miércoles, 26 de junio de 2013

GALOPANDO HACIA EL PASADO: RECUPERAN GENOMA DE CABALLO DE 700.000 AÑOS

Cráneo de uno de los caballos de Yukón (Canadá) analizados en la investigación Credit: D.G. Froese














Recuperado el genoma de un caballo de hace 700.000 años | La investigación establece un nuevo récord de antigüedad para la investigación genética | Los científicos se proponen aplicar la tecnología al estudio de la evolución humana

Por Josep Corbella/ La Vanguardia

En una investigación que establece un nuevo récord científico, un equipo de la Universidad de Copenhague (Dinamarca) ha reconstruido el genoma de un caballo de unos 700.000 años de antigüedad. El récord anterior correspondía a un genoma humano de hace 80.000 años.
La investigación, presentada en la revista Nature, permite reconstruir la historia de los équidos y revela qué cambios genéticos han permitido a los caballos adaptarse a la domesticación por parte de los humanos.
Pero la importancia del trabajo va más allá de conocer mejor a los caballos. Al mostrar cómo se pueden reconstruir genomas mucho más antiguos de lo que hasta ahora se creía posible, abre nuevas posibilidades al estudio genético del pasado. A raíz de estos resultados, los investigadores se proponen dos nuevos desafíos: recuperar genomas de más de un millón de años y aplicar esta tecnología al estudio de la evolución humana.
La investigación se ha basado en un trozo de hueso de un pie de caballo descubierto en el 2003 en el Yukon, en el oeste de Canadá. Aunque tiene una antigüedad de alrededor de 700.000 años, el frío de la región ha frenado la degradación de su material genético, de modo que los investigadores han podido recuperar multitud de pequeños fragmentos de ADN. Las técnicas de investigación genética desarrolladas en los últimos años han permitido ensamblar estos pequeños fragmentos como piezas de un rompecabezas y reconstruir el genoma completo.
Podemos llegar diez veces más lejos hacia el pasado de lo que podíamos hasta ahora”, declara Eske Willerslew, director del trabajo, en un comunicado difundido por la Universidad de Copenhague. Pero los investigadores no se han conformado con pulverizar el récord de antigüedad de un genoma. Además, se han propuesto reescribir la historia de la evolución de los caballos. Para ello, han secuenciado también el genoma de otro caballo de hace 43.000 años, de un caballo de Przewalski –la última estirpe de caballos salvajes que quedan en el mundo-, de cinco razas de caballos domésticos y de un asno.
Caballos de Przewalski en Mongolia, la última estirpe de caballos salvajes que quedan en el mundo Credit: Claudia Feh, Association pour le cheval de Przewalski






Del mismo modo que analizando el genoma de hermanos se puede deducir que tienen padres comunes, y que si son primos se puede deducir que tienen abuelos comunes, los investigadores han podido calcular que el último ancestro común de todos los équidos actuales vivió hace entre 4 y 4,5 millones de años. Estimaciones anteriores habían situado el origen del linaje de caballos, asnos y cebras hace sólo dos millones de años.
La investigación demuestra también que los caballos de Przewalski, que viven en estado salvaje en las estepas de Mongolia, se separaron de los domésticos hace unos 50.000 años. Los przewalski, que nunca han sido domesticados, tienen dos cromosomas más que cualquier otro caballo y son algo distintos físicamente, con el cuerpo robusto, las patas cortas y unos 130 centímetros de altura. Aunque sólo quedan unos pocos cientos de przewalskis en libertad, tienen suficiente diversidad genética para subsistir, por lo que conviene mantener los esfuerzos de conservación, sostienen los investigadores.
Pero la implicación más importante de su investigación es que “pequeños fragmentos de ADN podrían sobrevivir más de un millón de años en la geosfera”, escriben. Esta opinión es compartida por otros expertos como Craig Millar, de la Universidad de Auckland (Nueva Zelanda), y David Lambert, de la Universidad Griffith (Australia), que sostienen en otro artículo en Nature que “es posible que se pueda recuperar ADN de más de un millón de años de entornos muy fríos”.
Los investigadores no esperan que se puedan reconstruir genomas de los ancestros que poblaron África y Oriente Medio, donde tuvieron lugar algunos de los episodios decisivos de la evolución humana. Pero sí de aquellos que se extendieron por regiones frías del norte de Europa y de Asia. Según Millar y Lambert, “sería especialmente interesante recuperar material de especies humanas ancestrales como Homo heidelbergensis y Homo erectus”.


No hay comentarios:

Publicar un comentario

NOTAS RELACIONADAS

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...