lunes, 25 de febrero de 2013

EN EL CASO DEL MORANDO CON IRÁN, SÓLO LA VERDAD NOS HARÁ LIBRES


Por Gentileza del Dr. Juan Gabriel Labaké (*) Cuarta Nota

¿Tenemos la verdad o una ominosa mentira?

Si ya tenemos la verdad, ¿para qué necesitamos una Comisión de la Verdad? ¿O es que el gobierno duda de la verdad descubierta por la Justicia argentina?

La frase fue lanzada como un desafío por un senador puntano, cuando languidecía el debate en esa Cámara del Parlamento sobre el Memorando de Entendimiento con  Irán.
Y ese senador, estimo que sin quererlo, metió el dedo en la llaga. Porque nuestro drama es que los magistrados judiciales que actuaron en el caso AMIA, desde el Dr. Galeano hasta los Dres. Nisman y Canicoba Corral, no descubrieron  la verdad, sino que armaron  una gran mentira, para ocultar la verdad.

Efectivamente, así es, senador: el gobierno desconfía de la “verdad” de los Dres. Nisman  y Canicoba Corral.
Y creo que la presidente recurrió al subterfugio del Memorando y su Comisión de la Verdad, para que cinco juristas internacionales dijeran lo que ella seguramente sabe y no puede o no quiere decir: que nuestros magistrados mintieron, que no tenemos una sola y mísera prueba contra los iraníes, que todo fue armado a pedido y a gusto y paladar de EE.UU. e Israel porque necesitaban un “casus belli” contra los ayatollah. Y debe saber también que, con  esa acusación  irresponsable, nos metieron en el ojo de la tormenta que se avecina en Medio Oriente, de la cual es indispensable y urgente que nos “despeguemos”.

Y ahora que EE.UU. parece alejarse paulatinamente de las aventuras bélicas que Israel prepara contra Irán, la Sra. de Kirchner puede estar aprovechando la ocasión para deshacer, en forma más o menos elegante y sin demasiado costo político para ella, el descomunal entuerto armado por los Dres. Nisman y Canicoba Corral. La presidente no puede cambiar de dirección en 180 grados, sin recurrir a este “álter ego” de la Comisión de la Verdad, porque hasta hace dos años ella era una de las más fervorosas propulsoras de la acusación contra Irán. Necesita a alguien que le saque las papas del fuego.

En política, y en el tablero internacional con más razón,  periódicamente se da vuelta  la tortilla  y suceden estas cosas. ¿No hubo acaso hasta hace poco una alianza de los hoy opositores al gobierno con su antes odiado Menem? ¿Y no hay ahora una alianza con el mismo “demonio” riojano de quienes, en 2007, se tocaron los testículos cuando lo vieron jurar en el Senado? ¿No apoyó acaso la DAIA a Galeano hasta acompañarlo en el soborno a Telleldín, y ahora lo tiene crucificado al mismo ex juez?
Y si se desea un caso arquetípico de la política internacional, ¿no firmaron Stalin y Hitler una alianza “de hermanos” para guerrear contra Francia e Inglaterra en 1940, y terminaron siendo enemigos a muerte en 1944?

