lunes, 20 de agosto de 2012

SAN MARTÍN NO ERA MASON, ES UNA MENTIRA DE LAS LOGIAS MASONICAS.

Los católicos estamos acostumbrados a escuchar de boca de algunos que el Gral. Don José de San Martín era masón, pues bien, esa es una mentira más de las oscurantistas logias masónicas. Que se nutren de la mentira, del silencio y del secreto, dentro de sus logias no pasa luz, existe la oscuridad ritual y cabalística, enemiga de Cristo y su Iglesia, enemiga de todos los católicos.

Bueno es saber que la masonería fue condenada por siglos por la Iglesia católica, excomulgada, hoy en día rige la condena de la Iglesia Católica Apostólica Romana para todos aquellos que son católicos y que integran las sectas masónicas o logias que es lo mismo.
Todo católico que integre los cuadros de una logia masónica esta en gravísimo pecado mortal, su alma se condena, no puede recibir la Eucaristía y si muere sin pedir perdón y confesarse el destino eterno de su alma está en grave peligro, más cerca de lo que ellos llaman el oriente eterno que del bendito cielo eterno junto a Dios Nuestro Señor.

SAN MARTN NO ERA MASON, ES UNA MENTIRA DE LAS LOGIAS MASÓNICAS

Era el padre de la patria, nuestro libertador el General D, José de San Martín, un hombre católico, militar profundamente mariano, que veneraba a la Santísima Virgen María y que hacía rezar al igual que el Gral. Belgrano, el santísimo rosario a sus tropas.

 Está absolutamente probado que el General José de San Martín no perteneció ni fue iniciado en ninguna logia masónica, lejos de él, por el contrario fue un ferviente Católico Apostólico Romano, y aquí daré pruebas de ello, no existe ninguna logia en la que figure San Martín como iniciado, no existe ningún documento que lo pruebe, porque simplemente no se puede probar lo que no existió o no existe.

 Decir que San Martín fue masón es faltar el respeto a su memoria de siervo fiel a su Dios y Señor, de hombre fiel a su Iglesia Católica Apostólica Romana y a su Santidad el Papa.
 La propaganda masónico-liberal-laicista quiere presentarnos a San Martin como un iniciado de las logias de la secta masónica, y eso no es cierto.

San Martín nació, vivió y murió como un verdadero católico, y de ello hay pruebas suficientes, de  lo que no hay pruebas es de que haya pertenecido a la secta masónica.
 Veamos su vida de militar y hombre  católico y  su profunda devoción a la Santísima Virgen María la Madre de Dios.

El  5 de enero de 1817, San Martin  después de haber elegido en junta de oficiales a la Virgen del Carmen como Patrona de Ejército de los Andes, se dispone a solemnizar con emotivas ceremonias religiosas el magno acontecimiento.

La procesión, presidida por los prelados, San Martín y el teniente gobernador, llega de San Francisco a la Matriz, donde se halla la nueva bandera  depositada sobre la bandeja de plata. Antes de la misa, San Martín se levanta de su sitial, sube al presbiterio, toma la bandera y la presenta al sacerdote, quien la bendice juntamente con el bastón del General.
 Al Evangelio el canónigo Guiraldes pronuncia el panegírico de circunstancias.  Terminada la misa se entona el Tedeum, se reanuda la procesión  y llegan al altar del tablado la bandera y la imagen de la Virgen. Entonces San Martín coloca su bastón de mando en la mano derecha de la Madre de Dios, poniendo bajo su amparo la dirección del ejército y el éxito de la campaña libertadora.

 El 25 de Mayo de 1815 ordena como Gobernador de Cuyo, celebrar con solemne “función de Iglesia” el aniversario de la Revolución; y el 8 de agosto de 1816, jura con su estado mayor, “por Dios y por la Patria”, la Independencia Nacional.

Antes de emprender el cruce de la cordillera, el Héroe de los Andes oye misa y comulga con todo el ejército al que le impone el Escapulario de la Virgen del  Carmen, como hizo el católico General Belgrano con los cuatro mil escapularios que le enviaran las monjas de Buenos Aires, colocándoselos a sus soldados en Tucumán después del triunfo obtenido en el día de la Virgen de las Mercedes.

 Y el Gral .San Martín en unidad de pensamiento con su íntimo amigo el general O´Higgins –que juró proclamar a la Virgen del Carmen como patrona y Generala de los ejércitos de Chile, si lograban las armas patriotas el triunfo de la libertad; y que después de Cancha Rayada, de rodillas y ante el altar de la Reina y Madre del Carmelo, formuló el voto de levantar un templo en el campo de la victoria.

Ya el 16 de julio de 1817, festividad de la Virgen del Carmen, se había hecho la solemne entrega de la medalla de honor a los vencedores en Chacabuco, seguida de una gran procesión, en que participaron las tropas libertadoras; y el 21 de abril de 1818, se oficia por la victoria de Maipú, una solemne misa en la Catedral de Santiago de Chile, a la que asistieron San Martín y O´Higgins, con el panegírico del Presbítero Julián Navarro.
Como vemos el general D. José de San Martín no sólo era un devoto católico sino que era profundamente mariano (veneraba con sincero amor a la Madre de Dios.)

 Si hubiese sido masón jamás podría haberla venerado de la forma que lo hizo y con el amor que le profesó a la Santísima Virgen María, ellos (los masones) están muy lejos de la Reina de los cielos y la tierra.

 En el palacio residencial de San Martín en Santiago de Chile, junto a la habitación destinada a su inseparable Capellán, había una capilla, en la cual campeaba la imagen del a Virgen del Carmen; y además todos los ornamentos y utensillos litúrgicos para la celebración del Santo Sacrificio. Poseía también en su casa particular un retablo de la Virgen de los Dolores, el altar portátil y dos artísticos crucifijos.

Después de sus victorias, el 12 de agosto de 1818, San Martín acredita su sincera devoción a la Madre de Dios y su fervor cristiano al donar al Convento de los Franciscanos de Mendoza su bastón de general diciendo lo siguiente: “La decidida protección  que ha prestado al Ejercito de los Andes su Patrona y Generala , Nuestra Madre y Señora del Carmen, son demasiado visibles. Un cristiano reconocimiento me estimula a presentar  a dicha Señora, que se venera en el convento que rige V.P., el adjunto bastón, como propiedad suya y como distintivo del mando supremo que tiene sobre dicho Ejército.”

