viernes, 26 de octubre de 2012

VACUNAS: INDEMNIZAN A UNA MUJER QUE TIENE 80% DE DISCAPACIDAD LUEGO DE VACUNARSE


A los 21 años, la obligaron a vacunarse contra la rubeola y el sarampión, aunque no pensaba tener más hijos. Sufrió encefalitis y desde entonces debe movilizarse con ayuda permanente porque la vacuna le provocó una incapacidad permanente del 80%. María Alejandra Toloza fue vacunada en octubre de 2006 en el hospital de Las Parejas, en la provincia de Santa Fe, a 98 kilómetros de Rosario. Quedó con secuelas neurológicas graves y debe ser ayudada permanentemente para todo movimiento. 

La Justicia rosarina dictó una fuerte condena económica contra la provincia de Santa Fe que deberá pagarle más de 5.000.000 de pesos a una joven que tras ser vacunada contra la rubeola y el sarampión padeció una gravísima enfermedad y desde entonces se encuentra con una incapacidad casi total. María Alejandra Toloza fue obligada a vacunarse a los 21 años, en el año 2006. Cuando tenía 21 años, fue notificada que en forma obligatoria debía someterse a la vacunación, a pesar que no pensaba tener más hijos. El 10 de octubre del 2006 fue vacunada en el hospital Samco de Las Parejas y como consecuencia sufrió una encefalitis con compromiso del tronco cerebral. En la normativa de la campaña nacional de vacunación se detallaban los eventuales efectos adversos de la vacuna contra la rubeola y el sarampión. El director del hospital Samco de Las Parejas comunicó al Ministerio de Salud de Santa Fe lo que había ocurrido con esta joven. Las pericias médicas establecieron que la mujer tiene secuelas neurológicas graves y debe ser ayudada en forma permanente para todo tipo de movimientos. En la resolución, el Tribunal Colegiado de Responsabilidad Extracontractual Nº 6 integrado por los jueces Mónica Klebcar, Horacio Allende Rubino y Delia Giles, sostiene que “este caso es la prueba viviente de que el Estado con su actividad lícita e irrenunciable puede producir daños, aunque ignorando a quien”. Se agrega que “el buen estado de salud general previo a la vacunación y los estudios médicos posteriores realizados, que descartaron otra posible causa diferente de la vacuna, podemos razonablemente concluir en que la vacuna fue la causa adecuada de las secuelas neurológicas que actualmente padece”. La joven, luego de vacunarse sufrió una encefalitis con compromiso del tronco cerebral. Tampoco se comprobó que la vacuna que le aplicaron a la joven Toloza haya sufrido algún tipo de adulteración, ya que se verificó que cumplía con todos los protocolos de seguridad y los análisis que se realizaron dieron resultados “satisfactorios”. El tribunal condenó a la provincia de Santa Fe a pagarle a esta joven 3.786.000 pesos en concepto de capital, cifra que con los intereses supera los 5.000.000 de pesos. Ahora, nos preguntamos, si la vacuna fue elaborada por un laboratorio farmacéutico ¿por qué el tribunal no condenó también al laboratorio fabricante a pagarle una indemnización a esa mujer? Hoy, en pleno siglo XXI sabemos que existe mucha gente que es afectada por las vacunas pero no lo saben. Las vacunas están llenas de venenos como el mercurio y el aluminio, que producen autismo y enfermedades auto-inmunes. Lo justo en este fallo judicial hubiera sido que el estado deba resarcir el daño y además el laboratorio que hizo la vacuna ya que si tenía contraindicaciones debe pagar también por esa mala praxis, para que el laboratorio extreme los cuidados y elabore productos no tóxicos para los seres vivos. María Alejandra, ha quedado con todo el sistema nervioso central dañado hasta el extremo de no poder ni alimentarse ni vestirse sola, confinada a una silla de ruedas, con enormes dificultades para expresarse, con constante medicación para disminuir convulsiones frecuentes, y sin chances de mejorar. ¿Cuántas víctimas como esta mujer hay en la Argentina producto de las vacunas y que no se han atrevido a denunciar esta aberración científica? Se ha calculado que sólo se declaran un 1% de las reacciones adversas de las vacunas. Cuando suceden síntomas postvacunatorios más o menos graves en las semanas posteriores a la vacunación, normalmente el personal sanitario niega o ignora la relación causa y efecto con la vacuna y lo atribuye a simple coincidencia. Por ello, muchos de los efectos secundarios no se incluyen ni en los registros médicos ni en los estudios estadísticos. Tampoco se han estudiado oficialmente los efectos secundarios a medio plazo porque se dan por supuesto que no existen.

