jueves, 20 de diciembre de 2012

DEMOCRACIA O DICTADURA SIONISTA: PLAN ANDINIA Y LA PALESTINIZACIÓN DE LA ARGENTINA (CAP. 1)




Ha sido una constante que todo lo vinculado con el denominado "Plan Andinia" y el accionar del sionismo en el país haya sido calificado, sistemáticamente como “conspiranoico”. Como no queremos entrar en una polémica de bajo vuelo con los testaferros de turno, vamos a limitarnos a publicar los textos originales entre los cuales se encuentra una reunión secreta mantenida en 1969 por el rabino Gordon con dirigentes judíos de Buenos Aires. Esta información ha sido tratada y analizada con gran seriedad y fundamento por diversas publicaciones del campo nacional, lo que nos exime de mayores consideraciones. Simplemente  brindaremos al lector la versión editada del "Plan Andinía” con el agregado de datos actualizados y dividida en capítulos para su mayor profundización, así, luego de la lectura cabal de la misma, podrá compararla con la presente realidad Argentina, sacar sus propias conclusiones y finalmente concluir que: La única verdad es la realidad.

Por Herta

Sabemos que algunos medios masivos de comunicación como La Nación o Clarín, han publicado sobre la venta de tierras a “extranjeros”, pero sostenemos que una verdad a medias sigue siendo una gran mentira; dichos medios les llaman “extranjeros” y los mapas referentes son dibujados con las diferentes banderitas en representación de la nacionalidad de dichos inversores, esta es una visión viciada de miopía sobre la única verdad irrefutable: El Plan Andinia y las connotaciones gravísimas que ello conlleva. Estos no son hechos aislados entre sí, sino parte de un plan para apoderarse de todo el territorio estratégico de la Argentina y Chile. Imaginemos por un momento en el Mundo de la Política Ficción el desarrollo de escenarios que podrían posibilitar la realización del llamado "Plan Andinia" y los hechos que requeriría su aplicación. Para dar un resumen: el “Plan Andinia" es un proyecto que pretendería llevar a cabo la "Segunda Profecía" del líder sionista Theodoro Herzl. 