 Más tarde envió la bandera de los Andes, para que fuera custodiada en el camarín de la Virgen del Carmen, la Generala victoriosa de las armas de la patria. Y en carta al gobernador de Mendoza, escrita en Lima en 1821, le recuerda  que las banderas tomadas a los realistas, deben depositarse en dicho templo.  Masonería. Historia de los Hermanos tres puntos. Alberto J. Triana.

 Que San Martín no era masón porque era católico practicante de una fe inquebrantable no hay discusión, ya que tanto los “Caballeros Racionales” como la “Logia Lautaro” no pertenecían a la masonería ni a ninguna logia de esa secta.

El historiador D. Ricardo Rojas en su libro “El Santo de la Espada”,  editado en Buenos Aires en el año  1983, en su  página 71, dice categóricamente “no existe ningún documento para probar que San Martín haya sido masón”, como asimismo  el testimonio de dos ex-presidentes de la República, que desempeñaron, además, el cargo de Gran Maestre de la Masonería Argentina. Grado 33 como son D. Bartolomé Mitre y D. Domingo Faustino Sarmiento.

 Bartolomé Mitre escribió: “La Logia Lautaro no formaba parte de la masonería y su objetivo era sólo política” Héctor Piccinali: Testimonios católicos del General San Martín, Revista Mikael, Buenos Aires Nº 16, 1978, pág. 90.  

Es importante destacar que para esta cuestión Mitre consultó al General Matías Zapiola, quien había integrado la Logia Lautaro.

Por su parte, Domingo Faustino Sarmiento opinó: “Cuatrocientos hispanoamericanos diseminados en la península, en los colegios, en el comercio o en los ejércitos se entendieron desde temprano para formar una sociedad secreta, conocida en América con el nombre de Lautaro. Para guardar secreto tan comprometedor, se revistió de las fórmulas, signos, juramentos y grados de las sociedades masónicas, pero no eran una masonería como generalmente se ha creído...” El General San Martín, cit. por H. Piccinali, op.cit. pág. 90
La Revista Masónica Americana, en su Nº 485 del 15 de junio de 1873, publicó la nómina de las logias que existieron en todo el mundo hasta 1872, y en ella no figura la Lautaro.  Armando Tonelli: El General San Martín y la Masonería, Buenos Aires, 1944, págs 23-24.
Así, el único antecedente que pueden exhibir quienes defienden la hipótesis comentada, es una medalla acuñada por la logia “La Parfaite Amitié”, de Bruselas, en 1825. Al respecto puede señalarse que la medalla sólo contiene la efigie del General y la inscripción “Au General San Martín”, sin dársele el tratamiento de “hermano” (H). Como la Masonería no limita los homenajes a sus propios miembros, y la figura del Libertador era suficientemente conocida en Europa, dicho elemento no aporta ninguna evidencia.  Roque Raúl Aragón: La Política de San Martín, Córdoba, Universidad Nacional de Entre Ríos, 1982, pág. 18-19; Cayetano Bruno: La religiosidad del General San Martín, Ed. Don Bosco, Boulogne, Buenos Aires, 1978, págs 21-22. A.

Además, se ha llegado a determinar que en 1825 el rey de Bélgica, Guillermo I, dispuso acuñar diez medallas diseñadas por el grabador oficial del reino, Juan Henri Simeón, con la efigie de otras tantas personalidades de la época.

Aparentemente, debido a las necesidades políticas internas, el rey concedió a la logia citada la acuñación de la medalla destinada a San Martín. Hay que añadir que eso ocurrió en 1825, y en los siguientes veinticinco años que vivió San Martín en el viejo continente, no se produjo ningún hecho ni documento que lo vinculara a la organización.

Sobre la posición de San Martín en materia religiosa, ha investigado especialmente el sacerdote jesuita Guillermo Furlong, quien llega a esta conclusión: “Hemos de aseverar que San Martín no sólo fue un católico práctico o militante, sin que fue además, un católico ferviente y hasta apostólico”. Guillermo Furlong: El General San Martín, ¿Masón - Católico - Deísta?, Buenos Aires, Theoría, 1963, pág 136.

Pero hay un testimonio curioso, que viene a confirmar lo dicho, con ocasión de una misión pontificia en Buenos Aires, presidida por Mons. Muzi, en 1824, estando San Martín ya alejado de toda función oficial. En esa oportunidad, el Gobernador Rivadavia no recibió al Vicario Apostólico, y tuvo actitudes sumamente descorteses. Pues bien, el testimonio corresponde a un integrante de esta misión, el P. Mastai Ferreti; quien sería luego el Papa Pío IX, apuntó en su Diario de Viaje: “San Martín(...)recibido por el Vicario, le hizo las más cordiales manifestaciones”.  P. Cayetano Bruno: Historia de la Iglesia en la Argentina, cit. por Héctor Piccinali en San Martín y el Liberalismo, Revista Gladius, Buenos Aires, Nº 19, 25/12/90, pág. 116.

De sobra está decir respecto a lo mencionado que Rivadavia fue un miembro conspicuo de la masonería argentina, de hecho cuando se cumplieron los cien años de su muerte la masonería argentina le celebró un inmenso homenaje en Buenos Aires.

 La Masonería fue condenada por el Papa Clemente XII mediante la Bula In Eminenti, del 4 de mayo de 1738, donde se prohíbe “muy expresamente (...)a todos los fieles, sean laicos o clérigos (...) que entren por cualquier causa y bajo ningún pretexto en tales centros(...)bajo pena de excomunión...”.

Esta condenación fue confirmada por el Papa Benedicto XIV en la Constitución Apostólica Providas del 15 de abril de 1751, y como consecuencia, fue también prohibida la Masonería en España, ese año, por una pragmática de Fernando VI. Por ello es importante esclarecer este punto, pues “el catolicismo profesado por San Martín establece una incompatibilidad con la Masonería, a menos que fuera infiel a uno o a la otra”. Roque Raúl Aragón, op.cit., pág.19.

