viernes, 26 de octubre de 2012

POR QUÉ ES IMPOSIBLE UN "GOLPE DE ESTADO"


Como con­se­cuen­cia de acon­te­ci­mien­tos que están siendo pro­ta­go­ni­za­dos por las Fuer­zas de Segu­ri­dad (Pre­fec­tura Naval Argen­tina y Gen­dar­me­ría Nacio­nal), no fue­ron pocos los polí­ti­cos, ana­lis­tas y perio­dis­tas preo­cu­pa­dos, con “cola de paja” algu­nos, y “nos­tál­gi­cos” otros, que ins­ta­la­ron el tema del golpe de estado como esce­na­rio posi­ble y, obvia­mente, no deseado. Otros des­car­ta­ron con­fia­dos y con sóli­dos fun­da­men­tos esa posi­bi­li­dad, pero haciéndese eco de ver­sio­nes que pre­ten­den meter miedo, deja­ron que el con­cepto cunda, qui­zás por las dudas.

Pero… ¿por qué es impo­si­ble un golpe de estado?

Por­que para que haya un golpe de estado, pri­mero tiene que haber un Estado. Y si éste exis­tiera, ten­dría que haber medios para “golpear”.

En el terri­to­rio reco­no­cido como la Argen­tina: ¿hay Estado?

No existe como tal en los tér­mi­nos polí­ti­cos y cons­ti­tu­cio­na­les que deben carac­te­ri­zarlo. Muchos defi­nen al que tene­mos como un “estado ausente”. Con un poder eje­cu­tivo impos­tor y delin­cuente, una escri­ba­nía de gobierno pre­ben­da­ria que simula ser un con­greso, y un poder judi­cial pre­va­ri­ca­dor, pros­ti­bu­la­rio y corrupto… ¿de qué estado estamos hablando?
Ade­más, con una socie­dad con­tem­pla­tiva que cree (sin dudas de buena fe) poder cam­biar el rumbo de las polí­ti­cas del gobierno, o la falta de ellas, al son triun­fal de las cace­ro­las, pero que acom­pañó man­sa­mente durante años la mal­ver­sa­ción de la demo­cra­cia y una pro­gre­siva pará­li­sis de la Repú­blica, cuesta afir­mar que ten­ga­mos un Estado como tal, y dudo que pueda resta­ble­cerse con “bate­rías”, obvia­mente de cocina, PERO VALE LA PENA INTEN­TARLO. En un Estado con­vi­ven ciu­da­da­nos, en un terri­to­rio deam­bu­lan habi­tan­tes, nati­vos o “impor­ta­dos”. ¿Cómo debe­mos reco­no­cer­nos? Para ello, la cita del 8 de noviem­bre (cace­ro­lazo nacio­nal) es una mag­ní­fica opor­tu­ni­dad para hacerlo, a pesar de lo men­cio­nado ren­glo­nes arriba.

Y para un “golpe”: ¿hay medios?

Basa­dos en la expe­rien­cia his­tó­rica debe­mos admi­tir que para este tipo de “alter­na­ti­vas” siempre fue­ron convocadas las fuerzas mili­ta­res. Pues bien, hoy esos medios no exis­ten para tales “aven­tu­ras polí­ti­cas”. Los uni­for­ma­dos no tie­nen la moti­va­ción espi­ri­tual, preo­cu­pa­ción inte­lec­tual, ambi­ción cor­po­ra­tiva, ni capa­ci­dad ope­ra­cio­nal para llevarla a cabo. Están sor­dos de sor­dera abso­luta a los “can­tos de sirena”. Aprendieron.

Lejos están los mili­ta­res actua­les de pre­ten­der “ava­sa­llar” la Cons­ti­tu­ción Nacio­nal. De ello se encar­gan ahora muchos polí­ti­cos, empe­zando por la pre­si­dente, y varios jue­ces (como Zaf­fa­roni y Oyar­bide), a los que tene­mos que soportar.
Enton­ces… ¿qué esce­na­rio más o menos pro­ba­ble, y sin desearlo, adver­ti­mos para nues­tro país?

Hans Mag­nus Enzens­ber­ger, en su ensayo “Pers­pec­tiva de Gue­rra Civil” (1994), plan­teó el con­cepto “de gue­rra civil mole­cu­lar a escala pla­ne­ta­ria”, expre­sada en ámbi­tos urba­nos y vin­cu­lada a las sub­cul­tu­ras de tipo mar­gi­nal. Se trata de un con­flicto sin obje­ti­vos polí­ti­cos cla­ros, con un alto grado de vio­len­cia, y en ese sen­tido, el escri­tor ale­mán advierte que ”cual­quier vagón de sub­te­rrá­neo puede con­ver­tirse en una Bos­nia en miniatura”.

