sábado, 21 de julio de 2012

El CAMINO PAGANO DE LAS ESTRELLAS FIESTA DE SANTIAGO APOSTOL

La Mar  el verdadero final del camino, su símbolo es una concha antecede al cristiano simboliza el reino sagrado de las Aguas, que no es otra cosa que la memoria del conocimiento colectivo. La concha representa a la diosa madre, el ocaso al final de todos los trayectos, el peregrino vuelve convertido en otra persona un guerrero en el sentido espiritual.

El llamado Camino de Santiago transitado hoy por millones de peregrinos en actitudes diversas, desde la fe, la estética esnobista, el deporte o la iniciación es una ruta que se pierde en la noche de los tiempos.

El origen del camino de Santiago se halla en tiempos remotos, ancestrales y mágicos, anteriores a la existencia del Cristianismo, incluso de la invasión romana. El camino de las estrellas era el camino que llevaba al hombre y a los pueblos antiguos al "Ara Solis", es decir, al altar del Sol. Este se situaría en Finisterra (finis terrae - fin de la tierra), en la Costa da Morte, que era el fin del mundo conocido. Los pueblos celtas de la zona, peregrinaban a este punto para ver el ocaso del Sol en el horizonte del océano y rendirle culto al Sol. Su guía en el camino era el cielo y las estrellas, pues la Vía Láctea se presentaba como un camino de almas, guía al finis terra. Allí ubicaban los geógrafos grecorromanos el "Promontorium Nerium" y el "Ara Solis", que pudo ser destruido en el proceso de cristianización del mundo pagano. 

Las crónicas del historiador Orosio nos cuentan el pavor que se apoderó de las tropas de Décimo Junio Bruto Galaico al llegar a Finisterre y presenciar una puesta de Sol en el océano. A lo largo de todo el camino se encuentran los restos de estas culturas, con multitud de construcciones megalíticas y restos de castros celtas.

El significado del camino era y es la búsqueda personal de sí mismo durante el trascurso del viaje y el renacer como persona al llegar al mar. El camino real se convierte en un camino espiritual hacia el interior de uno mismo. Al final, esa persona moría para renacer en un hombre nuevo, con conocimiento de su ser, que ha superado las pruebas que el camino le ha puesto. Era ya un hombre preparado para la vida. Es el atardecer y el amanecer, el ocaso del Sol en el océano que vuelve al día siguiente, la celebración de la vida tras la muerte. El mar que le daba de nuevo la vida tiene su símbolo en la concha, cuyo significado es la fertilidad.

La base y fundamento del Camino de Santiago, el cristiano, está en que Santiago de Compostela es la ciudad que guarda en su catedral, los restos del apóstol Santiago. En realidad, no solo esto no está demostrado, sino que todas las teorías actuales apuntan a que quien está enterrado no es el apóstol, sino Prisciliano, siendo por tanto la teoría tradicional cristiana, un mito creado a lo largo de los siglos.

En el siglo XI, un ermitaño comunicó al obispo de Iria Flavia, que en el bosque de su diócesis, Libredón, se ven unas luces extrañas. El obispo se dirigió después al rey Alfonso II el Casto (noveno rey de la monarquía astur) que buscando el origen de las luces halló un sepulcro (el de Prisciliano), que no duda en atribuir inmediatamente al apóstol Santiago. La noticia se hace oficial con el Papa León III. Dicho rey consiguió dos objetivos, por un lado cristianizó una antigua ruta pagana y por otra consolido su monarquía, en el contexto de la "Europa" cristiana, dotándola de base religiosa. Si con el héroe Don Pelayo y sus "gestas" contra el enemigo musulmán la monarquía astur consiguió legitimizarse como herederos de los visigodos, con el descubrimiento de la tumba del apóstol, se colocaban como hito de la Cristiandad y obtenían un prestigio sin igual en la "Europa" del momento.

QUIEN ERA PRISCILIANO

Hacia el año 349 nace Prisciliano en Iria Flavia en el útero mismo de la Galicia esotérica y mágica. Iria Flavia es por aquel entonces un mítico lugar de ancestrales cultos protocélticos, enclavada en un altozano que pareciera un gigantesco menhir, se decía que era la última etapa de peregrinación de los druidas del continente antes de llegar a los confines de la Tierra, el Finisterrae, esa zona que hoy conocemos como Costa de la Muerte.

Sabemos que aquel joven gallego empujado por su pasión por el gnosticismo conoció a Ágape y Marcos, discípulos de Basílides, hombre clave del hermetismo maniqueo más esotérico, fue Prisciliano también discípulo de Delphidius catedrático de retórica y poeta, considerado descendiente directo de los druidas. Prisciliano fundó en Burdeos, junto con Elpidio una comunidad de pensadores, vestían túnicas blancas y se dedicaban, entre otras muchas labores, a la recolección de piedras sagradas (abraxas) en antiguas cuevas prehistóricas de Aquitania. Amantes de la noche, trabajaban a la luz de la luna para incrementar la luminaria del fuego, tal como hacían los antiguos celtas que adoraban el plenilunio.

Expulsado de Aquitania por acusaciones de brujería, Prisciliano condujo a sus seguidores a su céltica Galicia, la cuna europea del paganismo, pero ni en su mágica tierra se vio libre de sus enemigos y fue acusado junto a Prócula de escándalo amoroso. Muchos historiadores sostienen que Prócula fue la inspiradora de la elección de la venera (vieira) como símbolo del peregrinaje iniciático hacia la Costa de la Muerte. Jamás se rindió Prisciliano a las falsas acusaciones de sus enemigos, llegó a ser obispo de Ávila, predicó la pobreza como virtud y los evangelios apócrifos, ampliando con el paso del tiempo el número de sus seguidores que reclutaba entre las elites culturales y del poder.

