jueves, 9 de octubre de 2014

EL FÁRMACO "MILAGRO" DEL ÉBOLA DEBE SU ÉXITO AL PENTÁGONO Y A MONSANTO


La farmacéutica Mapp Biopharmaceutical, dueña del fármaco experimental ZMapp administrado a los dos ciudadanos de EEUU infectados del virus de ébola y hoy felizmente recuperados, apenas tiene 9 empleados.

Fue fundada en el año 2003 por los doctores Larry Zeitlin -presidente ejecutivo- y Kevin Whaley -consejero delegado- tras haber trabajado juntos en la Universidad Johns Hopkins de Baltimore. La empresa no cotiza en bolsa y apenas genera ingresos. Sin embargo, desde hace años recibe fondos del Pentágono, el Departamento de Defensa de los Estados Unidos, para que continúe con sus investigaciones sobre el virus del Ébola.

No es la única empresa biofarmacéutica que los recibe. Al menos otra cuatro pequeñas compañías biotecnológicas, según informó esta semana The New York Times, han recibido en los últimos años inyecciones de capital de diversos departamentos del Departamento norteamericano, como la Agencia de Defensa para la Reducción de Amenazas (DTRA), para financiar estas investigaciones.


La canadiense Tekmira Pharmaceuticals, la primera compañía que saltó a la fama por su suero contra el Ébola TKM-Ébola, firmó en 2010 un contrato con el Departamento de Defensa para investigar en este campo por 140 millones de dólares (algo más de 100 millones de euros).

Tekmira sí cotiza en el Nasdaq y Toronto y en lo que va de año se ha revalorizado en torno al 200 por ciento. Otra compañía del Nasdaq, Sarepta Therapeutics, también desarrolla un compuesto, AVI-7537, que ha obtenido financiación pública del Pentágono.
En concreto, el Departamento de Defensa transfirió en 2010 a esta empresa de Boston un total de 291 millones de dólares (220 millones de euros) para desarrollar fármacos contra el Ébola y la enfermedad de Marburg, otro virus de la familia del Ébola.

Cierre de grifo en 2012

En este caso, los fondos se cortaron en 2012, pero la empresa ha asegurado que actualmente tiene suficiente suministro de su producto para tratar hasta 100 pacientes. La multinacional japonesa Fujifilm -sí, la de las cámaras fotográficas- también está presente en este negocio, a través de una de sus filiales biotecnológicas, denominada Medivector, también con sede en Boston, y ya ha presentado los primeros estudios a la agencia estadounidense del medicamento, FDA, para seguir investigando en Ébola con su medicamento Favipiravir.
Mapp Biopharmaceutical, con sede en San Diego, California, arrancó su actividad en 2003, y consiguió hace dos años su resultado más prometedor hasta la fecha. La ventaja de este producto es que se trata de una píldora, más fácil de administrar que los sueros del resto de compañías.

La última de estas cinco compañías biotecnológicas que investigan fármacos contra la enfermedad de Ébola gracias a los fondos del Pentágono se denomina BioCryst Pharmaceuticals, también con sus acciones en el Nasdaq. Esta empresa desarrolla el compuesto BCX4430, que ya está en la fase 1 de investigación tras pasar los estudios previos.

En septiembre de 2013, la compañía llegó a un acuerdo con el Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas (NIAID) de EEUU por el que recibía 22 millones de dólares (16 millones de euros) para desarrollar su producto. BioCryst ha ganado un 11 por ciento en bolsa en el último mes.

Reynolds y Monsanto

De momento, ha sido Mapp Biopharmaceutical la que se ha adelantado al resto de competidores en sus investigaciones. Gran parte del éxito de esta compañía se debe al papel jugado por un sector tan denostado en su imagen como el de los transgénicos.
El fármaco ZMapp basa su desarrollo en el cultivo modificado de plantas de tabaco que produce la compañía Reynolds American. También ha jugado un papel primordial la multinacional Monsanto, que financió los primeros trabajos de los científicos de Mapp para usar esta técnica posteriormente en el Ébola.

Monsanto y la triste verdad sobre la Vacuna del Ébola

Monsanto y el Departamento de Defensa de EEUU están financiando a una empresa farmacéutica que podría ganar miles de millones de dólares con el tratamiento del Ébola.
Tekmira Pharmaceuticals, la empresa que trabaja en un fármaco contra el Ébola, acaba de recibir una inyección 1,5 millones de dólares en efectivo, procedentes de Monsanto.
Pero la realidad incontrovertible es que vivimos el brote más importante de ébola de la historia y el más publicitado por los medios, hecho que podría crear una gran demanda en el mercado farmacéutico si el virus traspasa las fronteras africanas y llega a los países ricos occidentales.