Consta en las Memorias del general  Tomás de Iriarte, que Belgrano rechazó la posibilidad de ingresar en la organización, “aduciendo, precisamente, la condenación eclesiástica que pesaba sobre la secta”. Gral.Tomás de Iriarte: Memorias. Tomo I, cit. por Aragón, op.cit., nota 8, pág.19.

El historiador argentino D. Patricio Maguire, un estudioso e investigador sobre éste tema en particular, dejó un enorme archivo, entre ellos se encuentran muchos documentos  obtenidos por Maguire en los que se aclara definitivamente esta cuestión sobre la pertenencia de San Martín a la masonería. San Martín no fue masón, por Mario Meneghini.
Entre estos documentos está la correspondencia entre el señor Patricio Maguire y las logias centrales de la Masonería  pertenecientes a Inglaterra. Escocia, Irlanda y otras, transcribiremos textualmente parte de ellas que son esclarecedoras del tema y demuestran porque San Martín no fue masón y la Logia Lautaro no perteneció a la masonería como bien lo dijeron los grandes maestres de la masonería argentina grado 33, Mitre y Sarmiento En su tiempo.

La carta carta del señor  Patricio Maguire a la Gran Logia Unida de Inglaterra dice así:

Madrid, Agosto 7, 1979.
Al Señor Gran Maestre de la GRAN LOGIA UNIDA DE INGLATERRA Freemasons May Great Queen Street WC 2 LONDRES

Estimado señor:

Soy un historiador argentino que investiga los antecedentes de la revolución e independencia de las posesiones españolas en América, con especial referencia a la argentina.

Gran importancia se atribuye a la acción de la denominada Logia Lautaro, existiendo una controversia ya centenaria respecto si constituyó una logia masónica o una logia puramente política (…).

Ningún historiador ha dado a conocer una respuesta basada en documentos.
Todo ha sido deducción pura.

Por esta razón el suscripto recurre a vuestra amable ayuda (…).
(…), podría resultar posible que esa Gran Logia poseyera los archivos de aquella época donde se registraría la existencia, si fueran masónicas, de las logias y sus afiliados.
Las logias cuyos antecedentes procuro hallar son las siguientes:

1) Logia Lautaro (de Buenos Aires y de Chile). 2) Logia de Caballeros Racionales Nº 7, de Londres. 3) Logia Gran Reunión Americana de Londres. Las dos primeras pueden haber sido fundadas en 1808 y 1811. La tercera, algunos autores señalan su creación hacia 1795.

Las principales personas que presidieron o pertenecieron a esas logias fueron:

1) Francisco Miranda, de Venezuela. 2) Carlos María de Alvear, de Buenos Aires. 3) Simón Bolívar, de Venezuela. 4) José de San Martín, Matías Zapiola y Martiniano Chilavert, de Buenos Aires. 5) Bernardo O`Higgins, de Chile. 6) Luis López Méndez y Andrés Bello, de Venezuela.

Preguntamos:

1) ¿Algunas de las mencionadas logias fueron inscriptas por la Gran Logia Unida de Inglaterra? 2) ¿Podían los masones extranjeros ajenos a la jurisdicción inglesa instalar logias masónicas en Inglaterra durante aquellos años? 3) ¿Existe algún documento de carácter masónico en los Archivos de esa Gran Logia, referentes a las logias o personas antes mencionadas, y de existir, podría obtenerse fotocopia de los mismos, teniendo en cuenta su valor histórico?

Quedaría muy agradecido a las autoridades de esa Gran Logia por cualquier información que pudieran suministrarme.

Patricio Maguire Mi domicilio hasta el 15 de octubre de 1979: Lagasca 67 Ap. 309 B MADRID-ESPAÑA

La respuesta no se hizo esperar, y la contestación llegó de esta manera:
Gran Logia Unida de Inglaterra Freemasons Hall -Great Queen Street- London Departamento del Gran Secretario.

21 de agosto de 1979

Estimado Señor: Su carta del 7 de agosto de 1979, dirigida al Gran Maestro, me ha sido derivada para su contestación.

1) La Logia Lautaro era una sociedad secreta política, fundada en Buenos Aires en 1812 y no tenía relación alguna con la Francmasonería regular. 2) Las tres logias que Ud. menciona en su carta, jamás aparecieron anotadas en el Registro o en los Archivos ni de los Antiguos modernos, ni de la Gran Logia Unida de Inglaterra: no hubieran sido reconocidas como masónicas en este país en este país entonces ni posteriormente. 3) Las seis personas mencionadas en su carta, de acuerdo a nuestros archivos, nunca fueron miembros de logias bajo la jurisdicción de la Gran Logia Unida de Inglaterra. 4) La gran Logia de Inglaterra no era el único organismo masónico existente durante el período del cual está usted interesado. Existían grandes logias independientes en Irlanda, Escocia, Francia, Holanda y Estados Unidos de América, todas las cuales autorizaban la instalación de logias propias. 5) Nunca han existido medios legales para prohibir que extranjeros en Inglaterra crearan sus propias logias, pero tal acción siempre ha sido considerada por la Gran Logia de Inglaterra como una invasión de su soberanía territorial, y las logias así creadas no serían reconocidas como regulares, ni se permitiría a sus miembros concurrir a las logias inglesas o que los masones ingleses concurrieran a aquellas. Sinceramente suyo. J.W Brubbs. Gran Secretario
P. Maguire, Esq., Lagasca 67- Ap. 309 B Madrid, Spain.

En la misma fecha, el historiador Maguire dirigió una carta a la Logia "Quator Coronati" N° 2076, que está en la misma sede de la Gran Logia Unida de Inglaterra y que agrupa en su seno a historiadores masones dedicados a la investigación.
El tono y el requerimiento del historiador argentino son similares a los utilizados en la carta anterior.

Daremos algunos fragmentos por la similitud de la respuesta.

"…Es una cuestión a la cual recibimos requerimientos de tiempo en tiempo, pero sobre la cual estamos imposibilitados de proveer cualquier evidencia sobre las fuentes primarias debido a que no existió contacto alguno entre la francmasonería regular y esos movimientos dedicados a la independencia de Sudamérica. Las logias a las cuales Ud. se refiere en su carta no eran en ningún aspecto logias masónicas regulares, sino sociedades secretas políticas…".