Fue tan grande su influencia que fue perseguido por las más altas instancias de la iglesia hasta que lograron su condena a muerte tras sufrir grandes torturas acusado de maniqueo, hermetista y llegaron a decirse de él que era la reencarnación de un brujo druida de la prehistoria gallega. La cabeza de Prisciliano rodó en Tréveris -Alemania- en la primavera del año 385 ante los extasiados ojos de un público que no entendía lo que estaba ocurriendo. Con la muerte de 
Prisciliano muere su historia y nace su leyenda. Cuatro años después de su muerte, un grupo de seguidores gallegos llega a la ciudad alemana de Tréveris a reclamar el cuerpo de su maestro Prisciliano y los discípulos ejecutados con él para transportarlos a su hermética tierra de druidas y darle cristiana sepultura. Con él muere la leyenda herética y nace la secreta historia de Prisciliano y sus discípulos. El cuerpo es llevado a hombros a lo largo de la Galia y la Hispania, recorriendo "casualmente" un itinerario que con el paso de los siglos se convertirá en la ruta jacobea, el hoy popular y turístico Camino de Santiago.

Prisciliano fue inhumado cerca de su tierra natal, Iria Flavia. Muy posiblemente sus restos mortales pasarían siglos después a la cripta de la catedral de Compostela bajo el velo protector de la leyenda de Santiago Apóstol. Casi nada se puede afirmar del silente trabajo de sus seguidores, si fueron ellos quienes trazaron la ruta jacobea o ésta ya era un itinerario druida anterior, que aprovecharon los romanos para trazar sus calzadas, si los restos que hoy se atribuyen a Santiago Apóstol son los de Prisciliano, si los Cátaros, los Masarríes o los Templarios que surgieron años después, eran seguidores de este gnóstico o si, aún hoy, otras Sociedades Secretas siguen sus postulados. Otros de los denominados caminos de Santiago, son anteriores al propio Santiago, Así el denominado camino de la Plata, es una calzada romana que unía Mérida con la ciudad de la Gallaecia, Asturiga (Astorga) donde se ubicaba la Legión Séptima Gémina. Sea como fuere, Prisciliano creó una escuela gnóstica de gran influencia en los años posteriores y que aún hoy pueden detectarse sus vestigios en el pensamiento religioso del pueblo gallego, ese híbrido que aún hoy se profesa, mezcla de paganismo y cristianismo; aquella escuela proclamaba la liberación a través del conocimiento, en contraposición a la salvación a través de la fe. Pero aún hay más versiones. Para quien conozca bien Galicia, no le resultará extraño oír que gran parte de su tradición cultural, de clara influencia atlántica, se ha trasmitido durante siglos de forma oral en la intimidad del hogar, son muchas las creencias paganas, (Santa Compaña - Premoniciones - Lugares Sagrados - Meigas...) asimiladas muchas de ellas por el cristianismo y que han perdurado desde el neolítico hasta nuestros días. Entre esas tradiciones orales existe una extendida por toda la Costa de la Muerte que narra las ancestrales peregrinaciones de los druidas de los pueblos atlánticos, a través de un camino iniciático que siguiendo las estrellas en la noche clara (Vía láctea) les conducía hasta el fin del mundo (Finisterrae). Era un camino hacia la muerte alegórica, allá donde muere el sol cada día, para renacer en el camino de regreso hacia el oriente. 


Esa relación de esa costa con la muerte es una constante en la historia, ya los griegos la denominaban como Dutika Mere que significa región de la muerte. No debemos olvidar que en aquella tierra plana, esta franja de tierra era el fin del mundo, donde el Sol (Helios) era tragado a diario por el océano. Cada atardecer se hundía en Hades, país de los muertos para renacer de nuevo por senderos misteriosos en el oriente, emergiendo cada mañana con todo su esplendor. Según la mitología griega, Hermes trasladaba a los infiernos las almas de los muertos ayudado por Caronte que conducía su barca de piedra hasta Hades, la actual Costa de la Muerte. Fíjense la similitud, en ambos mitos, de la barca de piedra de Caronte y la que trajo el cuerpo de Santiago a Galicia. Siglos después, cuando las invictas legiones de la Roma Imperial, mandadas por Decimus Junnius Brutus alias Callaicus (El Gallego) alcanzaron el límite fronterizo entre la tierra firme y el océano inmenso, el "non plus ultra", sus valerosos soldados se aterrorizaron al comprobar que el sol era engullido cada atardecer por el Mar de la Tinieblas y bautizaron el lugar con un nuevo nombre, llamándose desde entonces Fin de la Tierra o Finisterre.

Pero aún hay más mitos que unen esta tierra de muerte con la vida. En la mitología que narra la creación de Irlanda, podemos leer que fue Partholan el primer ser en llegar a Irlanda. Llegó con su Reina Dalny y un grupo de compañeros. Vinieron del Oeste, de la tierra de los muertos.

Finalmente en relación con la tradición de muerte y resurrección del Sol, es muy destacable entre los ritos cristianizados la tradicional Danza das Areas en Finisterre durante Semana Santa para celebrar la muerte y resurrección de Cristo; como antaño se celebraba la muerte y la resurrección del Sol.
    
Ref: celtiberia.net    
José Ramón Varela (Alcalde de Galicia) 



¿EL CAMINO DE SANTIAGO? NO SANTIAGO, SINO PRISCILIANO. UN VIDEO INTERESANTISIMO PARA NO DEJAR DE VER (PARTE 1)                           
                                
                                 SEGUNDA PARTE


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