Lamentablemente, la historia de la medicina revela que las compañías farmacéuticas, la CDC y la OMS han exagerado en varias ocasiones la severidad de los brotes epidémicos con el fin de promover la venta de medicamentos para su tratamiento.

No sabemos si este es el caso, pero pensarlo no es nada descabellado.

Ahora que el virus del ébola puede, hipotéticamente, convertirse en una amenaza para occidente, pueden empezar a producirse fuertes inversiones en el desarrollo de una vacuna, pues su venta ya sería un negocio.

Recordemos que cuatro vacunas que se estaban desarrollando en los EE.UU. contra el virus del Ébola, llevan paralizadas desde hace tiempo y el dinero parece haber sido la clave del asunto.

La vacuna más prometedora se quedó atascada en la etapa de pruebas de seguridad, por la sencilla razón de que no había dinero para una vacuna que no tenía mercado, es decir, que afectaba solo a países pobres que no podían pagarla.

A la mayoría de las grandes farmacéuticas no les gusta invertir activos en el desarrollo de fármacos con bajo potencial de negocio. Eso dejaba el desarrollo de estas vacunas en manos de los gobiernos y en pequeñas empresas.

“No veo por qué nadie, excepto el gobierno de EE.UU. se involucraría en el desarrollo de este tipo de medidas”, dijo la Dra. Sina Bavari del Instituto del Ejército de EE.UU. de Investigación Médica de Enfermedades Infecciosas (USAMRIID) en Frederick, Maryland. “No existe un mercado para esto”.

La tasa de letalidad del brote actual de ébola es de alrededor del 60%, aunque los pacientes pueden sobrevivir si reciben el cuidado adecuado. Sin embargo, lo único que los pacientes están recibiendo como tratamiento son analgésicos y reemplazo de líquidos para hacer frente a la deshidratación, además de antibióticos para las infecciones secundarias.

CONGO-EBOLA

No hay cura para el Ébola, a menos que las vacunas avancen más en las pruebas en humanos.

El dinero no es el único obstáculo en el desarrollo de vacunas. Pasar de la experimentación con animales a los seres humanos representa un gran salto. Es difícil encontrar suficientes personas en estado de alto riesgo para probarlas, a diferencia de enfermedades como la gripe común o el VIH.


Hay por lo menos cuatro vacunas que pueden proteger contra el Ébola (en monos)”, dice el Dr. Thomas Geisbert, cuyo laboratorio en la Universidad de Texas Medical Branch está trabajando en alguna de ellas. “Pero, ¿cómo llevar esto al siguiente nivel?”

Llamada MB-003, esta vacuna proporciona una protección del 100% a los monos cuando se administra inmediatamente después de la exposición al virus, y ayudó incluso después de que se desarrollara los síntomas.

Las vacunas que usan el virus de la estomatitis vesicular han sido diseñadas genéticamente para asemejarse al Ébola y han funcionado bien en monos. Los científicos confían en su eficacia, pero al utilizar un virus “vivo”, existen ciertos problemas de seguridad.
También se han producido vacunas utilizando partículas similares al virus, un enfoque que ha funcionado contra otras enfermedades. Pero, de nuevo, las pruebas aún no se han hecho en seres humanos.

Un fármaco que está siendo probado para la influenza, el favipiravir o T-705 ha demostrado que también puede ser eficaz contra el Ébola en ratones. El USAMRIID lo está probando actualmente en monos, animales cuya respuesta a las infecciones del Ébola es más cercana a la de los seres humanos.
El laboratorio también está probando una droga llamada BCX4430 en animales. Una pequeña empresa de biotecnología llamada BioCryst está trabajando con USAMRIID para desarrollarla.

Sin embargo los expertos están divididos sobre la cuestión de la utilización de medicamentos experimentales durante un brote de la enfermedad. Algunos creen que las vacunas se deben aplicar a los trabajadores del laboratorio y de la salud en primera línea de batalla contra el Ébola. A otros no les gusta correr riesgos.

Lo cierto pero, es que ante la posibilidad de realizar un gran negocio, la vacuna puede recibir las inversiones necesarias para ser desarrollada, justo en este momento.
Y probablemente, tales inversiones no serán destinadas a pequeños laboratorios o entidades públicas, sino a grandes empresas del sector sanitario y a grandes farmacéuticas.

Fuentes: http://www.ibtimes.co.uk/ebola-vaccines-poor-market-potential-lack-subjects-clinical-trials-holding-testing-1458951
http://www.naturalnews.com/046259_Ebola_outbreak_drug_treatments_Monsanto.html
Ecoportal.net

Periodismo Alternativo http://blog.periodismoalternativo.net/

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