Lo que se viene

Una vez que el Senado dio media sanción al acuerdo con  Irán, y ante la creencia de que su aprobación por Diputados debe darse por descontada y que se producirá la próxima semana, el interrogante que se nos plantea es hasta dónde llegará la presidente en este vuelco de su posición en el caso AMIA.
Puede ser que, una vez que la Comisión de la Verdad compruebe que no tenemos prueba alguna contra los iraníes, fumemos la pipa de la paz con Irán, y ahí termine todo. En ese caso, el expediente judicial volverá a dormir en algún cajón de la Fiscalía del Dr. Nisman, o del fiscal que eventualmente lo reemplace, y nunca sabremos la verdad.
La solución de arreglar el berenjenal que armaron los magistrados judiciales y luego mandar el expediente a “descansar en paz”, sería el verdadero ”punto final” a que aludió una familiar de las víctimas. Eso sería muy conveniente para Israel, y podría constituir el eje de un nuevo “statu quo” de ese país y sus aliadas (la DAIA y La AMIA) con el gobierno argentino. Es el mismo, aunque no reconocido, acuerdo que existe entre el gobierno de Tel Aviv y el nuestro en el caso del atentado contra la Embajada de Israel: que quedó paralizado “sine die”. La Corte Suprema no toca ese expediente desde 1997, es decir desde hace 16 años, con el consentimiento (y, muy probablemente, debido a un pedido reservado) del Estado de  Israel, que es el único querellante en ese caso. Y no lo toca desde que una pericia indubitable e inatacable, hecha por la Academia Nacional de Ingeniería y el Departamento de Explosivos de la Universidad Nacional de Tucumán, demostró que la explosión se produjo adentro del edificio de la Embajada y que no existió un coche bomba como adujo la “historia oficial”. Desde ese día la Corte “cajonea” el expediente e Israel guarda silencio.
Pero llegar a un nuevo acuerdo con el tandem Israel-AMIA-DAIA, para poner “punto final” al caso AMIA luego de concluir la labor de la Comisión de la Verdad, le significaría al gobierno argentino tener que soportar la permanente e indignada  protesta pública de los familiares de las víctimas que, con toda seguridad, no se quedarán quietos en ese caso.
Y si de protestas indignadas se trata, la Casa Rosada tiene bastante con la de los familiares de las víctimas de la tragedia ferroviaria de Once. ¿Querrá sumar esta  otra?
La causa por el atentado a la Embajada de Israel pudo ser “cajoneada” impunemente por la Corte Suprema porque en ella, insisto, la única querellante es la propia Embajada israelí, y las víctimas judías eran ciudadanos israelíes, a quienes Tel Aviv puede mantener en silencio con facilidad. En el caso AMIA, las 53 víctimas judías fueron todas argentinas, a cuyos familiares difícilmente pueda hacer callar el gobierno israelí.
Ésa es la diferencia, y ése es el escollo que tiene el poner “punto final” en el caso AMIA, luego de que la Comisión de la Verdad compruebe que no tenemos pruebas contra los iraníes.
A su vez, seguir adelante con la investigación hasta las últimas consecuencias, luego de la labor de la Comisión de la Verdad, será enfrentar de lleno a Israel. Porque, si no fueron los iraníes, las sospechas recaerán inmediatamente sobre quienes acusaron permanentemente al país persa en forma tan ligera como irresponsable. Y ese acusador tiene nombre y apellido: Tel Aviv. Tal sospecha crecerá exponencialmente cuando los iraníes mencionen ante esa Comisión, como seguramente lo harán, que en el caso AMIA también existe una pericia hecha por el Departamento de Explosivos de la Universidad Nacional de Tucumán, según la cual la explosión se produjo, con toda seguridad, adentro del edificio de la calle Pasteur, y que jamás hubo una Trafic-coche-bomba.
La comunidad de argentinos de fe judía debería preparar su espíritu para ese momento que, a este paso, llegará inexorablemente y lo hará más temprano que tarde. La verdad suele ser muy dura.

Nuevas objeciones

1.- La AMIA recurrirá ante la Corte Suprema para que se declare la inconstitucionalidad del Memorando, ya que el art. 109 de la Constitución Nacional prohíbe al Poder Ejecutivo arrogarse el conocimiento de procesos judiciales (de un directivo de la mutual judía).
Con este acuerdo, el Poder Ejecutivo no hace más que ayudar en la investigación, como lo hizo durante años la Comisión Bicameral de Seguimiento del caso AMIA, que funcionó hasta 2002. Conviene remarcar que la Comisión de la Verdad no pasa de ser un cuerpo de especialistas ante el cual cada parte podrá mostrar sus pruebas y, de paso, las autoridades judiciales argentinas podrán interrogar –no indagar- a los imputados. Luego, el fiscal y el juez de instrucción nuestros quedarán en libertad total para indagar a dichos imputados, si de la audiencia de marras surge “motivo bastante para sospechar” la culpabilidad de ellos (art. 294 del Código Procesal Penal). La garantía que el Memorando ofrece  a ambas partes es que todos estarán presentes y vigilantes en esa audiencia, y que la presidirán cinco juristas de prestigio internacional.
En un conflicto diplomático como el que han creado los Dres. Nisman  y Canicoba Corral con  su desaprensiva acusación a los iraníes, el logro de esa audiencia es muy valioso, y de ninguna manera vulnera la Constitución Nacional. Si algún día se pronuncia la Corte Suprema sobre ese punto, se comprobará que es acertado lo que afirmo.

