lunes, 16 de julio de 2012

¿DEMOCRACIA O DICTADURA SIONISTA? LA DAIA PLANTA BANDERA (VI PARTE)



CAMBIOS EN LA BANDERA TUCUMANA (ANTES, IZQ. Y AHORA,DER.)


Por: Herta



“En el Kali Yuga los hombres no tendrán virtudes, ni pureza, ni pudor y conocerán grandes desgracias” (Vishnu Purana)*

Según refiere Salvador Borrego en su extraordinaria obra “Derrota Mundial”, un Manual Antirreligioso para los obreros circuló profusamente en las fábricas; la obra Educación Antirreligiosa fue libro de texto en las escuelas; quince años de ateísmo militante en la URSS fue diseminado en todos los sectores, y en 1925 se fundó la asociación "Sin Dios", particularmente para niños y jóvenes. Además, un nuevo himno fue oficial en las escuelas, decía así: "La estrella de Belén ya se ha extinguido. Más entre nosotros brilla eterna la estrella de cinco puntas. La cruz y los iconos, todas estas antiguallas las hemos arrojado a la basura,  porque todos estos trebejos ensombrecen nuestra ruta.”                                     

En junio de  2010 la Agencia Judía de Noticias informó que el presidente de la Sociedad Unión Israelita de Tucumán, Jaime Salomón, le entregó el libro “La comunidad judía de Tucumán”, que se realizó con motivo de los cien años de la Keila (comunidad), a la senadora Beatriz Rojkes de Alperovich. La Sociedad Unión Israelita Tucumana (Kehilá) se convierte desde entonces, en la institución más importante de la provincia de Tucumán “por su tarea de conducción y orientación”, destacó la publicación. Respecto del clima que vive la comunidad judía en Tucumán, Salomón comentó: 
“hoy están saliendo nuevas raíces que no son antisemitas, pero que pueden tener connotaciones” racistas”. El dirigente criticó la nueva bandera de la provincia que fue aprobada por la Legislatura. Estas imágenes, afirmó Salomón: “en el futuro va a generar inconvenientes”. “Todo lo que sea religión tiene que ser derivado al ámbito particular y no a la vida pública. Veo en ese nivel algún tipo de problema (1)                                                                                                                                    
"Tres Banderas" es el título de un excelente artículo publicado en el magnífico sitio dedicado a favor de la causa federal “El Defensor del Norte Argentino” (1,a) he sacado del mismo un extracto cuyos párrafos transcribo a continuación en cursiva y con agregados en negrita de mi pertenencia.

LA DAIA CLAVÓ BANDERA

"Las banderas son símbolos de unidad que manifiestan una identidad común. Las provincias del noroeste argentino, cada una, tienen sus propias banderas, las cuales describen a sus pueblos y reverencian, al mismo tiempo, a la bandera madre, es decir a la bandera argentina. Sin embargo otros TRAPOS SUCIOS están apareciendo en la región sin ser invitados y éstos están poniendo en peligro a los pabellones legítimos. Por ello es un deber de todo argentino bien nacido el interiorizarse acerca de cuál es la actual situación en este ámbito, con el fin de tener los instrumentos informativos suficientes para evitar la destrucción posterior de la nación.
La bandera tucumana fue adoptada en 1995 a través de la sanción de la ley provincial Nº 6.694. En este caso se trata de un paño de fondo celeste en el que se ven dos franjas blancas de desigual tamaño que se entrecruzan en un punto determinado. Lleva dos fechas históricas en los costados (1812 y 1816), que evocan el triunfo del coraje patriótico y la voluntad de constituir una nación gobernada por la paz y la justicia.  Esta pequeña joya de la heráldica nació gracias a la iniciativa de Carrillo Bascary, el mismo vexólogo que propuso la bandera de Jujuy. Originariamente, el proyecto de Carrillo Bascary consistía en adoptar como pabellón provincial a la bandera histórica que atesora la Iglesia San Francisco, la cual se compone de tres franjas horizontales (la superior y la inferior de color celeste, y la del medio de color blanco) y que lleva la inscripción “Tucumán 1814” en caracteres dorados. Empero este emblema fue interpretado como una reliquia más que como un símbolo vivo, por lo que el legislador Alfredo Guido Linares del partido Fuerza Republicana hizo una nueva propuesta, que finalmente fue sancionada de manera unánime por la Honorable Legislatura de la Provincia de Tucumán. La ley llegó a manos del gobernador Ramón Ortega, quien se demoró en promulgarla, dejándole esa distinción a su sucesor, el gobernador Antonio Domingo Bussi. Detrás de esta bandera hay una historia sombría en la que una pequeña sinarquía visible esputó su despreciable cristofobia y no sólo fue escuchada, sino que también terminó siendo felicitada por ello. Estamos hablando, por supuesto, de la siniestra Delegación de Asociaciones Israelitas Argentinas (DAIA).
A los pocos meses de sancionada la ley que instituía una bandera para Tucumán, la seccional de la DAIA de esa provincia emitió un comunicado en el que indicaban su total desacuerdo con el símbolo, puesto que lo consideraban “sectario”. El titular de esta institución de lobby sionista era, en aquel entonces, Jaime Salamon (Salamon es un veterano de la infame Guerra de Junio de 1967 –aquella en la que el Estado de Israel atacó a sus vecinos árabes para reafirmar su ilegítima permanencia en el Máshrek–, célebre por haber confesado orgullosamente que la Agencia Judía para Israel, una organización que se ocupa de fortalecer los vínculos entre Israel y las comunidades judías del resto del mundo, alentaba a jóvenes hebreos a incorporarse a los grupos guerrilleros que atacaron al país durante la década de 1970 (2)). Los musulmanes de Tucumán nada dijeron acerca de la bandera, y los declarados ateos apenas hicieron un gesto de desaprobación. Sin embargo la DAIA, con el sionista de izquierda Salamon a la cabeza, concentró todos sus recursos para emprender una ofensiva contra la bandera que tanto odiaban. De nada sirvió recordarles a estos señores que la Cruz de Cristo no es un símbolo de exclusión sino de inclusión, y que la misma está presente en estas tierras desde hace siglos (la Declaración de Independencia de Julio de 1816 se realizó en un salón tucumano decorado con un escudo patrio y un crucifijo cristiano por encima del mismo): la DAIA nunca retiró su pedido.