La primera profecía, señalaba que el pueblo judío en la Diáspora obtendría un Estado al cabo de 50 años. Esto lo señaló en 1897, y fue llamado por los sionistas: "El sueño de Herzl". Sueño o no, cincuenta años más tarde se fundó Israel, en 1948.  La segunda, señalaba que: "La Argentina, por naturaleza, es uno de los países más ricos de la tierra, de inmensa superficie, población escasa y clima templado. La República Argentina tendría el mayor interés en cedernos una porción de tierra".  En “El Estado Judío”, Herzl planteó como objetivos a Palestina  como nación histórica (o Eretz Israel),  y a Argentina como la Tierra Prometida (op. cit. pág. 21). Ahora, pasemos al análisis de los posibles escenarios, situándonos en un momento impreciso de un futuro que podría ser cercano. La posibilidad de escindir el territorio sur de Argentina y Chile pasó por dos etapas. En la primera, los territorios adquiridos durante años por particulares judíos, o por naturales en su representación (testaferros), fueron conformando lentamente una unidad territorial. Ya desde la década del '60 habían sido numerosos los judíos pudientes de Argentina que habían comprado sus estancias en Neuquén, Río Negro, El Chubut, Santa Cruz e incluso Tierra del Fuego. Ello había sido posible por el propio desinterés de los argentinos. Así, lentamente, fueron ocupando puestos de importancia en la vida de esas apartadas provincias. El principal diario de Bariloche estaba en sus manos. La producción de lana y vacunos del Chubut, se repartía en cuatro grandes estancias, tres de las cuales pertenecían a ellos. El comercio comenzó a estar bajo su control. Lentamente al principio, a mayor velocidad más tarde, las estancias colindantes a los predios hebreos eran compradas a sus dueños, y el territorio iba creciendo. (1) A finales del segundo gobierno del alto traidor a la Patria, Carlos Saúl “Menehem” (ARGENTINO JUDÍO DE ORGIEN SIRIO) (2) territorios en manos de judíos en las provincias de Neuquén, Río Negro, El Chubut, Santa Cruz y Tierra del Fuego sumaban cerca del 70% de la superficie. Además, ellos colaboraron lealmente con el Gobierno, estableciéndose en los últimos territorios ganados a Chile. Es muy importante destacar además, que ya en el año 1886 Julio Popper personaje de origen judío rumano (competencia del Baron Hirsch, Jewish Colonization Association) calificado por Boleslao Lewin como "Conquistador patagónico” y "Quijote del oro fueguino", vinculado con personas destacadas de Buenos Aires, para los que lograría importantes aportes de capital, constituyó  la Compañía Anónima “Lavaderos de Oro del Sud” y "Popper y Cía”, teniendo como fin la explotación del oro y los proyectos de colonización de tierras en expediciones disfrazadas como “científicas" patrocinadas por Institutos, Museos, o entidades prestigiosas. A él le quedaron 55.000 hectáreas en la mejor zona donde se fundó luego la ciudad donde están las mejores estancias, de Río Grande.  En el año 1890 se estaba iniciando la colonización judía en la Argentina, meses antes el vapor Wesser había arribado trayendo colonos judíos para la obra “filantrópica” del Barón Hirsch, que fundó la JCA (Jewish Colonization Association) se compraron tierras, se lotearon las mismas y fueron entregadas a los inmigrantes judíos para el laboreo. En 1891 Popper, había solicitado 375 mil hectáreas al Congreso de la Nación, proponiendo radicar 100 familias de origen incierto. (3)
Pero volviendo a la actualidad; tanto la Laguna del Desierto (en la Pcia de Santa Cruz, centro de recursos naturales, mineros, forestales, agropecuarios y energéticos de enorme magnitud) como toda la Argentina se transformaron en un centro turístico de renombre internacional, convirtiéndose como modalidad principal, la compra de grandes extensiones y el monopolio de los servicios, empresas turísticas y concesiones. Fue así como cada verano e incluso casi en cualquier época más y más turistas Israelíes arribaban a la "Tierra Prometida" de Herzl. El periódico chileno Mercurio de la edición del 26 de Noviembre del 2006 relata: “En Valparaíso se instalan los primeros judíos europeos, de ellos, destaca Manuel de Lima y Sola, un sefardita trashumante que se transformó en uno de los socios fundadores del pionero Cuerpo de Bomberos de Valparaíso en 1851 y en el fundador de la masonería chilena al crear la primera logia francmasónica, la "Unión Fraternal", dos años después. De allí en adelante, la presencia de los descendientes de Israel se expande por Santiago, Valdivia, Puerto Montt, Temuco, La Unión, e incluso Atacama, adonde llegan atraídos por el negocio de las minas y el comercio.” 


La masonería judía (como lo explicamos en capítulos anteriores) maneja, tanto en Argentina como en Chile, los destinos de cada país, muestra de ello fue el logotipo introducido como mensaje subliminal durante el gobierno de Ricardo Lagos, junto a la Secretaria de  Comunicación y Cultura, de origen judío, Patricia Politzer (4), el logotipo consiste en una sucesión de cubos con los colores de la bandera chilena dispuestos en el mismo orden donde se encuentra de manera oculta la estrella de Israel, este es utilizado para todos los documentos oficiales como sello, este mensaje es homólogo al del billete de Evita con la estrella de David enroscada a su cuello (5) introducido por la presidente pro sionista Cristina Wilhelm, estos dos símbolos significan solo una cosa: “Argentina y Chile ya están en poder de los judíos sionistas”. No es casual que el ex presidente Lagos sea de origen judío sefardí (6), miembro activo de “La Gran Logia de la masonería de Chile” (7) (al igual que lo fue el judío marxista Salvador Allende Gossens), militante de la organización sionista B’nai B’rith, (7*) egresado de uno de los grandes calderos de la masonería como lo es la Universidad de Duke (Rockefeller) y que haya entregado enormes extensiones a mineras como la Barrick Gold al igual que como lo hizo Wilhelm en el proyecto minero binacional de Pascua Lama.                                                                                   
   
