sábado, 11 de agosto de 2012

“DE LOS ESPEJITOS DE COLORES AL NUEVO ORDEN MUNDIAL”




 “Cuando Cristóbal Colón y los suyos pusieron un pié en América, una raza autóctona -desprevenida e ignorante respecto de muchos refinamientos intelectuales y formales de los nuevos colonizadores- empezó una desigual lucha por su supervivencia. En efecto: los descubridores les brindaban adornos y llamativos collares de vidrio, pero procuraban su oro, sus pertenencias y su sometimiento a la condición de vasallos económicos. El engaño implícito en las ofrendas de espejitos y cuentas de colores, contra el intento de avasallamiento permanente, simboliza, en buena medida, la trágica y prolongada lucha a que vienen haciendo frente desde entonces los pueblos latinoamericanos. Solo varían las técnicas y los particularismos formales propios de cada época, ya que la esencia del problema se mantiene: los adornos y los collares -como instrumentos de embaucamiento- son reemplazados sucesivamente por una serie de nuevos instrumentos, particularmente desde comienzos del siglo XIX, cuando nuestros pueblos alcanzan la segregación política o independencia, sin alcanzar su autodeterminación económica.
Por consiguiente, las técnicas de engaño y los instrumentos de denominación adquieren nuevas fisonomías, para adaptarlas a las nuevas circunstancias. Los espejitos de colores son reemplazados por sofisticados mecanismos: entre ellos, una filosofía liberal, una devoción fetichista por la ciencia y el progreso material indefinido, así como la democracia formal de tipo electoralista, todo lo cual estaba destinado a servir a la colonización ideológica y a las nuevas formas de imperialismo, europeo y norteamericano. Por otra parte, los nuevos colonizadores económicos y políticos empezaron a contar, desde nuestras independencias nacionales, con un nuevo espécimen de importantes colaboradores: son los “cipayos”, los americanos nativos que por sumisión intelectual o por la paga… se convirtieron en los grandes aliados autóctonos de los dominadores extranjeros”. Frente a este poco alentador panorama, es menester una resistencia civil que debe llevarse a cabo desde el hogar, desde los centros educativos, desde el trabajo y todos los ámbitos posibles, consistente en  terminar de obedecer mansamente a este sistema partidocrático, corrupto e infanticida. Esta desobediencia civil debe partir desde la base de la sociedad, la familia y expandirse a grupos de amigos, compañeros de trabajo, al barrio. Hay que hacer entender a la gente que la partidocracia es la principal responsable del desastre económico, cultural y moral de Hispanoamérica. Decía el Padre Julio Menvielle en “El Comunismo en la revolución anticristiana”: “Hay que poner fin a la mentira del Estado democrático y liberal burgués. Es un estado que, con el pretexto de la democracia y la libertad, sirve a los intereses sólidos de la burguesía. En este estado todo se convierte en tráfico de venalidad y enriquecimiento. La administración, la justicia, la vida militar, la vida pública y la vida privada, todo tiene precio”.
La resistencia civil se puede llevar a cabo de distintos modos, como ser: anular el voto, boicots y no pagar impuestos en casos extremos. Por supuesto que para esto se necesita una organización numerosa en cantidad y en calidad de personas, siendo necesaria una gran disciplina y constancia. Las acciones individuales, más allá de lo justificadas que sean, pueden resultar contraproducentes y arriesgadas. La Educación es el arma más efectiva para derrotar a esta cultura demoliberal y progresista que ha hundido al País en este oscuro pozo. Así, una vez impuesto un sistema educativo como el que pretendemos, deberá imponerse en todas las escuelas una pormenorizada instrucción militar. No significa estar a favor del Servicio Militar Obligatorio. Más allá de que a mucha gente de generaciones anteriores le haya sido de gran provecho, para ser militar hay que tener vocación y no es conveniente enclaustrar en un cuartel a gente que no la tiene. Sería bueno que la instrucción militar y las prácticas de combate se den en la escuela secundaria.