Luego, el autor de la respuesta sugiere la lectura de Mitre y transcribe párrafos de su obra en la que el autor argentino se explaya en los mismos términos.

Ya finalizando la carta, expresa:

"Que varios miembros de la Lautaro fueron masones no cabe la menor duda. Uno de mis predecesores John Heron Lepper, quien fue un lingüista español y una autoridad en asuntos de Sudamérica, dijo que él había investigado todo registro probable en Freemasons Hall con el objeto de relacionar aquellos con la logia inglesa, pero sin éxito. (…) Lamento que mis informes (…) Los archivos por lo tanto, están desprovistos de documentación referente a las entidades y personas que Ud. menciona. Espero que lo manifestado sin embargo pueda servirle de ayuda.
Suyo sincera y fraternalmente T.O Hauch Bibliotecario y Curador Sr.
Patricio Maguire Lagasca 67 Ap. B 309 Madrid, España."

Cartas similares el historiador argentino dirigió a la Gran Logia de Escocia y a la Gran Logia de Irlanda con resultado negativo.

No existe, por lo tanto, rastros en las grandes logias inglesas, escocesas e irlandesas, que pudieran probar el masonismo de la Logia Lautaro y de San Martín. El historiador Maguire no hizo la pesquisa en las logias francesas y holandesas. O bien consideró la indagatoria como improcedente por estar Holanda o Francia fuera de la cuestión o por sospechar que los resultados negativos de las respuestas hubieran sido similares a las obtenidas por Inglaterra.
Por lo tanto, la Logia Lautaro fue una reunión de americanos con exclusivos fines políticos y militares En otras palabras, existían grupos políticos y militares al margen de la masonería e independientes de su ideología y sus mandatos, con frecuencia opuestos ideológicamente a ella y que se reunían en la prosecución de objetivos políticos y/o militares. San Martín y la masonería. Jorge Oscar sul.

El testamento de San Martín

Testamento hológrafo del General San Martín  Paris, 28 de Septiembre de 1850 (Las imágenes son copia del original)  
             
Quien es considerado, con justicia, el Padre de la Patria, el Libertador general D. José de San Martín, fue combatido y obligado al exilio por aquellos que no aceptaban que el alma de la patria fuese cristiana. Que renegaban de la tradición hispánica, pues preferían los postulados masónicos de la Revolución Francesa. Aún desde Europa, San Martín continuó hasta su muerte preocupándose por el cuerpo y el alma de la Argentina. En varias de sus cartas aboga por una mano firme que ponga orden en la patria. Cuando esa mano firme como la del Brigadier General D.Juan Manuel de Rosas enfrenta al invasor extranjero, en la Vuelta de Obligado, San Martín redacta su testamento, disponiendo:

“El sable que me ha acompañado en la independencia de América del Sur, le será entregado al general de la República Argentina don Juan Manuel de Rosas, como prueba de la satisfacción que como argentino he tenido de ver la firmeza con que ha sostenido el honor de la República contra las injustas pretensiones de los extranjeros que trataban de humillarla.” . San Martín no fue masón, por Mario Meneghini.

La masonería argentina encomendó al político español en el exilio Augusto Barcia Trilles, grado 33, la tarea de escribir la historia de San Martín, para demostrar que el libertador fue masón e instrumento de la masonería internacional.

En los varios volúmenes de su obra el autor afirma categóricamente que se cumplen tales circunstancias en la vida del prócer máximo de la argentinidad; pero al llegar a las pruebas de sus aseveraciones, se despacha –muy suelto de cuerpo- diciendo que no se han podido encontrar los documentos respectivos –no solamente en la Argentina, Chile, Perú, Inglaterra y España; sino ni siquiera en Francia y Bélgica, donde seguramente estarían- y esto, porque los archivos de las logias han sido destruidos por los nazis durante la ocupación?. Y concluye así. Todas las gestiones por nosotros realizadas hasta hoy, han sido estériles e ineficaces. Masoneria. Historia de los Hermanos tres puntos. Alberto J. Triana.

Otra prueba más de que la logia los Caballeros Racionales o la Logia Lautaro, tanto como San Martín no fueron ni pertenecieron a la masonería.

Tambien es interesante lo que nos dice el Fraile Dominico Fray. Servando Teresa de Mier uno de los miembros de los  la logia “Caballeros Racionales” las que entre otros integraron Carlos María de Alvear, José de San Martín, Miranda, Bolivar. Etc
Veamos parte del  Proceso inquisitorial que se le llevó a cabo a  Fray Servando Teresa de Mier:

Decimo sexta declaración el 16 de Noviembre.Fray Servando narra acerca de la existencia de un grupo de americanos que buscan la independencia, unión y beneficacia de los países del continente Americano, menciona a Don Carlos Alvear como el fundador de este grupo de insurgentes.  Explica que logro tener contacto directo con este grupo, además de narrar algunos detalles de cómo fue que logro convertirse en un miembro más de este grupo, que se hacía llamar la Sociedad de Caballeros Racionales, y esto pues pensaban que solo personas racionales miran no sólo por ellos, sino que también por sus patrias y paisanos.

Décimo séptima declaración el 21 de Noviembre.

Durante esta declaración Fray Servando da a conocer sólo algunos nombres que recuerda de los integrantes del grupo llamado la Sociedad de Caballeros Racionales, y el numero aproximado de las personas que participaban en el. Explica que  a pesar de que el líder (Carlos Alvear) era Masón y algunas acciones de la sociedad se podían vincular a ciertas ideas masónicas, no quería decir que todos los miembros profesaran la misma religión y que incluso esto tuvo como consecuencia algunas discusiones internas. Reafirmando así que la sociedad tenía como principales ideas, el patriotismo y beneficencia.

 También narra que durante la partida de Alvear en 1812 con dirección a Londres, este también intento formar un grupo de americanos que desde el continente europeo apoyaban el ideal independentista, sin embargo al regreso de Alvear ese grupo en Europa se diluyo.  Finalmente que en 1816 Alvear es excluido del grupos de Caballeros Racionales.

Por último Fray Servando explica que la sociedad de Caballeros Racionales fue muy pequeña y que nunca hubo más de 20 integrantes dentro de esta y polivalente por eso el gobierno de Cádiz cuando mando a investigar este grupo de reaccionarios, no encontraron nada.