Tal vez la población no sepa, que en septiembre de 2003 el entonces Comandante en Jefe del Ejército argentino, Roberto Bendini, fue obligado a renunciar por un escándalo mediático alimentado por el lobby sionista local de la DAIA (Delegación de Asociaciones Israelíes Argentinas), luego de que Bendini expresara su preocupación por la presencia de oficiales israelíes haciéndose pasar por “mochileros inocentes”. Nuevamente el periódico La Nación del 30 de septiembre de 2003, explicó que: “en cuanto a los israelíes, importa advertirlo: que los hay en la Patagonia, los hay. Se mueven en grupos, son jóvenes y hablan entre ellos en hebreo. Una buena parte viene de la milicia. Acaban de quitarse el uniforme del ejército israelí.”  Esto es perfectamente constatable y para ello no tenemos que ir muy lejos; el día 4 del presente mes, la prensa chilena  informa sobre más turistas israelíes expulsados de parque Torres del Paine (8): “por segunda vez en un mes, turistas israelíes fueron expulsados del parque nacional austral Torres del Paine por causar problemas en el lugar e ignorar las recomendaciones del guardaparque a cargo del sector. La Comisión Nacional Forestal informó en un comunicado que la policía expulsó a cuatro ciudadanos israelíes del parque nacional situado a unos 3.200 kilómetros al sur de la capital chilena, en la provincia de Magallanes, luego de provocar disturbios la noche del sábado en el Campamento Las Torres. Los turistas israelíes fueron identificados como Diencman Niv, Eldar Ori, Shpack Omer y Shwartz Dor. El mes pasado Conaf expulsó también del parque nacional a otro turista israelí que fue sorprendido en un lugar no autorizado de las Torres del Paine, un parque de 242.000 hectáreas.” Recordemos que en diciembre del año pasado, el israelí Rotem Singer causó un incendio que arrasó 17 mil hectáreas. Aunque Singer fue favorecido por el Juez Jorge Lavín con un “acuerdo de salida alternativa” en una audiencia que no demoró más de 35 minutos en el Juzgado de Garantías de Puerto Natales, los daños que comprometieron el bosque nativo, matorrales y pastizales en la reserva natural  fueron estimados en un costo para el Estado de 3 millones de dólares (9) El episodio del agente militar israelí Rotem Singer (probable integrante del Mossad) (10) en el incendio de Torres del Paine, sirvió además, como uno de los “fundamentos” para aprobar una ley “contra la instigación del odio” o Ley Contra la Discriminación (11) cuyo único fin, es la de coartar el derecho a la libertad de expresión, a la opinión política y a la discusión abierta respecto a temas de interés nacional, ciertamente, nada que ver con proteger a minorías vulnerables, significando esto, que el solo hecho de querer proferir comentarios sobre el Mossad pueda ser objeto de una querella criminal por “incitación al odio”; obviamente un artilugio más del sionismo, máxime considerando las recientes declaraciones del presidente de la comunidad judía en Chile, Shai Agosin en la entrevista realizada al The Jerusalem Post el 23 de agosto de este año: “servicios secretos como la CIA y el Mossad están efectuando labores de inteligencia en Iquique, norte de Chile” (12).