El Estado Nacional debe establecer en todas las escuelas de la Nación, sean privadas o estatales la enseñanza de la moral inspirada en los preceptos del catolicismo, como reza en nuestra Carta Magna, no admitiéndose la enseñanza de otra religión ni de otra moral que la católica. Esto no es discriminar. Por el contrario. Es solidificar el principal cimiento sobre el que se asienta nuestra nación. Los problemas que aquejan a nuestro país se deben a este sistema económico basado en la usura, en el que el ciudadano está al servicio del dinero. Se trata de un sistema para el cual el dinero es un fin y no un medio. Debe ponerse fin a este sistema en el que las riquezas están en muy pocas manos para lograr una redistribución más justa y pareja, de acuerdo a los méritos, capacidad y necesidad de cada familia. Reconociendo el derecho a la Propiedad Privada, siempre que esta cumpla una función social, el Estado debe expropiar latifundios de varios miles de hectáreas que en muchos casos están en manos de extranjeros para que mediante el pago que saldrá de un porcentaje de la producción de quienes lo trabajen, no haya campesinos argentinos sin tierras. Es inconcebible que haya extranjeros dueños de incalculables extensiones de tierras mientras que muchos argentinos nacidos en zonas rurales no tengan ni diez hectáreas en las cuales poder realizar un cultivo ni criar animales al menos para consumo del grupo familiar y se vean obligados a migrar a las villas de emergencia y zonas periféricas de las principales ciudades, en donde sus hijos correrán riesgos como caer en la tentación de las drogas más nocivas y de entrar en círculos sociales ligados al hampa, amén de sufrir el desarraigo y tener que acostumbrarse a pautas culturales que les son ajenas con todo el drama sicológico que ello puede generar, en el caso, por ejemplo, de una adolescente casi niña que deja su hogar campesino para trabajar de empleada doméstica en una casa de familia de ciudad.
Hoy se logro legalizar el asesinato de niños argentinos por nacer. Debieran los gobernantes saber que las políticas orientadas a imponer el aborto y el control de natalidad en países como Argentina, son la ejecución del plan de CRECIMIENTO DEMOGRÁFICO CERO que en la década de 1970 Kissinger presentó a Nixon, pues el crecimiento de la población de los países subdesarrollados pone en peligro la economía y la seguridad nacional de los Estados Unidos, proponiendo como solución los programas de control demográfico en dichos países que se llevarían a cabo de esa manera. Consideramos que el “Imperialismo Yanqui” del que aún se habla es una mentira  que solo pueden creer los tontos, puesto que EEUU no es una nación ni un imperio, sino un estado al servicio del único imperio: el Sionismo. Las izquierdas son funcionales a lo que en 1931, Pío XI denominó IMPERIALISMO INTERNACIONAL DEL DINERO. Reducir el crecimiento poblacional de los países subdesarrollados y empobrecidos como Argentina, es un objetivo de los amos del mundo. No solo tratan de controlar la natalidad (especialmente en familias pobres), sino de imponer un nuevo sistema de valores que fomente el proceso de globalización económica al servicio de los intereses de los países desarrollados. Para eso, se pretende corromper a las sociedades, imponiéndoles una “nueva ética”, basada en la perspectiva de género, en las políticas de derechos humanos, en la imposición de la mal llamada interrupción voluntaria del embarazo (corresponde decir FILICIDIO), y en la difusión masiva de condones, en especial a adolescentes casi niños, todo esto con el beneplácito de organizaciones progresistas y feministas.
Si la Izquierda realmente fuera antiimperialista, debiera oponerse a estas políticas que pretenden que Hispanoamérica sea una geografía con escasa densidad de población. Sin embargo, son funcionales y cómplices de los planes imperialistas de despoblar la Argentina y disolver la sociedad mediante la imposición de “matrimonios” homosexuales para así, poder dominarnos mediante pautas culturales anticristianas. Eso es lo que persigue la Izquierda abortista financiada y promovida muchas veces por el gobierno y por ONGs extranjeras, generalmente dependientes de grupos económicos transnacionales o con subvenciones del gobierno yanqui sirviente del Sionismo. Estar en contra del aborto es no tolerar que se mate una vida inocente, máxime de un ser que no puede defenderse. El aborto es un crimen atroz y cobarde; y también  el aborto desde una perspectiva netamente política, se trata de una imposición del Poder Mundial con el objetivo de crear en los países periféricos como el nuestro una merma importante de la densidad de población a los efectos de ejercer un dominio efectivo sobre nuestro pueblo y nuestros recursos naturales, estos últimos como reserva estratégica propia. Así, Amparo Medina, fue funcionaria del Fondo de Población de la patética ONU y desde su cargo promovía el aborto como un supuesto derecho de la mujer. Hoy militante provida, Medina sostiene que las organizaciones que buscan imponer el aborto en América Latina impulsan también el control natal. Esto les permite el manejo de recursos en América Latina, tanto del agua cómo el oxígeno.
