lunes, 1 de abril de 2013

24 DE MARZO TRAICIÓN Y PATRIA

MARTÍNEZ DE HOZ-VIDELA

Gentileza de Carlos Alberto Diaz Busti

Cada 24 de marzo se repite la misma cantinela, manoseando la historia y presentando una versión de los acontecimientos que, en realidad, no le sirve a nadie, ni a vencedores ni vencidos, ni mucho menos sirve a la Paz ni a la Concordia; bueno, quizás si es útil a algunos intereses, veremos a cuáles.

Es sencillo advertir la línea argumentativa que subyace ante cada aniversario, en apariencia es un ejercicio de “memoria” (sesgada, y por ello, falsa) que aún desde ese punto de vista  se omite una cuestión emblemática del Proceso de Reorganización Nacional: la deuda externa (desde el 25 de mayo de 1973 hasta el 24 de marzo de 1976, en el sector público se mantuvo invariable en la suma de 5.189 millones de dólares, al finalizar el “Proceso”, rondaba los 44.438 millones de dólares) y la gravitación de los intereses británicos.  También llama la atención el silencio con el que se cubre la obra del gobierno depuesto, que con sus aciertos y errores, ayudaría a reconstruir la “memoria, la verdad y la justicia” que tanto desvela a algunos gobernantes y dirigentes partidarios; mejor aún, sería develar las complicidades de políticos y sindicalistas que contribuían a generar el caos, con cuyo remedio ellos pretendían acomodarse y llegar lo mejor posible para volver al ruedo una vez que la dictadura finalizase.
Lamentablemente, las Fuerzas Armadas y las organizaciones guerrilleras (que derramaron sangre inocente en pleno gobierno constitucional: 21.600 atentados con 711 asesinados) fueron utilizadas y prestidigitadas por la Corona Británica, a las primeras a los fines de su desprestigio para legitimar luego lo que sería el plan sistemático de desmantelamiento, y las segundas para masacrar a personas que ni siquiera intervenían en política como fueron muchos niños asesinados alevosamente y con una frialdad digna de asesinos sangrientos, y no de “idealistas”, nunca se podría comenzar a “luchar por una sociedad más justa” matando criaturas inocentes.  Ante todo este desquiciamiento de la Argentina, que si bien pasaba por ciertos problemas económicos y financieros, su solución estaba lejos de ser la propuesta por Martínez de Hoz y Klein.
          Walter Klein



 Martínez de Hoz
Si se aprecian los hechos como corresponden, se concluirá que el enemigo entronizado en el gobierno el 24 de marzo de 1976, estuvo en el ministerio de economía ya que montaron un sistema de sometimiento y postración institucionalizada que sólo sirve para consolidar y legitimar la usura y el despojo cada vez más sofisticado.  Dicho sistema comienza en forma abrupta en 1976 y luego se va reacomodando a las circunstancias, cambiando detalles pero sin perder de vista el objetivo: la más brutal y encubierta guerra económica contra el Pueblo de la Nación argentina. Desde el Ministerio de Economía (manejado íntegramente por civiles) se programó la destrucción de la industria nacional, dejándola inerme a la especulación financiera y a la mafia del capital internacional, aumentando la deuda externa en forma monstruosa y el saqueamiento de las empresas del Estado.  Como hitos de este pernicioso mecanismo se advierten: La estatización de la Deuda Externa Privada realizada el 1 de julio de 1985 (pleno gobierno del “Padre de la democracia”) a través de las comunicaciones B.C.R.A. “A” 695, “A” 696 y “A” 697, leyes tales como la de Reforma del Estado (L.N. 23.696), etc.
Así la “democracia” emergió como una verdadera “criatura” engendrada por el Proceso, legalizando el saqueo y el ultraje al Pueblo argentino, humillando a la República, degradándola y encumbrando a muchos que posteriormente se fueron “reciclando”  en sus puestos, por ejemplo Domingo Felipe Cavallo y José Luis Machinea.