Fray Servando de Mier nos relata en sus memorias cómo ingresó a la logia de los caballeros racionales, la cual no pertenecía a la masonería como bien lo dice él en su exposición, si bien algunos como Carlos María de Alvear si lo eran y pretendían que la logia entrase en la masonería, nos cuenta Fray Servando de Mier:

D.Carlos de Alvear, americano de Buenos Aires, casado con una señorita andaluza, teniente de carabineros reales que se había portado bien durante la guerra, fundó en su casa una sociedad de americanos diciendo que para ello había recibido papeles de Santa Fe, a fin de averiguar qué americano se había portado bien a favor de España, para recibirlos en España, sino, no.

Sigue relatándonos Fray Servando de Mier que junto a un desconocido fue conducido a la casa de Alvear, barrio de San Carlos cerca de la muralla a boca de noche. Entrando en la sala se metió para dentro el dicho español, y de ahí a un rato volvió y le dijo: por el deseo de recibir a usted no se han juntado no más de ocho o nueve socios (la verdad es que no había más en tal sociedad). V. no haga caso si le dicen que se deje sangrar, es fórmula, y ha de dispensar V. si al entrar le vendan los ojos, porque los socios no quieren ser reconocidos hasta V. sea recibido. Dicho esto lo llevó a una puerta, y dio cuatro golpes, oyó de dentro una voz que decía a la Puerta han llamado con un golpe racional, otro dijo vea quién es, entreabierta la puerta, y respondió el de la Puerta, es D. N. de T. que trae un pretendiente —Quién es el pretendiente. —D. Servando de Mier. —Qué estado. —Presbítero. —De qué tierra es. —De Monterrey en América. —Cúbranle los ojos y que entre.— Entonces le preguntó uno —Qué pretende V. Señor. —Entrar en esta sociedad. —Qué objeto le han dicho tiene esta Sociedad. —El de mirar por el bien de la América y de los americanos. —Puntualmente, pero para esto es necesario que usted prometa bajo su palabra de honor someterse a las leyes de esta Sociedad. —Sí haré como no sean contrarias a la religión y a la moral. Y advierte que esta misma respuesta oyó dar a tres eclesiásticos de la América, y sólo se acuerda de los nombres de Anchoriz y otro Monroy, y también a varios de los seculares. Siguió el Presidente —Para mayor confirmación es necesario que usted se deje sangrar a fin de afirmar con su sangre la firmeza. — Como el Confesante sabía que era fórmula, respondió que estaba pronto —y entonces el que lo conducía que luego vio que era el Maestro de Ceremonias dijo: General una vez que el Sr. se ha ofrecido a voluntad a esta Prueba, se puede omitir toda otra —Descúbranlo. Entonces vio a D. Carlos de Alvear sentado y delante una mesa, teniendo a sus lados sentados a dos otros y por los lados otros en número de tres de cada lado. Poniéndose entonces Alvear en pie y teniendo en la mano una Espada le dijo: Señor: esta Sociedad se llama de Caballeros Racionales, porque nada es más racional que mirar por su patria y sus paisanos. Esta espada se la debería dar a V. por insignia para defender la patria, pero como V. es Sacerdote, la defenderá en la manera que le es permitido.      La segunda obligación es socorrer a sus paisanos, especialmente a los socios con sus bienes, como éstos con los suyos lo harán con V. La tercera obligación por la circunstancia en que nos hallamos, en que se nos podría levantar, que ésta es una conspiración, es guardar secreto sobre todo lo que pase en la Sociedad. Dicho esto mandó el Maestro de Ceremonias que me hiciera dar los tres pasos, que dio tres de cada lado; y volviéndome a la mesa, me dijo Alvear: estos pasos significan que cuantos de V. a favor de la América del Norte, dará a favor de la América del Sur y al revés. Las señales para conocerse son estas: pondrá V. la mano en la frente y luego bajará a la barba. Si alguno correspondiere, se pondrá junto a él y entre ambos deletrearán la palabra unión, acabada se abrazarán y dirán: unión y beneficencia, y lo mismo hicieron los demás. Con esto me senté y un abogado tuerto echó una arenga diciendo: que de estas sociedades habían en la América del Sur instituidas por lo crítico de las circunstancias, y que esta de Cádiz estaba subordinada a la de Santa Fe, como una purificación que exigía, según arriba queda dicho. Concluida la arenga se levantaron todos y se tomó un refresco sin ceremonia alguna. Sociedad...

Esta sociedad no era ni contra la religión ni contra el rey [...] los más eran militares y se fueron a pelear en los ejércitos de su majestad quedando extinta la sociedad a principios de septiembre de 1811. [...] Tampoco era de Masones la sociedad, aunque como Alvear era Masón imitase algunas fórmulas y tal vez pensase en amalgamarse con ellos, pero encontró resistencia pues una noche propuso, que si algún socio quisiese entrar masón para saber lo que trataba en ellas contra América, se le podía permitir. La sociedad le respondió que cada uno lo viese en su conciencia. Habiéndole tocado al Confesante arengar tres veces a los nuevos por ausencia del Orador, les advirtió expresamente que no era sociedad de masones [...] Si Alvear tuvo esa execrable intención, mudó después enteramente de plan…”.

Como queda evidenciado en la declaración hecha por el sacerdote Dominico Fray Servando Teresa de Mier quien fue miembro de los Caballeros Racionales, junto a San Martín, Alvear y tantos otros, dicha logia de los Caballeros Racionales no pertenecía a la masonería.

Para terminar Felix Frías testigo presencial de la muerte de San Martín informa: “Un Crucifijo estaba colocado sobre su pecho. Otro en una mesa entre dos velas, que ardían al lado del lecho del muerto, su hija y sus dos nietecitas rogaban por él, y dos Hermanas de la Caridad rezaban por el descanso del alma que abrigó aquel cadáver”.

El carro fúnebre se detuvo en la Iglesia de San Nicolás. Allí rezaron algunos sacerdotes las oraciones a favor del alma del difunto. Después de esa ceremonia el convoy fúnebre continuó hasta la Catedral. Allí permanecieron los restos de San Martín hasta el 21 de noviembre de 1861, en que celebrándose solemnes exequias, fueron trasladados a Brunoy. Más tarde con toda la pompa de la Liturgia católica. Se celebraron los funerales en la Catedral de El Havre, el 21 de abril de 1880, y en las Catedrales de Montevideo y Buenos Aires.