En una fase que podría­mos defi­nir como pre gue­rra civil mole­cu­lar, se mul­ti­pli­can los espa­cios “off limits”. La indo­len­cia, seguida de omi­sión y comi­sión, desem­boca inevi­ta­ble­mente en la pér­dida de manejo de la segu­ri­dad inte­rior por parte del apa­rato esta­tal. Se gene­ra­li­zan las medi­das de auto­de­fensa (pose­sión de armas, rejas, can­da­dos, puer­tas, autos y cha­le­cos blin­da­dos). La con­for­ma­ción de barrios cerra­dos por sec­to­res de alto nivel socio­eco­nó­mico y la segu­ri­dad pri­vada se torna usual.

En la siguiente fase, desde el momento en que una orga­ni­za­ción o masa delic­tiva se apro­pia de un terri­to­rio, todas sus accio­nes deben enten­derse como accio­nes de gue­rra civil mole­cu­lar, incluso aque­llas que repre­sen­tan enfren­ta­mien­tos entre ban­das. Comien­zan los entre­cru­za­mien­tos de accio­nes; pro­li­fe­ran los com­ba­tes entre orga­ni­za­cio­nes (ban­das, mafias, car­te­les, hin­cha­das, gru­pos estu­dian­ti­les, pato­tas juve­ni­les). La natu­ra­leza del arma empleada no es rele­vante, sí lo es la volun­tad de ava­sa­llar al otro igno­rando com­ple­ta­mente a la auto­ri­dad estatal.

Comien­zan a desa­rro­llarse al inicio accio­nes de tipo ofen­sivo, como ser: vandalismo  extorsión, secuestros  todas aque­llas acti­vi­da­des ten­dien­tes a librar un terri­to­rio del mono­po­lio ejer­cido por el Estado. Luego acciones de afian­za­miento que bus­can con­so­li­dar al nuevo poder, y, final­mente, de expan­sión (gue­rra civil mole­cu­lar de natu­ra­leza expan­siva): los gru­pos que logran domi­nar una por­ción de terri­to­rio arre­ba­tado al poder del Estado no per­ma­ne­cen afe­rra­dos a él, incur­sio­nan con más fuerza en el terri­to­rio que per­ma­nece bajo el domi­nio estatal.

Las accio­nes de tipo defen­sivo sur­gen a par­tir de la resis­ten­cia en la socie­dad frente a la inefi­cien­cia del Estado y esa resis­ten­cia que super­fi­cial­mente sería un obs­táculo a los fines del “coman­dante invi­si­ble” (la anti­ju­ri­di­ci­dad) es en reali­dad un triunfo clave por­que cuando la socie­dad se vuelca a la auto­de­fensa, se frag­menta y se dis­tan­cia del apa­rato esta­tal. Esta frag­men­ta­ción puede obser­varse tam­bién en las fuer­zas uni­for­ma­das y su más clara expre­sión es la fra­gi­li­dad, cuando no la rup­tura, de la cadena de mandos.

Final­mente, se llega a la fase final: Anar­quía y/o Gue­rra Civil.
El colapso del Estado sig­ni­fica el fin de la gue­rra civil mole­cu­lar y el comienzo de la anar­quía. Sin embargo la anar­quía extrema es tran­si­to­ria, no sub­siste por sí misma, retro­cede hacia la rege­ne­ra­ción del viejo Estado o se trans­forma en una gue­rra civil macros­có­pica con vis­tas a la cons­ti­tu­ción de uno o varios Estados.

Para­fra­seando y adap­tando la frase de Ray­mond Aron cuando se refe­ría durante la Gue­rra Fría a la disua­sión nuclear (“Gue­rra impro­ba­ble, Paz impo­si­ble”), pode­mos con­cluir, res­pecto a nues­tro futuro pró­ximo, arries­gando lo siguiente: “Paz impro­ba­ble, Golpe de Estado impo­si­ble”. Final abierto.
                                                                                                     
Lic. Jorge M. Ruiz

1 comentario:

  1. Orden en el Caos? Enzensberger proclama la guerra civil como nuevo orden mundial: http://elpais.com/diario/1993/11/28/cultura/754441217_850215.html

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