Esta poderosa sinarquía sionista no sólo ha criticado al pueblo de Tucumán por haber elegido representantes que respeten la identidad local. Otras provincias también fueron víctimas de la DAIA. Un caso es Santiago del Estero. En aquella provincia tiene una bandera celeste, blanca y colorada, adornada con un sol inca dorado, que a su vez porta en su interior una cruz latina que representa la espada encarnada del Apóstol Santiago y que fuese además la misma insignia que Francisco de Aguirre poseía cuando fundó la Ciudad Madre de Ciudades. El pabellón santiagueño está vigente desde el año 1986 gracias a la sanción de la ley Nº 5.535.

A los fariseos de la DAIA, por supuesto, también les molesta esa simbología, especialmente porque cuando ellos hablan de “cruz” se les responde “espada” y cuando dicen “espada” se les replica “cruz”. Empero resulta curioso que desde está ONG nunca hayan pronunciado palabra alguna acerca de la bandera de Salta. ¿Acaso la espuela plateada del General Güemes no se asemeja a una Estrella del Rey David?¿Por qué la DAIA se niega a ver algo de ello y sólo declara observar una cruz “sectaria” en la bandera de Tucumán? ¿Por qué ellos no ven una Estrella de David en la bandera de Salta (ofensiva para la mayoría católica que habita la provincia) y se abstienen de apelar al laicismo que tanto promueven para derogarla?

BANDERA DE LA PCIA DE SALTA
La historia de la bandera de Tucumán es un asunto lamentable. El gobernador Julio Miranda, en sus cuatro años de (des)gobierno, hizo todo lo posible para anular la tarea pedagógica que Bussi había efectuado en torno al pabellón provincial. Luego, tras la llegada de José Alperovich a la primera magistratura del Jardín de la República, se empezó a trabajar en la eliminación definitiva del distintivo. Este proceso culminó en 2010, cuando el legislador radical Jorge Mendía (en ese entonces un cobista fiel) convenció a sus pares de que se vote una nueva ley, la Nº 8.291, mediante la cual se aprobaba la adopción de una nueva bandera para la provincia. Todos los legisladores de ese entonces (incluyendo a los dos hijos de Bussi y a Esteban Jerez, un hombre cercano al Opus Dei) se manifestaron a favor del proyecto, siendo la única excepción la del justicialista de sangre, Renzo Cirnigliaro que expresó: “como católico me siento discriminado por la actitud del Gobernador, que en un acto provocativo inadmisible discriminó a la mayoría católica de Tucumán, puesto que el principal motivo de su decisión fue eliminar la Cruz de Cristo, negándole su presencia real en la bandera, donde le colocaran por unanimidad los representantes del pueblo en octubre de 1995.”