El gravísimo caso con secuelas de por vida, de María Alejandra Toloza fue uno en 16.000 que es la totalidad de los habitantes de Las Parejas.
Según revistas de prestigio (Lancet, Pediatrics)las reacciones postvacunales severas oscilan entre 1 de cada 100.000-300.000 dosis pero la Liga Francesa para la Libertad de Vacunaciones habla de 1 cada 20.000 dosis. Y en el caso de María Alejandra Toloza, el margen aún es menor, ya que el municipio de Las Parejas, tiene 16.000 habitantes, suponiendo que todos los habitantes hayan sido vacunados.
Revelando lo que nos ocultan sobre las vacunas
En los Estados Unidos son tantas las personas que quedan discapacitadas luego de vacunarse que, para salvar a los laboratorios farmacéuticos que las producen se creó el Programa Nacional de Indemnización de Daños Derivados de Vacunas. Que está a cargo de la Agencia Administrativa Dpto. de Salud y Servicios Humanos de los EE.UU. El Programa nacional de indemnización de daños derivados de vacunas (VICP, por sus siglas en inglés) es un sistema federal “sin determinación de culpa”, diseñado para compensar a los individuos o a familiares de los mismos, que hayan sufrido daños por vacunas administradas en la infancia, ya sea en el sector privado o público. Este programa cubre todas las vacunas recomendadas por los Centros de Control y Prevención de Enfermedades para su administración rutinaria en niños. Las vacunas actualmente cubiertas incluyen: difteria, tétano, tos convulsa (DTP, DTaP, DT, TT ó Td), sarampión, paperas, rubéola (MMR o alguno de sus componentes), polio (OPV ó IPV), hepatitis B, haemophilus influenza tipo b (Hib), varicela, rotavirus y neumocócica conjugada.
Para calificar para este programa de beneficios, usted o un miembro de su familia/hogar debe padecer una lesión o enfermedad provocada por una vacuna. En la Argentina, María Alejandra Toloza fue obligada a vacunarse contra el sarampión y la rubeola, quedando discapacitada en un 80% curiosamente, en los Estados Unidos, en el año 1986 se dio una epidemia de sarampión, donde el 85 % de los casos estaban vacunados, presentándose en su mayoría en forma atípica.  Y la pregunta es ¿realmente las vacunas protegen? o ¿lo que realmente previene enfermedades es un estilo de vida sano? Irónicamente, se vacuna contra el virus del sarampión para prevenir una supuesta encefalitis, pero curiosamente, una de las consecuencias de vacunarse es que la dosis provoque encefalitis, tal como le sucedió a Toloza. Nos han metido miedo acerca del sarampión, cuando en realidad la exposición de la población a la enfermedad natural comporta menos riesgo de complicaciones que la vacuna. El sarampión es una enfermedad benigna de tipo eruptivo. Sus complicaciones como otitis, laringitis o neumonía son perfectamente tratables y poco graves. La justificación de la vacuna es la prevención de la encefalitis, pero esto es también la principal complicación de la vacuna.
La enfermedad solo se la tiene una vez en la vida.
Ni el sarampión ni las paperas ni la rubéola son más peligrosas si se pasa a mayores. El sarampión natural inmuniza de por vida tanto contra el sarampión como contra cientos tumores y enfermedades inmunológicas. La Dra. Françoise Berthoud afirma que se sabe a través de estudios encefalográficos que después de esta vacuna se encuentran modificaciones en el electroencefalograma de la mayoría de los niños vacunados. La rubeola es otra enfermedad eruptiva benigna en niños y niñas de la que no existen complicaciones importantes y las que se producen pasan desapercibidas a menudo. En Estados Unidos se reciben anualmente unas 11.000 notificaciones de reacciones adversas serias a las vacunas, entre las cuales se cuentan unas 100-200 muertes, y un número varias veces mayor de casos de invalidez permanente.
Pero si existe un riesgo real de malformaciones del embrión en mujeres embarazadas con rubéola en el primer trimestre del embarazo. La vacunación por tanto puede ser útil para mujeres en edad fértil que no tengan suficientes anticuerpos pero no es justificable su administración en la infancia y menos en niños varones. Se reconoce que entre un 50% y 80% de las mujeres inmunizadas artificialmente se contagian en caso de exposición, mientras que sólo lo hacen el 5% de las inmunizadas naturalmente, con lo que se crea una contraproducente sensación de seguridad que puede facilitar el contacto de mujeres embarazadas con infectadas. ¿Por qué vacunar de la rubéola a niños y niñas (y bebés) cuando esta enfermedad sólo daña a los embriones en mujeres gestantes? En EEUU se reciben anualmente unas 11.000 notificaciones de reacciones adversas serias a las vacunas, entre las cuales se cuentan unas 100-200 muertes, y un número varias veces mayor de casos de invalidez permanente. Según funcionarios del sistema VAERS, el 15% de las reacciones adversas son “serias”. Según análisis independientes de las notificaciones del sistema VAERS, en el caso de la vacuna contra la Hepatitis B, las reacciones adversas “serias” llegan al 50%. Si bien estos datos son alarmantes, no son más que la punta del iceberg. El Centro Nacional de Información sobre las Vacunas (NVIC), una organización de base, fundada por padres de niños muertos y dañados por las vacunas, ha realizado sus propias investigaciones. Este Centro informó que “en Nueva York, sólo 1 de cada 40 consultorios médicos (2,5%) confirmó que se notifica una muerte o un daño después de una vacuna. Dicho de otra forma, 97,5% de las muertes y casos de invalidez relacionados con las vacunas no se notifican en ese lugar. Dejando de lado las implicaciones sobre la ética médica (la ley federal de los Estados Unidos exige que los médicos notifiquen los casos serios de reacciones adversas), estos datos sugieren que las muertes y los casos de daños graves pueden ser en realidad de 10 a 100 veces más que lo que se notifica. Cuantas más dosis de vacunas se reciben más graves son los problemas de salud. Las vacunas múltiples complican todavía más la situación. Un estudio en 1998, asoció la administración de la vacuna triple vírica que protege contra la rubeola, las paperas y el sarampión al autismo. La complejidad de los trastornos observados demuestra que las vacunas provocan en la población un nuevo desastre sanitario: las nuevas enfermedades de los individuos vacunados.
Fte: Diario el Siciliano.com.ar/ Estudio del Vecchio Abogados Consultores

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