2.- El defecto principal del acuerdo es que no contempla que Irán ya rechazó las imputaciones que le hizo la Sra. de Kirchner en la Asamblea de la ONU en setiembre de 2010 (del segundo editorialista político del diario La Nación). 
Dije en mi nota anterior que el diario La Nación estaba cayendo en la histeria y aún en la comicidad en este debate.
En efecto, la ocurrente afirmación del editorialista parece formar parte de alguna antología del dislate, y no de una nota seria de un medio que se precia de serio.
Si Irán hubiera aceptado las imputaciones efectuadas por nuestra presidente en 2010,  ¿a santo de qué habrían negociado trabajosamente ambos países durante dos años para llegar a acordar el Memorando?
Convendría que alguien le informe al editorialista de La Nación que, cuando hay coincidencia total entre dos países sobre un punto, comúnmente no suelen perder el tiempo negociando la forma de ponerse de acuerdo sobre ese punto. Otro tanto sucede entre los particulares: si dos personas están totalmente de acuerdo en los términos en que zanjarán un diferendo, no necesitan buscar un mediador que zanje el diferendo… El asunto es sencillo, y estoy seguro de que, si el diario La Nación y su editorialista político recobran la cordura y la seriedad, luego del ataque de histeria y comicidad que sufren, lo entenderán en forma rápida. Es de esperar que así sea.

3.- La Argentina irá a esa audiencia, no a pedir, sino a dar explicaciones (del mismo jocoso editorialista).
¿En qué artículo del Memorando se establece que en la audiencia, o en alguna otra instancia, ambos países deben dar o recibir explicaciones?

El texto es clarísimo:

… las autoridades de Irán y de la Argentina se enviarán entre ellas y a la Comisión la evidencia y la información que se posee sobre la causa AMIA (art. 3).
La Comisión y las autoridades judiciales argentinas e iraníes se encontrarán en Teherán para proceder a interrogar a los cinco iraníes… (art. 5).
Interpretar que de ello surge nuestra obligación, expresa o encubierta, de dar explicaciones, forma parte del reino de la fantasía o de la comicidad en el que, insisto,  parecen haber caído el diario La Nación y su editorialista, luego de pasar por el de la histeria.
¿O será que el editorialista y su diario, así como otros medios, saben desde ya que no tenemos evidencia alguna para enviar a la Comisión de la Verdad, y eso es lo que los preocupa tanto?

4.- Timerman admitió que sólo podrán ser interrogados los cinco iraníes que tienen pedidos de captura de Interpol. Los otros tres, no (del mismo jocoso editorialista).
Pero si Interpol no emitió la captura para los otros tres iraníes irresponsablemente acusados por los Dres. Nisman y Canicoba Corral, ¿cómo se lo podría interrogar? ¿Pasando por sobre Interpol y burlándonos de sus resoluciones? ¿No somos un país parte de Interpol nosotros? ¿O pretende el editorialista que, para dejarlo conforme a él,   violemos el Tratado de creación de Interpol que suscribimos desde el primer día?
Otra más para la antología del dislate. Y van…

5.- Si Irán no colabora y todo sale mal, no habrá pronunciamiento de la Comisión de la Verdad, y sin ese pronunciamiento la Justicia argentina no podrá dar un solo paso (nuevo dislate del editorialista).
¿El diario La Nación no tiene algún abogado de buena voluntad que le explique a su editorialista estrella (porque vive en la estratosfera, al parecer) que si Irán no colabora, la Argentina puede denunciar el Tratado por incumplimiento de la contraparte con graves consecuencias de  desprestigio y aislamiento para el incumplidor?
O, en todo caso, que alguien le acerque al editorialista estrella mi segunda nota en la que expliqué detalladamente las consecuencias negativas que aparejaría a Irán su incumplimiento.
Por otro lado, aún ahora, nada del Memorando impide a los Dres. Nisman y Canicoba Corral seguir adelante con la causa AMIA. Y si el fiscal y el juez de instrucción avanzan aunque sea un milímetro en estos días en que aún estamos “libres” del “cerrojo” del Memorando, nos vendría muy bien, pues desde 2008 a esa causa la tienen totalmente paralizada y “cajoneada”. ¿Por qué no aprovechan para avanzar antes de que el Memorando se los “impida”…?
Dejo sin poner en evidencia muchos otros dislates del editorialista estrella del diario La Nación, porque mis lectores podrían llegar a pensar que tengo alguna inquina personal contra él. Además, de comicidad y dislates ya estamos llegando a la sobredosis.
De todos modos, tendremos que prepararnos para leer y escuchar más y mayores dislates para cuando comience a ejercer como nueva asesora estrella de la DAIA, la xenófoba y discriminadora Pilar Rahola. La señora Rahola es una deslenguada catalana que fue vicealcaldesa de Barcelona y odia y desprecia a los árabes y al resto de los musulmanes. De su boca suelen salir los más soeces epítetos contra todo lo que no sea blanco y europeo. Pronto conoceremos sus dislates.
Se me ocurre que los directivos de la DAIA, al designar como asesora a esa impresentable y discriminadora representante de lo peor de la xenofobia europea, están dando muestras de sufrir, también ellos, un ataque agudo de nervios. ¡Mala señal!

