes, nunca se juegan por una causa, ni por nadie; dirigentes políticos de las horas buenas y aprovechadores cuando el río está revuelto. Funcionarios de ésos, por ejemplo, que usan el distintivo solamente cuando van a Trabajo y Previsión. Los tibios me dan náuseas. Yo admiro más bien a los hombres enemigos, pero valientes. Hay que tener mucho cuidado con los Pilatos dentro de nuestra casa. …Para eso no sólo hay que gritar: ¡Viva Perón carajo!; para eso hay que comprenderlo, para eso hay que profundizarlo, y para eso hay que amar profundamente a la Patria y a las fuerzas del trabajo, que es amarlo a Perón. …Es por eso que se atreven a decir todavía que nuestro movimiento es materialista, y ustedes, hombres y mujeres humildes, pero superiores, saben que nuestro movimiento es eminentemente espiritual porque se basa en la moral y exalta los valores morales del individuo y está por encima de lo material. …Perón ha dicho que su doctrina es profundamente cristiana y también ha dicho muchas veces que su doctrina no es una doctrina nueva; que fue anunciada al mundo hace dos mil años, que muchos hombres han muerto por ella, pero que quizá no ha sido realizada aún por los hombres. “
“Yo pensé que si hay un hombre que ama a los hombres, sui hay un hombre humilde, generoso y extraordinario, dentro de su sencillez, ése es el general Perón, porque Perón no sólo es grande por su independencia económica, no sólo es grande por su justicia social y por lo bien alta que mantiene la soberanía del país, no declamada como antes, cuando la entregaban por cuatro monedas al mejor postor, sino una soberanía que se mantiene en los hechos. Perón no es grande solamente por eso, ni por haber creado su gran doctrina, Perón es grande también en los pequeños detalles. Es que Perón es humilde hasta en sus pequeños detalles. Pero volvamos al cristianismo. Nosotros los peronistas concebimos el cristianismo práctico y no teórico. Por eso nosotros hemos creado una doctrina que es práctica y no solamente teórica. Yo me he dicho, viendo la grandeza extraordinaria de la doctrina de Perón. ¿Cómo no va a ser maravillosa si es nada menos que una idea de Dios realizada por un hombre? ¿Y en qué reside? En realizarla como Dios lo quiso. Y en eso reside su grandeza: realizarla con los humildes y entre los humildes. …Para eso es necesario que no repitamos la sangrienta “payasada” que le han hecho los “defensores” del pueblo a los trabajadores. Durante 30 años se han erigido en defensores de ellos y han estado siguiendo a un ·”capitalismo cruento”, sin patria ni bandera; cuando una mujer de América levanta la voz para decir la palabra justicialista, se escandalizan como si hubiera pronunciado la peor de las ofensas que se puede decir.”
