viernes, 21 de diciembre de 2012

VICTIMAS MUDAS DE UN PROCESO INDUSTRIAL: ¿NOCHE DE PAZ?


“Basta una ojeada al interior de un matadero para convertir a un niño en vegetariano de por vida”

En estas fiestas, los sentimientos de Paz y Amor deben comenzar en el plato. Pasemos unas fiestas libres de crueldad animal. 

Algo se ha enviciado de mala manera en las relaciones entre los seres humanos y otros animales, y no se trata únicamente de que lo señalen las organizaciones que se dedican a promover el bienestar de los animales y la protección de sus derechos. Un amplio sector del público está también preocupado.  Incluso entre la gente que sigue el ejemplo del Génesis, en su concepción  de que Dios nos ha dado el dominio sobre las bestias para que podamos alimentarnos, persisten las dudas sobre si la producción industrial de animales de granja y un sector alimentario que opera en una escala industrial con el fin de convertir a animales vivos en lo que, de manera eufemística, denominan “productos animales”, representan lo que Dios o el “Creador” tenía en sus designios, en todo caso si esos son “sus designios” solo de nosotros depende torcerlos.




Así pues, no es para nada irrazonable que las organizaciones de defensa de los derechos de los animales busquen dar voz a las (por definición) víctimas mudas de la industria alimentaria, apuntando a la producción industrial de animales de granja, al tiempo que no ignoran otras prácticas -el uso de animales en experimentos de laboratorio, por ejemplo, o el comercio de animales salvajes exóticos, o la comercialización de las pieles- que pudieran igualmente ser condenadas por crueles e inhumanas.


Hemos recibido un aviso, potente y claro, de que hay algo profundo, es más, universalmente erróneo, en la utilización de métodos industriales para matar a criaturas congéneres en una escala industrial.  Pero hay algo muy hipócrita en todo esto; culpamos al pueblo asiático por comer perros y gatos, espantosa práctica, pero... ¿nos preguntamos cuál es la diferencia si comemos una vaca o un cerdo?  Tachamos a España como pueblo salvaje porque torturan y asesinan a un toro en la plaza, pero ¿nos preguntamos cómo llega ese churrasco a nuestra mesa? Esa vaca, cerdo, ave o cualquier animal de granja pasa por las mismas torturas que pasó un toro, un perro o un gato; vive una vida de explotación, angustia y esclavitud, pero en nombres del consumo y claro, “ojos que no ven corazón que no siente”. Nos resultan aberrantes las tradiciones chinas o españolas que en nombre de sus costumbres, torturan y matan animales y por nuestra parte, en nombre de la belleza, de la ciencia y hasta de la religión, mandamos a matar a millones de animales por año a los laboratorios para que testeen los cosméticos que utilizamos  ¡todos los días!  TODOS SOMOS CULPABLES, ES SOLO UNA CUESTIÓN DE CONSCIENCIA.






UNA BUENA NOTICIA…

No obstante, una buena noticia nos llega desde Alemania, en el tercer trimestre de 2012 se produjeron unas 91.000 toneladas de carne menos que el año anterior. Según estos datos, se han dejado de matar 796.500 cerdos, 27.300 reses (bueyes, toros, vacas, becerros, terneros y novillos) y unos 2 millones de aves (pollos tomateros, patos, pavos y "pollos para sopa"). Aunque sea un descenso pequeño (4%), esto supone muchas menos muertes. Se estima que en Alemania hay unos 9 millones de vegetarianos, y eso tiene un efecto en la demanda.

No digas nunca que "no podes hacer nada", cada uno de nosotros es importante, y juntos marcamos la diferencia.
Es un hecho que optar por una dieta basada en productos animales también es una imposición social (ya que cada persona le transmite a sus hijos los valores que considere más apropiados para su desarrollo) sólo a través de la conciencia se pueden comprender los verdaderos motivos. 





En ocasiones, de nada sirve que nos cataloguen una realidad como "mala, poco ética, inaceptable". Hace falta que entremos en contacto con ella para elaborar nuestras propias conclusiones. Sólo una persona que ha descubierto personalmente la relación terriblemente escalofriante entre un pedazo de carne y la vida de un animal es capaz de mantenerse firme en sus ideales. Porque como toda decisión personal que nos hace crecer y evolucionar, efectuar quiebres con la tradición; el vegetarianismo no puede ser fruto de una imposición. Como todo acto de amor sólo podrá nacer y perdurar en el corazón. Por esto, contribuyamos cada uno de nosotros para que cada vez sean más los “hermanos menores” que tengan una verdadera “noche de paz”. Por una Navidad con menos sacrificios y menos muertes.



















Ref: Planeta Consciente

1 comentario:

  1. ¡Qué fácil es meterse con quien no puede defenderse!

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