La nueva bandera, según lo presentado por Mendía, consistiría en una paño que mostrase tres franjas horizontales, siendo blancas la de arriba y la de abajo, y celeste la del medio, algo así como una bandera argentina invertida. El detalle que incluyó el legislador y que luego anuló Alperovich, era que esta nueva bandera llevaría en el medio una imagen dorada de la Virgen de la Merced, Santa Patrona de la Provincia de Tucumán. El gobernador, por consejo de la DAIA, optó por eliminar el símbolo cristiano del paño, enviando a la Virgen a una corbata y agregando una segunda corbata con un dibujo de la Casa Histórica.
El golpe que significó este atropello cultural fue mitigado al urdir un pasado digno para la bandera.  A este pabellón se le atribuye un origen belgraniano, puesto que habría sido el famoso General devoto de la Virgen María quien la habría enarbolado durante su campaña en tierras altoperuanas. En 1885, en una iglesia de Titiri, una localidad cercana a Macha (ciudad en la que el Ejército comandado por Belgrano estuvo apostado durante 1813), unos feligreses encontraron dos banderas envueltas en un paño rojo que permanecían ocultas en el interior del templo. Dichas banderas, una similar a la actual bandera argentina y otra con sus colores invertidos, estaban percudidas y manchadas con sangre, signo de que habían estado presentes en algún combate. Por obra y gracia de algún memorioso se estableció que se trataban de reliquias de la Batalla de Ayohuma, y se atribuyó entonces la autoría de los dos pabellones al General Belgrano, bautizándose de paso a la bandera blanca y celeste como “Bandera de Macha”.
Hoy en día se supone que la Bandera de Macha es la de Tucumán, pero aceptar esa impostura sería aceptar que la beligerancia antirreligiosa de unos pocos perversos que se ocultan detrás de la perorata de la “corrección política” arrase con nuestra genealogía cultural y espiritual. Lo único que se puede hacer en este sentido es investigar más a fondo acerca de la autenticidad de la Bandera de Macha –para establecerla como símbolo de unidad regional del NOA si se comprueba su autoría belgraniana–, y trabajar para que en la Cuna de la Independencia flamee la bandera celeste de la cruz blanca junto a la de todos los argentinos."

Tal es el despotismo al que se ha llegado en nuestro país que no solo nos han cambiado el verdadero color de nuestra insignia patria; AZUL Y BLANCA, por el celeste masón que impusieron Sarmiento y Mitre, sino que también hubo que escuchar como afrenta y por Cadena Nacional a Valeria Lynch LADRANDO el Himno el 9 de julio, vestida de negro (como de luto) frente a la casa histórica y por lo que habría cobrado 200 mil pesos. Esto fue marco de polémica  y objeto de repudio en varios medios por su improcedente e inmoral actitud. Sin embargo ha sido muy bien ponderada en el mes de abril  “por su interpretación emotiva y afinada” en la celebración de Iom Haatzmaut (Día de la Independencia de Israel) realizada en el Luna Park, organizada por la Organización Sionista Argentina (OSA), con la presencia de reconocidos rabinos, del INADI y en la que se desplegaron “espectaculares y creativas formas  que dibujaba en multicolor imágenes caras al sionismo”(3).Habría que preguntarle a Lynch cuanto cobró  allí, si lo hizo a la gorra o fue, ese sí, un acto altruista fariseico por amor a la Madre Patria.

Evidentemente, ante el espanto, lo único que se puede hacer es rezar o rogarle a la  institución israelita INADI que tanto se ocupa de los DD.HH (esto lo saben bien los 22 mil niños de Tucumán que se encuentran con daño neurológico irreparable y librados a la muerte por hambre, desnutrición y deshidratación) tome armas en el asunto por la diatriba anticatólica de la senadora pro sionista Beatriz Rojkés de Alperovich que manifestó hace pocos días: "la Iglesia es una amenaza contra la democracia”, "no hay vacuna contra esto".
Si a todo esto le sumamos el impulso del proyecto de la originalmente “desaparecida” y ahora felizmente aparecida, Carmen Argibay (en la lista original, confeccionada por la CONADEP, figuran personas que curiosamente luego aparecieron, como la Jueza Argibay, Juez Humberto Meade, ex Ministro del Interior, Esteban Riggi, Daniel Najmanovich en Israel, Silvia Tolchinsky y muchos otros) la cual promueve quitar los crucifijos de las salas de audiencias públicas y luego extender la medida a otros organismos. O la promoción de la legisladora María José Lubertino, FPV (ex funcionaria del INADI, abortista rabiosa, amiga de la DAIA y de la comunidad judía), que impulsa un proyecto de ley cuyo objetivo es remover los símbolos religiosos de espacios públicos de Buenos Aires. O la prohibición a través del decreto 2299/11 del 22 de noviembre que elimino la bendición obligatoria de banderas en escuelas bonaerenses y prohibió la colocación de símbolos religiosos, decreto aprobado por el gobernador Daniel Scioli, no es de extrañar esta posición luego de su “regalo” a la empresa sionista  Mekorot,(4) o su paso por Israel en noviembre de 2010, cuando selló “importantes acuerdos”, la agencia judía de noticias describió a Scioli “como una agenda más parecida a la de un jefe de Estado que a la de un humilde gobernador".
Cabe destacar que a la masonería las imágenes católicas les produce el mismo efecto que el agua bendita.