Sus restos reposan en la Catedral Primada de Buenos Aires, en una de sus naves laterales que por supuesto son parte misma de la Catedral de Buenos Aires, no como algunos masones han dicho que la misma se encuentra fuera de ella.

La cristiana muerte del General D.José de San Martin, me trajo a la mente la también cristiana muerte del (ex masón grado 33) el General D.Bartolomé Mitre, y recordé algo que me había sucedido hace mucho tiempo.

Resulta que hace ya muchos años, investigaba yo la vida de Mitre y su pertenencia a la masonería, sabiendo que había abjurado ante dos Obispos de la Iglesia Católica, lo que quería corroborar en persona investigando en la antigua casona en donde viviera y muriera el General Mitre, sita en la calle San Martín de la ciudad de Buenos Aires, la que hoy se conserva en un magnifico estado y muy bien administrada, la misma es mi humilde entenderuno de los museos pequeños más lindos e Buenos Aires.

Un día estando en el mencionado Museo pedí ver la habitación en donde le había entregado su alma a Dios, el General Mitre, en la misma de una forma maravillosa se mantienen intactos y casi de la misma forma que los dejó su dueño, su ropa, sus levitas finamente guardadas en el viejo ropero del General,  sus utensillos, su cama, y los muebles que le pertenecieron.

Me quedé mirando un rato esa cama de bronce y no pude dejar de pensar en el alma inmortal de Mitre, salvada a último momento por la gracia y bondad del Buen Dios y la buena predisposición del enfermo que renegaba de todo su pasado masónico, de esos tremendos pecados que lo acompañaron en el camino de su vida mientras integró las sectas masónicas llegando a su grado máximo, venerable maestro grado 33.

Mientras miraba su cama tendida tal cual el día que él murió en ella, a sus costados había sendas mesas de luz, sobre cada una de ellas un crucifijo, uno, no recuerdo creo el de la mesa de la izquierda con un fanal de vidrio y escrito en una chapita que ese Crucifijo era el que había besado y tenido el General Mitre en su agonía y en su muerte, no recuerdo bien su leyenda pero era algo parecido.

Luego pedí a  alguien del museo si tenían alguna foto del General Mitre enfermo en su cama o durante su agonía, muy gentilmente me llevaron a la magnífica y gigantesca biblioteca del General llamada creo “Biblioteca Americana”, sabido es que Mitre fue uno de los peores militares y estrategas que tuvieron las armas argentinas en su historia, vencido por el Cacique Catriel en el Azul (único caso en la historia de la guerra con el indio en que indios con tacuara y boleadoras vencieran a un regimiento de caballería), o el más conocido, la triste y dura derrota en Curupayti durante la guerra del Paraguay, en donde culpa del desastroso manejo de Mitre murieron miles y miles de argentinos, lo mas granado de nuestra juventud en esos tiempos. Ello le costó a Mitre (entre otras cosas) que le sacaran el mando de los ejércitos de la triple alianza.

A lo que quiero llegar es a que si bien fue un pésimo militar fue un buen escritor y traductor, lo que se llama un hombre muy culto.

Volviendo a las fotos que me mostraron en la Biblioteca Americana, recuerdo una en la que está el General Mitre en su cama, y como buen investigador lo primero que hice fue mirar las mesas de luz, le pregunté a la persona del museo que muy gentilmente me acompañaba si esas fotos eran del tiempo en que murió Mitre, y me contestó que sí, que eran de poco tiempo antes de su muerte, estando ya enfermo y en cama.

Mi sorpresa, pero mas que ello, mi alegría de católico fue el ver que en las mesas de luz no había ningún Crucifijo, simplemente libros y un vaso supongo de agua. Eso quiere decir que fueron tomadas poco tiempo antes de la abjuración de Mitre a la masonería.

Bendito sea el Buen Dios con su infinito amor y su infinita misericordia! pensé en mis adentros.

Me fui del museo tranquilo, en paz, rezando en silencio un avemaría por el alma de Mitre y feliz por saber que el Buen Dios lo había perdonado y que él, le había pedido perdón en el supremo momento de su muerte.

Evidentemente la muerte del Gral.San Martín y la muerte del General Mitre que tanto lo admiró, fueron similares, la del primero de una piedad y un amor al Señor Jesús y a la dulce Madre de Dios, maravillosa, la del segundo, de una humildad grande tratándose de una persona que en la vida Dios le había dado casi todo, y él le había respondido mal, pero cuando seguramente oyó el clarín del Angel de Dios anunciando su próxima muerte se dispuso cruzar el umbral de la esperanza eterna para llegar al cielo de la mano del Buen Dios que siempre lo amó.

La abjuración final de la masonería  y la cristiana muerte del General Mitre, reconciliado con la Santa Madre Iglesia y asistido en ese supremo momento por los Monseñores Gregorio Romero y Antonio Rasore, que le administraron  los Santos.

Monseñor Romero estuvo dos horas con él y lo confesó. Al día siguiente celebró la Santa Misa en el aposento del enfermo y le dio la comunión, comulgando también las hijas del General. Finalmente le impartió la bendición papal que le enviaba su Santidad Pío X (luego San Pío X), y Mitre respondió: “Llueven las bendiciones. Demos gracias a Dios”. Luego Monseñor Rasore le administró la extremaunción. Cuatro días antes de morir. La declaración antiliberal que firmó el General Mitre, a pedido de Monseñor Romero, fue entregada por éste a Monseñor Espinosa con destino al Archivo Secreto de la Curia.
El diario del 23 de diciembre de 1905, Rev.Enc.de Buenos Aires, pág.14, año 1906. El Pueblo, del 19 de diciembre de 1905.

La masonería nos tiene acostumbrados a sus mentiras, San Martín es una clara demostración de las mismas, pretendiendo hacer creer que el Libertador fue masón.

