viernes, 7 de diciembre de 2012

WEST PHARMA USA DE COBAYOS AL PUEBLO DE ALEMANIA DEL ESTE






Alemania del Este no sólo pone a los presos políticos a trabajar haciendo muebles de Ikea (Empresa líder), sino que “vende” también los cuerpos de sus ciudadanos enfermos a las empresas farmacéuticas occidentales para probar sus nuevos productos, un documental de la televisión lo ha revelado.

Los inconscientes utilizaron como chanchitos de Indias a humanos dándoles remedios no probados o placebos para ver los efectos de los nuevos medicamentos y así ser comparados. Empresas farmacéuticas occidentales pagan cientos de miles de marcos alemanes para los “sujetos” de prueba -. Todo lo cual fue “tragado” por la atribulada economía de Alemania Oriental. El documental televisivo “Pruebas und Tote (Pruebas y muertos)” que se mostró en la noche del lunes pasado en la cadena estatal ARD dejó ver cómo a medida que las compañías farmacéuticas se vieron obligados a realizar pruebas exhaustivas a raíz del escándalo de la talidomida (que dejó a miles de personas deformes), se fueron dirigiendo hacia el Este, que estaba desesperada por divisas. Pero teniendo en cuenta la gravedad de las afirmaciones - y el potencial de demandas de indemnización-, parece poco probable que las empresas farmacéuticas harán un mea culpa y se disculparán como Ikea lo ha hecho recientemente, por usar  presos políticos de Alemania del Este como mano de obra barata. Un caso destacado en el programa fue el de Gerhard Lehrer, que ingresó en el hospital de Dresde en 1989 después de tener un ataque al corazón, el médico no le dio cápsulas rojas y blancas a tomar y, según la viuda de Lehrer, ( que elogió a las drogas), dijo que eran difíciles de conseguir. Las condiciones de Lehrer no mejoraron, y el hospital pronto le dijo que dejara de tomar la droga, y que debía devolver el suministro que le habían dado. Poco antes de morir, le dijo a su esposa que se quedase con las pastillas, lo cual hizo.

Placebo en lugar de tratamiento.

Ensayos sobre lo que retuvieron (pastillas) los analistas manifestaron que le habían dado un placebo - que las cápsulas no contenían nada que pudiera ayudar a su condición de enfermo de corazón – Muy grave, a un hombre enfermo se le había negado el tratamiento como parte de un estudio médico sin su consentimiento. Los periodistas de ARD siguieron un número impreso en la caja de los medicamentos falsificados de Lehrer y encontraron en la Alemania del Este un archivo correspondiente del Ministerio de Salud - Lehrer había sido parte de un estudio sobre Ramipril -, un medicamento para la presión arterial desarrollado por Hoechst. “Una combinación de dos acontecimientos durante la década de 1980 sirvió para crear las condiciones en las que el gobierno de Alemania Oriental había “vendido” a sus ciudadanos enfermos a las compañías farmacéuticas occidentales”, dijo Der Spiegel.
Las nuevas leyes obligan a las empresas farmacéuticas a contar con estudios científicos apropiados sobre sus productos antes de obtener la  licencia para la venta - y los pacientes que toman parte tienen que estar plenamente informados sobre los riesgos de hacerlo. Los archivos secretos de la policía mostraron que las dificultades financieras de la Alemania Oriental estaban llevando a la escasez de suministros médicos, las quejas de los médicos cada vez se hacían más notorias.

Vender al enfermo

Una reunión secreta de los gobernantes de Alemania Oriental con  miembros del Comité Central encargados de la atención sanitaria, en la primavera de 1983 marcó el rumbo de la venta de los pacientes a las empresas occidentales, dijo Christoph Friedrich, un historiador de la Universidad farmacéutica de Marburg. Algunos hospitales realizaron pruebas para los productores occidentales, y cobraron con dinero. Esto fue un “negocio” que beneficiaba a las dos partes - en 1982 hubo 20 contratos, mientras que en 1988 el número había aumentado a 165. Las pruebas secretas fueron detenidas con el colapso del Estado de Alemania Oriental de 1989-90. El show ARD afirmó que varios millones de marcos alemanes habían ganado a costa de los enfermos y moribundos. Los periodistas se acercaron a las empresas sucesoras de Hoechst y Sandoz, en las cuales se demostró que habían llevado a cabo pruebas en Alemania del Este con involuntarios pacientes. El gigante francés Sanofi-Aventis, que comprende la antigua Hoechst, fue cooperativo y permitió el acceso a sus archivos. Pero ni las asociaciones de la industria farmacéutica ni los ministerios responsables dijeron que eran capaces de encontrar “a alguien” que tuviera alguna idea de los estudios transfronterizos.
                                                                         
Fte: www.thelocal.de

No hay comentarios:

Publicar un comentario

NOTAS RELACIONADAS

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...