El desequilibrio demográfico (macrocefalia) que evidencia nuestro país, se caracteriza por que principalmente Buenos Aires y su conurbano, mas Rosario y ciertas capitales de provincias son los centros urbanos que reúnen la mayor parte de la población, mientras que las provincias sureñas presentan una densidad poblacional preocupantemente baja, como poca es la población de la Argentina en general. Esta escasa cantidad de argentinos en la Patagonia, región en la que solamente habitan 1.600.000 personas, población ésta que apenas supera la cantidad de habitantes de Tucumán, la provincia más chica del país con una superficie de apenas 22.500 km2, será motivo para que en un futuro no muy lejano, desde el Poder Mundial se exija a la Argentina ceder parte de su territorio austral. Seguramente que al negarnos, vendrán a ocuparlo militarmente. Y no tenemos dudas que, con un ejército totalmente diezmado por culpa de los gobiernos que van de Alfonsín hasta los Kirchner, la resistencia será absolutamente estéril. Fomentar el aborto y la anticoncepción son tácticas funcionales a esos intereses antiargentinos, tácticas a las que adhieren los grupos homosexualistas, feministas y unidos a ellos ciertos trasnochados indigenistas. Estos malos argentinos están en la misma sintonía de aquellos que sostienen que se podría pagar la deuda externa cediendo territorios patagónicos. Los partidarios del aborto y del control de la natalidad están en la misma trinchera de Alberto Fujimori, quien “en la década de los 90 lanza un programa de Planificación para el control de natalidad, mediante diversos métodos anticonceptivos, entre ellos la esterilización quirúrgica voluntaria, que tuvo como resultado 270.000 esterilizaciones, la gran mayoría de mujeres. Este programa respondía a la Ley Nacional de Población, que tenía como objetivo rebajar la tasa de fecundidad a 2,5 hijos por mujer en el año 2000”, según informe de Giulia Tamayo, abogada feminista especializada en Derechos Humanos. Este genocidio forma parte del proyecto del Poder Mundial al que nos referimos constantemente, ya que en el mismo estuvieron involucrados la ONU y EE. UU: “Ya en 1995 fue denunciada la “Ley de Planificación Familiar” de Fujimori, que contaba con el apoyo político y económico de varias agencias de las Naciones Unidas y de la Agencia Internacional para el Desarrollo de EE.UU. Una ONG feminista, el Centro Flora Tristán, descubrió que se estaban pagando “incentivos” a los trabajadores sanitarios para “captar” mujeres”, (www.elmilitante.org/desde240702/esterilizacion.htm)
Llama también la atención que muchos indigenistas estén a favor del aborto, cuando en la cultura Inca, esta inhumana práctica era severamente castigada. El gran quechuólogo cochabambino Jesús Lara, soldado de la guerra del Chaco, sostiene en su libro EL TAWANTISUYU, que en tiempos de los Incas “la provocación del aborto con muerte de la mujer era considerada como un delito mayor, muriendo el autor del aborto apedreado o ahorcado. Si el feto era varón, la madre era condenada a pena de muerte, y si el feto era mujer el castigo a la madre consistía en 200 azotes y destierro”. Esa era la postura de los Incas con respecto al aborto. Pena de muerte para el abortero y la madre. Así también, para los Incas, el homosexualismo era calificado como uno de los delitos más monstruosos, correspondiendo en casos de sodomía pena de muerte mediante arrastramiento y horca”. Para evitar que Argentina sea víctima de todos estos males, se necesita, además de voluntad para terminar con la Partidocracia, la decisión política para expropiar tierras que están en manos de empresas extranjeras. Hay que terminar con el Capitalismo Liberal que mata con el hambre a muchos de nuestros compatriotas y aplicar un orden social más justo inspirado principalmente en la Doctrina Social de la Iglesia y en los antiguos reinos indígenas como los Incas, que desconocían el hambre y la subalimentación.
Es necesario poner en manos únicamente del Estado el manejo del crédito, para que éste no se convierta en usura. Es menester que las importaciones y exportaciones estén en manos del Estado, como así también renacionalizar el petróleo y el subsuelo minero. Se impone la necesidad de derogar toda ley que proteja las patentes extranjeras, y limitar la importación de productos que sí se puedan producir en nuestro país. Argentina e Hispanoamérica toda están, indudablemente, dominadas por este Sistema demoliberal progremarxionista. Ref.: Red Patriótica Argentina. El militante.

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