Pero focalicémosnos ahora en la Patagonia  una región comprendida entre los ríos Colorado, al Norte; el Océano Atlántico; al Este, Tierra del Fuego, al Sur; y el Océano Pacífico, al Oeste: si incluimos también el sur de Chile, que posee las mismas características geográficas de la región. Los recursos hídricos de la Patagonia rondan los 230.000 km2 de cuencas con vertiente atlántica, las que el naturalista Charles Darwin describiera como “desérticas y estériles” cuenta con 4.000 km2 de superficie sobre el área de los hielos continentales y glaciares, tiene  reservas de agua subterráneas  incalculables y a pesar de que menos del 5% de los 37 millones de argentinos viven en la Patagonia, la región cuenta con casi la mitad del territorio nacional, energía hidroeléctrica y el 80% del petróleo y gas natural. Entonces existe una razón justificada de preocupación entre argentinos y chilenos nacionalistas, razones que obviamente, no atienden los “populares” traidores a la Nación. Ahora bien, el recientemente creado Registro Nacional de Tierras Rurales (RNTR) comenzó a recabar datos de cuántas de las tierras argentinas están en manos de extranjeros. Luego de vencido el plazo para la presentación de las declaraciones juradas (31 de agosto), y todavía con cinco provincias que no presentaron datos, los primeros resultados -publicados sólo a través de la página de Facebbok del RNTR- arrojaron que casi 7,5 millones de hectáreas de las tierras rurales argentinas están en manos de extranjeros.   Vencido el plazo estipulado por la ley, todavía resta que varias provincias (La Rioja, Santiago del Estero, Chaco, Santa Cruz y Corrientes), entre las cuales existen conocidos casos de grandes extensiones de tierras en manos de extranjeros, envíen las declaraciones juradas solicitadas por el RNTR, por lo que esos 7,5 millones de hectáreas seguramente aumentarán, acercándose a los 10 ó 15 millones denunciados por varias organizaciones agrarias. Una grave falencia de la normativa es no discriminar entre ejidos rurales, ya que dicha ley no establece una protección especial sobre zonas geológicas estratégicas como cuencas o acuíferos. Por otro lado, el proyecto no se pronuncia sobre los arrendamientos, unos de los principales mecanismos con los que hoy los extranjeros explotan tierras en otros países. (13) La firma china Heliongjiang explota la concesión de 330 mil hectáreas en Río Negro a cambio de 1.500 millones en inversiones durante los próximos 20 años, es lo que pacto, bajo polémicas condiciones y sin aval legislativo, con el gobierno de Río Negro, mientras que capitales de Arabia Saudita se aseguraron la explotación de 30 mil con opción a 200 mil hectáreas en El Impenetrable chaqueño a cambio, el grupo árabe Al Khoraref pondrá 400 millones de dólares y se quedará con la producción, para un plan de seguridad alimentaria en su país (“queremos darle valor agregado a tierras improductivas”, dijo el gobernador kirchnerista Jorge Capitanich). (14) Sobre las 7696 declaraciones juradas presentadas, el 10,64% corresponden a personas físicas, mientras que el 89,36% a personas jurídicas, de las cuales el 93% están inscriptas como argentinas con capitales extranjeros y el 7% restante como extranjeras. Sobre la base de las declaraciones juradas de extranjeros que ya son titulares o poseen tierras rurales en nuestro país tan solo un 1% está en manos de latinos. Si tomamos las 175 millones de hectáreas como base del cálculo de la tierra rural en la Argentina, el dato es alarmante. Los 7,5 millones declarados hasta el momento representan apenas el 4,2% de la tierra rural en el país, con lo cual la presente ley permitiría extranjerizar todavía 18.750.000 hectáreas más. (15)
Como mencionábamos más arriba, es en la década de los "90 bajo la presidencia del infame traidor a la patria Carlos “Menehem” Menem, cuando se comenzaron  a comercializar tierras locales a capitales o empresarios “extranjeros”. En países como Polonia, Hungría, Bulgaria, República Checa y Eslovenia tienen prohibido la venta de tierras a los extranjeros. En Estados Unidos, Canadá, Gran Bretaña, se ponen condiciones excepcionales para que los extranjeros compren tierras. En Perú y México también se ponen condiciones y en Brasil se fijan topes, la historiadora Elsa Bruzzone, autora del libro “Las guerras del agua” afirmó: “Los topes del 20 por ciento de posesión extranjera y de 1000 hectáreas para cada comprador de otro país son demasiado altos. Yo creo que ningún extranjero debería poseer tierras argentinas, como sucede en algunos estados de EE.UU, países de Europa y Japón”. (16) Continuará….

Referencias:

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