“Por eso,  es que cuanto más trato a los hombres, más amo a Perón. Me refiero a los hombres que se erigen en dirigentes, y que son falsos apóstoles; que lo único que quieren es llegar, para, después de llegar, traicionar. Por eso, cuando veo, en este mundo de sombras y de egoísmos, que se levanta la voz justicialista de nuestro peronismo, Figo que para nosotros Perón es el rostro de Dios en la oscuridad, sobre todo en la oscuridad de este momento por que atraviesa la humanidad. Perón no es sólo la esperanza para los argentinos. Perón ya no nos pertenece. Perón es “bandera” para todos los pueblos con sed de justicia, con sed de reivindicaciones y con sed de igualdad. Yo he podido comprobar cómo nos envidian muchos; cómo nos quieren otros y cómo disfrutan otros pensando que hay “malos argentinos” que lo dejan pasar a Perón para poder cumplir ellos su política de imperialismo, ya sea de derecha o de izquierda. …Y cuando el general Perón se haya ido definitivamente en lo material, no se habrá alejado jamás del corazón de los argentinos, porque nos habrá dejado su obra y nos acompañará siempre su presencia superior.” Ma. Eva Duarte . 2º Perón y los precursores – ESP-
“Yo creo que hay muy poca justicia en el mundo. En muchos países existe una “justicia individual”, pero esa justicia es incompleta porque no interviene todo el pueblo en la solución de los grandes problemas que afectan a los trabajadores y los humildes, que forman la mayoría de los pueblos. Solamente aquí los trabajadores viven seguros de que su patria es justa para ellos y saben que hay justicia para todos. Esa es una base fundamental para la felicidad. Cuando miro a Perón me siento pueblo, y por eso soy fanática del General; y cuando miro al pueblo me siento esposa del General, y entonces soy fanática del pueblo. En nuestro Movimiento hay dos elementos fundamentales; el General nos ha enseñado a llamarlos elementos de la conducción: son el “pueblo” o la masa, y el “conductor”. …Porque tuvieron las tres condiciones características de los pueblos: conciencia social, personalidad social y organización social. … El pueblo está constituido por hombres libres; el pueblo tiene conciencia de su unidad; por eso es invencible y no puede ser explotado cuando es pueblo. En el pueblo todos tienen “iguales privilegios”, por eso no hay privilegiados. Todo “movimiento” que aspire a hacer la felicidad de los hombres debe tratar de que estos constituyan un verdadero pueblo. Esa es la historia de los pueblos, en cuyo largo camino las masas han luchado por alcanzar la gran “dignidad” de llamarse Pueblos. La Historia del peronismo es ya una lucha larga para conseguir que una masa sufriente y sudorosa –como tantas veces la llamó el general Perón- se transforme en un pueblo con conciencia social, con personalidad social y con organización social.”
“Porque la historia ha sido escrita no por las masas, sino, en general, por los privilegiados de todos los tiempos. Las masas de todos los tiempos han hecho la historia sin escribirla nunca. Los pueblos no escriben su propia historia. …Perón ha dicho: La verdadera democracia es aquella donde el gobierno hace lo que el pueblo quiere, y defiende sólo un interés: el del pueblo. …Porque el coronel Perón amaba profundamente al pueblo y no tenía mezquinos intereses políticos ni personales, sino nada más que un solo interés: ¡Servir a la Patria y el pueblo! Porque Perón, desde antes del 17 de Octubre, ya había empezado a luchar para dar a la masa sufriente y sudorosa de los argentinos, conciencia social, personalidad social y organización social. … Es cierto que casi nunca las masas han encontrado, en sus grandes movimientos, un buen conductor, pero también es cierto que casi nunca un gran conductor ha querido conducir un pueblo de hombres libres. Más bien todos han querido “mandar” sobre las masas, y por eso han tratado de mantenerlas en la ignorancia. Porque ellos “no han querido conducir, sino mandar”; ellos no han querido realizar cuestiones permanentes, sino realizar cuestiones personales, para su propio interés personal y político, y para su partido. …Lo grande de Perón es que, aunque él no lo diga, aspira a que todos seamos buenos discípulos de su doctrina. Pero nosotros aspiramos a algo más: a comprender, aplicar, realizar y predicar su doctrina, a amar su doctrina. Pero, por sobre todo, ambicionamos una cosa: parecernos y acercarnos hacia la figura grandiosa del creador de la doctrina y del realizador de la felicidad argentina: el general Perón. Perón en su humildad, no quiere hablar de sí mismo, que él lo es todo. Es el “alma”, el “nervio”, la “esperanza” y la “realidad” del pueblo argentino. Nosotros sabemos que sólo hay uno sólo, y que aquí en nuestro movimiento, hay un solo hombre que tiene luz propia: Perón. Todos nos alimentamos de su luz.”