Raul Alfonsín  
  
 Cavallo-Machinea
                                                                           
                                                                                                                                                                       Lo “curioso” es que se desgañita contra todo lo realizado por el Proceso de Reorganización Nacional, como la “represión ilegal”, MENOS la deuda externa contraída por ese gobierno ¿Qué raro no?.  La democracia que le sucedió se fijó como únicas “políticas de estado”: el desmantelamiento y desmovilización de las FF.AA. (restricciones presupuestarias, desmoralización de sus integrantes, acciones políticas humillantes como la de vender el portaaviones ARA “25 de mayo” como chatarra, etc) y la legalización y legitimación de la deuda externa.  En ese aspecto podríamos deducir que el “Proceso” iniciado el 24 de marzo de 1976, no terminó, puesto que se siguen cumpliendo fielmente sus lineamientos con la mascarada cínica de ungirla con el voto.  Ejemplo de ello fue la “Comisión Investigadora de Ilícitos Económicos” del Senado de la Nación, creada el 23 de febrero de 1984, que NUNCA funcionó y que fue clausurada un año y medio después de su creación, ya que la bancada radical sostuvo que investigar la deuda externa resultaba incompatible con la estrategia económica del gobierno de Alfonsín, tema tratado en el capítulo V  por Alejandro Olmos en su esclarecedor libro “Todo lo que usted quiso saber sobre la deuda externa y siempre se lo ocultaron” – Editorial de los Argentinos, Buenos Aires 1991.  El pueblo argentino debe asumir con valentía y patriotismo, aunque duela, que ha sido engañado, estafado y defraudado por una dirigencia política fracasada que no soluciona nada, y lo peor, es que NO QUIEREN HACERLO, simplemente porque no es negocio ni para ellos ni para sus amos de la sinarquía.  Solo se han dedicado al remiendo y a la improvisación que en tiempos electorales adquiere dimensiones bizarras y grotescas.  Han realizado cabalmente  todo aquello que fuera necesario para llevar a cabo las “políticas de estado” antedichas; demagógicamente se enjuicia a los “genocidas” para conformar a la gilada y a las agrupaciones de izquierda que celebran cada vez que condenan a gerontes “milicos” (recientemente se han condenado a “perejiles” por el “Plan Cóndor”, pero se cuidan de no juzgar a su ideólogo, Henry Kissinger) pero callan cínicamente ante la deuda externa, eso evidencia a quien sirven realmente, son verdaderos militantes de la estructura colonialista de Martínez de Hoz y Guillermo Walter Klein.

Henri Kissinger
Podemos afirmar sin temor a equivocarnos que la primera víctima del Proceso fue el pan en la mesa de los argentinos.  A través de las múltiples y recurrentes crisis han quedado en el camino millones de hermanos argentinos sumergiéndolos en la miseria en la tierra de la abundancia.; la devastación social que han producido  las devaluaciones, tarifazos, impuestazos, corralito, inflación, etc, son sólo comparables a las peores guerras padecidas por la humanidad.  Los argentinos debemos despertar y ver  al ENEMIGO REAL (y sus agentes nativos), a ese que sólo desea   para nosotros: la ruina, el hambre, la desintegración territorial, en suma, nuestra desaparición para quedarse con todo lo nuestro; el mismo enemigo que mató a 649 hermanos argentinos cuando defendieron nuestras Malvinas y nuestros intereses en el Atlántico sur, ese enemigo es Inglaterra, que bien podría tener la dignidad y valentía de manifestar sus verdaderas (y hostiles) intenciones para con nosotros en forma abierta y directa, aunque recordemos que todas las veces que lo han hecho, en 1806, 1807, 1845 y 1982, han recibido una inolvidable paliza, de ahí que recurran a métodos perversos y solapados, para lograr sus objetivos.  De una manera u otra, ellos deberán tener en cuenta que como dijo el Gral. San Martín, los argentinos “no somos empanadas que se comen sin más trabajo que abrir la boca”.

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