Para finalizar, se puede ver claramente, sin más vendas en los ojos, quien realmente gobierna la Argentina. También la filosofía “orgullosamente sionista” de la senadora Rojkés al expresar en su reemplazo temporal a la titular del Ejecutivo nacional, Cristina Fernández Wilhelm: “Tomo los valores del judaísmo como filosofía de vida, lo cual me marca absolutamente todo”. Si, evidentemente TODO. Pero el problema no es como le marca a ELLA, sino, como nos marca y nos marcará a nosotros para siempre si seguimos indiferentes.

Ref:   



(*) Es la enseñanza hindú respecto de los yuga, ciclos de conjunto y sucesivos que son del mismo modo cuatro y que a partir de una "edad del ser" o "de la verdad" satya-yuga, van hasta una "edad oscura", kali-yuga. De acuerdo a tales tradiciones, los tiempos actuales corresponden al epicentro propio de este último período: nosotros nos encontraríamos pues en plena "edad oscura". Julius Evola 

4 comentarios:

  1. la bandera de Salta es identica a la de Israel solo que con los colores invertidos: lo que en la de Israel es blanco en la de Salta es rojo y lo que en la de Israel es azul en la de Salta es negro. Ademas es insultante que nos tomen el pelo y oficialmente declaren que esas estrellas de David son "espuelas nazarenas", las nazarenas gauchas tienen multiples pinchos, similares al Sol Inca, en nada se parecen a una estrella conformada por dos triangulos entrelazados, que claramente es la estrella judía de David. Sionistas de mierda a ver si les gustaria que en su mierda de bandera israelí quitaramos la estrella de "Güemes" y pusieramos una enorme Cruz Latina rodeada de curces latinas católicas.

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  2. La virgen del cerro en Salta esta adornada con una autentica ESTRELLA JUDIA, yo subí para curiosear, era un auténtico campo rodeado de agentes del MOSSAD, las personas jóvenes que hacían de guías y sin exagerar eran auténticos judíos Azquenazis, arriba es un área donde se ingresa y se retira un solo ómnibus propiedad de esta gente, que nadie sabe quien son, el predio esta lleno de vallas y cintas con extrañas insignias, es todo un laberinto de caminitos y si rompes las reglas se te vienen al galope, después de ver este show al bajar por un camino lleno de guardias y esta gente mujeres y hombres tenían aspectos de judíos rusos o judíos europeos, Me voy a la CATEDRAL DE SALTA y le pregunto al Obispo: Padre: esa virgen es auténtica? esa virgen no es reconocida por la iglesia de Salta

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    1. Muy buena su información! Sería importante acompañarla con alguna imagen si eso fuera posible. De ser así, puede enviarnos más información a nuestro correo: infoconnoticias@gmail.com. Saludos cordiales!

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  3. Los judíos tienen una doble moral y fingen ser laicistas a la hora de remover símbolos de las religiones que no son la suya, pero no son para nada laicistas a la hora de obligar a los demás a rendirle culto a la simbologia religiosa judía como hacen al imponer la bandera de IsraHell en reemplazo de la bandera de Salta (si fuera realmente un poncho salteño tendría muchas franjas negras verticales y espuelas gauchas con múltiples pinchos, y no únicamente dos franjas negras horizontales justo en el mismo lugar que la bandera de IsraHell tiene sus franjas, y ni hablar de la sectaria estrella de David que solamente representa a la secta religiosa del judaísmo.). Si realmente hubiera laicismo en Argentina entonces no sólo la Iglesia Católica sería separada del Estado, también el LOBBY SIONISTA debe ser separado del Estado, y la economía, tanto del sector público como privado, la casta de judíos burgueses gobernando dictatorialmente de manera inamovible desde los altares del capitalismo es la responsable de la fuga de capitales, usura, especulación financiera y explotación de los trabajadores en todo el territorio nacional, y la cooptacion que ejercen a la aristocracia "goyim" hace que los burgueses y aristócratas "gentiles" sean tan sionistas como los judíos mismos, por eso en la sociedad capitalista judeocristiana occidental casi toda la población defiende el capitalismo y al sionismo que lo creó a base de la usura farisea talmudista, porque los argentinos al igual que en los demás países occidentales, por más cristianos o ateos que sean, siguen alienados sin cuestionarse el nefasto rol del sistema capitalista impuesto por el lobby sionista, y siguen sin querer ver que el judeocapitalismo es dirigido por una casta élite de judíos sectarios fanáticos de su sectarismo judaico, el judaísmo es la mas sectaria de las religiones porque es la única que no sólo rige la vida de sus feligreses sino que además rige la vida del resto de la población por más que no formen parte de su misma mierda de religión judía. El Sionismo es el Opio de los Pueblos.

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