“Si alguien se cree algo dentro del movimiento, si cae en el error de creerse que es alguien con personalidad propia en nuestro movimiento, nosotros nos asombramos viendo hasta dónde puede llegar su ignorancia, hasta dónde los puede perder la vanidad, hasta dónde puede perder la ambición a los hombres, haciéndoles creerse alguien cuando, en este mismo siglo y en este mismo pueblo, hay ya un conductor, un guía y un maestro. …Por eso, todos somos iguales después del General Perón; nadie es más y nadie es menos. Los que no lo quieren comprender, allá ellos. Dios ciega al que quiere perder. Primero, la masa los discute, no los acepta totalmente, ya que no acepta más que al Líder, al genio, al conductor, al maestro;  después la masa les paga con aquello con que pagan todos los pueblos los Judas: con el desprecio y el olvido. Por eso nosotros, hombres y mujeres humildes, pero superiores por nuestra grandeza espiritual y moral, aspiramos a una sola cosa: a no sentirnos más de lo que somos, pero tampoco menos de lo que debemos ser, y a servir lealmente y hasta el sacrificio a nuestro general. …Claro que un caudillo puede ser reemplazado; pero un genio y un conductor, ¡jamás! Con él muere el movimiento. El movimiento será permanente si los hombres, a través de él, aún después de haberse ido, siguen teniendo su luz, su bandera y su doctrina. Es por eso que Perón no podrá ser reemplazado jamás dentro de nuestro movimiento peronista, ni ahora ni después. Por eso nosotros no tenemos más que ha Perón; no vemos más que por los ojos de perón; no sentimos más que por Perón y no hablamos más que por boca de Perón. Ese debe ser nuestro gran “objetivo”, y si aún nos saliéramos de esa línea de conducta, el pueblo, que es maravilloso, nos haría perder en la noche y caeríamos en el desprecio de todos los ciudadanos argentinos, por no haber sabido tener la entereza moral, política y patriótica de no aceptar que a los genios no se los puede comparar con ninguna “figura de su siglo…”, porque sin eso: ¡genios!” Ma. Eva Duarte. 3º Perón y el Pueblo –ESP-
“Yo siempre digo que los tres grandes amores de un peronista son el Pueblo, Perón y la Patria, y vean ustedes sui un peronista puede ser peronista sin tener esos tres grandes amores, tal como lo siento yo, y no solamente una linda palabra. …Es necesario conocer, sentir y servir al pueblo para ser un buen peronista. Hay muchos peronistas que creen que con gritar que son peronistas ya lo son; pero nosotros queremos peronistas prácticos y no teóricos. …No se han dado cuenta todavía lo que eso significa; no han advertido que eso significa que para quererlo a Perón hay que querer al Pueblo; no se puede ser peronista sin conocer, sin sentir y sin querer al pueblo –pero quererlo profundamente-, y sobre todo sin servir la causa del pueblo. Un peronista que no conozca, que no sienta y que no sirva al pueblo para mi no es peronista. Yo voy a demostrar en esta clase, que la mejor manera de conocer si un peronista es verdaderamente peronista consiste en establecer si tiene un concepto peronista de lo que es el pueblo; su se siente él mismo parte del pueblo y no tiene ambiciones de privilegios; si sirve lealmente al pueblo. Para no ser “oligarcas”, sino buenos peronistas, tenemos que basarnos en un amor profundo por el pueblo y por Perón, sustentado en valores espirituales y en un gran espíritu de sacrificio y de renunciamiento, no proclamados, sino hondamente sentidos. Y puedo decir con orgullo que nunca he sido desleal con los que han sido leales a Perón. Que jamás he mantenido mi amistad en un círculo ni en un grupo, sino nada más que hacia la lealtad, y la lealtad no me compromete nada más que mientras se es leal a Perón, que es ser leal al pueblo y al movimiento. …Lo que a mí me preocupa es que pueda retornar a nosotros el espíritu oligarca. A eso es a lo que le tengo miedo, mucho miedo, y para que eso no suceda ha de luchar mientras tenga un poco de vida –y he de luchar mucho- para que nadie se deje tentar por la vanidad, por el privilegio, por la soberbia y por la ambición.”