Con el gobierno como amigo, el Memorando no necesita enemigos
El mayor obstáculo que existe para que el Memorando goce de credibilidad y comprensión es el gobierno argentino.
En primer lugar, porque la oposición tiene razón cuando dice que la presidente ha cambiado su postura. En 2010, la señora de Kirchner aún invitaba a la dirigencia de la AMIA y de la DAIA a subirse al Tango Uno para que la escucharan atacar y acusar duramente a los iraníes ante la Asamblea General de la ONU, tal como hizo su finado esposo desde 2004. Y ahora se sienta a dialogar con Irán, llevando a sus ex amigos de la DAIA y la AMIA, no a Nueva York a bordo  del Tango Uno, sino al borde del ataque de nervios.
Por otro lado, es tan pobre (y a veces tan torpe) la defensa y las explicaciones que ofrecen los voceros del gobierno sobre el acuerdo con Irán, que nos invita a decir: “con tales amigos, el Memorando no necesita enemigos”.
Hasta la forma de anunciarlo a los argentinos y al mundo (¡por varios “mensajitos” de twitter de la señora presidente de la Nación…!) fue poco seria.
El Memorando nació baldado ante los ojos de los observadores argentinos imparciales. No digo ya ante los ojos de los opositores de profesión y vocación que, sin haberlo leído, lo fulminaron con cualquier pretexto... porque bogaba y porque no bogaba.
A ello debo agregar una sorprendente experiencia personal. En la nota anterior informé a mis lectores que el 13 de este mes, entregué en la Casa Rosada una carta personal dirigida a la Sra. de Kirchner, felicitándola por el paso dado con el Memorando. En esa carta aclaré que lo hacía al margen de toda postura política partidaria, del signo que fuere, porque consideraba que… estamos,  con  toda seguridad, ante cuestiones de Estado y no simplemente políticas, y menos aún partidarias.
Luego de entregarla fui a la sede de TELAM, la agencia noticiosa oficial, para darle una copia a sus directivos y proponerles hacer una mesa redonda con algunos opositores al Memorando, como una forma de disipar las dudas y las sospechas que ya existían sobre él. A la entrada, en la planta baja, me atendió un joven de buena voluntad de  la guardia de seguridad… Debí llamar por el interno a cuatro “funcionarios” distintos (al presidente, al jefe de redacción, al jefe de políticas y al de judiciales). La secretaria de uno, luego de consultar con su jefe, me “sugería” hablar con el escalón que seguía más abajo. Al final, la secretaria del último eslabón de la cadena de mandos me dijo que ahí todos estaban ocupados, y que dejara la nota en “la ventanilla de la izquierda”. Me fijé: era la ventanilla para proveedores… Se lo hice notar a la secretaria del último eslabón. “No importa, déjela igual ahí. Ellos la van a subir luego”, fue su respuesta imperativa. La dejé.
Regresé a la casa de gobierno y pedí hablar con algún periodista de la Sala de Prensa que perteneciera a un medio oficial o adicto, aclarando el motivo que me llevaba. Luego de varios minutos, vi llegar hacia mí a una persona de aspecto bonachón. “Soy periodista de un medio privado del interior. No soy peronista. Vengo yo, porque nadie de los medios oficiales desea hablar con un ‘peronista histórico’ como usted”, me dijo. “Tienen miedo de ‘meter la pata’ y que los reprendan desde  arriba. Es algo parecido a la autocensura”. Charlamos un rato. Me pidió varias copias de mi nota a la presidente para entregárselas a sus compañeros de la Sala de Prensa. Se las di. No pude hablar con nadie más.
Durante los días siguientes revisé los despachos de TELAM y los ejemplares de los muchos medios oficiales y oficialistas existentes. Ninguno publicó una línea sobre las felicitaciones que un crítico de la presidente le enviaba por su decisión de dialogar con Irán.
Lo dicho: con  esos amigos, el Memorando no necesita enemigos.