Para terminar volveré al inicio del trabajo del señor Clausi en donde nos da varios nombres de conspicuos masones, entre ellos leo el nombre de Simón Bolivar, el que murió cristianamente, el que seguramente debe haber también como Mitre abjurado de su pasado masónico.
En el testamento del Libertador Simón Bolivar, en su última voluntad está presente Nuestro Señor y la Santa Madre Iglesia Católica Apostólica Romana, no parece la ultima voluntad de un masón que sabe que cuando muera irá el oriente eterno, más bien me suena a la última voluntad de un ser que está entregando su alma al Buen Dios para ir a su cielo eternamente.

La trascripcion del testamento del Libertador Simón Bolívar reza así:

”En el nombre de Dios todo Poderoso. Amen. Yo Simón Bolívar Libertador de la Republica de Colombia, natural de la Ciudad de Caracas en el Departamento de Venezuela, hijo legítimo. de los Sres. Juan Vicente Bolívar, y María Concepción Palacios, difuntos; vecinos que fueron de dicha Ciudad, hallándome gravemente enfermo, pero en mi entero y cabal juicio, memoria y entendimiento natural, creyendo y confesando como firmemente creo y confieso el alto y Soberano misterio de la beatísima y Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo tres Personas distintas y un solo Dios verdadero, y en todos los demás misterios que cree, predica y enseña nuestra Santa Madre Iglesia, Católica, Apostólica Romana, bajo cuya fe y creencia he vivido, y protesto vivir hasta la muerte, como Católico fiel Cristiano, para estar prevenido cuando la mía llegue con disposición testamental, bajo la invocación divina, hago, otorgo, y ordeno mi Testamento en la forma siguiente: 1ª Primeramente encomiendo mi Alma a Dios nuestro Señor que de la nada la crió, y el cuerpo á la Tierra de que fue formado, dejando á disposición de mis Albaceas el funeral y entierro, y el pago de las mandas que sean necesarias para (los lugares) obras pías, y estén prevenidas por el Gobierno. 2ª Declaro fui casado legalmente. con la Sra. Teresa Toro, difunta, en cuyo matrimonio no tuvimos hijo alguno.  3ª Declaro: que cuando contrajimos matrimonio, mi referida Esposa, no introdujo á el ninguna dote, ni otros bienes, y yo introduje todo cuanto heredé de mis Padres. 4ª Declaro: que no poseo otros bienes mas qe. las Tierras y Minas de Aroa, situadas en la Provincia de Carabobo, y unas Alhajas que constan en el Inventario que debe hallarse entre mis papeles, las cuales existen en poder del Señor Juan de Francisco Martín vecino de Cartagena. 5ª Declaro: que solamente Soy deudor de...”

Para terminar, quisiera agregar que hubo, hay y habrá infinidad de masones que abjuraron ante el Buen Dios en el secreto de su alma o ante un sacerdote católico, abrazando la paz y la esperanza eterna que solamente nos da El Buen Dios con su infinito amor e infinita misericordia aquí pongo como ejemplo a algunos de ellos que fueron personajes conocidos en nuestra historia y que pertenecieron a la masonería argentina y abjuraron de ella momentos antes de sus muertes.

Vale la pena consignar aquí el hecho, por demás significativo, que el Gran Maestre Lord Ripon, elegido virrey de la India en 1880 por la reina Victoria, había sido encargado por la secta para escribir un libro que demostrara, en nombre de la civilización y de la historia, que el catolicismo era la suprema rémora de la sociedad; pero, al hacer el estudio concienzudo de la materia, se vio obligado, por la evidencia de la grandeza histórica de la Iglesia Católica, a abjurar de la masonería y del protestantismo y hacerse católico. Comentando tal hecho escribía el cronista de la Revista Masónica Americana, el 30 de diciembre de 1874: “Tanto da uno más o uno menos. Ya ha sido reemplazado por el Príncipe de Gales”.
En la Argentina siguieron su ejemplo los Grandes Maestres Emilio Gouchón, Liborio Bernal, Rudesindo Roca, José Roque Pérez y muchos otros masones distinguidos, que abjuraron de su masonería ante Dios.

Roque Pérez, quien Con Carta Patente otorgada por la masonería, procedió a fundar, el 11 de diciembre de 1857, la actual Gran Logia de la Argentina de Libres y Aceptados Masones, de la que fue Gran Maestro entre 1857 y 1861 y de 1864 a 1867. Abjuró de la masonería y  recibió los sacramentos en su lecho de muerte, según escribió el masón Héctor Varela en el diario La Tribuna del 28 de marzo de 1871.

El 8 de octubre de 1903 enferma gravemente el general Rudecindo Roca, Gran Maestre de la Masonería argentina, se confiesa con monseñor Mariano Espinosa, arzobispo de Buenos Aires, y recibe luego de sus manos la extremaunción. Su deceso se produjo el 18 de noviembre de ese mismo año. Rev. Ecl de Bs. As., p. 798, año 1903. El Pueblo del 9 de oct. de 1903.

La noche del 2 de febrero de 1901 “muere en Quilmes en el seno de la Iglesia Católica y fortalecido con los santos sacramentos el general de brigada don Liborio Bernal, Gran Maestre de la masonería argentina. Los santos sacramentos le son administrados por el señor cura de la Concepción, canónigo Luís de la Torre y Zúñiga, llamado por el enfermo, el cual le dijo: “Quiero morir en el seno de la Iglesia Católica y reconciliado con mi Dios”.
Antes de la confesión el cura exige de los tres médicos presentes la declaración expresa de que el paciente se halla en pleno uso de sus facultades intelectuales”. El general era devoto de la Virgen de la Merced, y la Santa Iglesia realizó sus solemnes exequias con misa de cuerpo presente en la parroquia de la Concepción. Rev. Ecl. de Bs. As., pág. 151, año 1901. La Nación del 4 de febr. de 1901.

También Emilio Gouchón expresó su deseo de morir en el seno de la Iglesia Católica, Apostólica, Romana; por eso tuvo misa de cuerpo presente y sobre su cadáver el crucifijo, el rosario y un medallón de la Virgen de Luján. Le administró los sacramentos el teniente cura de la Merced, presbítero Benito Barbarrosa, “recibiendo antes la abjuración de todos sus errores”. Boletín Eclesiástico de la Diócesis de La Plata, pág. 320, año 1912. Rev. Ecles. de Bs. As., pág. 936, año 1912. Semana Social, Nº 39, año I, agosto 18 de 1912.