“Yo, en mis luchas diarias, para ser una buena peronista, trato de ser más humilde, trato de arrojar fuera de mí cualquier vanidad que pudiera albergar mi corazón. Yo no podría ser la esposa del general Perón, ni buena peronista, si tuviera vanidad, orgullo y, sobre todo, ambición, porque la “ambición” es el “espíritu oligarca que perdería completamente a nuestro movimiento”. ¿Cuál es el espíritu oligarca? Para mí es el afán del privilegio, es la soberbia, es el orgullo, es la vanidad y es la ambición. …Las oligarquías comunista y capitalista no hacen lo que el pueblo quiere, sino que el pueblo tiene que hacer lo que ellos quieren. Creo que hay una pequeña diferencia… Hay que aplaudir y gritar menos y actuar más. Nosotros que lo queremos a Perón, tratamos de acercarnos, tratamos de igualarlo a él, tratamos de sentirnos humildes, de no ser ambiciosos, de no sentir orgullo ni vanidad. En eso es en lo único en que podemos tratar de igualarnos a Perón y, si lo logramos, habremos desterrado del peronismo el peligro del espíritu oligarca que, de lo contrario, terminará con nosotros. Perón no ha venido a implantar otra “casta”; él ha venido a dignificar al pueblo para que sea soberano y gobierne. Por eso nosotros tenemos que sentirnos humildes y consultar al pueblo en todo, pero consultarlo también en su humildad. ¡No sentirnos, cuando el movimiento nos llama a una función, importantes ni poderosos!  A mi me preocupa extraordinariamente esta cuestión. He tenido una gran desilusión con gente a la que aprecio cuando la he visto envanecerse como “pavos reales” cuando se han visto importantes. No hay más importancia, más privilegio, ni más orgullo, que el de sentirse pueblo. Pero algunos se sienten señores: ¡y el señor no se siente, se nace, aún en los más humildes! Cuando los he visto “en personajes”, me ha traído frío, miedo, angustia y una profunda tristeza. Pero las fuerzas y la esperanza me renacen cuando miro a Perón trabajando incansablemente y al pueblo colaborando con él.”
“Muchos políticos aparecen como humildes para que los vea un grupo, pero en el fondo son déspotas, soberbios, vanidosos y fríos. …Algunos peronistas no nos damos cuenta de que todo lo que somos se lo debemos a Perón y al pueblo, y a veces nos creemos que llegamos por nosotros mismos, nos consideramos importantes e insustituibles, y hasta nos creemos “directores de orquesta…” La humildad debe ser una de nuestras grandes preocupaciones, como la bondad, la falta de vanidad y la ausencia de ambición. No debemos tener más que una sola ambición: la de desempeñar bien nuestro cargo dentro del movimiento. Fijo el general Perón: no son los cargos los que dignifican a los hombres, sino los hombres los que honran a los cargos.  Nosotros debemos aspirar a ocupar un cargo de lucha, no importa cual fuere, pero cumplirlo honradamente, con espíritu de sacrificio y renunciamiento, que nos haga ante nuestros compañeros dignos del movimiento y nos eleve en la consideración de todos. Así cumpliremos con el pueblo y con el movimiento. La característica exclusiva del peronismo, lo que no ha hecho hasta ahora ningún otro sistema, es la de servir al pueblo y, además, la de obedecerlo. …Perón favorece la agremiación y la organización del pueblo, no para que el pueblo sirva al peronismo, sino para que el peronismo pueda servir mejor al pueblo, entre lo cual hay una gran diferencia. A fin de que el pueblo conserve y conquiste derechos. Perón trata al pueblo no como un militar a sus soldados, sino como un padre a sus hijos. …Nuestra consigna debe ser la de servir al pueblo y no servir a nuestro egoísmo, que en el fondo todos tenemos, ni a nuestra ambición, porque eso sería tener lo que yo llamo espíritu oligarca. “El funcionariado que se sirve de su cargo es oligarca…” Los dirigentes peronistas que forman círculos personales sirven a su egoísmo y a su desmesurada ambición. Para mí esos no son peronistas. Son oligarcas, son ídolos de barro, porque el pueblo los desprecia, ignorándolos y a veces hasta compadeciéndolos. Por eso le tengo más miedo a la oligarquía que pueda estar dentro de nosotros que a esa que vencimos el 17 de Octubre  Porque a ella ya la combatimos, la arrollamos y la vencimos, en tanto que ésta puede nacer cada día entre nosotros. Por eso los peronistas debemos tratar de ser soldados para “matar y aplastar” a esa oligarquía dondequiera que nazca.”