Pretextos para no dialogar

También informé en mi nota anterior que el 13 de este mes invité a los tres juristas que asesoran a la AMIA y a la DAIA, los Dres. Pablo Lanusse, Luis Moreno Ocampo y Daniel Sabsay, a dialogar públicamente sobre los aspectos jurídicos del Memorando. Van diez días desde que formulé tal invitación. Uno de ellos aún no da señales de vida.  Otro tampoco respondió, pero unos días antes yo lo había invitado a tomarnos un café y charlar sobre el Memorando, y él me había respondido que lo haríamos una vez que terminara su labor como asesor de la AMIA y de la DAIA… Es decir, cuando la charla ya fuera inocua.
Y el tercero me envió un mensaje con motivos tan endebles para rechazar el diálogo conmigo, que más parecían simples pretextos. No puedo transcribirlos porque me indicó que ese mensaje suyo era confidencial… es decir, también inocuo.
Si los tres juristas de la AMIA y de la DAIA se niegan a dialogar sobre el Memorando, en público y aún en privado, con un colega que opina diferente a ellos, ¿quién lo hará?
¿Qué miedo ha invadido al gobierno y a sus opositores que nadie acepta dialogar sobre una cuestión de tanta importancia para nuestro país?
Quizás la respuesta esté en la primera parte de esta nota: ¿Tenemos la verdad o una mentira?
Tenemos una ominosa mentira que nadie se anima a blanquear porque, ¡ahí, sí, hay que tener espaldas (y algo más…) para resistir la ira de Israel, la AMIA y la DAIA!
Habría que averiguar, también, si los EE. UU. están dispuestos a “bancar” una investigación  a suerte y verdad, a fondo, en la que el FBI y la CIA, y sus aliados del Mossad y del Shin Beth podrían quedar salpicados… o algo peor.
Porque conviene repetir que los EE. UU., junto con Israel, fueron los inventores de la pista Irán-Siria-Líbano-Hezbollah-Edul, en un tiempo en que ambos países, agresores seriales en el tablero de Medio Oriente, creían que podrían  destruir a los ayatollah como hicieron con Saddam Hussein en Irak, y Khaddafy en Libia.
Pero, si bien es cierto que un diálogo de esa naturaleza, jurídico y educado pero sin  concesiones, molestaría a algunos dirigentes, también lo es que se lo merecen los familiares de las víctimas, lo reclaman todos los argentinos, y lo necesita la nación.
Hoy más que nunca, sólo la verdad nos hará libres, y nos evitará vernos gratuitamente enredados, sin beberla ni comerla, en un conflicto que podría ser muy violento, si Israel ataca a Irán como es su permanente y afiebrado deseo.

Como apéndice, les envío el texto de la carta que entregué en la Cámara de Diputados de la Nación, de la cual estoy a la espera de respuesta:

Buenos Aires, 18 de febrero de 2013.
Señor secretario parlamentario
H. C. de Diputados de la Nación
Lic. Gervasio Bozzano
De mi mayor estima:
En mi carácter de diputado nacional (m.c.), me dirijo a usted para solicitarle ser invitado a participar y hacer uso de la palabra en la audiencia que, las respectivas comisiones de esa H. Cámara, efectuarán próximamente para considerar el Memorando de Entendimiento con Irán.
Mis antecedentes para este caso son:
•             Diputado Nacional m. c. (1973/1976)
•             Embajador Extraordinario y Plenipotenciario (1989/1992)
•             Asesor presidencial en temas de Política Exterior (1990/1992)
•             Abogado defensor de Alberto Kanoore EDUL, imputado en la causa AMIA.
•             Autor de libro “AMIA, Embajada: ¿Verdad o fraude?”, que acompaño.
Sin más, y agradeciendo desde ya su gentileza, lo saludo cordialmente.
Juan  Gabriel Labaké

Del Viso, 23-2-13.

(*) Abogado. Diputado nacional (1973/1976). Embajador (1989/1992). Abogado  defensor de Isabel Perón en los juicios del Proceso Militar. Abogado defensor de Alberto Kanoore Edul en el caso AMIA.   

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