El 14 de junio de 1875 el Gran Maestre y Soberano Gran Comendador de la masonería argentina, Carlos Urien, comunicaba a los masones de Londres, que se quejaban de no tener noticias masónicas de Buenos Aires, que esto era debido a que el delegado de la Gran Logia Unida de Inglaterra, don Bernardo de Irigoyen, “hacía años que se había retirado de la masonería”. Bernardo de Irigoyen, el 18 de marzo de 1890, visitó con su familia el santuario de Luján y dejó escrito en el libro de oro : “Esta visita a Nuestra Señora de Luján es un testimonio de amor y veneración y una manifestación de nuestra fe religiosa mantenida entre nosotros como tradición sagrada”. Luego solicita al cura párroco, Jorge Salvaire, envíe un sacerdote a su estancia de San Fermín para rezar misa en su capilla el día de Pascua de ese año, 6 de abril de 1890 Y el 9 de abril de 1899, siendo padrino de la consagración episcopal de monseñor Francisco Alberti, besó los anillos de los obispos consagrantes a su ingreso en la iglesia de San Ponciano de La Plata, ante la admiración de los funcionarios públicos presentes y con general aprobación del pueblo creyente que colmaba el atrio y las naves del templo. Rev. Mas. Amer., año III, Nº 9 del 15 de junio de 1875, p. 243. Rev. La Perla del Plata, Luján, año 1890, pp. 217 y 236.

Por Prudencio Martínez Zuviría.

NOTA RELACIONADA: 


CRÍTICA A LOS PSEUDO HISTORIADORES IMPUESTOS POR EL SISTEMA SAN MARTÍN NO FUE MASÓN

6 comentarios:

  1. naaaaaaaaaaa que sea catolico no quiere decir q no sea mason hasta el papa es mason, creo q la gran mentira es creer q lideres religiosos como francisco o grandes heroes como san martin no pudieron de ninguna manera formar parte de estas logias. Dentro del vaticano esta lleno de simbolos masonicos. Hay mucha gente q usa de imagen una religion como la catolica y en secreto no hacen mas q formar parte de estas sectas satanicas y practicar rituales.

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    1. La nota no se funda "sólo" en el catolicismo del General San Martín, además está respaldada por prestigiosos historiadores y debidamente documentada. Le sugerimos que lea también la otra nota relacionada: CRÍTICA A LOS PSEUDO HISTORIADORES IMPUESTOS POR EL SISTEMA SAN MARTÍN NO FUE MASÓN
      http://infoconnoticias.blogspot.com.ar/2012/08/critica-los-pseudo-historiadores.html

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  2. El hecho de que sea católico no era ni es impedimento para que San Martín fuera masón. Entonces, como vos decis que NO LO ERA, porqué no lo enterraron dentro de la Catedral de Buenos Aires. Esta afuera de la misma y los planos del mausoleo demuestra que su cajón está inclinado, queres otra evidencia.

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  3. El ataúd fue depositado en la nave central de la Catedral Metropolitana. Durante veinticuatro horas desfiló el pueblo para rendirle tributo. Al día siguiente, a las dos de la tarde, se lo ubicó en el mausoleo. Suele decirse que los restos de San Martín yacen fuera del perímetro de la Catedral, en una capilla construida afuera de la nave central, porque era masón; dando a entender que la Iglesia no aceptaba que descansara bajo su custodia. Raro comentario, si se tiene en cuenta que los despojos del Libertador estuvieron en Notre-Dame de Boulogne, la iglesia parroquial de Brunoy y las catedrales de El Havre, Montevideo y Buenos Aires. Sí, en cambio, resulta curioso la forma en que ha quedado dispuesto el ataúd.

    El tamaño del cajón no era el adecuado. Mejor dicho, el del mausoleo. Por ese motivo, el féretro que contiene el cuerpo embalsamado del prócer fue colocado en forma inclinada (la cruz en la lámina publicada por el Instituto Nacional Sanmartiniano marca el lugar exacto). Así permanece desde el 29 de mayo de 1880.http://blogs.lanacion.com.ar/historia-argentina/arquitectura-2/los-restos-de-san-martin/

    El 17 de agosto de aquel año permaneció cerrado y no pudieron ser depositadas las tradicionales coronas de flores ante féretro del Libertador. “Hubo necesidad de restaurar los techos, ya que entraba agua y por causa de la humedad se cayó. Las reparaciones permitirán que el mausoleo recupere su brillo y que los visitantes puedan volver a recorrerlo", así contestaba, en aquellos días, al requerimiento periodístico, el presidente del Instituto Nacional Sanmartiniano, General de Brigada Diego Alejandro Soria. Además de considerar que es "muy conveniente" la obra impulsada por la Comisión Pro Catedral, que sólo en el mausoleo hubiera invertido unos 95.000 pesos.En charla pública brindada por Felipe Pigna, junto al Senador Nacional Rodolfo Terragno, en la sede de la Gran Logia de la Argentina Libres y Aceptados Masones, en Buenos Aires, el día 27 de Noviembre de 2007, el primero confirmó que el cajón que contiene el cuerpo del Gral. San Martín está depositado de pié en su mausoleo. Además, el Teniente de Caballería Juan Manuel Castagno, da testimonio por escrito sobre la disposición final del féretro y muestra dos croquis (adjuntados a este artículo) sobre la ubicación final del mismo. http://www.taringa.net/post/ciencia-educacion/18058897/El-mito-del-mausoleo-del-gral-San-Martin.html. FELIPE PIGNA ES MASÓN

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  4. San Martin, Bolivar y toooodos los libertadores de America desde George Washington, Thomas Jefferson, etc, etc, hasta el mismo Davy Crocket, todos eran masones y tenian misiones que cumplir y no era patriotismo lo que los motivaba sino un juramento de alianza y obediencia a sus logias. El ser catolico no tiene nada que ver pues la masoneria no es una religion y si algun papa la prohibio fue por razones puramente politicas. Pensar lo contrario raya en la ingenuidad.

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  5. Por algo le deja el sable a Rosas y no a Sarmiento y urquiza que si lo eran. Aparte el ser católico no es el único fundamento con el que explican tal afirmación.

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