“Nosotros decimos, con Perón, que no “queremos ni reconocemos más que una clase de hombres: la de los que trabajan”. Esto quiere decir que para nosotros no existe más que una sola clase de argentinos: la que constituye el pueblo, y el pueblo es auténticamente trabajador. La oligarquía era una clase cerrada, o sea, una “casta”. Nadie podía entrar en ella. El gobierno les pertenecía, como si nadie más que la oligarquía pudiese gobernar el país. En realidad, como a ellos los dominaba el espíritu de oligarquía, que es egoísta, orgulloso, soberbio y vanidoso, todos estos defectos y malas cualidades los llevaron de a poco a los peores extremos y terminaron vendiéndolo todo, hasta la Patria, con tal de seguir aparentando riqueza y poder.  Por lo tanto, estaremos en guardia permanente para destrozar y aplastar a esos señores que ustedes conocen. …Aquí no se necesitan padrinos; aquí lo único que se valoriza es el sacrificio, la eficacia y el trabajo. En nuestro movimiento no hay más recomendación que la de ser peronista. Por eso, cualquier peronista, por humilde que sea, puede aspirar como ya lo he dicho, a los más altos cargos, con sólo tratar de interpretar las inquietudes del General Perón. …Para evitar que se desvirtúe el peronismo hay que combatir los vicios de la oligarquía con las virtudes del pueblo. Los vicios de la oligarquía son: en primer lugar, el egoísmo. En segundo lugar, está la “vanidad”. En último término, tenemos la “ambición” y el “orgullo”·, con los cuales se completan los cuatro vicios de la oligarquía: Egoísmo, vanidad, ambición y orgullo. …El peronista nunca dice: “yo”. Ese no es peronista. El peronista dice “nosotros”. El peronista nunca se atribuye sus victorias, sino que se las atribuye siempre a Perón, porque si hacemos algo es por el General, no nos engañemos. Y cuando en el movimiento hay un fracaso, “los fracasos son nuestros, desgraciadamente”. El peronista se debe atribuir siempre los fracasos, y al decir “peronista” lo decimos en toda la extensión de la palabra. Las victorias, en cambio, son del movimiento, o sea de Perón.”
“¿Existirá Eva Perón si no hubiera venido Perón? No. Por eso yo digo que el movimiento empieza con Perón, sigue a Perón y termina en Perón. Ni aún después podrán desplazar al General, porque el General Perón no será desplazado del corazón del pueblo. El día que alguno en su ambición y en sus intereses mezquinos y bastardos, piense que puede ser bandera del movimiento, ese día él habrá terminado. …Para lograrlo, el peronista debe ser siempre de una gran humildad, reconocer que él no significa nada, y que Perón y el pueblo lo son todo.”  Ma. Eva Duarte – 4º Pueblo y oligarquía –ESP-

Todo el documento ha sido extractado de las clases de Evita en la Escuela Superior Peronista.

Buenos Aires, 26 de Julio de 2012.
Arq. José M. García Rozado
MPJIRucci – LIGA FEDERAL –

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