miércoles, 6 de febrero de 2013

CORREO DE LECTORES: ¿Y LOS DERECHOS HUMANOS?


 (I)
Motiva esta carta la impotencia que siento y vivo ante la situación de prisión de mi esposo, coronel (R) Jorge Lazarte, en Villa Urquiza. Habiendo respondido con documentos a los requerimientos en varias oportunidades, a derecho, espontáneamente, y a las acusaciones presunción de culpabilidad, siendo teniente 1ro (1975), en gobierno democrático, fue detenido y privado de su libertad hace cuatro meses. Su excarcelación estaba otorgada por los jueces al probar su inocencia, y por la necesidad de atención de su hijo, Jorge Martín, de 38 años, autista en grado alto. Sin responderle directamente, sin su consentimiento y obviando la decisión de los mismos, el juzgado federal me ofreció ser la curadora, siendo yo madre adoptiva, ya que mi marido era viudo, desconociendo la ley de discapacitad que los prioriza. Está claro que el Estado le está quitando la patria potestad; es un delito, es algo doloso contra la persona; se pone en riesgo su salud física y psíquica por el lazo que los une. Con esta actitud se priva al hijo de sus progenitores, con la pérdida de las relaciones naturales y espirituales de saberse protegido, además de la absoluta desvinculación material y afectiva. Esto constituye la violación de un derecho fundamental de la relación primaria con todo lo que ella importa. Es un derecho que no puede ni debe ser vulnerado. Le negaron también la libertad provisional en forma injustificada, afectando de esa manera su derecho fundamental de libertad. Qué paradoja; al terrorismo no se lo considera como delito contra la humanidad. En lo que concierne a la libertad de mi esposo, los derechos humanos, en este caso, hablan por sí solos, más ante la presencia de un niño indefenso. Es de considerar también el hecho de tener una familia numerosa con hijos adolescentes que vivieron en forma "especial", permanentemente. Necesito que por este medio contemplen la urgencia de la posibilidad de restablecer ese vínculo tan estrecho y afectivo que tenía con su hijo, que su ausencia está afectando. Esta voz, aislada y casi solitaria, no significa eximirlo de culpas por cuanto es inocente; lo probó y sigue haciéndolo, pero ante el deber amoroso y fiel que siente como padre y al no obtener respuesta positiva, pido en nombre de ellos consideración y justicia. Como madre del corazón siento el afecto y el deber moral, en memoria de su madre que desde el cielo lo protege, y al dolor que estos hechos le provocarían, de reclamar por los derechos que les corresponden, que son humanos y justos. Sé que Dios así lo desea. Que la Santísima Madre nos bendiga.

María Isabel Costilla Cátuli
I_lazartehotmail.com

(II) ARRESTO DOMICILIARIO

Soy hija de un preso político detenido por una causa de delitos de lesa humanidad, aún sin condena. A mi padre, a los dos meses de estar privado de su libertad en el Complejo Penitenciario Ezeiza I, en marzo de 2011, le fue diagnosticado el mal de Parkinson, enfermedad degenerativa e incurable, por lo cual a los nueve meses de dicho diagnóstico le fue otorgado el arresto domiciliario. Ante la inminencia del juicio, el Tribunal Oral Federal de Tucumán, sin mayores fundamentos ni haciendo alusión a la violación de ninguna de las pautas impuestas, el 31 de agosto del año pasado revocó la prisión domiciliaria de mi padre -como la de muchos imputados más, enfermos y mayores de 70 años- y fue nuevamente enviado a una cárcel. Esa situación generó un agravamiento de su salud, estado que, por las características de la enfermedad que padece, es irreversible. Quisiera entender qué juridicidad hay en esa medida o de qué forma mi padre, en las condiciones en las que se encuentra, podría afectar la realización del proceso si se le hubiera mantenido el arresto domiciliario. Y de esa forma, además de respetarse ese derecho, permitirle conservar su salud.

Nadia Moore
DNI 33.802.477

(III) Pedido por un hijo

Mi esposo, coronel de la Nación, está preso en la cárcel de Villa Urquiza, Tucumán, desde hace cinco meses, siendo inocente. Estuvo excarcelado por los jueces y lo privaron sorpresivamente y sin explicación de su libertad. Necesita en forma urgente volver a su situación anterior por la salud física y psíquica de su hijo Jorge Martín, de 38 años y con autismo severo. Apelo a quien corresponda interceda para lograr tenga una libertad vigilada, asistiendo al juicio que se lleva a cabo. Su hijo, totalmente indefenso, lo necesita en forma permanente.

María Isabel Costilla Cátuli
DNI 12.733.835

(IV) LA PRESIDENTA EN VIETNAM

Cuando la señora Presidenta llegó a Vietnam, lo primero que pensé es que preguntaría dónde se encontraban la prisión de Phu-Khanh y la celda donde monseñor François-Xavier Nguyen van Thuan (1928-2002) había pasado gran parte de sus trece años de prisión, nueve de los cuales fueron de total aislamiento. Siendo arzobispo coadjutor de Saigón, el 15 de agosto de 1975 fue detenido en el Palacio de la Independencia. Su único delito era el ejercicio de su magisterio sacerdotal; el régimen imperante, el mismo que hoy gobierna, no podía permitirlo. No es nuevo: la injusta prisión, sin juicio, sin condena y sin tiempo... Tal vez deberíamos preguntarnos: ¿qué pasa en nuestro país? Por lo visto, los derechos humanos únicamente es tema a tratar con determinados interlocutores. Sólo me queda recomendarle a la Presidenta que lea "Testigos de esperanza". Son los ejercicios espirituales que Nguyen van Thuan dio en presencia de Juan Pablo II del 12 al 18 de marzo de 2000. Encontrará que el rencor no existe cuando en el corazón anida verdadero amor.

Celso Enrique Arabetti
DNI 5.449.214

(V) SHOW REVANCHISTA

Soy nieto de un militar retirado con grado de coronel sentenciado a prisión perpetua, como muchos de sus camaradas, por haber combatido contra la subversión en los años 70. Aunque parezca parcial, la sociedad argentina no puede olvidar que bandas organizadas bajo lemas libertarios asesinaron a hombres, mujeres y niños, mediante atentados terroristas certeros con plena conciencia de sus efectos. Lamentablemente, "el relato" oficial, los colaboracionistas ideológicos, la ignorancia útil y los oportunistas del negocio de los derechos humanos presentan una historia relativa. Durante su juicio, hubo presencias influyentes del PEN, testigos preparados, acosos políticos y posturas indudablemente parciales, con subjetividad ideológica, venganzas y jueces condicionados al "show". Agradezco que en el editorial del 26 de diciembre se mencione la necesidad de "desterrar las aventuras revanchistas" y que las "conclusiones deben ser claras y consistentes con los hechos" y no relatos sin el sustento adecuado. Lamentablemente, esto último muy del estilo de las formas de gobierno actual, en cualquiera de sus ámbitos.

Agustín Conde Serra
DNI 32.638.197


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